Esteban Fernandez: El ilustrador de la cubanidad exiliada
POR MARIA ARGELIA VIZCAINO

Sin temor a equivocarme, y como dirían mis abuelos «sin desdorar a los presentes», considero a Esteban
Fernández el ilustrador de la cubanidad exiliada por excelencia, porque con sus artículos costumbristas ha
reseñado como nadie el diario vivir del cubano en el destierro.

Quizás algunos no reconozcan su nombre, porque hay lectores que no le dan la importancia requerida de respetar
a los creadores de cualquier cosa, de ahí de que se pasen y traspasen muchos de sus escritos anónimamente,
pero si les pongo por ejemplo ese que dice: (*) «¿Abuelito qué cosa es Cuba?»... ¡ahhh!, a la mayoría les vendrá a
la mente como un rayo lo que disfrutó leyendo tan formidable artículo, y ese otro de la «La Piscina», o «El Radio
Cubano», o el más reciente de «Cubanía», y cientos o miles más, porque son muchos años que semana tras
semana lleva Esteban Fernández regalándonos La Nota Breve, primero a través de las páginas del «20 de Mayo»
de California, y ahora en su edición digital.

Estebita, como le dicen cariñosamente, es como el acuarelista del cubano exiliado que en cada pincelada retrata a
los proscritos que lejos de la tierra que nos vio nacer no la olvidamos; el que con su Nota Breve nos alimenta el
amor patrio y las ansias de ver libre la nación oprimida, inyectándonos dosis de memoria histórica  a la misma vez
que nos brinda el toque de humor que no puede faltar a un cubano típico.

Es como una combinación de Castor Vispo el autor de «La Tremenda Corte» (con el inmortal personaje Tres
Patines) y el ingenioso Eladio Secades que en la Cuba republicana escribía las chispeantes Estampas Cubanas,
aunque en la época de los respetables Vispo y Secades escribir era un trabajo del que se podía vivir, quizás
modestamente pero ellos llegaron a dedicarse a su oficio, en cambio en el exilio cubano escribir es un «hobby»
muy difícil de realizar que requiere esfuerzo y sacrificio si tenemos que cumplir con todas las obligaciones del diario
vivir y sobre todo, buscar el pan de cada día en otros menesteres ajenos a un teclado o una pluma.

Tengo la dicha de que Esteban Fernández me haya dedicado un artículo cuando supo que había sido abuela por
primera vez en agosto de 1997, se titula «La Trompa de Eustaquio» (publicado en marzo, 1998). Siento hasta un
poco de vanidad de que él me lea desde hace años (más de una década) en La Voz Libre de Los Ángeles, y me lo
haya comentado, pero lo que sí me llena de orgullo es que siendo una jovencita recién llegada a California pude
descubrirlo en las páginas del «20 de Mayo» y que aún después de tantos años se mantenga en la misma
publicación brindando su estilo inconfundible e inimitable.

Por eso cuando me envían al correo electrónico uno de sus artículos sin su firma lo puedo identificar rápidamente,
como ese que dice: «Abuelito, mira ¡Esto es Cuba!» que sale en la página de www.juanperez.com acreditado a
Handner Amador, y en otra página que no recuerdo ahora, dicen que es de Rosendo Rosell y sinceramente, el
admirado Rosell es magnífico en todo lo que crea ya sea componiendo, actuando, escribiendo, pero ese ensayo
cargado de humor y sentimiento tiene el cuño de Esteban Fernández. Así que a todo el que me lo mande sin su
nombre le hago una nota adicionándoselo y se lo reenvío al lote de correo que acostumbran a dejar visible con mi
consabido teque de que es una injusticia que si les gusta tanto el escrito a la hora de copiarlo omitan el nombre de
su creador.

Penosamente ocurre mucho por la Internet y entre los cubanos, también me han enviado en más de una ocasión el
emotivo poema del genial poeta Luis Mario titulado «Cuando yo vuelva a Cuba» (el que empieza diciendo «Soy de
esa extraña estirpe de cubanos que no tenían tierras, ni dinero, ni edificios...») lo mismo la estupenda crónica del
Profesor Luis Aguilar León «El profeta y los cubanos», a ésta la he visto no sólo sin el nombre del autor, también
mutilado y plagiado descaradamente y pienso que los que se dedican a copiar lo que hace otro para adueñárselo
no saben el papel tan grotesco que hacen frente a los propios autores o sus propios lectores que lo pueden
reconocer. Y lo que es peor, en varias ocasiones me he encontrado o me han enviado mis artículos firmados por
otras personas, muy común -no sé por qué- en dueños de páginas cibernéticas que no han roto con el régimen. Se
creerán que porque a mi no me publican en la prensa manipulada castrista tendrán derecho a usurpar mis escritos
o imaginarán que yo vivo en la isla donde muy pocos tienen acceso a este medio globalizado mucho menos a
reclamaciones sobre derechos de autor.

