ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA ARGELIA VIZCAINO
Doblemente  Pastor
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ser enviadas escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com
Parte I de II

Existe un libro que no he podido leer y me encantaría, se titula «Pastor González, Sacerdote y Pastor», escrito por
María Teresa Lammoglia, que hace un recorrido sobre la vida de este hombre que vivió en y para, el Evangelio, por lo
que merece ser más conocido.

Los cubanos no tenemos suerte con el Vaticano a la hora de consagrarnos un Santo. Le hemos propuesto al Padre
Félix Varela y a lo más que ha llegado y llegará es a «Siervo de Dios», y se le propuso al Padre Pastor González y lo
máximo ofrecido es «Venerable Hermano». Es que, a mi entender, no es fácil llegar a Santo habiendo sido un pastor
que defendía a su rebaño de los desafueros políticos de un gobierno despótico.

Ambos, Varela como González, eran maestros, educaban jóvenes y si se destacaron políticamente fue para reclamar
justicia para su pueblo. Los dos se entregaron a desvalidos, a presos, a ancianos, enfermos y les tocó predicar el
Evangelio en un medio ambiente hostil que le duplica el mérito de su sacerdocio al lograr atraer con sus proyectos a  
los feligreses. Fueron hombres cultos y humildes, incansables trabajadores que conocieron el dolor de cerca y lo
compartieron.

El Vaticano exige milagros, cuando el mayor de todos es tener una iglesia abierta a pesar de estar rodeada de una
comunidad enemiga de la liturgia católica y lograr respeto y que se integraran a la misma. Eso lo vivió el Padre Varela
en New York y lo pasó el Padre Pastor en Guantánamo. Pero aunque el Vaticano no los santifique, el pueblo cubano los
tiene que reconocer, y del Padre Varela nos lo han enseñado, pero del Padre Pastor debemos aprenderlo, de ahí la
importancia del libro de la Sra. Lammoglia.

El Reverendo Padre Dr. Pastor González García, periodista, conferencista, político, pedagogo y sacerdote, nació en la
calle Corrales esquina a División, en la Villa de la Asunción de Guanabacoa, el día 26 julio de 1910, hijo de Ramona y
Severino, hermano de Virginia, Blanca, Reinaldo, Alberto, Mirtha y Miguel.  Se graduó de  Maestro Normalista y
posteriormente alcanzó el título de Doctor en Pedagogía en la Universidad de La Habana. Bachiller en Filosofía y
Periodismo, realizó sus estudios de teología, filosofía y ciencias en España, e Italia. Fue maestro desde 1928, y trabajó
como inspector escolar y director de Escuelas. Penetra en la política en el partido ABC. Se destacó en la lucha contra
Machado abandonando las filas del partido en cuanto perfiló su viso de fascista. Después de la caída de Machado, fue
Sub-Secretario (Viceministro) de Agricultura en uno de los gobiernos de la República, y realizó una labor llena de ética
en este campo con un grupo de intelectuales como él; como aspirante a Representante a la Cámara en La Habana salvó
varias vidas por su gestión en época de Batista. Como periodista dirigió el periódico “Acción” y el periódico “El
Crisol”.  Participó en la elaboración de la Constitución de 1940. Se ordena como sacerdote escolapio en Roma, el 4 de
julio de 1954. Celebra su Primera Misa en Guanabacoa, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, el 15 de
agosto del mismo año. Como sacerdote escolapio cumple su devoción por Cristo y su preciado tesoro de educador que
ya había ejercido con anterioridad. Figura social, humana y religiosa, profesor en los Escolapios de Guanabacoa de
Historia de Cuba en tercer año de Bachillerato desde 1954 hasta la intervención del colegio, así como de la Universidad
de Santo Tomás de Villanueva. Por merecidos méritos en 1956 le fue entregada la  “Orden Carlos Manuel de
Céspedes”. Estuvo designado en la Comisión de Concordia para ir a la Sierra Maestra en el último gran esfuerzo para
evitar la catástrofe económica y política sucedida en 1959. Después de la intervención de los colegios y de la expulsión
de la mayoría de los sacerdotes fue nombrado en 1961 hacerse cargo de las Parroquias de Guantánamo, estando
durante 17 años al frente de las mismas.

Por recomendación médica, se vio obligado a salir de Guantánamo el 28 de marzo de 1978 y fue primero para Santiago
de Cuba, donde impartió dos clases en el Seminario. Finalmente tuvo que regresar al hogar en Guanabacoa, donde aún
muy enfermo impartió clases a seminaristas, y visitó a sus hermanos en el exilio en 1982.  Tal fue su labor que
habiendo fallecido en La Habana, el 18 febrero 1983, en la Iglesia de la Caridad, atendido por los Escolapios, y
enterrado en el panteón del cementerio de Potosí de Guanabacoa, el pueblo de Guantánamo logra años después
trasladar sus restos mortales a la Parroquia de Santa Catalina de Ricci en dicha ciudad.

