UN ESTUDIO de nuestros ritmos musicales no estaría completo si no
conocemos el fundamento de los vocablos que se escogieron para darles
nombres, por eso antes de introducirnos en el tema de la música debemos
entrar un poco en el de gramática española, para poder entender lo que es la
sinonimia musical.
Empezaremos por dejar establecido que la ‘semántica’ es la que estudia la
significación de las palabras o sea, es la parte de la ciencia del lenguaje que
estudia sobre la evolución de las voces y sobre sus transformaciones, sus
afinidades y etimología. A la ‘etimología’ le corresponde el estudio del
origen y formación de los vocablos y por la ‘afinidad’ entre el significado es
que sabemos si son sinónimas, antónimas, isónimas, homófonas,
onomatopéyicas, parónimas, etc. Así vemos que son ‘isónimas’
Contradanza, Danza, Danzón, Danzonete, pues tienen un mismo origen o
raíz aunque sus significados son distintos (igual a solitario y soltero). Y el
origen del nombre ‘Chachachá’ es onomatopéyico porque imita el sonido de
la cosa que significa, en este caso como suenan los pies a la hora de bailarlo.
El estudio semántico que más nos auxilia en la aplicación de sustantivos en
forma propia es la “sinonimia”. Según el licenciado Joaquín Añorga Larralde
«la sinonimia es el estudio de las voces sinónimas para determinar la
diferencia de significados entre ellas». Por lo que entiendo que los vocablos
sinónimos tienen una significación parecida pero no son exactamente iguales
y pueden llegar a tener sinonimia de acuerdo a como se empleen. Y Añorga
nos ejemplifica escogiendo los sinónimos «erudito» y «sabio» diciendo que
«erudito» es el que posee una gran instrucción, adquiriendo los
conocimientos mediante la lectura y el estudio de buenas obras: «Martí fue
un erudito», y que en el vocablo «sabio» observamos que es la persona que
obtiene sus conocimientos mediante la experimentación, estudiando en el
libro de la naturaleza: «Edison fue un sabio».
Aplicando estos conceptos en nuestra música vemos que una “sinonimia”
ha ocurrido entre la ‘Contradanza’ y la ‘Danza’, también entre ‘Habaneras’
y ‘Tangos’, y más recientemente entre ‘Salsa’ y ‘Casino’. Para ilustrar a los
que no recuerden o conozcan sobre el ‘Casino’, les diremos que es el baile
que se empezó a ejecutar en La a mediados de 1950 con los nuevos arreglos
del Son que se crearon en Cuba, popularizándose en los primeros años de la
revolución castrista (1959) con ese nombre, y ‘Salsa’ es el vocablo que se
le dio al mismo experimento que se empezó a hacer en New York a finales
de la década de 1960, con un baile parecido pero más mal definido que se
fue perfeccionando a medida que salían jóvenes cubanos de La Habana.
Estos problemas de sinonimias han ocurrido porque muchos llamados
historiadores musicales y hasta investigadores no comprendieron sus
orígenes ni vieron las diferencias, ni se tomaron la molestia de averiguar. En
aquellos años «revolucionarios» en nuestra patria a nadie le preocupaba el
origen del baile “Casino”, se disfrutaba principalmente en el Oeste de la
capital como un «producto del país» que trataba de unificar a todas las razas
y categorías sociales, aunque una pequeña burguesía se sentía resentida
cuando en sus clubes, asociaciones y casinos, que fueron decomisados por
el gobierno, veían a personas de otras esferas sociales bailarla, y la
consideraron inferior y vulgar, lo mismo pasó en su tiempo con las
Contradanzas, Danzas, Rumbas, Comparsas, Guarachas-Sungambelos, etc.
Todo baile nuevo en nuestra patria ha tenido que pasar por un proceso de
«blanqueo» para poder ser aceptado por la mayoría.
Por otra parte muchos de los jóvenes desafectos al régimen demostraban su
repulsión al gobierno dejando de escuchar y bailar la música cubana, así
creían que se alejaban de la política impuesta a la fuerza aunque las letras de
estas canciones carecieran de textos subversivos como sí tuvo
posteriormente la canción protesta (la llamada Nueva Trova). Este rechazo
de los jóvenes opositores no lo pasaron por alto los funcionarios del
gobierno por eso nunca apoyaron y hasta prohibían los músicos que
cantaban en idioma inglés, y jamás la prensa de aquellos años le dedicó
espacio a esa música a la que también se le decía «de la onda».
Pero el “Casino” en sus comienzos tampoco gozó de apoyo gubernamental,
pues toda manifestación cultural era observada con temor, ya que en
gobiernos anteriores se cantaron Chambelonas, Danzones y Guarachas para
satirizar a los que estaban en el poder, y los comunistas que son más
represivos y autoritarios no permitirían lo mismo, por eso sólo buscaban
himnos revolucionarios, pero para la suerte del pueblo cubano, jamás ha
nacido un ritmo bailable que esté dogmatizado. Por lo que el ingenioso baile
Casino contó con muchos factores en su contra para popularizarse tal cual
había nacido.
Muy parecido pasó con la “Danza Cubana” en 1868 como nos cuenta Galán
en «Cuba y sus sones» que «el baile había unificado en su canto
acompañante al rico y al pobre, al blanco y al negro, no así al bijirita y al
gorrión (cubano y español), todos bailaban lo mismo menos este último.
España esquivaba el término Danza y empleaba su Contradanza española,
accediendo a Contradanza o Danza habanera, en cuyo localismo no había
tanta pólvora comprometida».
Como hemos visto lo mismo en este siglo como en anteriores los procesos
políticos influyen notablemente en la cultura de los pueblos, por eso
obligadamente tenemos que mencionar los acontecimientos históricos para
poder comprender la evolución que la música va tomando.


