ESTAMPAS DE CUBA POR
MARIA ARGELIA VIZCAINO

Exilio vs. emigración
He visto con pena un letrero de esos que se
ponen en las defensas de los vehículos, que
tenía una bandera de Estados Unidos y una
cubana y decía tímidamente* (*por el tipo de letra
que usaron):
«Bush no dividas a la familia
cubana».

Quienes portan un cartel de estos
definitivamente no son exiliados cubanos. A mi
entender se trata de dos clases de emigrantes,
los económicos y los que siguen órdenes desde
La Habana. Dejen explicarme antes de que me
coman.

Si fuera un refugiado político no ignorara la
historia de Cuba y supiera quien es en realidad
siempre el que se dedicó a separar las familias
cubanas, mucho antes de que Bush pensara
siquiera con ser gobernador de Texas, así que
menos ser presidente de los Estados Unidos.
Para mi, los que así piensan son cubanos que
sólo les ha importado su problema personal y
salieron cuando fueron afectados directamente
(cuando les apretaron el cayo).

La otra clase de emigrantes cubanos que portan
un cartel semejante son aquellos que trabajan
para el régimen, es la llamada «quinta columna»,
que manipula fácilmente a los emigrantes
económicos y a los desinformados, a los que no
les importa Cuba ni su pueblo, sólo su familia
inmediata y sus asuntos personales, incapaces
de sacrificarse por una necesidad patriótica, ni
por un hermano que está cumpliendo
injustamente en el presidio político, es que ni
siquiera saben que existen tantos valientes
disidentes arriesgando la vida por la
democratización pacífica de la isla, porque no
quieren saberlo y sin embargo, están sirviendo a
los propósitos del único que es culpable de la
separación de las familias cubanas.

El sábado 30 de octubre del 2004, apenas tres
días antes del martes que se elegía
constitucionalmente el presidente de EEUU,
además de otros puestos como del senado y el
congreso, una veintena, quizás menos, de
manifestantes políticos irrumpió en la Ermita de
la Caridad, santuario católico de la ciudad de
Miami fundado por los exiliados cubanos para
rendir honor a su patrona. La idea era provocar
para poder llamar la atención y salir en los
medios de comunicación que hasta ese momento
los había ignorado por ser un grupúsculo lleno
de izquierdistas, que perjudicaban más al
candidato demócrata que beneficiarlo.

Los manifestantes portaban pancartas con
letreros como el que vi en el vehículo y otros que
decían:
«Ni Ileana ni Lincoln tienen familia en
Cuba»
, una supuesta estocada para tratar de
quitarles el abrumador apoyo que reciben los
congresistas cubanoamericanos siempre que
son sometidos a escrutinio electoral. Esta
estrategia fuera de lugar y tiempo no me hubiera
llamado la atención de no haber visto que el
sujeto que estaba al frente era
Andrés Gómez,
conocido por el «Maceito».

Posiblemente los recién llegados o los que se
han sumado a esta campaña en contra de las
medidas económicas impuestas a Castro por la
administración Bush, no sepan quien es este
sujeto ni con quien se han aliado.
Andrés
Gómez
es el presidente de la Brigada de
Solidaridad con Cuba Antonio Maceo fundada en
1977, a raíz de la creación de la revista Areito
que con su propaganda los localizó, para servir
de centro «nucleador» de todos los cubanos
fidelistas en el exterior. Aún recuerdo el
conmovedor documental que filmó el ICAIC de su
llegada a Cuba que titularon «55 hermanos»,
desbordado también de cinismo para confundir a
la juventud en la isla. Estos brigadistas desde
esa década han trabajado para cumplir a como
dé lugar la voluntad del loco en jefe Fidel Castro.

