ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA ARGELIA VIZCAINO
La guayabera se originó en Cuba
El origen

Cuando escribí esta investigación por primera vez, a finales del año 1996, aseguraba que la guayabera, nuestra camisa tradicional
se había originado en el Yayabo, Sancti Spíritus, porque todas las versiones conocidas así lo atestiguaban, pero después el
Dr.
Armando J. Casadevall
, uno de los mejores investigadores de la historia de Cuba que he conocido (lamentablemente casi en el
anonimato) me hizo meditar al respecto.

Yo había leído un estupendo artículo publicado en Contacto Magazine, escrito por el espirituano
Rubén Díaz-Abreu, y titulado
«Porque la Guayabera es puramente cubana», y me solidaricé con tan preclaro escritor, al confirmar que «no solamente en América
Latina, sino en otros lugares también, han reclamado a esta vestidura como original de esos países.»

Repitiendo parte de lo escrito por Díaz-Abreu, que sabiamente recopiló los datos de los historiadores espirituanos Pérez Luna, Luis
del Moral y Segundo Marín García, (que es la versión más popular), en el año 1709, procedentes de Granada, España, llegaron a
Sancti Spíritus, la sexta villa fundada por Velázquez en Cuba, el alfarero José «Joselillo» Pérez Rodríguez y su esposa costurera
Encarnación Núñez García, estableciéndose a las márgenes del río Yayabo. En aquella época sólo se recibían las telas que la
metrópoli española enviaba sin tener en cuenta las condiciones climatológicas de esta isla caribeña. Por eso, estos esposos
andaluces mandaron a buscar un paquete especial de lino español, del cual Encarnación le hizo una camisa suelta a Joselillo tipo
gabán, de mangas largas, cuello duro, redondo, y para que resultara más fresca a acorde al clima, le dejó las faldas por encima del
pantalón y cuatro bolsillos a los lados para los efectos personales, que dicen llenaban también de guayabas.

Era una prenda muy cómoda para el hombre de campo abrochada al frente por botones de nácar, los mismos botones para los
cuatro bolsillos y reforzando los puños, con los lados abiertos para facilitar la colocación del machete a un lado y el cuchillo al otro,
por eso en muy poco tiempo los campesinos de la comarca empezaron a usarla, y le nombraron supuestamente Yayaberas, como
eran conocidos en aquel entonces los espirituanos, por residir al margen de río Yayabo.

Para
Arturo Chang (encontré su artículo en http://www.folklorico.com/forums/Folklorico/posts/4558.html) las primeras guayaberas
en confeccionarse
«se semejaban a un camisón español de mangas largas sin plisado, con tres bolsillos: dos abajo y uno arriba.
Los pobres la portaban como parte de sus disfraces en los festejos populares. Luego evolucionó hasta adquirir cuello alto, el
plisado en la parte delantera, formado por una banda a cada lado, hasta adicionársele los botones que remataban los triángulos de
los bolsillos, y los yugos (...) También existe el argumento de que había un traje del ejército español compuesto por cuatro bolsillos,
mangas largas y faldas, usado por fuera del pantalón, así como otras características que los criollos adoptaron a las condiciones de
nuestro clima hasta llegar a ser, más o menos, como en la actualidad (…)¡Ah!, y no faltan los que le dicen guayabana, quizás
porque fue en La Habana, como ciudad capital al fin, por donde comenzó a incorporarse el cuello a la ropa.».

Dice el historiador Octavio R. Costa en el tomo I de “Imagen y trayectoria del cubano en la historia” que «la libertad del comercio a
partir de 1818 fue la que hizo posible que los cubanos se libraran de las gruesas telas españolas (...) Se puso de moda las ligeras
telas de hilo como el linón»
. Me imagino que desde entonces es que las guayaberas se confeccionaron con las telas finas que la
caracterizó. Esto coincide con lo analizado por el
Dr. Casadevall publicado en La Voz Libre en 1998 bajo el título de «De la CHUPA
a la GUAYABERA universal», que rechaza la historia del famoso paquete de hilo o lino venido de España en 1707 ó 1709 porque
«la Real Compañía de Comercio prohibía tales envíos. Además, no había medios de comunicación en 1707 con España desde las
márgenes del río Yayabo». Pero esto no demuestra tampoco que no haya habido un envío por otra vía exclusivamente para Joselillo
y Encarnación, más en esa zona que tanto vivía del contrabando, ni que Encarnación no haya confeccionado este estilo de camisilla
por primera vez, aunque sea con las telas gruesas y no tan exacta a la que conocimos en el principio del siglo XX.

