ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA
ARGELIA VIZCAINO

Logros revolucionarios
La imagen que se ha vendido de la revolución castrista desde sus
comienzos hasta nuestros días está totalmente distorsionada sin
embargo, los cómplices de la tiranía impuesta en nuestro país
siguen repitiendo mentiras muy fáciles de comprobar.

Entre los supuestos logros más pregonados están los realizados
en el sistema de salud, el educacional, deportivo, nutricional  y en
beneficios sociales. Sobre los cuatro primeros ya he escrito para
estas Estampas bajo los títulos «La medicina en Cuba antes de
1959», «La educación en Cuba antes de 1959», «El talento
deportivo cubano» y la «Historia de la cocina moderna cubana».
Sobre el último punto no le he dedicado nada específico todavía
pero es muy sencillo, al que  quiera darse cuenta, que si el pueblo
cubano perdió el derecho a tener propiedad privada y a ejercer la
libre empresa, todas las confiscaciones o expropiaciones por
parte del estado totalitario los ha despojado también de la libertad
política, que es el derecho a elegir a sus gobernantes, a reclamar
justicia, leyes que los protejan, por eso con el castrismo no
pueden pedir lo que les pertenece por derecho propio ni lo que se
había conquistado con la Constitución de 1940.

Sobre esos logros socialistas podemos empezar con lo
manifestado por Carlos y Manuel Márquez Sterling en el libro
Historia de la Isla de Cuba: «El Che, cuya ignorancia en economía
era obvia, comenzó su carrera como presidente del Banco
Nacional y anunció que Cuba sería industrializada. La campaña
resultó un verdadero fracaso. En vez de industrializarla con sus
medidas erróneas, destruyó lo que ya existía». Como pasó con
nuestra poderosa industria azucarera. Cuba era «...el primer
productor mundial de azúcar en la década de 1950, con zafras
que promediaron 5.300,000 toneladas entre 1950 y 1958»,
como ha señalado el Dr. Leví Marrero, en su importante libro
Geografía de Cuba, pero resulta que en «la zafra 2001-2002 sólo
trabajaron 104 ingenios, para producir 3 millones 610 mil
toneladas de azúcar», según los datos que ofreció Gerardo
Arreola, corresponsal  del diario La Jornada, México, el lunes 29
de julio de 2002. La república de Cuba pasó de exportador a
importador de su primer producto como ha informado gracias a
www.cubanet.org, el periodista independiente Reinaldo Cosano
Alén en su artículo «Desmantelamiento de la industria y congreso
sobre azúcar», pues el gobierno castrista ha tenido que comprar a
República Dominicana y a Brasil para «solventar en parte la
demanda interna».

Los defensores de lo indefendible lo atribuyen como siempre,
primero al embargo norteamericano y segundo, a lo poco que se
está pagando por el crudo a nivel internacional, precio marcado
ahora por Brasil que pasó a ocupar la primera potencia
productora y exportadora mundial, un honroso puesto que
correspondió a Cuba hasta 1959. Pero la verdadera razón la da
Cosano Alén en su valiente artículo, atribuyéndolo a la llegada de
Castro al poder «y la implantación de sucesivas reformas agrarias
(que) impuso la centralización más absoluta de tierras y medios de
producción, con lo que comenzó el descalabro y la ruina total de
la economía del país».

Seguimos mostrando las estadísticas que hablan por sí sola
proporcionadas por el Dr. Leví Marrero en la Geografía de Cuba:
«Automóviles particulares: Uno por cada 40 habitantes. Cuba
ocupaba el tercer lugar en América Latina, después de Venezuela
y Puerto Rico. La densidad de vehículos en relación con la red de
carreteras era de 3,599 vehículos por 100 km de vías, lo cual
colocaba a Cuba en el tercer lugar entre 112 países analizados
por Ginsburg, sugiriendo un intenso uso urbano de los carros.
Teléfonos: Uno por cada 38 habitantes. Cuarto lugar entre los
países latinoamericanos, después de Puerto Rico, Argentina y
Uruguay.  Radiorreceptores: Uno por cada 6.5 habitantes. Tercer
lugar entre los países latinoamericanos. Funcionaban 270
estaciones radiotransmisoras. Telerreceptores: Uno por cada 25
habitantes». Después de cuatro décadas ya vemos lo que es el
sistema de transporte de Cuba, que pasó de ser del mejor en
Latinoamérica a uno de los últimos lugares del mundo, igualmente
todo tipo de comunicaciones, incluyendo las modernas como la
Internet que se le niega el acceso al pueblo.