Y han creado nuevas organizaciones, porque
por falta de miembros fracasan las que tienen o
para enmascarar su mala imagen cada vez que
son descubiertos sus macabros propósitos, o
para hacer ver que son muchas las
organizaciones en apoyo al castrismo pero
cuentan con muy pocos miembros que son los
mismos integrando todas. Así he conocido la
Casa de las Américas en New York; la Alianza de
Trabajadores de la Comunidad Cubana; la
Coalición Cubano-Americana; Liga de Defensa
Cubano-Americana;Rescate Cultural
Afro-Cubano; Coalición de Miami contra el
Embargo Norteamericano a Cuba; Centro de
Acción Internacional; Comité de Solidaridad con
Cuba que dirige en Puerto Rico Milagros Rivera;
Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa de
la Familia Cubana; Cuban Comitee for
Democracy; y especialmente la Comunidad
Cubano Americana por los Derechos Familiares,
que preside
Alvaro Fernández, y que el libelo
Granma le da especial cobertura el 15 de julio
del 2004 porque
«cuyo fin expreso es combatir
las regulaciones y promover el voto de jóvenes
de origen cubano en la próxima elección
nacional, en noviembre»
. Algunas más
financiadas y orientadas desde Cuba, todos
defendiendo desde la comodidad de un país
capitalista al sistema totalitario castrista, pero no
se atreven a vivir en la isla como parte del
pueblo de la libreta , el carné de identidad y la
soya.

No voy  a caer en la repetición, porque ya he
comentado en mi artículo «Exilio vs. Emigración»
los innumerables  casos que dentro de la misma
isla ha separado el sistema, y el que a esta
altura de más de 45 años de totalitarismo no lo
sabe es porque no quiere saberlo. Pero le
recomiendo para el que quiera documentarse un
poco más el artículo de
Adolfo Fernández
Sainz
 «La familia: víctima primada de la
Revolución»
escrito desde La Habana el 29 de
marzo, 2003
http://
www.cubaliberal.
org/escritoencuba/030329-lafamiliavictima.htm.
Igualmente puede buscar en
http://
www.cubafreepress.org/art/cubap990520bb.html
el artículo «La más pequeña democracia» de
Alberto Iglesias fechado el 20 de mayo de
1999.

Se puede estar en contra de las medidas
impuestas por la administración Bush, pero  hay
otras maneras constitucionales para protestar
por las mismas sin seguir fielmente las tácticas
de los agentes castristas, para eso existen los
cabilderos, los legisladores, los congresistas, los
comisionados, etc., pero cumplir las directrices
que orienta el gobierno que nos hizo salir del
suelo nativo, hace pensar que si no son del
mismo bando, son muy ingenuos y el papelón
que hacen es bastante feo.

La división de los cubanos maquinada por el
sistema opresor comunista ha logrado que de
Cuba salgan no tan solo exiliados sino
emigrantes ignorantes que se creen que saben
porque tienen una carrera o un título pero
desconocen la mayor parte de la verdadera
historia, carentes de valores éticos, patrióticos,
morales, sociales, religiosos, sin espíritu de
sacrificio que no les permite desarrollarse en una
sociedad libre y tienen que seguir atados a la
ideología que les programa como robots para
que hagan lo que ellos digan.

Dije al principio de este artículo que, me daban
pena los que portaban este cartel, porque
muchos no saben que están repitiendo lo que
quiere Fidel Castro, desconociendo la historia de
nuestro país y por eso se han dejado confundir
por andar desinformados. Ahora que saben
quienes están detrás de ese letrerito absurdo, si
no son sus aliados y son cubanos honestos, el
letrero que hay que portar debe decir:
«Castro
no dividas a la familia cubana».

Desde luego, sé perfectamente que el que vive
en democracia tiene derecho a poner el letrero
que desee de la misma forma que yo puedo
escribir lo que pienso al respecto, sin que me
vigile Seguridad del Estado o me obliguen visitar
la vergonzosa Villa Marista.-

Opiniones sobre estos trabajos pueden ser enviadas
escribiendo a mariaargelia@hotmail.com
Parte I de III

Desde hace mucho estaba por escribir sobre este tema, porque veía frustrada cómo se
manifestaba una parte de mis compatriotas, en su mayoría con menos años que yo
separados del suelo patrio, pero quería evitarme un dolor. Después de puestas en vigor por
la administración Bush estas nuevas medidas que incluye la restricción de los viajes a
Cuba, ya es algo distinto, y aunque no estoy totalmente de acuerdo y siento pena por los
que sí son afectados, estoy más tranquila por el bien que se avecina en general para todos
(si son aplicadas correctamente).