Para Casadevall, como él mismo se auto titula
«disciplinado en rechazar la afirmación que no vaya a acompañada de la prueba que
la sostiene»
nadie lo convenció del origen espirituano de la Guayabera. Él revisó como nadie las historias escritas sobre su pueblo
por Tadeo Martínez-Moles en 1791; por Rafael F. Pérez Luna, en 1860; el Diccionario de Jacobo de la Pezuela, edición de 1866; y
diferentes obras escritas por su contemporáneo Manuel Martínez-Moles y Echemendía, y no encontró noticia del origen espirituano
de la guayabera, incluso asegura que en su Villa
«nunca hubo siembras de guayaba, ni la guayabera fue prenda apropiada para
recogerlas.»
. Afirmando que en Sancti Spíritus ni siquiera usaron la palabra guayabera hasta la República y que la prenda popular
del vestir el criollo en el siglo XIX fue la Chupa, especie de chaqueta corta con cuatro faldillas desde la cintura y con mangas más
ajustadas que algunos han considerado «la abuela de la guayabera». Y nos especifica:
«Lo que hoy llamamos guayabera la conocí
de muchacho, confeccionada de dril kaki por el nombre de camisilla. Así la llamaba mi padre en los años veinte, quien era cubano
de nacimiento y muy criollo de costumbres. A fines de los años treinta el que vistió a los espirituanos de guayaberas blancas de
puro guarandol o de olán de hilo fue el sastre Angel Serrano».

Basados en las investigaciones del Dr. Armando J. Casadevall, lo más probable el origen de la guayabera no fuera precisamente
en el Yayabo, Sancti Spíritus, o no fueron ellos los que la bautizaron con ese nombre, cosa común que ocurría en nuestro país,
como nuestro primer ritmo exportado fue en España que le llamaron Habaneras. Lo que sí estamos convencidos que en Cuba se
originó la guayabera, ya que mucho antes de que otros países la adoptaran, ya en el nuestro --aunque discriminada por los
gobernantes colonialistas--, era usada por los campesinos más humildes y nuestros poetas le dedicaban sus mejores inspiraciones.

Dice la tesis más propagada que en sus inicios fue muy criticada esta vestimenta, especialmente en las ciudades por ser
confeccionada con tela muy corriente, y por eliminar el uso de la chaqueta, pero por su conveniencia para nuestro caluroso clima se
extendió su uso entre los campesinos del interior de la isla. Para prevalecer finalmente el nombre de Guayabera, porque los
campesinos del área del Yayabo, que estos primeros historiadores decían cosechaban guayabas, usaban sus grandes bolsillos
para recoger el fruto, dando nacimiento a la copla popular:

Y la llaman guayabera/
por su nombre tan sencillo/
por llenarse los bolsillos/
con guayabas cotorreras.

Ya vemos que esta etimología del nombre es rechazada por Casadevall por las razones que expone, lo que sí no me cabe duda que
viene del lenguaje taino-siboney que tantos vocablos tiene empezando con gua: guayaba, Guanabo, Guanabacoa, Guaimaro,
Guatiguanico, Guantánamo, guajiro, guasasa, Guasimal, guataca, guao, guayo, guayacol, (que algunos diccionarios recogen como
voces caribes o araucanas).

Desarrollo

En 1840 la guayabera todavía no era usada por los guajiros de La Habana, o al menos no era popular con ese nombre, porque la
Condesa de Merlín
, en sus famosas cartas no las describió como la forma de vestirse de estos hombres de campo. Pero sí estoy
segura que antes de 1862, era conocida sino en toda Cuba, al menos en la sub-región Camagüey- Tunas-Holguín, porque éste fue
el año en que desapareció
Juan Cristóbal Nápoles Fajardo “El Cucalambé”, considerado el artífice de la décima, que su libro
“Rumores del Hórmigo”, editado en 1856 ó 57, lo convirtió en el poeta de más atracción de su tiempo, y él fue el primero en todo el
mundo que le cantó a esta prenda. En su honor se escogió a partir de 1953 el día de su natalicio el 1º de julio (1829) en Victoria de
las Tunas,  como Día de la Guayabera, por acuerdo del Consejo Territorial de Veteranos de Oriente.

