Intercambio con Colombia
Por María Argelia Vizcaíno


Desde hace años ha existido un fuerte intercambio entre Cuba y Colombia que para muchos es ajeno. Me refiero a lo que los
cubanos le hemos aportado al hermano país suramericano y lo que ellos a su vez han proporcionado al nuestro.

Según José Pardo Llada en su Diccionario de Nostalgias Cubanas el primer colombiano que vivió en Cuba fue José Fernández
Madrid, natural de Cartagena, uno de los firmantes de la Independencia de Colombia, que se estableció en La Habana en 1833 y
nos dejó una obra científica que asegura que «el clima de Cuba es el más saludable del mundo, a pesar del intenso calor».

En el referido libro Pardo Llada atestigua que «por Cuba han pasado cientos de colombianos», y nos ofrece una relación muy
interesante, desde comerciantes, guerrilleros, cantantes, poetas, escritores, presidentes y generales. Aunque también hubo
patriotas colombianos que ayudaron en nuestra lucha independentista contra España organizados por el General Avelino Rosas,
quien reunió a un grupo de sus compatriotas en Filadelfia, entre los que se destacan el coronel Cosme de la Torriente y el Teniente
Coronel Cabreco, desembarcando en el vapor Bermudas un 25 de marzo de 1896 por el puerto Marabí, en Baracoa, Oriente, y
llevando consigo un valioso y necesario cargamento de armas y municiones que consistía  entre otras cosas de 900 fusiles
Remington, 280,000 tiros, un cañón de balas de 12 libras, 90 Mausser largos, 200 carabinas Remington, etc.

El General Avelino Rosas llegó a ser nombrado General en Jefe de la Brigada de Infantería de Camagüey y en 1897 le dieron el
cargo de la jefatura de la División de Matanzas, donde libró gloriosas batallas que le hicieron ganar el sobrenombre del «León del
Cauca», por ser nativo de la llamada puerta del macizo colombiano en el Cauca, municipio que se llamó en el año de su nacimiento
(1856) La Horqueta, posteriormente Dolores y en 1945 se honró con su apellido: Rosas.

Cabreco, de la Torriente, Rosas junto al también general colombiano Rogelio del Castillo, (quien al convertirse Cuba en República
en 1902 fue jefe del ejército cubano) fueron de los contados extranjeros que sirvieron desinteresadamente a la causa de la
independencia de nuestra nación, junto al dominicano general Máximo Gómez, el polaco general Carlos Roloff, los chinos capitán
José Tolón y el teniente coronel José Bú y unos pocos más.

Quisieron mucho a Cuba igualmente, por diferentes razones: el farmacéutico Gómez Plata porque se hizo millonario con su invento
del analgésico «O.K.»; Nelson Pinedo, porque se convirtió en  famoso cantante al integrar una de las mejores orquestas de música
popular de todos los tiempos que fue la Sonora Matancera, y porque los cubanos lo adoraban como un paisano más; también el
gran poeta colombiano Porfirio Barba Jacob, cuyo verdadero nombre fue Miguel Ángel Osorio Benítez, el autor de versos de intenso
lirismo como «Rosas Negras», «La Parábola del retorno» y la más conocida «La canción de la vida profunda» que la compuso
mientras residía en La Habana, es esa que dice: «Hay días en que somos tan móviles, tan móviles / como las leves briznas al viento
y al azar. / Tal vez bajo otro cielo la dicha nos sonríe, / la vida es clara, undívaga y abierta como un mar».