Empecemos con los términos: Emigrante es el individuo que emigra. Emigrar es salir de su
país para ir a establecerse a otro; parónimo Inmigrante, que es el que entra a una nación.
O sea, emigrar es salir del territorio, e inmigrar es entrar. Por otro lado está el vocablo
«exiliado», que es el desterrado, y desterrar significa arrojar a uno de su país, sinónimo de
proscribir. Por lo que un desterrado es lo mismo que un proscrito, deportado, confinado,
alejado, y expatriado.

Entre «emigrar» y «exiliar» existe una pequeña diferencia, porque bajo la primera
condición se sale del país nativo y se puede regresar sin sufrir ninguna represalia, incluso
son los individuos que pueden retornar definitivamente a vivir en el mismo, como han
hecho por décadas los jornaleros mexicanos, y aunque escojan residir permanentemente
en Estados Unidos pueden volver legal o ilegalmente a su patria sin que allá el gobierno
les niegue la entrada, los persiga, los aprese, los hostigue, o los obliguen a volver al lugar
de donde salieron. Por el contrario un «exiliado» es una persona que no tiene vuelta atrás
bajo el mismo sistema. Recordemos los exiliados chilenos que Castro amparaba en Cuba y
que si regresaban a Chile el gobierno de Pinochet se encargaba de apresarlos o
desaparecerlos, lo mismo los desterrados cubanos que estaban en contra del General
Gerardo Machado, sólo volvieron a Cuba después que cayó su gobierno en 1933.

Pero con la tiranía castrista no se aplica este concepto. Es como ha escrito Michel Suárez,
en «La prostitución del exilio», Madrid, 5 de julio del 2004: «Pero, o el mundo está al
revés, o los tiempos han cambiado tanto, que la fórmula 'huir-regresar' está siendo lo más
parecido a un juguete en manos de algunos; sobre todo, si son cubanos que dicen haber
'escapado' de un régimen oprobioso y luego dan hasta lo que no tienen para volver de
visita --calladitos y aplicados-- (yo María Argelia digo que sumisos, humillados) para
clasificar en las normas y exigencias del dueño de la Isla para con los que viven fuera.»

En mi opinión todo se debe a lo macabro del sistema comunista y a la astucia que ellos
elaboren para tratar de imponerse y por supuesto, a más de cuarenta y cinco años de un
perenne lavado de cerebro. Desde luego, casi nunca una persona a quien le han
programado el cerebro como una computadora, se ha dado cuenta de lo que le estaban
haciendo. Incluso, aquellos que aparentemente se han librado de este estado casi
hipnótico han defendido a sus manipuladores. Para esto no importa el grado de
instrucción, es hasta más fácil envolverlos mientras mayor sea su nivel académico, porque
con el plan educacional castrista han sido expuestos a sus sesiones lavatorias más tiempo,
a no ser que sea de una mente fuerte o haya podido viajar al exterior y ver con sus propios
ojos lo que se le había negado, porque dentro de Cuba desinformados, es muy difícil que
reaccionen. Por eso el gobierno castrista teme tanto a las transmisiones de radio y TV Martí
y mantiene al pueblo más atrasado cibernéticamente de todo el continente (solo el 1% del
pueblo tiene acceso, después de Antillas Holandesas con el 0.8% y muy de cerca de Haití
con el 0.9% de la población).