Otro dato que me estremece es el saber que nuestra nación
ocupó el Primer lugar en América Latina en telerreceptores, muy
por encima de México que contaba con un telerreceptor por 58
habitantes. Pero además «Cuba contaba en 1958 con 23
estaciones de televisión, entre ellas una a colores.»  En la
actualidad, como ha informado Mario J. Viera, otro valiente
periodista independiente de Agencia Cuba Voz, el 20 de
septiembre de 1999 bajo el título de «Tormento Visión Cubana»:
«Ahora sólo hay dos canales de TV ¿Para qué más? La función
de la TV en Cuba está bien definida: EDUCAR A LAS MASAS.
Es decir, adoctrinar a la mayor cantidad posible de personas en la
ideología que oficialmente es sustentada hasta hacerles pensar
como un cerebro colectivo disolviendo las individualidades en el
anonimato de la estupidez multitudinaria».

Un estudio de gran importancia sobre los supuestos buenos
resultados del régimen castrista, lo recomienda  Gonzalo
Guimaraens, en la página
www.amigospais-guaracabuya.org/oaggg038.html, que encontró
publicado en www.cubdest.org bajo el título «Los llamados
logros de la revolución»,  y fue elaborado por los economistas
cubanos dentro de la isla Manuel Sánchez Herrero y Arnaldo
Ramos Lauzurique en el año 1998.

Con razón el Sr. Guimaraens nos señala que las estadísticas del
castrismo «se deforman deliberadamente, como se hace en los
regímenes totalitarios donde cumplen fines publicitarios».

«La simple comparación de datos estadísticos y un examen
realista sobre esos LOGROS arroja un saldo neto de
retroceso». VICENTE ECHERRI «La señal de los tiempos»

Sobre los supuestos logros que ha pregonado el castrismo en su
afiliación con la mentira, como en el sistema educacional, de
salud, del deportivo, nutrición y sobre todo, en beneficios
sociales, sólo basta fijarse en las estadísticas reales y en los
testigos, que son los más fieles exponentes de la realidad.

Nos recuerda Lincoln Rodón Alvarez en su libro Cuba y su
derecho a la libertad que el pueblo cubano obtuvo logros
significativos con la Constitución del 40, protegiendo a la infancia
que «en su artículo seis determina: Queda prohibido el trabajo y
aprendizaje a los menores de catorce años. 8.- Jornada de labor.
Por el Decreto 1693 de 19 de septiembre de 1933 se establece
como máxima la jornada de ocho horas. El artículo 66 de nuestra
Carta Fundamental de 1940 determina el rango constitucional de
la jornada máxima de labor».

¿Cuántas horas laborales han tenido que dedicar los empleados
del sistema castrista sin devengar salario? Incontables. Bajo este
régimen nadie puede ni imaginar que le paguen por el tiempo extra
trabajado, cuando la única alternativa que le han dado para poder
adquirir un imprescindible efecto eléctrico (TV, lavadora,
refrigerador, cocina) o una necesaria bicicleta para transportarse,
es «trabajar voluntario». ¿Cuántas horas tiene que trabajar un
estudiante adolescente en faenas tan difíciles como la agricultura,
bajo las peores condiciones higiénicas y mal alimentados? Desde
1959 la niñez quedó nuevamente no sólo desprotegida como en
tiempos coloniales, sino que es obligada a trabajar gratuitamente
para poder estudiar. Por lo que la educación no es gratis como sí
lo fue antes de 1959 y se violan consecuentemente los derechos
del niño (Ver la historia sobre La Escuela al Campo en la página
www.nocastro.com, sección Education).

