ESPERE UN POCO A
QUE TERMINE DE
CARGAR TODAS LA
IMAGENES DE ESTA
PAGINA.
Esta Bata Cubana fue
confeccionada
exclusivamente para Celia
Cruz por el diseñador cubano
Enrique Arteaga, y ella la usó
por primera vez en el
Carnegie Hall y después en el
Apollo Theater en Harlem,
Nueva York, 1985.
ESPERE UN POCO
A QUE TERMINE
DE CARGAR
TODAS LA
IMAGENES DE
ESTA PAGINA.
La Guayabera se originó en
Cuba
Pulse aquí para saber su
historia
Rosendo Rosell nos asegura
que las guayaberas con lacito
comenzaron a usarse en las
Academias de  Baile de La
Habana.

En la foto vemos a Beny
usándola de esta manera.
Benny Moré muestra con
orgullo un sombrero típico
cubano
.
Rumbera cubana de
principio del siglo XX
REFERENCIA GRÁFICA DEL
TRAJE TÍPICO CUBANO
Muestra de vestimenta
masculina de guaracheros
La Reina del Guaguancó Celeste Mendoza,
vestida de rumbera estilizada.
Nadie mejor que nuestra Olga Guillot y Miguelito Valdés "Mister Babalú"
luciendo para el mundo la vestimenta tradicional cubana. Observe que
no lleva el talle a la cintura y que no enseña las piernas.
El famoso cantante mexicano Pedro
Vargas en compañía de Sonia
Calero, la bailarina, coreógrafa,
profesora cubana luciendo un traje
de rumbera de cola bien larga.
Revista SOMOS de
Noviembre de 1999, Año 10,
Número 189

Descripción:
Número de la revista
dedicado a las cinco
rumberas fundamentales
del firmamento fílmico
mexicano: Amalia Aguilar,
Meche Barba, Rosa
Carmina, y las cubanas
María Antonieta Pons y
Ninón Sevilla.
La Condesa de Merlin
La vestimenta tracional
cubana no es la ropa típica del
campo ni mucho menos la
afrocubana, tampoco la de
rumberos, ni esos rebujos
que se ponen humildemente
algunas cubanas que se
pasean después de la
despenalización del dólar por
las afueras de la Catedral
habanera como atracción
turísca, tratando de ganarse la
vida honradamente
vendiendo flores.
Conozca el origen
del vocablo
"Guajiro"
.
Pulse aquí.
Traje típico cubano diseñado exclusivamente por Ana R. Pellón para el Grupo Folklórico Cubano en
el Exilio, fundado y dirigido por María Argelia Vizcaino en California, 1988.
La autora agradece a todas las personas que han hecho posible las referencias gráficas para poder ilustrar este artículo.
Si alguno desea que se le ponga un enlace con su portal, con mucho gusto le damos el crédito merecido. Les recordamos
la necesidad que hemos tenido de usar sus fotos, por el bien de la cultura cubana.
Colaboración especial de Marylín Blanco
que nos ha enviado estos diseños de trajes
de cubana para enriquecer nuestra página y
a todo el que la visite.
Miss Cuban American 2006
Raiza la Rosa, quien fue además reina del
municipio de Morón en el exilio.
El traje tradicional de Cuba
Por Maria Argelia Vizcaino
www.mariaargeliavizcaino.com

En casi todas las páginas cibernéticas que informan sobre la cultura de un país, además de
los datos generales aparece una foto o una explicación sobre su vestimenta nacional o traje
típico, excepto en las de Cuba. Ese dato no lo he visto hasta el momento, ni en páginas
particulares del exilio, mucho menos las gubernamentales, por lo que la persona que quiera
obtener esta referencia se le va a dificultar bastante, o la obtendrá mediocre y distorsionada.

Este tema me lo sugirió hace unos años un joven que residía en Cuba y que por su trabajo
como Diseñador Informacional necesitaba conocer como era la ropa tradicional de nuestro
país para hacer una promoción turística, pero que cansado de buscar dentro de la isla hasta
en las bibliotecas provinciales y no encontrar lo que necesitaba recurrió, dentro de sus
posibilidades (limitaciones), a la intenet sin mucho mayor éxito, por eso me solicitó ayuda.

La investigación al respecto ha sido lenta y no lo productiva que yo hubiera deseado sin
embargo, hago este escrito para tratar con el mismo de animar a otros investigadores a que
indaguen o que compartan con nosotros sus conocimientos.