Fuera de sus pantalones
Mecíales la fresca brisa
las faldas de su camisa
guarnecida de botones.
Llevaba los zapatos
de pellejo de majá,
flores de guatapaná
en la cinta del sombrero
y el tal hombre un veguero
de las Vegas de Aguará.

¡Que bonita guayabera!
¡Que bonita le quedó!
El sastre que la cortó
es una buena tijera.
Buena fue la costurera
que los puntos le fue dando;
el que la fue entallando
que buena mano tenía
pero ¡es mejor todavía
el que la viene portando!


Intrigada por las investigaciones del Dr. Casadevall nos enteramos que lo que él llama «la abuela de la guayabera» que es «La
Chupa», en varias regiones de la Madre Patria se considera un chaleco típico, que el diccionario recoge como
«...(del aí. yubba,
túnica) especie de chaqueta antigua, con cuatro faldillas de la cintura abajo y mangas ajustadas»
, que muy poco tiene que ver con
nuestra guayabera tradicional, a no ser por las faldillas sueltas.Para los peruanos la Chupa o Tipa o Waylla Wallya, es parte de su
traje típico y son unas piezas chalinas o bufandas que se usan como abrigo, tejidas por el hombre para uso ornamental, doblada en
dos y fijada en la parte posterior de la cintura a partir del Chumpi que es la faja con que se ajustan los pantalones o las faldas. Los
judíos usan o usaban en sus bodas una especie de chaleco brocado que le llaman Chuppahs, que tampoco se le asemeja a nuestra
guayabera, pero que son más similares a las Chupas de Valencia y Andalucía, que muchas son de cuero que viene a su vez del
chaleco generalmente brocado que se usó en Francia a principio del siglo XVIII, estableciéndose la moda en España y en sus
colonias americanas durante el reinado de Felipe V que llegó al trono en 1759 con el nombre de Carlos III.

Posiblemente de la Chupa andaluza conjuntamente con la camisa usada por los militares del ejército español que tenía cuatro
bolsillos, mangas largas y faldas por fuera del pantalón, evolucionó hasta tiempos de nuestras guerras independentistas.

Fueron nuestros Mambises (miembros del Ejército Libertador) los que le dieron el toque nacional al demostrar por la espalda el
diseño de la bandera cubana, porque las diminutas alforzas que nacen en la pieza del pecho llamada canesú, simboliza las franjas
de nuestra bandera, y la pieza de los hombros hacia atrás terminaba en pico con un botón, como si fuera el triángulo rojo con la
estrella solitaria.

Mi amigo, el escritor de Siluetas,
Luis Cruz Ramírez en su artículo «La Guayabera» las describió «blancas, con mínimas alforzas, o
rayitas lilas, azules o rojas», recalcando que «proclamaban su indiscutible primer lugar en el mundo santoral.»

Después de la primera intervención de Estados Unidos en Cuba, los veteranos de la guerra de independencia lucían sus gloriosas
medallas en el pecho de su guayabera, que los distinguía como héroes de la patria.

Y el presidente
Carlos Mendieta (1934-35), consideró la Guayabera como Traje Nacional, pero en octubre de 1955 salió
publicado en la revista Bohemia, según nos recuerda el prestigioso escritor
Fausto Miranda en su columna de El Nuevo Herald del
28 de febrero de 2004 que
«sobre la típica guayabera desciende la severa majestad de la ley, la Sala de Gobierno del Tribunal
Supremo la proscribe en todas las dependencias judiciales. Al decir de los señores magistrados, se trata de una prenda ligera y
frívola, que no se compadece con la solemnidad de la justicia. Así, tanto los funcionarios y auxiliares de la judicatura, como los
abogados, procuradores y las partes en los juicios, deberán vestir de cuello y corbata.»