Fue admirado y reconocido en vida por las profundas huellas que dejó a su paso, catalogado como Pastor de nombre y
Pastor de rebaño que formaron todos sus feligreses. Fue pastor de marginados, porque se quedó con los que se
quedaron en Cuba y luchó y sufrió la separación de sus compatriotas por culpa del sistema opresor. En su honor han
creado El Centro de Promoción Cultural “P. Pastor González García Sch. P.” que tiene como objetivo desarrollar las
manifestaciones más auténticas de la cultura guantanamera, cubana y universal, en consonancia con el pensamiento, el
ejemplo y las proyecciones del Padre Pastor, teniendo en cuenta la vigencia, inspiración cristiana, espíritu de diálogo y
su amor por la promoción espiritual, que radica en el obispado de Guantánamo.

La Iglesia exige a sus sacerdotes que no se metan en política, pero el Padre Pastor fue un hombre que abandonó su
carrera política por su entrega a Dios, en cambio el Padre Varela tuvo que meterse en política por seguir los pasos de
Cristo. Las injusticias que defendieron los dos (Jesús y Varela) eran cometidas por los gobernantes. El padre Pastor no
se alzó abiertamente contra los abusos del gobierno, pero creó, generó, propuso todo lo que el gobierno ateo trató de
eliminar, y de convertirse en Santo, sería una afrenta contra el gobernante megalómano que jamás ha tolerado que haya
un  personaje más popular que él, por eso en Cuba post-castrista no ha existido ni galanes de cine y TV nacionales y
han eliminado hasta los que apoyaron a la revolución como Camilo, Che, Ochoa, etc.

Para el Vaticano la metrópoli española era intocable y el castrismo lo es igual, como lo fue el antiguo bloque soviético
que antes de su caída no hubo ni un santo mártir por la persecución comunista, así que mientras no propongamos un
Santo "políticamente correcto" no lo van a canonizar. Ya vemos como sí han podido hacer un proceso rápido para la
Madre Teresa de Calcuta y para el propio Papa que falleció el año pasado (2005), pero sin embargo, ¿cuántos siglos
costó al Santo indio Juan Diego llegar a los altares?. Y aunque se diga para consolarnos que San Antonio María Claret
es el primer Santo cubano, en realidad nació en Cataluña, España, y fue Arzobispo de Santiago de Cuba de 1850 a 1857.

Si tenemos en claro que el Papa Juan Pablo II le dio la mano a Satanás en la tierra y lo bendijo en su visita a Cuba en
1998, y no pudo santificar a uno de nuestros mejores hombres que fue el Padre Varela, tratemos que el nuevo Papa
Benedicto XVI no haga lo mismo y unámonos en el esfuerzo de resaltar la obra de nuestro doble Pastor, de nombre y
de rebaño, al que le sobran méritos y milagros para ser Santo Padre Pastor González.

En la segunda parte de este artículo les ofrezco una opinión muy diferente sobre el proceso de canonización que me
escribió amablemente el coterráneo Diego Quirós Sr., amigo personal del Padre Pastor González, para que mi lector
esté más informado y elabore sus propias conclusiones.

Parte II de II

Esta es la carta que me escribiera el respetado amigo Diego Quirós Sr., al leer la primera parte de este artículo:

El Padre Pastor aspiró a Representante por La Habana por el Partido ABC, siendo su presidente el Dr. Joaquín Martínez
Sáenz, a ese Partido también perteneció mi Padre Q. E. P. D. y fue muy amigo del Dr. Pastor González García, lo
escribo así, porque eran amigos desde antes de Pastor ingresar en la vida sacerdotal. El ABC tuvo mucha trascendencia
en la política de Cuba. Cuando se disolvió el ABC, muchos de sus miembros fueron a formar parte de las filas del
Partido Revolucionario Cubano (Auténtico).

Pastor fue una figura pública muy conocida y hay datos de su vida muy importantes que relacionan su vida pública con
la religiosa. Él tuvo un duelo a sable con el Dr. Suárez Rivas. La Iglesia excomulga los duelos, pero la calidad de
persona que fue Pastor González, valió lo suficiente para que S. Santidad Pío XII, levantara la excomunión para
permitir el ingreso de este Santo hombre en la vida religiosa, donde hizo sus milagros atrayendo a la Fe a tantos jóvenes
a través de su magnífica oratoria en la proclamación de la palabra de Dios.

Después del Concilio Vaticano II, la Iglesia tuvo una gran transformación y entre otras cosas pudiera mencionarle que
S. Santidad Juan Pablo II impulsó grandemente que laicos comprometidos con la Iglesia participaran de actividades
políticas. Él mismo fue un instrumento de ejemplo y apoyo a Walessa, el dirigente polaco más destacado en la
democratización de su País. El Padre Popielusko, mártir polaco, sacerdote que se enfrentó al marxismo con la Cruz en
Alto, apoyando al Movimiento Solidaridad.

No creo que la Iglesia, El Vaticano, tengan nada contra canonizar a uno de los nuestros. La Iglesia proclama la Justicia,
pero el proceso de canonización y hasta de Beatificación, lleva su tiempo y sus investigaciones. ¡Que más quisiera yo,
como amigo y alumno del Padre Pastor que lo canonizaran, YO lo considero SANTO, al igual que a otros que he
conocido como lo fue el Padre Joaquín Hereu, que sin ser cubano padeció los horrores del castrocomunismo junto a
nuestros coterráneos, en Guanabacoa, la que quiso entrañablemente!.