«Sinonimia es el estudio de las voces sinónimas para determinar la
diferencia de significados entre ellos». JOAQUIN AÑORGA LARRALDE
(Libro de Gramática).


FRECUENTEMENTE la ignorancia sobre el significado de los nombres
hace que no se entienda con precisión el nacimiento y la evolución de
muchos de los bailes cubanos, a esto le agregamos que algunos de los que
escriben sobre el tema queriendo omitir los procesos políticos que forjan la
historia de las naciones y que tanto influyen en la cultura de los pueblos,
distorsionan la realidad y se saltan etapas necesarias para la comprensión,
como pasó en su época con la Contradanza y la Danza cubana y más
recientemente entre el Casino y la Salsa.
Ya habíamos comentado que una sinonimia consiste en usar voces
sinónimas o de significación semejante, como aclara la RAE (Real Academia
Española) «para amplificar o reforzar la expresión de un concepto»; esto ha
causado estragos cuando «historiadores» han escrito sobre la música
cubana lo mismo en siglos anteriores como últimamente, especialmente los
llamados «Salsólogos».
Nos ha esclarecido ese gran investigador de la música cubana que fue
Natalio Galán en «Cuba y sus sones» que a mediados del siglo XIX la
enfermedad no era la sinonimia entre nuestros ritmos sino la
«indolencia
musicológica»
y eso mismo es lo que hemos visto que ha pasado en el siglo
XX, especialmente después de 1959. Al gobierno castrista nunca le importó
la cultura, y los exiliados cubanos ocupados, preocupados y complicados
con la nueva vida que se iban enfrentando, tampoco le dieron importancia al
nuevo baile que había nacido en Cuba. Para estos refugiados y para los
músicos neoyorquinos era nula la contribución del cubano de la isla en
nuestra cultura, no concebían que dentro del comunismo se creara
apolíticamente y sin ser comunista, aún más, muchos nunca han entendido
que aquel que quedó atrapado, no necesariamente fue por simpatizar con el
sistema represivo.
La historia musical se ha repetido una vez más. En tiempos coloniales y
entrada ya la república, se consideró que el negro cubano no había
contribuido en la cultura cubana. En España
«se sabía que el negro existía
por los tangos conocidos antes de 1856 (...) porque les bailaban
grotescamente en sus teatros (...) con la misma facilidad se confundían
tango andaluz, tango africano y tango americano»
. En la década de 1960
sabían de sobra en New York que la música cubana existía por todo lo que
se popularizó antes de 1959... porque las bailaban... sin prestarle atención al
ritmo, muchas veces confundido con la música americana, como lo
aprendieron de los bailarines estilizados de teatro... con la misma facilidad se
confundía guaguancó, mambo, chachachá y son. Y vemos otra ‘sinonimia’
entre el antes y el ahora: En el siglo XIX
«aunque el tango de la habanera
mostrara su ascendencia cubana era fácil borrar el origen ante la
ignorancia, la indiferencia y desorientación»
; en el siglo XX por las
mismas razones se facilitaba
«borrar el origen» de la Salsa.