El lavado de cerebro ejerce un control mental para que la persona modifique su
personalidad mediante un conjunto de técnicas sicológicas que se aplican
sistemáticamente. De esta forma se puede manipular la manera de pensar, sentir, actuar,
limitando el libre uso de la capacidad de razonamiento. ¿Y cómo podemos darnos cuenta
que una persona que reside fuera de Cuba ha sido trabajada mediante esta tecnología de
control mental? Por algunos comportamientos de apariencia normales, mientras no se les
hable de política o se le vaya a la contraria en sus ideales rosados, y porque jamás
aceptarían haber sido influenciados, sino que argumentarían con fuerza que son valores
propios, cuando de sobra sabemos que cualquier tipo de propaganda influye hasta en la
ropa y la comida que vamos a escoger. Otra característica es que no leen nada que no sea
lo políticamente correcto, porque dudan de la literatura que no les ha mostrado la tiranía,
cuando ellos son los que conocen sólo una versión, la que le han enseñado a medias.
Puedes tratar de razonar con fuertes pruebas en tu mano, que no aceptan las evidencias
como tales pero ellos carecen de argumentos de peso. En muchos casos evitan el diálogo
o lo cambian por un enfrentamiento con palabras vulgares, por no poder defenderse de lo
indefendible; los más decentes optan por huir sin escuchar las razones de los demás,
descalificándolos o calificándolos de ignorantes, cuando la mayor ignorancia es cerrar los
ojos y oídos a la opinión ajena. Generalmente buscan la compañía de todo aquel que
aplaude sus convicciones y se escabullen cuando llega alguien que pueda hacerlo
titubear. Los más drásticos parecen zombis o robots, para el caso es lo mismo.

Paradójicamente, estas personas susceptibles a la retórica antiamericana, han tenido un
ferviente deseo de vivir en este país, pero llegan al mismo concentrándose en una base
inflada de mentiras, e ignoran que el sistema capitalista es un estado de derecho que
nadie puede impedir que se consigan sus objetivos, porque se garantiza la libertad plena
individual y se protege. Lo contrario de un país comunista donde primordialmente los
objetivos de las personas no valen, si no los del estado o de los que manejan ese estado, y
se minimiza (o se eliminan) a los ciudadanos que ellos crean afecten los intereses del
gobierno, aunque no incumplan con ninguna ley. Desde luego, para gustos se han hecho
colores, hay quien no aprecia las oportunidades que brinda un país libre y no
necesariamente ha sido una persona mentalmente trabajada.

Penosamente este cubano, aunque es una minoría, reside en Estados Unidos y ha usado su
"status" privilegiado de «asilado político», para aprovechar todo tipo de ayuda que el
gobierno le brinda, sin embargo, olvidan rápidamente lo que eso significa, pero sí aprende
los beneficios de la democracia y se atreven a protestar lo que jamás soñaron hacer bajo
la dictadura de Cuba.

Todo esto me ha enseñado que aunque sea por una vez estoy de acuerdo con Monseñor
Jaime Ortega Alamino, Cardenal de La Habana, cuando en su carta pastoral del 2 de
marzo del 2003 dijo: «Hay que educar a los jóvenes para la libertad, ellos deben aprender
a pensar. Hay demasiada memorización de hechos, de textos históricos, de frases sacadas
de contexto, y aún de consignas, pero falta interiorización y capacidad de decisión para
comprender y asumir lo que las palabras dicen (...) La posibilidad de asumir una postura
ética depende de la libertad primordial de cada ser humano (...) Sólo hombres libres
pueden construir la Patria libre. »

Parte II de III

El debate «Exilio contra Emigración» finalmente se hizo público, pero llevo años sufriendo
igual que muchos de mis compatriotas, viendo como se popularizaban vacaciones a
donde supuestamente salimos porque violaban nuestros derechos humanos y como los
desvergonzados se enriquecían con el chantaje familiar y los viejos verdes incrementaban
la prostitución. Para que no me hiciera daño tuve que recordar mil veces que escogí salir
de mi patria para poder vivir en libertad, y que la libertad representa, entre otras cosas
maravillosas, democracia, y en la misma hay que dejar vivir a cada cual como desea,
mientras respeten la ley establecida. Y este legado que poseo gracias a la generosidad del
pueblo estadounidense tengo que defenderlo siempre e inculcarlo a mis hijos y nietos.

Eso no implica que me quede callada con lo que no esté de acuerdo y ante las injusticias,
porque el agradecimiento nunca se debe convertir en servilismo, y es que también en los
sistemas democráticos se cometen arbitrariedades, lo único que te dan la oportunidad de
al menos tratar de corregirlas o si no te conviene puedes salir del país cuando quieras. Eso
es lo que no han aprendido mis hermanos que escogieron ser «emigrantes económicos»,
aunque engañaron a las autoridades de Inmigración de Estados Unidos diciendo que eran
perseguidos políticos y se acogieron a la Ley de Ajuste Cubano, aprovechando cuanta
ayuda brindan ya sea médica, con dinero, buscando empleos y capacitándolos
gratuitamente.