El logro que se atribuyen de la alfabetización es otra falacia
castrista. Un pueblo ignorante no es aquel que con 6 millones de
habitantes en 1959, contaba con 58 periódicos diarios y 126
revistas, dándole un honroso segundo lugar en América, y un
promedio de circulación diaria de 101 ejemplares por cada mil
habitantes. Comparado con la cantidad de publicaciones
posteriores, todas dirigidas por el mismo dueño, sin mostrar una
opinión divergente, y después de cuatro décadas tener en
circulación un sólo diario y media docena de semanarios de
mínima distribución, sin permitir el acceso de la Internet a su
población, nos muestra una realidad muy diferente a lo que ellos
han manifestado.

Otro caso drástico que jamás pudo superar el absolutismo
castrista es la vivienda para sus obreros y campesinos y todo tipo
de construcciones en que se beneficien los nacionales. Todavía en
el siglo XXI ni un teatro al nivel del crecimiento de la población
han edificado, pues continúan usando como el mejor de todos el
llamado Carl Marx que no es otro que el antiguo Blanquita. Al
respecto nos comenta acertadamente el admirado intelectual
cubano Roberto Luque Escalona en su columna Jan y Cuje del
semanario Libre de Miami, 10 de julio, 2002:  «Y ya que hablo
del teatro Blanquita, ¿sabía usted que, después de 43 años de
socialismo científico, ese teatro sigue siendo el mayor de Cuba?
¿Y qué del Calixto García, construido en tiempos de Menocal, es
aún el mayor hospital del país? ¿Y qué el Estadio del Cerro, (alias
el Latinoamericano), de tiempos de Grau, es la mayor instalación
deportiva sin techo, y el Coliseo de la Ciudad Deportiva, de
tiempos de Batista, es el mayor estadio techado? ¿Y qué el Focsa
y el Someillán son los edificios más altos, y el Habana Hilton (alias
Habana Libre) es el mayor hotel (...) Y ¿saben por último, por
qué el socialismo científico es una plasta en medio de un potrero?
Porque todo lo maneja una burocracia gubernamental, y las
burocracias gubernamentales sólo sirven para salarle la vida a la
gente».

Por todo esto es que tengo que estar de acuerdo con lo que
comenta el documentado escritor Vicente Echerri en su libro «La
señal de los tiempos»: «Sorprende que haya personas todavía
--especialmente entre los que se proclaman promotores de los
derechos humanos-- que persistan en defender la existencia del
régimen de Castro, o que se empeñen en justificarlo con absoluto
desprecio por las estadísticas y por el testimonio de sus víctimas.»

También agrega Echerri en este libro que les recomiendo: «En
tanto en Cuba se imponía un nuevo orden que barría, subvertía,
transformaba o aniquilaba la república, un pueblo de
sobrevivientes, de náufragos, iba creciendo y prosperando afuera;
de tal manera que la historia de estos años de sufrimiento y
opresión, es también, paradójicamente, la historia del triunfo
económico del exilio cubano, un triunfo que nos enorgullece a
todos y que ya se cita como paradigmático cuando se habla de
las migraciones latinoamericanas.»

De ahí se desprende que afirmemos siempre lo mismo que le
contestó el padre franciscano Miguel Angel Loredo a su
entrevistador el periodista Nicolás Pérez Diez-Argüelles
registrado en su libro Después del Silencio que «Fidel ha tenido
un gran logro: ha creado Miami. Mira, ¿ves cuantas iglesias,
bancos, edificios, parques y negocios? ¿Y quién ha creado todo
esto?: la dictadura castrista. Hasta el odio es capaz de construir,
porque el odio de Castro a la libertad, ha creado esta ciudad
maravillosa».