Han sido muchas las veces que he visto con pesar en el exterior a personas representando a
Cuba con un disfraz de cubano que muy poco tiene que ver con nuestra nación, los
mejorcitos son los que se visten con el traje campesino, y los más deplorables los que en su
afán de ser más auténticos, desfilan descalzos como se usa en la mayoría de los pueblos
latinoamericanos o del continente africano.

La vestimenta tracional cubana no es la ropa típica del campo ni mucho menos la
afrocubana, tampoco la de rumberos, ni esos rebujos que se ponen humildemente algunas
cubanas que se pasean después de la despenalización del dólar por las afueras de la Catedral
habanera como atracción turísca, tratando de ganarse la vida honradamente vendiendo
flores. Es como me dice mi amigo diseñador en Cuba
«realmente por traje tradicional
cubano entiendo muchas cosas, desde la ropa que se consideró tradición desde que los
españoles vineron y conquistaron, algunas modas europeas que entraron por España a la
isla, la ropa de los negros esclavos, la ropa que evolucionó de la parte española según
entiendo, que es la actual ropa tradicional campesina.»

En el diario del Almirante Cristóbal Colón, compendiado por Fray Bartolomé de las Casas,
escribió sobre la vestimenta que usaban  nuestros aborígenes en el año 1492:
«Son gente,
dice el Almirante, muy sin mal ni de guerra: desnudos todos, hombres y mujeres, como sus
madres los parió. Verdad es que las mujeres traen una cosa de algodón solamente tan
grande que le cobija su natura y no más.»

Los negros extraidos del continente africano como esclavos llegaban en su mayoría si
acaso, en taparrabos, y era en el puerto de Cuba o en la casas de contrataciones donde se
les proveia alguna prenda para cubrirse.

Aunque ya desde finales del siglo XVII se diferenciaba el español del criollo, no fue hasta el
siglo XIX que el cubano comenzó a pensar como tal y adquirió su propia personalidad y de
acuerdo al clima y a las condiciones de vida, crearon su vestimenta.

La Condesa de Merlin cuando escribe sus famosas cartas desde La Habana en 1840 hace
una buena reseña del vestir de los guajiros y de las habaneras, de sus esclavas y de sus
niños. Sobre estos últimos nos dice:
«El vestido se reduce a una ligera camisa de linón que
sólo les llega por debajo de la rodilla, muy escotada sobre el pecho, adornada de encajes y
sin mangas, con lazos de cintas sobre los hombros y su pequeña cabeza desnuda así como
todo el resto del cuerpo.»

Agrega después: «El lujo de las mujeres es muy rebuscado, no es lujo aparatoso pero
sensual. Para ellas es un modo de ser y de vivir ya que sus trajes son de la mayor sencillez.
Por la mañana una amplia bata o traje de linón, por la noche se visten también de linón
pero con mangas cortas, corpiños escotados y en sus cabezas bien peinadas llevan una flor
natural colocada sin arte y sin aparato (...) Sus pequeños zapatos bien pronto los dejan
abandonados, y como todo lo demás van para las negras».

De sus esclavas, como bien dice que heredan lo que el ama desecha comenta: «Es muy
divertido ver a estas negras atravesar cantando o fumando, estos salones inmensos,
iluminados por la claridad del día. Con sus trajes de linón puestos sobre una camisa que no
les llega más abajo de la rodilla, todo cayéndole sobre el pecho y la espalda, con sus
zapatos de satín que llevan como pantuflas dejando afuera los talones y sus piernas negras
como el ébano».

En otra de sus cartas, la número XXX habla de la negra «con su gran tabaco en la boca y
lanzando torrentes de humo se pasea por las calles con las espaldas y los senos desnudos»
.
Más adelante habla de los hombres
«con trajes elegantes, chaleco y pantalones blancos (...)
aquí no hay chaquetas ni gorras, no hay andrajos... ni barbas mal peinadas».

También describe a los negros que manejan los quitrines «magníficamente vestido va
montado en una mula, lleva botas de amazona bien lustradas que llegan sólo hasta el
tobillo y una roceta que completa este extraño calzado de dos piezas. La tela blanca del
pantalón y los escudos de armas bordados sobre los galones de la casaca hacen resaltar el
ébano de su color y los diversos matices negros de sus zapatos y de su sombrero adornado
también con galones».