Galán muestra como
«la Danza cubana y la Contradanza van también a
enfrentar una batalla de sinonimia confusa por los orígenes tan estrechos
que tuvieron, las circunstancias políticas que les envolvieron, y las pocas
huellas que la Danza dejara como música impresa, mientras su congénere sí
dispone de un depósito de fósiles que casi hace invisible a la Danza»
.  Igual
sucedió con el Casino
«las circunstancias políticas» lo envolvieron
«dejando pocas huellas» mientras su congénere Salsa «sí dispone de un
depósito»
que ha hecho invisible al Casino.
En todas las historias sobre la Salsa que he leído —realmente impresionantes
por la cantidad de datos que ofrecen— se les ve un hueco, al omitir que
antes de que se nombrara «Salsa» en New York a la música de Cuba, existía
en La Habana el baile «Casino», y eso es suficiente para que estas historias
carezcan de credibilidad.
Como ha dicho mi amiga
Hilda Luisa Díaz Perera, destacada folklorista de
Latinoamérica, cantante y compositora del Grupo Cañaveral, creadora de la
página cibernénica
www.josemarti.org que si la Salsa viene de la música
cubana ¿qué les hace pensar que ese proceso, que llegó a durar para la
mayoría de nosotros dentro de Cuba hasta pasados muchos años de
revolución, se paralizara de pronto en un lugar donde toda la vida había
existido no uno, sino varios ritmos desarrollándose a la vez?
Los bailadores de la isla después de 1959 no podían copiar lo que se bailaba
en el exterior porque no tenían forma de verlo; ni en la TV, ni el cine les
llegaba de New York, ni había emigración proveniente de Norteamérica,
sólo llegaban cuando eso, técnicos militares del bloque socialista europeo,
sin embargo los neoyorquinos sí se nutrían de cada exiliado cubano que iba
arribando, ya sea como músico o como simple bailador.
Yo no les quito el gran mérito a los músicos de New York que cultivaron
los ritmos de mi país, incluso, creo que hicieron más para que prevaleciera
que muchos de los nuestros, pero lo que estoy buscando con mis artículos
es que se conozca la verdadera historia de un baile que jamás pudo haber
nacido en la ciudad de los rascacielos, y que es totalmente de la mayor de
las Antillas. Esto no es para crear polémica, es para aclarar la historia, con
pruebas, por fechas y sucesos, que ya nadie puede seguir negando. Si hubo
sinonimia en sus inicios, a estas alturas ha quedado suficientemente
despejada.
Según
Roque Barcia, «la sinonimia razona la palabra, explica el uso,
determina y enriquece la lengua. Da sentido, fijeza y caudal»
. Eso es lo que
necesitan todos los historiadores salseros que no han mencionado al Casino
como el baile de donde sacaron la Salsa y que se conoce hoy en el mundo
entero por ese nombre, que se enriquezcan al saber sobre la sinonimia de los
ritmos cubanos para que tengan sentido sus análisis y no omitan más la
auténtica historia de la música cubana.-
Opiniones sobre este trabajo pueden ser
enviadas escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com
--- ¡Hola María Argelia!