Entender ese doble «status» de exiliado-emigrante es difícil para algunos, y es que hay
que ubicarse en tiempo y espacio, y saber que desde que Castro tomó el poder en Cuba se
practica la doble moral, o lo que se llama en términos populares, usar una careta, para
que los miembros del gobierno y especialmente los delatores (chivatos) no vean detrás la
verdadera cara del descontento. Por un lado van a todas las marchas y gritan vítores al
Jefe asesino y por otro roban lo que pueden por necesidad, se mantienen de la bolsa negra
y de todo lo que es ilegalmente permisible. Desde luego, estas son personas que el miedo
o la ignorancia los domina, por eso cuando llegan al exterior se auto justifican diciendo
que es lo único que han visto durante toda su vida, que se criaron con todos aquellos
abusos muy normalmente y que los que pusieron al régimen están todos en el exterior, que
son los que lo tenían que haber quitado, por lo que ellos tienen que sobrevivir de la forma
que se pueda. Palabras textuales que me dijeron en mi propia cara, por supuesto, una
buena persona pero sin ningún tipo de convicción política, ni ética, ni valores morales,
mucho menos amor a la patria esclavizada, posiblemente reprogramada con la técnica de
lavar cerebro que a veces se lo dejan hueco.

También practican otra doble moral menos inmoral, y valga la redundancia, que es casi
obligatoria los que no son opositores declarados o están en proceso de salida definitiva del
país,  que la aplica todo el que no tiene otra opción que quedarse y teme ir a la cárcel,
son los que no aplauden con fuerza los discursos del máximo monologuista, no delatan al
vecino y le dicen al «compañero» de seguridad o al militante, --que para el caso es lo
mismo--, que es apolítico, para tratar de que lo dejen un poco tranquilo. Estoy convencida
que todo el que no vivió en ese carnaval no podrá entenderlo jamás.

Me duele profundamente que los cubanos hayamos tenido que dejar detrás no sólo la
patria oprimida, sino parte de la familia para tratar de vivir libremente. Comprendo como
debe sentirse todo aquel que tuvo que escoger, pero no entiendo ni entenderé a los que
ahora argumentan que como quieren tanto a su familia no pueden dejar de verla, que irán
de todas formas por el país que sea. Porque vi cómo mi familia completa se embarcó bajo
el comunismo porque mi padre y sus hermanos no quisieron dejar a mis abuelos viejos.
Ellos querían salir todos juntos, sin correr riesgos, sin darse cuenta que para ganar, siempre
hay que perder algo. Igual a mi familia paterna conocí muchos vecinos y amigos, que sin
gustarle el sistema desde su inicio, allí se quedaron cargando la misma cadena, por sus
padres primero, después por sus hijos que le cumplían la edad militar y no se los dejaban
salir o por tener a alguien preso político y no querían abandonarlo con su larga e injusta
condena. El que de veras quiere a los suyos y no le interesa sacarlos del infierno donde
viven y no tiene problemas políticos ni deseos de ser libre, no debería salir del país que lo
vio nacer. Todos queremos a nuestros seres queridos, pero si no podemos vivir sin verlos, no
nos mudamos tan lejos, eso se hace solamente por motivos poderosos asumiendo todos los
riesgos que esa decisión puede conllevar. El sacrificio lacerante de la separación familiar
solo es excusado en caso de deportaciones, para quienes tienen que escoger entre la
familia o la vida, entre vivir con libertad y decoro salvándose o poniendo a salvo sus hijos a
cambio de tener la dicha de vivir en la patria. Para quien solo busca bienestar económico
no vale la pena la separación, porque nunca podrán ser dichosos con esa manera de
pensar, porque también en los Estados Unidos se tienen problemas financieros, por algo en
nuestro país se decía «Contigo, pan y cebolla», que no sólo es una famosa comedia de
Manuel Eduardo de Gorostiza (1789-1851) escrita en la tercera década del siglo XIX, sino
que aplicamos el refrán que significa que no importaba no tener que comer con tal de
estar unidos.