En el mismo artículo nos aclara Fausto que nunca se dictó un fallo declarando inconstitucional el Día de la Guayabera y la misma
fue copiada por otros países:
«Acaso el ejemplo más fuerte en defensa de la guayabera la dio el legendario héroe del baseball
Adolfo Luque... En sus días de pitcher estrella o coach de los Gigantes de Nueva York, y yo lo vi, el gran Adolfo se paseaba por
Manhattan en guayaberas, Ramón Puig, de Zaza del Medio, anunciando su creación, la de las mil alforcitas, el primer cliente que
tuvo fue el propio Luque...»

Internacionalización

CUANDO nuestros valientes mambises dieron sus famosas cargas de machete algunos usando la guayabera, fue que se hizo muy
popular entre todos los cubanos amantes de la libertad, a esto contribuyó las décimas del Cucalambé. Con el fin de la guerra y la
intervención norteamericana en la isla, los veteranos como el general
Calixto García, siguieron usándola con orgullo.

Explica muy claro
José Pardo Llada en su Diccionario de Nostalgias Cubanas “Yo me acuerdo”, sobre la nueva modalidad de esta
prenda de vestir cubana:
«Ahora venden guayaberas de colores, hasta rojas y verdes, y adornadas con dibujos espantosos.
Además le han cortado las mangas. Lo que llaman GUAYABANA, no es guayabera ni ‘la cabeza de un guanajo’(...) La buena
guayabera debe ser de lino. Resulta una versión cómoda y ligera de la chaqueta militar de rayadillo que usaban los españoles en
tiempos de la colonia. En Filipinas, el mismo uniforme español se convirtió en guayabera sin bolsillos y le adicionaron finos bordados
(...) En Venezuela, mantuvo su trazo militar en el LIQUI LIQUI de dril y cuello alto.»

Nos dice Juan Carlos Pérez en un interesante reportaje en El Nuevo Herald titulado «Y todo por una Guayabera» del 15 de agosto
de 1993, que
«aunque poco común en España, en una ocasión el escritor valenciano Vicente Blasco Ibañez (1867-1928) escribió
en su obra ‘Crónicas de Viaje’. Gibraltar, Argel, Toledo: ‘En una marcha de seis horas bajamos la sierra a la línea férrea de
Bobadilla a Algeciras y tal como íbamos por el monte, con botas de campo y guayabera de dril, nos metimos en el tren.»

Rosendo Rosell nos asegura que las guayaberas con lacito comenzaron a usarse en las Academias de  Baile de La Habana
(Tomo I de Vida y Milagro de la Farándula en Cuba):
«...eliminando el saco para aliviar el calor.Fue un adelanto hacia el aire
acondicionado, que vendría después. Pero, mientras tanto, la guayabera con lacito penetró hasta en el Palacio Presidencial...»
.

Hubo fábricas de Guayaberas en las calles San Rafael y en la calle Obispo en La Habana, según nos contó mi admirado amigo Luis
Cruz Ramírez, en La Voz Libre, de California, para él la fábrica de guayaberas más finas se estableció en su inolvidable pueblo de
Ciego de Avila: «llevaba el nombre de ‘Guayaberas Fesar’». (Todas eliminadas con el castrismo).

Con el exilio masivo de cubanos después de 1959, y el crecimiento de la ciudad de Miami gracias al aporte de estos, la Guayabera
se convirtió en una prenda de vestir necesaria, por lo riguroso del clima en el verano, por eso el 14 de julio de 1993 se tomó la
resolución, patrocinada por el comisionado
Bruce Kaplan, de proclamar los meses de junio a agosto, oficiales para usar la
Guayabera, de esta manera los empleados del gobierno pueden cambiar su saco y corbata por algo elegante y fresco.

Hay aquí lugares especializados en esta confección como los Almacenes de Pepe y Bertha y La Casa de las Guayaberas de Ramón
Puig, donde se han vestido desde Jorge Más Canosa hasta el presidente Ronald Reagan y el general Oliver North. También hay
confecciones que llevan la marca de diseñadores famosos como las Adolfo, Givenchy, y el neoyorquino John Bartlett, quien le ha
modelado Julio José Iglesias, el hijo del famoso cantante. Se venden a precios módicos en cadenas de tiendas como K-Mart, y en
Miami en Ño, que Barato; Ñó, el Dolarazo y Ñó, que Caché, y las guayaberas más caras se encuentran en  tiendas como Saks Fifth
Avenue y Neiman Marcus; también se tiene acceso a su compra vía Internet. Los precios varían de acuerdo al lugar donde se
compre y a la calidad escogida, se pueden encontrar desde $10.00 hasta $600.00 ó $700.00.