Muy interesante este artículo, en el cual tú magistralmente explicas el
origen de nuestro Casino; baile que actualmente es conocido y
bailado en el mundo entero. En muchas ocasiones me he visto
obligado a polemizar acerca de lo que se conoce como Salsa para
defender nuestro patrimonio musical,  argumentando que ese ritmo
es netamente cubano, y lo primero que le pregunto aquellos que dicen
que dicho ritmo nació en New York, especificamente en el Bronx, cual
es el nombre del creador. Este ritmo nuevo  para muchos nació en el
Bronx en el año 1960, pero todos esos que alegan que es un ritmo  
neoyorquino, (Bronx) desconocen quien fue su creador.

Como muy bien tú explicas,  el triunfo de la robolución aisló a Cuba en
todos los sentidos y nuestra música, entre otras cosas, fue plagiada,
a nadie en su momento oportuno le interesó defenderla, era como
algo excretable y  no quisieron manchar sus manos. Pero gracias a
Dios en los últimos años han surgido periodistas dignos como tú, que
le duele todo lo que tenga que ver con nuestro amado archipiélago y
ponen su pluma al servicio de nuestro patrimonio musical y lo
defiende a capa y espada, sin menoscabar a ningún pueblo
lainoamericano.

Mil gracias de nuevo Mariita,,. y que !Dios los bendiga a todos,
Lázaro
Fernandez
Para ingresar a la página de
Cultura y Tradiciones Cubanas
Millones de personas han tarareado la canción
«Nosotros», cientos la han cantado profesionalmente,
pero muy pocos saben que fue Pedrito Junco su autor y
más aún, casi nadie conoce que era un cubano nacido en
Pinar del Río. Sus padres fueron Nena Redondas y Pedro
Junco Valdés que era representante de la agencia de
autos y camiones Ford de esa ciudad ubicada en las
calles Maceo y Cabada, donde seguidamente tenían su
residencia.

Pedrito Junco, de vida breve, porque murió a los 23 años,
además de ser un inspirado compositor era un pianista
excelente. Estudió derecho y fundó la «Asociación de
Periodismo y Radio en Pinar del Río». Era famoso en su
ciudad natal, cuando paseaba en su caballo blanco, por
ser muy apuesto y enamorado. Medía 6 pies, y pesaba
unas 180 libras, con el pelo y los ojos negros y muy
hermosos.

Se ha declarado su biógrafo en Cuba, Aldo Martínez
Malo, que además cuando era niño (unos 12 años), dice
fue amigo de Pedrito. Él es el depositario de su archivo
personal y ha contado que el compositor tuvo amores
tormentosos con mujeres casadas, con la trapecista de
un circo ambulante, hasta enamoró a una monja, pero lo
que nunca se supo fue si ella le correspondió. Es la
versión de Aldo la historia que más se conoce sobre el
origen de «Nosotros», porque según él ese amor surgió
en su propia casa, pues cuando aquello Pedro los
visitaba todos los días tratando de ver pasar a esa
hermosa muchacha que iba a oír misa al Convento del
Inmaculado Corazón de María. El propio Aldo, que era un
muchacho, le llevaba las cartas y servía de intermediario
entre la enamorada pareja. Pero una fatal enfermedad,
cuando aquello incurable (tuberculosis) los separó.

En la obra de Aldo se recoge que la prematura muerte de
Pedrito ocurrió un 25 de abril de 1943, en el Hospital La
Covadonga, en el Cerro, provincia de La Habana, donde
se encontraba ingresado por una recaída. Allí siempre
mantuvo la radio junto a su cama, y según Aldo dice que
le contó su propia hermana María Antonia Junco, escuchó
su canción «Nosotros» interpretada por una orquesta
bajo la dirección de su músico favorito, el maestro
Rodrigo Prats. Emocionado y llorando, se incorporó en la
cama, pero lo atacó fuertemente la tos, teniendo gran
expulsión de sangre, por lo que su hermana asustada
salió en busca de ayuda y cuando regresó con la
enfermera ya Pedrito Junco había muerto, al compás de
la canción que lo inmortalizó.