Definitivamente nuestro Apóstol José Martí tenía en todo mucha razón porque
desgraciadamente hay personas que viven sin decoro. «Un hombre que obedece a un mal
gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado. Un
hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que
nació, los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado».

Este tipo de cubano es el hombre nuevo que ha creado el castrismo, que en el país que le
dio refugio se autonombra emigrante económico, pero recoge toda la ayuda que le brinda
ese país adoptivo, y paradójicamente no desea vivir en la isla mientras permanezcan las
mismas condiciones por la que la abandonaron, y es que aunque quisiera regresar en la
mayoría de los casos no se lo permiten, exceptuando a Menoyo que ayuda a la
propaganda del sistema. Y para colmo, como dijo Arnoldo Águila en su excelente análisis
de «El Emigrante económico cubano», no se han dado cuenta que «un emigrante
económico no tiene que pedir permiso para regresar a su patria y puede retornar para vivir
en ella». Así que más que emigrante económico sería un emigrante sin decoro, por todo lo
que piensa, por todo lo que hace para ir a lucir sus miserias entre los más míseros. Es que
son personas de una autoestima muy baja, que no han logrado éxito de ningún tipo, están
muy lejos de encontrar el sueño americano, debiendo todo lo que tienen, si acaso lograron
establecer un buen crédito, no vacacionan a otro territorio desconocido por lo que no
enriquecen su cultura, y lo más probable ni han estudiado o mejorado su profesión. Otros
que sí poseen bienes, porque llevan más años trabajando duro, se sienten menospreciados
o faltas de afecto y se van a comprar caricias por un puñado de dólares. Penosamente en
la patria de Martí, donde el sistema ha degradado a sus ciudadanos a tercera categoría, se
vende hasta la mercancía humana, que son las llamadas jineteras, pero hay otras (otros)
que hacen lo mismo aunque con menos promiscuidad, con tal que el amante les lleve
dólares o se case con ellas (ellos) y las saque del país, pero prostitutas(tos) al fin que más
tarde cuando logren su objetivo se liberarán del proxeneta (persona que induce a otra a
prostituirse).

Parte III de III

Hay personas que están en contra de las nuevas restricciones comerciales y el límite de
viajes personales a Cuba implementadas en junio del 2004 afirmando que es una crueldad
del presidente Bush tratar de separar a la familia cubana y que las mismas no afectarán a
la tiranía. No reconocen que el único causante de la desunión familiar ha sido Fidel
Castro, desmembrando lo más posible ese vínculo sanguíneo desde sus inicios enviando a
sus miembros para diferentes puntos, no sólo al extranjero como cuando expulsó a cientos
de religiosos radicados en Cuba sin importarle a quienes dejaban atrás, entre los casos más
conocidos el Obispo Eduardo Boza Masvidal que lo llevaron esposado hasta el barco
como si fuera un vil delincuente; o cuando limpió las cárceles y gran parte de los centros
siquiátricos por el Puente Marítimo del Mariel-Cayo Hueso, del que soy una fiel testigo al
ver en el mismo barco donde nosotros veníamos como montaron menores de edad ex
convictas, que estaban preocupadas porque sus padres no sabían hacía donde las
mandaban.

Dentro de la isla se apartan del hogar desde los niños enviándolos a las Escuelas en el
Campo; los estudiantes becados que veían y ven a sus padres solo los fines de semana o
mensualmente si viven en otras provincias; los jóvenes que reclutaban en el Servicio
Militar Obligatorio se les imponían como mínimo, de cuarenta y cinco días a tres meses de
aislamiento físico; lo mismo a los que solicitaban su salida del país que eran obligados a
trabajos forzados principalmente en la agricultura y lejos de su casa indefinidamente; y lo
peor las fatídicas misiones internacionalistas, que ni siquiera se ha sabido donde han
quedado tantos miles de los que perdieron la vida. Por otro lado sacaron de raíz a los
guajiros que vivían en las inmediaciones del Escambray y los confinaron en la Ciudad
Sandino en un extremo de Pinar del Río. Y a los presos políticos, además de la condena
arbitraria, los maltratos físicos y la mala alimentación, se le castigaba sin dejarles ver a sus
familiares, ni hablar por teléfono y le decomisaban toda la correspondencia, el caso más
cercano que conozco en persona es el de Eleno Oviedo Álvarez, que en los 25 años de
prisión puede contarse con los dedos de las manos las veces que pudo ver a su mamá,
mucho menos recibir visitas de abuelos, tíos y primos, que se quieren tanto. A todos los
detenidos políticos desde 1959 se les ha aplicado sistemáticamente la incomunicación.