De la Guayabera original han inventado notables variantes, además de cortarles las mangas, se han hecho vestidos de mujeres,
juegos de pantalones, que son verdaderas joyas de arte, con mangas tres cuartos, otras con cremalleras (zippers), de lino, de
poliéster, de hilo de Irlanda, de rayón, dracón, algodón, mezclilla, y todos los colores como el hacendado (crema) y el negro. Pero
dice Pardo Llada en su diccionario que la «auténtica Guayabera —blanca o crema— debe ser de cuello duro y mangas largas. Sin
otro adorno que unas alforzas verticales entre los bolsillos.»

Relata el prestigioso periodista español
Antonio Burgos en «Antología de Recuadros» para Diario 16, del 7 de agosto de 1993,
que en España ellos la llaman «Cubana» a la guayabera y a la chaqueta le dicen «americana». Por desgracia, después de la huída
de Batista, sólo los agentes de Seguridad del Estado y miembros de la cúpula del gobierno castrista eran los únicos que se vestían
con Guayaberas de poliéster en colores pasteles, esto marcaba una notable diferencia entre el pobre pueblo, porque en las tiendas
estatales, donde se adquiere los productos racionados con la libreta  no vendían jamás esta camisa tan tradicional, al mismo tiempo
eso provocó que muchos cubanos de aquella generación (1959-1980) como mi esposo, jamás usaran una Guayabera, ni siquiera
les gustara por considerarla vestimenta exclusiva de los que nos tiranizan. El Sr. Burgos relata con el humor que lo caracteriza en el
mencionado artículo que
«los funcionarios del Partido llevan unas horrendas guayaberas con los colores más espantosos que
imaginarse pueden, amarillito claro de banano despachurrado, verde color cca de niño, azulita como de hábito antiguo de beata
devota de la Purísima Concepción.»

La historia de la Guayabera se parece mucho a la del Son, el ron Bacardí, el Daiquirí, el sándwich Elena Ruz, porque a pesar de
haber transcurrido tantos años de su creación todavía tienen vigencia y cada vez se internacionalizan más. A todos estos logros
cubanos han querido cambiarle su origen con argumentos muy bien elaborados pero faltos de veracidad. Por eso hay que repetir la
historia, para que todos la conozcan.
Rubén Díaz-Abreu tiene mucha razón, «Cuba puede demostrar cuan equivocado todos
están, pues esta sencilla camisa se originó en la Perla de las Antillas»
.-

Conclusión

Es la guayabera, originada en Cuba en el siglo XVIII o principio del XIX con mayor seguridad, una «especie de chaquetilla o camisa
de hombre, suelta y de tela ligera, cuyas faldas se suelen llevar por encima del pantalón» (según el Gran Diccionario Enciclopédico
Ilustrado de Selecciones del Reader's Digest).

Tiene su antecedente de la Chupa de Andalucía que es un chaleco de cuero con cuatro faldillas que viene a su vez del chaleco
generalmente brocado que se usó en Francia a principio del siglo XVIII. De acuerdo a la historia más popular fueron los esposos
andaluces Joselillo y Encarnación los que al radicarse en Sancti Spíritus, Cuba, y encontrar notables diferencias en el clima idearon
confeccionar otro estilo de camisilla más fresca y cómoda, que puede haber asimilado a la Chupa tradicional andaluza unida al traje
del ejército español que tenía cuatro bolsillos, mangas largas y faldas por fuera del pantalón, muy conveniente para soportar el
riguroso calor de nuestro país. Después  evolucionó hasta tiempos de nuestras luchas independentistas al ponerle por la espalda el
diseño de la bandera cubana, porque las diminutas alforzas que nacen en la pieza del pecho llamada canesú, simbolizan las franjas
de nuestra bandera, y la pieza de los hombros hacia atrás terminaba en pico con un botón, como si fuera el triángulo rojo con la
estrella solitaria.