Y sobre los guajiros o campesinos detalla «un sombrero de paja de alas anchas rodeado por
un pañuelo de seda de color, un pantalón blanco sobre el cual se pasa su camisa, el cuello
bordado abierto y echado sobre los hombros, luego alrededor del cuello otro pañuelo de
color apenas atado y flotando, así es el traje de nuestro hombre. Su pie elegantemente
calzado reposa dentro de unos zapatos de marroquí de color, las espuelas de plata, y las
correas para atarlas son de satín bordadas por su dueña. De uno de los lados del rico
cinturón, otro regalo de su bella, cuelga el machete con puño de plata e inscrustaciones de
pedrería; del otro lado se percibe la punta de ébano de un puñal».

En todos los casos vemos como predomina la vestimenta de color blanco y de linón dejando
a un lado en esta época las gruesas telas de España, tampoco los hombres usaban chaquetas
y las muejres no llevaban sombreros y sus vestidos son sin mangas y escotados, igualmente
señala en todos la forma de calzarse, por lo que desde estos tiempos ya el cubano no tenía
los pies desnudos, exceptuando al pobre esclavo que trabajara en las tareas del campo y
tuviera un amo que no cumpliera con las leyes establecidas.


















































Para demostrar un poco más que el cubano usaba calzado desde tiempos remotos les he
extraído unos breves fragmentos de la novela «Cecilia Valdés»  considerada la obra cumbre
de la literatura cubana, escrita por  
Cirilo Villaverde, que además de un gran patriota fue
un excelente narrador. Por ejemplo, del calesero de principio del siglo XIX decía que
«vestía
a la usanza de los de su oficio en la isla de Cuba, chaqueta de paño oscuro, galoneado de
pasamanería, chaleco de piqué, el cuello de la camisa a la marinera, pantalón de hilo,
botas enormes de campana, a guisa de polainas, y sombrero negro redondo, galoneado de
oro. Debemos mencionar también, como signos característicos del calesero, las espuelas
dobles de plata.»

Y «en vísperas del sarao», los jóvenes de ambos sexos acudían «en tropel a los
establecimientos de modas y novedades  para hacerse de trajes nuevos, de adornos, joyas y
guantes (...) las zapaterías como la de Baró, en la calle de O'Reilly y la de Las Damas en
la calle de la Salud esquina a la de Manrique, extramuros de la ciudad, varios días
anteriores al señalado para el baile se veían asediados a mañana y tarde, por las señoritas
y jóvenes más distinguidos por su elegancia y el lujo de sus trajes. Las primeras por esa
época empezaban a usar zapatos o escarpines de raso blanco de China, con cintas para
atarlos a la garganta del pie y mostrar las medias de seda caladas, siendo así que el vestido
se llevaba sobre lo corto. Los hombres usaban también escarpines de becerro con hebillita
de oro al lado de fuera y calcetas de seda color carne.»

Nos cuenta sobre el vestuario de los más humildes, como el traje de una vendedora de
carne, manteca y huevos, negra de Africa, que
«consistía de falda de listadillo y camisolín,
que cuando limpio debía ser blanco, y apenas le llegaba a los hombros, quedándose más
corto por las espaldas, cuyas partes, junto con los brazos desnudos a la griega o romana y
las mejillas redondas y rollizas, le brillaban cual, si a la usanza de su tierra, se las hubiese
untado con grasa. Por supuesto no calzaba zapatos, sino que al caminar arrastraba un par
de chancletas con la punta de los dedos»,
pero no iba descalza.

Y es que nuestros negros esclavos siempre trataron, a pesar de su horrorosa vida, de
acicalarse. Se les vio luciendo sus mejores galas desde que se les permitió salir a las calles
para celebrar el Día de los Reyes Magos por el año 1691 cultivando sus rumbas, primero en
sus reuniones en los barrios habaneros, más tarde en los Cabildos autorizados (desde 1839
existe publicada una orden circular donde se le concedía a los esclavos, que
«podían bailar
y cantar con sus trajes alusivos a su punto de origen, exclusivamente en los días de fiesta, —
las Pascuas, los Reyes Magos y el día de San Juan— siempre vigilados y sin mezclarse con
otros esclavos de otras fincas o Cabildos»
); más adelante se convirtieron en sus Tangos y
en los Coros de Clave, para posteriormente renacer como Comparsas, en las fiestas de
Carnaval. Desde1860 se notó que el vestir de las mismas fue bien elegante. Como dice
Octavio R. Costa en Imagen y Trayectoria del Cubano en la Historia Tomo I que «Esta
sobresaliente inclinación al buen vestir no sólo se produce en los nobles y los burgueses,
sino también dentro de los libertos.»
Por lo que aseguramos que al igual que NO hay un
traje típico cubano desprovisto de calzado, tampoco fue tradicional bailar una comparsa sin
zapatos. Todo aquel que así nos quiera representar o es un ignorante de nuestra cultura o la
quiere modificar sabe Dios con qué oscuros fines.