Todo aquel que salía del país a partir de la huida de Batista no lo dejaron regresar ni de
visita hasta mediados de 1978, y no a todos los casos, aunque tuvieran en la isla a todo un
familión, consistía en una visita por una semana que se convertía en cinco días; me consta
porque allí lo padecí que el contacto telefónico era esporádico y muy limitado y la
correspondencia era violada y muchas veces tirada a la basura, sin contar que sólo se
permitía enviar algún tipo de medicina, por cortas temporadas algún paquete con ropa,
nada de comida, y poseer dólares era duramente castigado. Salir legalmente era casi un
milagro, a los que no tenían otra opción que aprovechar un viaje al extranjero para
escapar, ya sean músicos, deportistas o ex miembros de sus fuerzas represivas, (como el
caso más reciente del pelotero José Ariel Contreras y el de José Cohen), se les ha negado
el derecho a la salida de sus familiares. Seamos justos ¿quién es el que separa a quien, el
presidente Bush o Castro?

Los que argumentan que estas nuevas medidas no afectan al castrismo, son en primer
lugar los agentes de la tiranía, en segundo lugar las personas que sus vínculos comerciales
o familiares se vieron afectados directamente como es lógico, y en tercero, aquellos que
suciamente tienen que ir en contra de todo lo que hace Bush por aspiraciones partidistas,
sin contar desde luego con  los lisiados de mente, que no se han dado cuenta del efecto
de su lavado cerebral.

Lo mismo dijeron cuando Ronald Reagan, periodistas renombrados como Anthony Lewis
del The New York Time, Strobe Talbott del Time que después perteneció al Departamento
de Estado de Clinton, y muy especialmente la historiadora Barbara Tuchman que pedía
que no tuviera una política de confrontación contra la URSS que por el contrario les diera
todos los alimentos y bienes de consumo que necesitaban. Hoy todo el pueblo que estuvo
dominado bajo el Pacto de Varsovia le agradece a Reagan que no les hiciera caso. De
igual forma dentro de muy poco estas disposiciones contra Castro sí lo afectarán, y ya
estamos viendo el efecto entre los gritos desesperados de todos sus monigotes y él mismo
imponiendo las marchas para desviar la atención de lo que verdaderamente lo perjudica,
que es la investigación que se le sigue de lavado de dinero, porque no tiene remesas para
justificar el incremento de divisas en la nación, como esos $3,900 millones de dólares que
fueron a parar vía Irak a un banco de Suiza. También está buscando que se elimine la
excepcionalidad que brinda la Ley de Ajuste Cubano para poder dejar salir del territorio
nacional a los jóvenes más preparados, como los médicos y demás profesionales sin el
temor de que se les asilen, porque serían considerados todos los cubanos como emigrantes
económicos y detrás, rápidamente los cabilderos en Washington podrían conseguir que se
elimine el embargo comercial para obtener los créditos que se le niega hasta ahora y que
tanto lo han frustrado políticamente.