El sepelio fue en su ciudad natal, y lo acompañaron miles
de personas que al paso del cortejo fúnebre como un
coro gigante cantaban «Nosotros», arrojando desde los
balcones decenas de flores. En la versión de Aldo la
mujer que inspiró tan sentida canción guardó luto por
muchos años, y su nombre no ha sido revelado porque
es una respetable dama, que después de más de 10
años se casó y pasó a ser una querida abuela.

Cuando publiqué parte de este artículo por primera vez
en el año 1992 ó 93 en el antiguo Palm Beach Latino
donde nacieron mis Estampas de Cuba, me llamó por
teléfono desde la ciudad de Miami el Sr. Orlando Calero
más conocido por 'Chiquitico' y me aclaró que era él el
verdadero biógrafo de Pedrito, que además fue su amigo
personal y después de su muerte siguió siendo gran
amigo de la familia, también me contó anécdotas muy
interesantes que muy pronto publicaría en un libro.

Fue leyendo al talentoso amigo Rosendo Rosell que supe
que en 1995 Chiquitico sacó el mentado libro titulado:
«Nosotros; El Pedrito Junco que yo conocí»  con fotos
que muestran aquella época compartida con el célebre
compositor. Chiquitico aclara en el mismo el verdadero
origen de la polémica canción, especificando que Pedrito
se la dedicó a una muchacha que pasaba vacaciones en
Pinar del Río con la cual estableció un romance que él
quería romper cuando ella regresara a La Habana,
porque pensaba que eran muy jóvenes para tener que
guardarse consideraciones. «Él decía que era por el bien
de ella, que en la capital podría encontrar mejor futuro»,
pero  la joven insistía y le «planteaba que los dos podían
mantenerse en contacto viniendo ella unas veces a Pinar
y otras veces él visitándola en La Habana». Dijo
Chiquitico que Pedrito le confió que como ella no
entendía decidió escribirle una canción con el mensaje.
La misma la estrenó por radio el guanabacoense Mario
Fernández Porta coincidiendo su éxito «con la muerte al
poco tiempo de Pedrito.»

Comenta Rosell en otro de sus 'very-interesantutes'
artículos publicado en el Tomo I de su libro «Vida y
milagros de la farándula en Cuba», que lo que contribuyó
a crear la leyenda sobre la inspiración de esta canción
fue al filmarse la película mexicana en 1945 «Nosotros»
que el tema giraba alrededor de un joven que enfermó de
tuberculosis y se suicidaba porque la novia lo dejaba.

Otro error que me señaló Chiquitico en que incurre el
biógrafo autorizado por el gobierno totalitario de Cuba es
que Pedrito no murió en la Covadonga sino en una clínica
de la calle 17 en el Vedado, y que la canción que
escuchó en su lecho de muerte fue «Gracia» cantada por
René Cabel, cuya letra termina así:  «...en la vida para un
desengaño nuevo queda el consuelo de una experiencia
más...» Todo esto ha sido confirmado por la hermana
Doña María Antonia Junco, que se exilió en Miami desde
casi el principio del castrismo.

En el diccionario de Helio Orovio, que escribió una nota
muy breve de Junco dice que al morir «dejó escritas
treinta y seis canciones entre ellas 'Soy como soy', 'Ya te
lo dije' y la popularísima 'Nosotros'», pero además
conocimos 'Tus ojos' y 'Me lo dijo el mar'.

A «Nosotros» la han interpretado los principales
cantantes del mundo, entre los que se encuentran: Pedro
Vargas, Julio Iglesias, Luis Gardey, Dyango, Tom Jones,
Sarita Montiel, Lupita D’Alesio, el Grupo Cañaveral con
sus fundadores Hilda Luisa y Nelson Zuleta, etc., sin
contar casi todos los boleristas cubanos sin embargo, son
pocos los que dan crédito a su ilustre compositor y mucho
menos conocen la polémica sobre su inspiración.-
ESTAMPAS DE CUBA POR
María Argelia Vizcaino


La sinonimia en la música cubana
ESTAMPAS DE CUBA POR
María Argelia Vizcaíno


Nosotros, polémica sobre su
inspiración
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com
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