Todo lo que me encuentro sin firmar o plagiado, si conozco el nombre del autor lo reenvío para que lo pasen
completo, y en el caso particular que aparezca un escrito mío bajo el nombre de alguien que no se tomó el
maravilloso tiempo que yo invertí en hacerlo, le remito una cartica muy amable pero escueta notificándole el error
cometido y que por ser la primera vez no serán notificados mis abogados para que procedan legalmente como de
costumbre. Tengo amigos, que conociéndome, cada vez que me envían algo anónimo me aclaran que me lo
remiten conforme lo recibieron lamentando no conocer el nombre del autor y pensando que yo lo descubra.

No es que yo lo sepa todo, pero siempre trato de averiguarlo, por eso haciendo de investigadora privada me he
dado cuenta que de cada diez escritos anónimos que me pasan, al menos en cinco descubro el nombre del autor, y
de esos como mínimo dos son de Esteban Fernández, de ahí que me atreva asegurar que es el escritor
costumbrista cubano más leído en el ciberespacio y poco reconocido. También es uno de los que levanta ronchas a
los plegados a la tiranía, como hemos podido comprobar al indagar por sus escritos y salirme en el
www.elhabanero.com, el trabajo titulado «Cuba en el corazón de un niño» (oct/2000) firmado por Ana María
Rodríguez, que no tuvo dos dedos de frente para darse cuenta que el niño que le pregunta al abuelito no es real,
que está en la imaginación del excelente autor y que tergiversando la historia lo que hace es el ridículo ante las
personas bien informadas, total para terminar cantinfleando por afirmar lo mismo que ha querido decir Esteban
Fernández al que por razones obvias de la prensa controlada «mientan el milagro pero omiten el nombre del
santo».

El admirado amigo Estebita hasta hace muy poco aparecía como un escritor local del condado de Los Ángeles,
aunque sus artículos muchos lo recortaban o lo fotocopiaban y se lo mandaban a otros cubanos dispersos en la
diáspora, como me lo han enviado mis amigas Dignora Rodríguez cuando vivía en California y posteriormente
Fidela Tabares. Hoy gracias al avance técnico de las computadoras, a la genialidad de Bill Gate que facilitó el
trabajo, los escritos de Esteban Fernández aparecen muy seguidos en los buzones electrónicos para gloria de la
cubanidad.

Podrán existir quizás algunos más famosos, otros que vendan libros como pan caliente, pero ninguno que en forma
breve con objetividad y gracia nata trasmita semanalmente el pensamiento de la mayoría de nuestro exilio como lo
ha hecho por más de tres décadas Esteban Fernández. Algún día será bien reconocido, y no sólo en su Güines
inolvidable le darán un merecido homenaje, también en Pinar del Río, Matanzas, Las Villas, Camagüey, Oriente y
en mi Villa de Guanabacoa lo honraremos, por su patriotismo y dedicación y por regalarnos cada semana su sabia
e intransigente cubanía.-

(*) También se han pasado por internet como anónimos «El Embullo», «Soy cubano», siendo de la autoría de
Esteban Fernández.

www.mariaargeliavizcaino.com
Opiniones sobre este trabajo pueden ser
enviadas escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com
Espere un poco a que
termine de cargar
Contactar por e-mail  -
mariaargelia@hotmail.com
RECOMIENDA
DICCIONARIO DE TALENTOS ARTÍSTICOS CUBANOS EN EL EXILIO
Copyright © 2008 María Argelia Vizcaíno
Material de consulta con Derechos Reservados conforme a la ley
Queda prohibida la reproducción total o parcial de todo lo que aparece en esta página
(web. blog, etc.), por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con la
autorización previa, expresa y por escrito de María Argelia Vizcaíno. Cualquier forma de
utilización no autorizada le será aplicada lo establecido en la ley federal del derecho de
autor. Información puede encontrar visitando
http://www.copyright.gov/
Por favor, no omita el nombre del autor ni la fuente de
dónde fue publicado cualquier escrito que copie y
distribuya. Hay que respetar los derechos de los
autores, que es respetarnos a nosotros mismos.
Gracias.
María Argelia Vizcaíno
I Love USA
Yo amo a Cuba
Espere un poco a que
termine de cargar
Contactar por e-mail  -
mariaargelia@hotmail.com
RECOMIENDA
DICCIONARIO DE TALENTOS ARTÍSTICOS CUBANOS EN EL EXILIO
Copyright © 2008 María Argelia Vizcaíno
Material de consulta con Derechos Reservados conforme a la ley
Queda prohibida la reproducción total o parcial de todo lo que aparece en esta página
(web. blog, etc.), por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con la
autorización previa, expresa y por escrito de María Argelia Vizcaíno. Cualquier forma de
utilización no autorizada le será aplicada lo establecido en la ley federal del derecho de
autor. Información puede encontrar visitando
http://www.copyright.gov/
Por favor, no omita el nombre del autor ni la fuente de
dónde fue publicado cualquier escrito que copie y
distribuya. Hay que respetar los derechos de los
autores, que es respetarnos a nosotros mismos.
Gracias.
María Argelia Vizcaíno
I Love USA
Yo amo a Cuba