Pastor, estoy seguro que al igual que el Padre Félix Varela, llegará a los Altares. Hoy en día el Santo Padre Benedicto
XVI, está Beatificando a los Sacerdotes, Religiosas y Laicos comprometidos con la Iglesia Católica que fueron mártires
por la persecución religiosa llevada a cabo por los comunistas durante la guerra civil española. Esto fue en los años
1936-39. Quizás la declaración del Padre Pastor como Santo, no podamos ser testigos muchos de los que le
conocimos y lo quisimos como un miembro de nuestra familia.

En la visita de S. Santidad Juan Pablo II a Cuba, el Papa no visitaba al gobierno castrista, aunque para entrar en Cuba,
necesitaba el permiso de la tiranía, ¿quién puede visitar Cuba sin la autorización del que allí dispone de hasta cuantas
hojas puede tener un árbol?

En realidad las visitas del Santo Padre a cualquier lugar es visitar su Iglesia, como lo hacían Pablo, Pedro y los
Apóstoles. Fue de la misma manera que visitó Miami. Aquí él no vino a ver al Alcalde de turno ni a los políticos, ni a los
poderosos. El Papa vino a visitar su pueblo, su Iglesia, pero por ser la máxima autoridad de la Iglesia Católica en la
tierra, los políticos y los gobernantes como un acto de cortesía y de reconocimiento a su autoridad, se prestan a
recibirlo y darle la bienvenida. Muchos por pura hipocresía, porque algunos no creen lo que la Iglesia predica y a otros
le molesta que la Iglesia a través de 2,000 años conserva sus postulados.

En su visita a Cuba en muchas ocasiones dijo “No tengan miedo”. Monseñor Pedro Meurice, Arzobispo de Santiago de
Cuba, alumno del Padre Pastor, aprovechó la presencia del Santo Padre, para expresar la realidad de la política opresora
de la tiranía castrista, en el discurso, quizás más emotivo y conmovedor que se ha escuchado en Cuba, salido de las
filas de la Iglesia desde el que pronunció Monseñor Martín Villaverde, Arzobispo de Matanzas en el Congreso Católico
celebrado en La Habana en 1959. En 1961, en la batalla por reconquistar la libertad para nuestra Patria, fueron como
combatientes dos sacerdotes escolapios.

Creo, al igual que todos los cubanos que confesamos la Fe Católica, que nos merecemos tener en los Altares a esos
dos dignos Sacerdotes, Patriotas, que son el Padre Félix Varela y el Padre Pastor González, a ambos los admiro y son
ejemplo de cubanía y entrega. En particular a Pastor, a quien conocí, traté y lo considero como un miembro más de
nuestra familia, quien surgió de un hogar humilde, pero lleno del calor, el amor, y el ejemplo de sus padres. (Conocí a
su padre, tabaquero, tenía un tallercito de hacer tabacos en el mercado de Guanabacoa, también conocí a sus hermanos
y a su cuñada que actualmente vive en New York).

Un hombre que alzó su voz para condenar la injusticia y que luchó en favor de una sociedad donde se respetara la
dignidad y los derechos del hombre. Un hombre que escaló a altas posiciones por sus méritos personales y que utilizó
esas posiciones para el beneficio colectivo. Un hombre que supo renunciar con humildad a todos esos halagos que
brinda la sociedad a seres privilegiados que se destacan en la historia, para dedicar su vida al servicio de Dios, como
profesor y guía espiritual de tantos jóvenes que en aquel momento histórico que vivía la Nación cubana, necesitaban.

Le repito, si usted lee las vidas de los Santos, podrá comprobar que es un proceso largo, de mucho discernimiento y en
el que la Iglesia necesita coleccionar muchos datos comprobables que la conduzcan a esa gran decisión de declarar y
proclamar, de elevar a los Altares a una persona, para venerar como Santo.

También quiero decirle que aunque no hayan sido proclamados públicamente, el Padre Pastor, el Padre Félix Varela y
miles y millones que no son sacerdotes ni religiosas, están en la Gloria y son Santos que disfrutan de la Plena Presencia
de Dios. Así los considera la Iglesia y lo consideramos todos, mi papá y mamá, están en la Gloria y si yo muero en la
Paz del Señor, allí me encontraré con ellos.

Hasta aquí la carta muy elocuente de mi admirado coterráneo Diego Quirós Sr. Aunque no estoy de acuerdo con su
defensa a la burocracia del Vaticano, la comparto con ustedes porque es una opinión muy respetada que merece ser
escuchada. Y en algo sí estamos totalmente de acuerdo: los cubanos "nos merecemos tener en los Altares a esos dos
dignos Sacerdotes, Patriotas, que son el Padre Félix Varela y el Padre Pastor González". Sobre todo el Padre Pastor que
no debemos dejar pasar tanto tiempo para que no se olvide su obra y sus milagros, como ha ocurrido con el Padre
Varela.-
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