Fueron nuestros mambises (así era como llamaban a los miembros del Ejército Libertador), y los simpatizantes de la independencia
de Cuba que salían al exilio los que la internacionalizaron en Centroamérica, México, Estados Unidos y el Caribe. Aunque el Dr.
Armando J. Casadevall habla de que los patriotas espirituanos más conocidos no usaron guayaberas, como a Honorato del Castillo
«lo describen en medio del combate con una camisa hecha jirones. Serafín Sánchez, Carlos Roloff y Pancho Jiménez, en fotografías
tomadas el día del Zanjón, aparecen en camisa de falda adentro. Roa en su libro A Pie Descalzo nos describe a los espirituanos y a
los villareños vestidos de INRI. De la paz de 1898 otras fotografías presentan a José Miguel Gómez y sus oficiales usando una
guerrera criolla.» Sí, hemos visto en viejas fotografías que aparecen en la Enciclopedia de Cuba editada en 1974 en España, que la
camisa de campaña del Generalísimo Máximo Gómez, es un antecesor muy parecido de lo que sería la guayabera tradicional, igual
detalle observamos en las fotos del General Calixto García y sus ayudantes, en las del Mayor General Bartolomé Masó, e incluso en
la Brigada de Sancti Spíritus integrada por el Coronel Carlos Mendieta, el coronel Matías Duque y el comandante Antonio Duque.

Fuentes de fiar aseguran que cuando Cuba era colonia española el gobierno consideraba su enemigo a todo el que era encontrado
usando una guayabera, y se les perseguía y apresaban, se torturaban y se fusilaban, porque como hemos dicho: «La guayabera
por la espalda, muestra el diseño de la bandera cubana».

Esta versión por supuesto es rechazada por todo aquel simpatizante del colonialismo español, que tuvo un familiar militando en
contra de los cubanos, que no aceptan como cierto todos los desmanes que cometieron en la isla en nombre de la Corona, como el
plan de reconcentración impuesto por el gobernante Valeriano Weyler, que ocasionó la muerte por inanición de 200,000 cubanos y
que algunos malintencionados dicen que es una cifra exagerada, lo mismo han silenciado el martirologio de La Jata, y el
fusilamiento de los 7 estudiantes de medicina que se probó posteriormente que no cometieron delito alguno para ser juzgado en
juicio sumarísimo y quitarles la vida; de igual forma se torturó y asesinó sin piedad a todos los que implicaron en la conspiración de
Aponte y la de La Escalera, donde perdió la vida el insigne poeta Gabriel de la Concepción Valdés «Plácido». Y tantos otros
crímenes que aún permanecen impunes y que por no condenarse a los culpables quedaron para los que les convenía, como una
leyenda.

Fue la guayabera además muy criticada y considerada vulgar por desplazar a la chaqueta y por estar confeccionada con telas
corrientes, pero en el interior de la isla fue arraigándose con fuerza y se conoció en Camagüey como Camagüeyana, en Manzanillo
Manzanillera, y de Júcaro a Morón le llamaron Trochana después de que las huestes al mando del General Antonio Maceo y Máximo
Gómez cruzaron la peligrosa Trocha establecida entre Júcaro y Morón; lo mismo que en Sancti Spíritu fue Yayabera, antes que
finalmente se le dijera Guayabera.

El primero en cantarle en todo el mundo fue el poeta natural de Victoria de Las Tunas, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo que usaba el
seudónimo de El Cucalambé al publicar su libro de décimas en  1856 ó 57.

Por todo esto se estableció a partir del 1ro. de julio de 1953, que ese día en lo adelante fuera considerado el Día de la Guayabera;
anteriormente en 1934-35 el presidente de turno en Cuba, Carlos Mendieta, quien en su corto mandato tuvo la suerte de ser
derogada la penosa Enmienda Platt, declaró la Guayabera Traje Nacional. Dice
Pardo Llada que el presidente cubano que más la
usó fue Ramón Grau San Martín (1933-34 y 1944-48),
«aunque le añadía un corbatín negro (...) Machado, aunque muy criollo y
campesino, nunca usó guayabera.»
Agrega Juan Carlos Pérez en su interesante artículo publicado por la prensa en Miami que al
llegar al poder Carlos Prío Socarrás (1948-52) se opuso a su uso indiscriminado. La consideraba inapropiada para ciertos
menesteres oficiales. Igualmente el oficial Batista, quien las vistió en campaña, pero luego las cambió por camisas playeras, y
terminó en 1955 por prohibirlas en todas las dependencias judiciales, por considerarla una prenda ligera y frívola que no se
compadece con la solemnidad de la justicia.