Es una lástima que este verdadero logro revolucionario sólo lo
podamos disfrutar una minoría de nuestro pueblo cubano, aunque
indirectamente gran parte de la población en la isla, lo único
decoroso que poseen proviene de esta bella ciudad floridana,
donde también vive un grupúsculo que no aprecia lo que tiene y
labora para mantener el despotismo y la represión en nuestro país
y lo que es peor, todavía no se ha dado cuenta que está
residiendo dentro de la mejor obra que ha creado el máximo
tirano de Cuba.-

Opiniones y comentarios escribiendo a:
mariaargelia@hotmail.com

www.mariaargeliavizcaino.com
ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA
ARGELIA VIZCAINO

La misma historia que lo absolvería
Después de los sucesos del Moncada (26 de julio de 1953),
Fidel Castro fue detenido y juzgado ante el Tribunal de Urgencia
de Santiago de Cuba, en un hospital de la ciudad, para
brindarle mayor seguridad personal, otorgándole privilegios
poco comunes como concederle a un abogado que asumiera su
propia defensa. Situación que aprovechó para hacer
declaraciones políticas contra la dictadura de Batista y construir
el pedestal que necesitaba para captar popularidad.

Nos relata el profesor
Herminio Portell Vilá en el estupendo
libro «Nueva historia de la República de Cuba» que Castro fue
condenado junto a su hermano Raúl a quince años de prisión
en el presidio Modelo de Isla de Pinos
«allá tuvo ocasión de
preparar un documento que luego pasó por ser el texto de la
defensa que había hecho de su caso ante el tribunal que lo
juzgó.»
Porque según explica Portell Vilá en el texto del folleto
que tituló «La historia me absolverá», hacía citas extensas de
libros y documentos que estando preso fue que tuvo
oportunidad de copiar. Agrega que Castro se había inspirado en
el «Mein Kampf» de Hitler «es que Fidel Castro-Ruz
ambicionaba el poder donde quiera y como pudiera ser, por la
extrema derecha o por la extrema izquierda.»

También el
Dr. Lincoln Rodón Alvarez, ex presidente de la
Cámara de Representantes de Cuba, al escribir en 1986 el libro
«Cuba y su derecho a la libertad» hace referencia que el folleto
que se editó con el título de «La historia me absolverá» como la
autodefensa de Castro en su histórico juicio, fue «hábilmente
corregido» antes de su publicación, cosa que jamás después
del triunfo de su revolución se ha dicho por ningún medio.

Recuerdo cuando siendo una niña nos hacían leer en la
escuela, ya intervenidas por el castrismo, fragmentos de este
libro al que yo encontraba parte de las mentiras planteadas, a
pesar de mi corta edad, como cuando decía que convertiría los
cuarteles en escuelas, porque yo vi todo lo contrario, las
escuelas volverse cuarteles, sobre todo a partir de la invasión a
Bahía de Cochinos (1961). Además las escuelas se usaban
como "Comité Militar" donde citaban a los jóvenes en edad
militar para su inscripción y chequeos, también era donde se
entrenaba a la "Reserva Militar", conocida como "Preparación
Combativa". Otra de las cosas que Castro alegaba en su
defensa era que «la primera ley revolucionaria será poner en
vigor la Constitución del 40», pero jamás durante su gobierno
se ha mencionado el contenido de la misma.

Curiosamente estando en Cuba nunca leí completamente el
alegato de Castro, pero hace poco la periodista de
El Nuevo
Herald, Mirta Luaces
, me habló de que las grandes mentiras
del tirano de Cuba se leen en ese panfleto y por eso fue que lo
busqué, y ahí descubrí como esas palabras que Castro escogió
para tratar de definir al régimen de Batista, le están rebotando
constantemente, porque lo que ahí describió es lo que en
realidad él convirtió a la República de Cuba después del triunfo
de su revolución en 1959.

Empezando por esta frase: «La primera condición de la
sinceridad y la buena fe en un propósito, es hacer precisamente
lo que nadie hace, es decir, hablar con entera claridad y sin
miedo.» Porque jamás habló claro ni sinceramente, ni antes del
26 de julio de 1953, ni en la Sierra Maestra, ni durante más de
cuatro décadas de su gobierno autoritario.