Posiblemente el más querido en su época por los cubanos fue José María Vargas Vila, el periodista, crítico, poeta y novelista mayor
vilipendiado por sus colegas, ya que muchos celaban que llegó a ser el suramericano que publicó y vendió más libros, nada menos
que 108 títulos. Arribó a La Habana en 1926 y fue recibido con todos los honores por el presidente (ex general que llegó a ser
dictador) Gerardo Machado. Fue amigo de nuestro Apóstol José Martí, y juntos participaban en foros, reuniones literarias y políticas,
de la que consta un escrito de Martí que relató «el vehemente entusiasmo con que, sacados de sus asientos por ímpetu de amor,
saludaron aquellos esclavos de América la peroración cadenciosa, inspirada, valentísima del colombiano José M. Vargas Vila que
cuenta sus días ya gloriosos por las batallas afamadas de su palabra y de su pluma en pro de la libertad». Porque Vargas Vila
siempre defendió los ideales de soberanía y la justicia social de ahí su ferocidad contra los privilegios de las Iglesias, de algunos
políticos y su ataque constante contra los dogmas que le ganó demasiados enemigos, que a la vez le temían, por eso lo llenaron de
calumnias, pero la población cubana lo seguía con apasionamiento y sus libros circulaban por todas partes desde la Universidad
hasta los bares. Lamentablemente fue en La Habana que contrajo una extraña enfermedad que lo dejó completamente ciego.

Colombia también nos ha dado otros de sus hijos menos conocido, como Antonio Dajub, un guerrillero que luchó junto a Castro en
la Sierra Maestra; y el más inmoral de sus ciudadanos, que muy contrario a los otros jamás ha mostrado interés por defender los
derechos humanos de nuestro pueblo, usando su fama de Premio Nóbel de Literatura, para alabar a la tiranía castrista. Sabemos
que bajo chantaje se ha visto obligado a presumir de la amistad con ese asesino que ha destruido la nación cubana y muchas en el
hemisferio, pero a cambio hasta una mansión le han dado en el mismo cuartel general donde reside Castro con su familia, llamado
Kilómetro Cero, y un lujoso Mercedes Benz y ha gozado de privilegios que se le niegan a la sufrida población. Pardo Llada en su
libro escribió que Gabriel García Marquez ha hecho gestiones «con buenos resultados» por obtener la liberación de cubanos
presos, como el poeta Herberto Padilla. Nada más falso, desmentido por el propio Padilla y reescrito por su esposa, testigo de
aquellos siniestros hechos, la también poeta y escritora Belkys Cuza Malé, publicado por El Nuevo Herald el 2 de mayo del 2003
bajo el título «García Marquez en tiempos de cólera», que pueden leerlo por
http://laperegrinamagazine.com/Cuba_Actualidad_B_Cuza_Male.html. Cuando aquello unos 60 artistas y escritores redactaron una
carta que denunciaba el proceso Padilla, entre los firmantes estaban Mario Vargas Llosa, Juan Rulfo, Margarite Duras, Jean Paul
Sartre, pero no apareció el premiado escritor colombiano, de la misma forma cuando fusilaron a los tres negritos que sólo deseaban
irse de Cuba y cuando entre el 18 y el 21 de marzo, 2003, arrestaron 79 opositores pacíficos, los cuales han sido condenados a
penas de hasta 28 años de cárcel por solo disentir del sistema, los intelectuales, políticos y artistas del mundo, muchos comunistas
como el Premio Nóbel José Saramago, firmaron una carta abierta condenando los juicios sumarios por delito de conciencia en Cuba.
El Gabo, no firmó y eso que declaró que estaba en contra de la pena de muerte.

Pero la deshonra de Gabriel García Marquez queda minimizada, gracias a la grandeza de los otros colombianos que sí nos llenaron
de amor y de gloria y que defendieron nuestro suelo y nuestro derecho a ser libres, como si fuera su propio país.

Por ellos, por los amigos que tengo de esa noble nación, es que hago esta estampa y para que mis compatriotas sepan que no
todos los colombianos son tan corruptos como García Marquez, que los hubo y los hay de un valor humano superior. Al igual que
Colombia nos ofrendó hijos admirables, nuestro país les dio a ellos unos cubanos que ayudaron a engrandecerlos como veremos
en la parte II.

«Fue así como la huella de los cubanos quedó impresa para siempre en la historia de la televisión en Colombia». ADRIANA
FERNANDEZ P., Revista Raíces Cubanas, dic/2000

Casi nadie calcula la cantidad de cubanos que hemos ofrendado a Colombia y desde tiempos tan remotos. El más notorio quizás fue
el fundador del periodismo colombiano: Don Manuel del Socorro Rodríguez, que nació en Bayamo, Oriente en 1758, un mestizo hijo
del español Manuel Bartolomé Rodríguez con la aborigen cubana fundadora del poblado Jiguaní, María de la Victoria.