En países como Filipinas, México, República Dominicana, Panamá, Puerto Rico, la han convertido en parte de su cultura popular, de
ahí la confusión con su verdadero origen. Se sabe con certeza que a Filipinas y Puerto Rico llegó procedente de Cuba en los
tiempos finales de dominación española, pero no se popularizó hasta después de la intervención norteamericana, por considerar la
metrópoli que era una prenda insurrecta de los cubanos. El intercambio constante que hubo entre Cuba y Yucatán también
transportó la guayabera que los yucatecos asimilaron creándole pequeñas variantes y perfeccionando su confección (llegando a
popularizar el eslogan de que «Yucatán es la puerta al mundo Maya y Mérida es la capital mundial de la guayabera»), de ahí pasó a
Veracruz, y los jarochos la tienen como su vestuario nacional; y hasta los panameños le hicieron unas breves modificaciones y le
dicen «panameñas». Pero las antiguas décimas criollas cantadas por los primeros en usarla prueban a los que quedan
confundidos, parte de  sus orígenes cubanos, como aquellas que publicara el Cucalambé, y estas otras posterior a nuestra
independencia de España (1898):

¡Oh Guayabera! camisa
de alegre botonadura,
cuatro bolsillos, frescura,
de caña brava y de brisa.
Fuiste guerrera mambisa
con más de un botón sangriento
cuando el heroico alzamiento,
y por eso la bandera
tiene algo de guayabera
que viste al galán del viento.

Invasora espirituana,
comenzaste tu invasión
y entre Júcaro y Morón
te llamaban La Trochana.
Te quiso Camagüeyana
el Camagüey noble y bravo,
hasta que al fin, desde el Cabo
de San Antonio a Maisí,
Cuba no viste sin ti,
Onda fresca del Yayabo.

Cometarios y opiniones bienvenidos a: mariaargelia@hotmail.com
De la Guayabera original han
inventado notables variantes,
además de cortarles las mangas,
se han hecho vestidos de
mujeres, juegos de pantalones,
que son verdaderas joyas de arte,
como esta que tan linda luce
nuestra admirada cantante
Lucrecia
OPINIONES

Date: Tue, 18 Jul 2006 13:19:37 +0200

Querida María.
He leido con mucho interés su artículo “La Guayabera se originó en Cuba”.
Deseo informarle que el uso de esta prenda es muy común en la zona donde yo vivo; Cádiz, Jerez de la Frontera, El
Puerto de Santa María, Sanlucar de Barrameda, etc. Todos estos lugares se encuentra en la provincia de Cádiz
(Andalucía - España). Su uso se centra casi exclusivamente durante el verano, julio y agosto, que son las épocas de
más calor por estas latitudes, aunque también se pueden ver por la calle durante los meses de junio y septiembre.
Por lo que mi padre recuerda, su padre, es decir mi abuelo, también las usaba.
Sin el algo le puedo servir de ayuda sería un placer.
Saludos,

Ruben Páez

Foto de amigos de la Tuna de Económicas y Empresariales de Jerez en la Segunda Fiesta de la Guayabera de Cadiz,
vestidos con esta prenda.
Juan Cristóbal
Nápoles Fajardo
“El Cucalambé”
General Calixto García
La guayabera original cubana en la parte
de atrás simula la bandera de Cuba: el
triángulo con sus cinco franja.s
Foto de 1928 cuando se
presentó en el Teatro
Payret de La Habana la
producción Charito o Alma
Guajira de Marcelo Salinas
y la promotora y actriz
argentina Camila Quiroga.
Vemos a los actores
usando la típica Guayabera.
Obra premiada en el
concurso convocado por la
Secretaría de Educación y
patrocinado por Camila
Quiroga, que fue
representado en teatro y
llevado al cine.
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