El día 8 de mayo de 1959, en un discurso que pronunció en la
Plaza Cívica, de La Habana dijo: «Yo no sé de qué forma se
podrá hablar... ¿Es que alguien pueda pensar que encubrimos
oscuros designios? ¿Es que acaso pudiera alguien afirmar que
hemos mentido alguna vez al pueblo?... Entonces, cuando
decimos que nuestra revolución no es comunista, 'por qué ese
empeño en acusar a nuestra revolución de lo que no es? Si
nuestras ideas fuesen comunistas lo diríamos aquí.» Para
declarar contradictoriamente el día 2 de diciembre de 1961, en
las Escuelas de Instrucción Revolucionaria de La Habana:
«¿Creo en el marxismo? Creo absolutamente en el marxismo.
¿Creía el primero de enero? Creía el primero de enero. ¿Creía
el 26 de julio? Creía el 26 de julio. ¿Tengo alguna duda sobre el
marxismo y entiendo que algunas interpretaciones se
equivocaron y que hay que revisarlas? No tengo la menor
duda». Y no es que se volvió comunista por culpa de los
imperialistas yanquis llevado por los sucesos o presionado, etc.,
y todo ese teque que sus defensores quieren alegar, porque el
1ro. de noviembre de 1964 le declaró al periodista
norteamericano C.L. Sulzberger del New York Times: «Yo era
originalmente un socialista utópico, pero me acerqué al
comunismo en la Universidad y en la prisión...», donde mismo
preparó ese documento que tituló «La historia me absolverá» y
del que les traigo algunas de las frases que más definen su
sistema y lo que hizo con Cuba, escritas por él mismo.

«¡Que poco respeto se le tiene al pueblo cuando se le trata de
engañar tan miserablemente!... cuando un jefe de estado o
quien pretende serlo hace declaraciones al país, no habla por
hablar: alberga siempre un propósito, persigue un efecto, o
anima una intensión... Ni el militar verdadero, ni el verdadero
hombre es capaz de manchar su vida con la mentira o el
crimen...». Por esto y mucho más, pienso que este documento
sea considerado subversivo en la Cuba actual, por retratar su
autor con tanta exactitud lo que él mismo ha convertido a la isla,
poniendo en evidencia su cinismo e ineptitud.


«...y en alegato cuidadosamente elaborado en su celda,
parodiaba el libro Mi lucha de Adolfo Hitler: Señores
Magistrados, condenadme pero la Historia me absolverá».
CARLOS Y MANUEL MARQUEZ STERLING («Historia de la Isla
de Cuba»)

El parecido que encontramos en el documento de «La Historia
me Absolverá» con la trayectoria que siguió su autor Fidel
Castro, pone de manifiesto la clase de individuo que siempre ha
sido, esa misma historia que según él lo absolvería le está
reclamando sus desatinos y genocidio, como veremos a
continuación.

«¡Hay doscientas mil familias campesinas que no tienen una
vara de tierra donde sembrar unas viandas para sus
hambrientos hijos y, en cambio, permanecen sin cultivar, en
manos de poderosos intereses, cerca de trescientas mil
caballerías de tierras productivas. Si Cuba es un país
eminentemente agrícola, si su población es en gran parte
campesina, si la ciudad depende del campo, si el campo hizo la
independencia, si la grandeza y la prosperidad de nuestra
nación depende de un campesinado saludable y vigoroso que
ame y sepa cultivar la tierra, de un Estado que lo proteja y lo
oriente 'cómo es posible que continúe este estado de cosas?».

Toda esa miseria y mal manejo se ha duplicado después de su
mandato.

«Cuando los inmensos recursos de la nación estén movilizados
y se dejen de comprar tanques, bombarderos y cañones en
este país sin fronteras, sólo para guerrear contra el pueblo, y se
le quiera educar en vez de matar, entonces habrá dinero de
sobra»
. Una buena solución para lo que él llama bloqueo.

«Nosotros llamamos pueblo si de lucha se trata, a los
seiscientos mil cubanos que están sin trabajo deseando
ganarse el pan honradamente sin tener que emigrar de su
patria en busca de sustento." (...)  " a los diez mil profesionales
jóvenes: médicos, ingenieros, abogados, veterinarios,
pedagogos, dentistas, farmacéuticos, periodistas, pintores,
escultores, etc., que salen de las aulas con sus títulos deseosos
de lucha y llenos de esperanza para encontrarse en un callejón
sin salida, cerradas todas las puertas, sordas al clamor de la
súplica. (...) A ese pueblo, cuyos caminos de angustia están
empedrados de engaños y falsas promesas, no le íbamos a
decir: 'te vamos a dar', sino 'aquí tienes', lucha ahora con todas
tus fuerzas para que sea tuya la libertad y la felicidad.»