El aislamiento debilita, ya lo vimos cuando se le impuso al régimen de ‘apartheid’ de
Sudáfrica, el bloqueo internacional fue quien lo colapsó. Jamás un pueblo bajo un
gobierno totalitario ha podido liberarse solo de su opresor, si no es por la ayuda externa,
por eso estas medidas están encaminadas a estrangular económicamente la tiranía
castrista, lástima que no se unan todos los países que lo sustentan. Para consuelo les
recomiendo leer al intelectual cubano Adolfo Rivero Caro busquen su fabulosa página
www.neoliberalismo.com y mediten el último párrafo de “La Trampa”: «Que los inmigrantes
económicos protesten contra las medidas. Ese es su derecho. Si lo consiguen, se acabará
la excepcionalidad cubana. Y que los tontos útiles nos acusen de fascistas. Que griten que
el presidente Bush, que ha liberado a 50 millones de afganos e iraquíes, es un nuevo
Hitler. Que sueñen con el triunfo del apaciguamiento. Nosotros también tenemos el
derecho de apoyar las medidas, y somos la mayoría. Castro está en las últimas. Veremos
quién tiene la razón.»

Además, para el que no esté de acuerdo con las leyes vigentes, «libremente pueden irse a
vivir a otro país, nadie se lo va impedir, pero si decide quedarse... respete al país donde
vive, respete sus leyes» como recomienda Cary Roque, ex presa política y directora de la
Fundación Lawton de Derechos Humanos,  

Todo aquel que no se sienta libre donde radique debe buscar la forma de serlo. Los que
crean que estas medidas son coercitivas y ellos vinieron acá para que nadie tomara control
de sus vidas les copio algo que expresó José Martí en su artículo El Año Nuevo, en el
periódico Patria, el 5 de enero de 1894: «Esa es la agonía, ése el secreto de las derrotas,
ése el misterio de las caídas y tropiezos en la lucha por la libertad. Los que la quieren para
servirse de ella, y para su beneficio o triunfo, cierran el paso, por no verse obligados a
andar a él, a los que quieren libertad, a costa de sus vidas, para que sirva a los demás
hombres, para que sirva a sus conciudadanos.»

No podemos disfrutar de la libertad plena si no somos capaces de ofrendar un poco de la
misma para que otros hermanos también la tengan. No se puede estar en la “Yuma” y que
los de allá se conformen con las limosnas que les demos. Definitivamente, un emigrante
nunca podrá pensar igual, ni se sacrificará como un exiliado. Gracias a Dios somos
diferentes.-
ESTAMPAS DE CUBA POR
MARIA ARGELIA VIZCAINO

¿Quién divide a la familia
cubana?

Opiniones sobre estos
trabajos pueden ser
enviadas escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com
>Date: Mon, 2 Apr 2007 22:52:36 EDT
Bravo a mi amiga María Argelia Vizcaino que puso en palabras escritas el sentir de tantos como yo.
Xiomara J. Pages
www.xiomarapages.com
Freelance Writer/Journalist/Motivational Speaker
Notary Public, Proofreading, Translations (English/Spanish)


>Tuesday, April 3, 2007 3:03 PM
Exilio VS Emigracion  MUY BUEN ESCRITO FELICITALA DE NUESTRA PARTE!
Luisa María Güell
cant
ante, actriz, compositora premiada.
www.luisamariaguell.com


>Date: Tue, 3 Apr 2007 17:25:13 -0400
Querida María Argelia: No puedo estar más de acuerdo con tu artículo arriba mencionado. Yo me he dado cuenta que
el deber de un exiliado que ha tenido que abandonar su patria por no estar de acuerdo con el tirano que asfixia
nuestra isla, no puede regresar a visitar el país del cual lo han botado literalmente. Yo me fui en el 1962 con mi
marido. Los dos estuvimos presos, Alberto dos veces. Decidimos irnos porque no podíamos aguantar más la falta de
libertad; los fusilamientos; el abuso y el atropello con los cubanos que pensábamos distinto al tirano. Nos dolía ver
como muchos de nuestros amigos se habían unido a la carroza del gángster caribeño. Ningún cubano exiliado que
tenga dignidad puede ir de visita a la isla esclava. Yo condeno a todo exiliado que vaya de visita a la Cuba de Castro.
Comprendo que por esas mismas cosas, el resto del mundo no nos respeta pues piensan que como es posible visitar
un lugar del cual hemos salido por no estar de acuerdo con el régimen; no nos consideran ni nos toman en serio. El
cubano tiene mala memoria y eso es muy malo si queremos que Cuba alguna vez sea libre.
Un abrazo,
Martha Pardiño
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