Sobre el traje tradicional cubano para los hombres ya sabemos que la guayabera blanca es la
pieza clave. Desde que los mambises peleaban por nuestra independencia contra el gobierno
colonialista español, ellos consideraban su enemigo a todo aquel que usaba guayabera, y
muchos que fueron encontrados así vestidos los pasaron por las armas. Porque la
guayabera original por la espalda, muestra el diseño de la bandera cubana; las diminutas
alforzas que nacen en la pieza del pecho llamada canesú, y que también se le hacen en la
espalda, simbolizan las franjas de nuestra bandera, y la pieza de los hombros hacia atrás que
originariamente terminaba en pico con un botón, se tenía como si fuera el triángulo rojo con
la estrella solitaria. Fue declarada traje nacional por el presidente de Cuba Carlos Mendieta
que gobernó en el período de 1934-35. (Ver en esta página "
La Guayabera se originó en
Cuba")

Para el traje de la mujer  no tengo los datos exactos de cuando comenzó a ser tradición en
Cuba, ni en qué fecha se declara como tal en nuestro país. Sólo puedo dar una descripción
como la que ofrecí a una señora guatemalteca que me escribió solicitándome la información
que no encontraba en ninguna enciclopedia ni en la internet.
«Muy pocas personas conocen
este detalle, ni siquiera en las páginas oficiales del gobierno aparece. El traje típico del
hombre es blanco con una guayabera de hilo de manga larga como fue la original, un
pañuelo rojo al cuello (puede ser doble, uno dentro y otro por fuera), y sombrero de yarey
o guano. Para la mujer es la llamada Bata de Cubana, conocida también como Bata
Habanera, que ha usado Celia Cruz y Olga Guillot en muchas de sus actuaciones, y se vio
frecuentemente en las representaciones de la Zarzuela Cecilia Valdés y también he visto en
fotos a la extraordinaria cantante Maruja González en la Zarzuela María la O. Es muy
parecida al traje de las españolas con su talle marcado en la cadera y vuelos debajo, pero
sin estampados, no usa paraderas como el de la española, sino que los vuelos son más
pegados y terminan muchas veces en una cola. Como otros trajes en Latinoamérica, usa un
encaje con cinta pasada. Aunque es escotado no debemos confundir con el traje de rumbera
que es más desnuda las piernas, ni con el de guajira, que es el de la mujer del campo y el
talle lo lleva a la cintura. Muy importante: En los trajes típicos cubanos siempre se lleva
calzado o sea, jamás se usan sin zapatos.»

La vestimenta tradicional es tan importante, que hasta en los certámenes de belleza se
premian a las concursantes que mejor lo luzcan. El nuestro es tan desconocido porque
desde 1959 el gobierno no permite a ninguna joven participar en estos eventos
internacionales. Eso trae como consecuencia que en sucesos de relevancia como las Fiestas
de Carnaval de la ciudad de Santa Cruz de La Palma, que tienen un día para celebrar "La
Llegada de los Indianos", en las normas establecidas para la ocasión, en el capítulo tercero
señalen:  
«...los palmeros deben vestir la indumentaria tradicional cubana: el hombre con
pantalón e impecable guayabera blanca o bien traje de lino, sombrero de paja, cadenas y
anillo de oro. La mujer con faldas de volantes, blusas de gasa o seda con encajes, adornos
de flores en la cabeza o bien pamelas y grandes pulseras y collares»
. El disparate acá
consiste que las cubanas fueron de las primeras mujeres de occidente en dejar de usar
sombreros, como lo notó la Condesa de Merlin en su viaje a La Habana.

Me queda la esperanza que alguien de la vieja guardia que me lea conserve algún dato que
quiera compartir, o quizás un joven con las mismas inquietudes le permitan el acceso a la
Fototeca Nacional de Cuba y revisando viejas fotografías pueda efectuar el rescate del traje
tradicional de Cuba.-

Opiniones bienvenidas a mariaargelia@hotmail.com
Mas trabajos de la autora en www.mariaargeliavizcaino.com Estampas de Cuba
La famosa vedette cubana Rosita Fornés
vestida típicamente. Observe que el traje
no lleva encaje sino un pasacinta.
Miss
Cuba
1959
Rosita Fornés,
famosa vedette
cubana
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Vea la secuencia grafica del antecedente al traje típico cubano. Además, una
muestra de la vestimenta para cada baile cubano, que por sugerencia de
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