«En un campo donde el guajiro no es dueño de la tierra para
qué se quieren escuelas técnicas o industriales?»
Para crear
robots que sólo obedezcan al tirano ciegamente, incapaces de
entender al mundo libre.

«Quizás luzca fría y teórica esta exposición si no se conoce la
espantosa tragedia que está viviendo el país en estos seis
órdenes sumada a la más humillante opresión política...»
El
criticaba aquella opresión y sin embargo le ofrecieron un juicio
con todas las garantías y le perdonaron su condena de 15 años
con sólo 22 meses cumplidos.

«En estos palacetes de la Quinta Avenida, estos ministros
pueden charlar alegremente hasta que no quede ya ni el polvo
de los huesos, de los que hoy reclaman soluciones urgentes».
Con su régimen se ha hecho más evidente la división de clases,
los pobres son más pobres y en mayor cantidad, y los ricos son
más ricos.

«Cuba podría albergar espléndidamente una población 3 veces
mayor... (o sea 18 millones de habitantes)... no hay razón para
que exista miseria entre sus habitantes. Los mercados debieran
estar abarrotados de productos; las despensas de las casas
debieran estar llenas; todos los brazos podrían estar
produciendo laboriosamente. No, eso no es inconcebible. Lo
inconcebible es que hayan hombres que se acuesten con
hambre mientras queda una pulgada de tierra sin sembrar. Lo
inconcebible es que haya niños que mueran sin asistencia
médica (...) lo inconcebible es que la mayoría de las familias de
nuestros campos estén viviendo en peores condiciones que los
indios que encontró Colón al descubrir la tierra más hermosa
que ojos humanos vieron». Lo más inconcebible es que se
predica todo lo contrario y haya quien lo crea, después de
cuatro décadas de falsedades continuas.

«Si en el régimen anterior había politiquería, robo, pillaje y falta
de respeto a la vida humana, el régimen actual ha multiplicado
por diez el pillaje ha multiplicado por cien la falta de respeto a la
vida humana (...) ha significado en todos los órdenes un
retroceso de 20 años para Cuba (...) la más repugnante
politiquería, inventando fórmulas y más fórmulas de perpetuarse
en el poder aunque tenga que ser sobre un montón de
cadáveres y un mar de sangre». Acá en esta parte es donde
menos le pega tanto todo lo que dijo, pues el retroceso en el
castrismo es mucho más de cuarenta años, pues nuestra patria
está como en los tiempos de recién terminada la guerra contra
España, sin alimentos, ni recursos médicos, sin transporte,
aunque cuando aquello había mayor libertad con el gobierno
interventor.

Y ahora, creo que lo mejor que escribió este genocida cubano
es esta parte que no fue para autodefenderse sino para
autodefinirse:
«¡Cuantos oprobios se le han hecho sufrir al
pueblo para que un grupito de egoístas que no sienten por la
patria la menor consideración puedan encontrar en la cosa
pública un modus vivendi fácil y cómodo» (...) «Dante dividió el
infierno en nueve círculos: puso en el séptimo a los criminales,
puso en el octavo a los ladrones y puso en el noveno a los
traidores. ¡Duro dilema el que tendrán los demonios para
buscar un sitio adecuado al alma de este hombre... si este
hombre tuviera alma!».

Es mucho más lo que podemos extraer de este manifiesto
expuesto por su propio autor donde señala mejor que nadie las
deficiencias y maldades del castrocomunismo, pero creo que
con esto es suficiente. Castro predijo en 1953,
inexplicablemente para muchos, la misma historia que según él
lo absolvería, pero son sus propias palabras como una daga de
doble filo las que demuestran que la historia sólo puede
condenarlo.-

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