Aunque en Colombia salen tres números de la «Gaceta de Santa Fe de Bogotá» en el año 1785, se considera el periodismo
propiamente dicho con el nacimiento de «Papel Periódico de la ciudad de Santa Fe de Bogotá», en el mes de febrero de 1791,
iniciado por Socorro Rodríguez, que fue primero director de la Biblioteca Pública de Bogotá y estableció una escuela gratuita de
idiomas, adelantándose en su tiempo al enseñar como nunca antes una lengua autóctona de indios que poblaban la región
capitalina. Esa publicación llegó a sacar 265 ediciones, que algunas alcanzaron una tirada de 400 ejemplares diarios.

En ese ramo de la comunicación tenemos a varios cubanos como parte del surgimiento de la televisión en Colombia. Para los
colombianos es conocido que el golpista general Gustavo Rojas Pinillas encargó del proyecto al director de las Oficinas de
Información y Prensa del Estado (ODIPE), don Jorge Luis Arango, que a su vez delegó en Fernando Gómez Agudelo, director de la
Radiodifusora Nacional de Colombia. Ellos viajaron a Alemania para contratar la compañía Siemens que se encargaría de la
infraestructura técnica, pero los empleados contratados para llevara efecto el proyecto, fueron los cubanos: Gaspar Arias; Dionisio
Kamanel. Gabriel Segueira, Enrique Loinaz, Fernando Vargas, Luis A. Tabío, Luis Fernández, José Manuel Rodríguez, Sergio
Segarra y Angel Veranes. Un equipo completo, de especialistas en iluminación, audio, operadores, camarógrafos y mantenimiento,
que además de implementar la TV serían los encargados de capacitar a los técnicos de este país, para hacer el sueño realidad del
General Rojas Pinillas y de tantos millones de colombianos el día 13 de junio de 1954. Y como nos cuenta Adriana Fernández P.,  
en el artículo titulado «Cubanos, pioneros de la televisión en Colombia», publicado en la revista Raíces Cubanas de diciembre del
2000: «Fue así como la huella de los cubanos quedó impresa para siempre en la historia de la televisión en Colombia», y también
en la biblioteca, en el periodismo impreso, en la música y en muchos otros campos.

En Colombia se radicaron algunos exiliados cubanos después de que la tiranía tomó el poder el 1ro. de enero de 1959, como
Orlando Contreras, quien fuera primero cantante de la Orquesta de Neno González y como solista acaparó éxitos con sus boleros
Amigo de qué, Corazonada, Desengañado, etc., que  falleció en Medellín en febrero de 1994, en la segunda patria que escogió.

Sirvió como diplomático colombiano en la República Dominicana, el periodista cubano José Pardo Llada, quien estoy convencida
que quiere más a Colombia que a Cuba.

Por si fuera poco en Colombia reside uno de los mejores artistas plásticos de Cuba, una genialidad polifacética porque es además
de artista plástico, caricaturista, diseñador gráfico, director artístico de prensa plana, director artístico de espectáculos musicales y
humorístico, escenógrafo, asesor de arte de la televisión cubana y de los clubes Rojo, del hotel Capri,  Salón Caribe, del Habana
Libre y del Tropicana, editorialista gráfico, ilustrador, músico en su juventud del Combo de Senén Suárez y de la orquesta Kubanart,
periodista por estudio y humorista en esencia. Como lo describe un amigo mutuo (nada menos que Guarino Caicedo, el más
respetado periodista con que ha contado Colombia en el siglo XX y el XXI) «es un pintor cubano de profunda vinculación de su obra
con el Caribe y de intensa cubanía y musicalidad». Se trata de Arístides Miguel Pumariega Montes "Arístide". Quizás su trabajo más
popular sea de cuando fue director y caricaturista del Semanario humorístico Palante y Palante, en una época donde el humor era
fuertemente vigilado, bloqueado y penalizado por el gobierno totalitarista de Castro. Y lo más reciente y notorio es su libro «Fidel
Castro, El último dinosaurio», publicado por Editorial Oveja Negra de Colombia en el 2000. Es su esposa Rebeca Ulloa, musicóloga,
profesora universitaria y gran humanista.

Y de los cubanos establecidos en Colombia en tiempos de la metrópoli española, nació en 1900 el escritor Germán Arciniegas,
autor de excelentes ensayos como: El estudiante de la mesa redonda y Entre la libertad y el miedo, que es el nieto de Perucho
Figueredo, el patriota, mártir y autor del Himno Nacional de Cuba.

Lo más penoso es que algunos cubanos son responsables directos del dolor que ha llenado al pueblo colombiano, como el luctuoso
Bogotazo, cuando asesinaron al Dr. José Eliecer Gaytán en 1948, quedando libre el principal asesino, que aún sabiéndolo, jamás
fue juzgado por tal delito, ni siquiera acusado. Fue en aquel entonces el pandillero Fidel Castro Ruz la mano criminal que llevó a
efecto aquel homicidio, guiado por un complot de los comunistas internacionales y dirigidos desde la Unión Soviética. Lo único que
pudo hacer el gobierno colombiano fue romper relaciones con los rusos.

A Cuba nos deben también los hermanos de parte del otrora Virreinato de Nueva Granada, el entrenamiento, apoyo logístico y
protección de sus narcoguerrillas, sin que nadie haya hecho nada por encausar al verdadero culpable de tanta sangre derramada
en su suelo, que se ha burlado además de los que confiados pensaron que podía ser mediador para acabar con sus conflictos,
como en la Cumbre por la Paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que los representantes del gobierno democrático
colombiano tuvieron que viajar a La Habana en febrero del 2002, para reunirse con esa horda de terroristas, que no saben dialogar
mucho menos decir verdad, igual que su mentor y guía (Castro).

Dedico este trabajo a tantos amigos de Colombia que me han brindado su amistad sincera, que me leen, me apoyan en mis
actividades por la cultura de Cuba e Hispanoamérica, y que saben que tanto en su país como en el mío hay sujetos  malos como
buenos, que todos somos hijos de Dios, pero algunos con Satanás en el alma y otros por fortuna tratando de caminar como Cristo
nos enseñó. Ojalá que muy pronto tanto en Cuba como en Colombia reine la paz y brillen los derechos humanos, para que nuestras
naciones vuelvan a ser felices.-
NOTA ADICIONAL: -Angueyra Perdomo, Basilio.- Nace en Guanabacoa en 1848 y en 1864 comienza su carrera de ingeniero civil destacándose
como sobresaliente, para graduarse al año siguiente como ingeniero auxiliar en el campo de la construcción (Premio Primera Clase).Fue a partir
de ahí que se traslada a Sagua La Grande donde trabajó como profesor de Matemática de el Colegio El Progreso trabajando además para los
ferrocarriles en Isabela de Sagua. En 1870, muy jóven aun, con 22 años comenzó a confrontar problemas políticos por lo que tuvo que salir de
Cuba hacia Nueva York, para luego trasladarse a Cayo Hueso donde contrae matrimonio con Doña María de la Luz Figueredo y Vázquez (Lucita),
natural de Bayamo, el 19 de abril de 1873 y tras dos años de estancia marchan a Colombia en 1875 donde comienza una carrera ascendente
dentro de l naciente mundo del ferrocarril y las construcciones públicas, pero más tarde, al quedar ciego por desprendimiento de la retina, viven
una vida casi de pobreza. Basilio y Lucita mueren en 1910 y sus tumbas se encuentran en el Cementerio Central de Bogotá. Sus descendientes
fueron 9 hijos y uno de ellos, Doña Aurora, se casa con Don Rafael Arciniegas para engendrar al famoso intelectual colombiano Sr. Germán
Arciniegas Angueyra (1900-1999). Debe destacarse que Lucita (Doña María de la Luz Figueredo y Vázquez, era la hija menor del gran patriota
cubano Perucho Figueredo, autor del Himno Nacional de Cuba.
e-mail  -  
mariaargelia@hotmail.com
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