ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA ARGELIA VIZCAINO
La Sierva de Dios: Sor María Ana de Jesús "Angelita"
Recién publicada la primera parte de mi artículo titulado “Doblemente Pastor”, donde hago un relato de la vida del
Padre Pastor González y prácticamente reclamo al Vaticano su desinterés para elevar a los altares a un cubano como él
y como el Padre Varela, aunque les sobren méritos y reconocimientos, recibí del amigo y vecino en el condado Palm
Beach Jorge del Busto una documentación muy interesante sobre la vida de Sor María Ana de Jesús “Angelita”, que fue
nombrada Sierva de Dios y ahí se quedó esperando el proceso de beatificación, último paso antes de la canonización.
Era esta sierva tía de la Sra. Hortensia del Busto (EPD) esposa de Jorge, que junto a ella tenía dos tías más, Adela y Ana
María, monjas en clausura en el Convento de la Preciosa Sangre, en el barrio de El Cerro, en La Habana.

Leyendo estos interesantes documentos les extraigo lo más esencial para compartir un poco lo que he aprendido sobre
la vida de esta religiosa cubana que nació en la ciudad de La Habana el 11 de junio de 1882, en la calle Cuba #58. Hija
de los también cubanos Don Ángel Castro-Vila y Doña América Valdés de la Torre, fue bautizada como María de los
Ángeles América Bernabela, pero cariñosamente le llamaban Angelita. Familia prolífica llena de religiosidad que de doce
hijos, tres fueron monjas.

A los cinco años quedó Angelita huérfana de madre y comenzó a llamar a la Virgen María como “Mamica”, llenando
desde tan temprana edad su vida con el Evangelio. A los nueve años ingresó en el colegio del Apostolado donde estudió
hasta los catorce años, siendo su director espiritual su fundador, el Padre Salinero. Durante todos estos años desarrolló
un gran fervor por San Francisco de Asís, sintiendo como una llamada para formar la familia franciscana, por tal
motivo se fue a España para entrar al Convento de las religiosas Capuchinas de Plasencia en el año 1899, falleciendo allí
mismo el 9 de agosto de 1904 a la edad de 22 años.

Su corta vida se distinguió por su entrega a la oración y obras de penitencia, alcanzando la conversión de muchas
almas que no conocían a Cristo. Desde sus años escolares acostumbraba en hora de los recreos ir a orar junto al
Sagrario. Esto lo memorizó perfectamente la Sra. Benita Santamarina, que fue su compañera y escribió en una carta al
respecto: “Recuerdo que agrupándonos alrededor de ella a la hora de recreo, trataba de explicarnos y hacernos
comprender las bondades de Dios, ilustrándonos en los misterios de la Religión. Gracias a ella fui mejor de lo que era...
Cuando me rebelaba ante la idea de un Dios, que se llevaba (a la eternidad) a los buenos y dejaba a los malos, ella me
conformaba diciéndome: Al contrario, Dios escoge a los buenos para El y deja a los malos en este mundo, para darles
oportunidad de ser buenos. Así pensaba y hablaba esta niña de 10 años”. Y quizás tenía razón, por eso Dios se la llevó
apenas comenzaba su juventud.

Según entiendo el Comité Pro-Causa de la Beatificación de Sor María Ana de Jesús, radica en Miami orientado por
Monseñor Agustín Román, quien en una conferencia sobre la vida de esta destacada monjita cubana señalaba que desde
pequeña no le interesaba su condición de niña rica, se levantaba a las cinco de la mañana y asistía diariamente a misa, y
al atardecer rezaba el Santo Rosario con su familia y los sirvientes de la casa.

Copiamos textualmente lo publicado hace unos años por María Elena Saavedra en el Diario las Américas bajo el título
“Apoyo a la causa de pro beatificación de Sor María Ana” que nos decía que contó “con el tremendo apoyo de Ramiro
Sánchez, fiel servidor de la iglesia. Todas las órdenes religiosas de Cuba lo quisieron entrañablemente. Tenían en
Ramiro Sánchez a un obrero infatigable y un historiador erudito. Fue un estudioso íntegro de la Iglesia. Había conocido
a las hermanas de Sor María Ana y otras personas que la trataron en vida. Dio pues, Ramiro Sánchez un gran aporte a
esta causa. Con sus relatos y anécdotas pudo –antes de morir—dar continuidad a su obra. Porque Marta Catasús se
encargó de ella y también movió cielo y tierra para que el Comité Pro Causa Beatificación de Sor María Ana siguiera
adelante. Inclusive ella visitó el Convento de las Madres Capuchinas de Plasencia, España –donde la religiosa vivió y
ejerció su apostolado— para extraer y rescatar muchas semblanzas de su vida. De aquella vida santa y limpia que fue
una entrega absoluta para el amor de Dios”.

Existen numerosos testimonios sobre esta religiosa y su corta vida llena de santidad, todos de absoluta integridad, que
en su momento fueron mucho más fáciles de comprobar que después de tantos años, cosa que exige el Vaticano,
según me ha explicado el coterráneo Diego Quirós Sr., que es por eso que demora tanto tiempo estos procesos porque
necesitan coleccionar muchos datos confiables para elevar a los altares a una persona. Sin embargo, la Madre Teresa
de Calcuta murió en 1997 y fue beatificada el 19 de octubre de 2003, y el Papa Juan Pablo II que falleció el 2 de abril
del 2005, ya en mayo del mismo año el nuevo Papa Benedicto XVI anunció el proceso de beatificación dispensando el
tiempo de cinco años de espera después de fallecido el Siervo de Dios, para que la causa de beatificación y
canonización pudiera empezar lo antes posible. Por lo que no entiendo como es posible que para unos tome tanto
tiempo y para otros se eliminen los pasos establecidos.

Yo pensaba que el problema del Vaticano era que no querían santificar al Padre Varela porque fue enemigo de la corona
de España y al Padre Pastor porque eso sería provocar a Fidel Castro que no permite que ninguna figura sobresalga
más que la de él. Ambos, los comunistas y colonialistas españoles han sido en su momento intocables por el Vaticano.
Pero ahora veo que esta buena muchacha que entregó su vida a servir al Señor, que no tuvo relación de ningún tipo
con los políticos, tampoco ni siquiera la beatifican, por lo que estoy por creer lo que me escribe el Sr. del Busto, “el
Vaticano no quiere que los cubanos tengamos un Santo en los Altares”, por tanto el Padre Pastor como el Padre Varela
y Sor María Ana de Jesús "van a tener que seguir sentados esperando por su canonización."

Agradezco infinitamente al amigo Jorge del Busto que me lea y se haya tomado la molestia en escribirme y enviarme tan
valioso informe para poder compartirlo con todos los interesados, así se conozca un suceso más de un cubano, en este
caso “cubana”, que le sobran méritos para ser Santa y sin embargo, no lo es y ni siquiera ha llegado a la categoría de
beata. Por lo que el único "santo" que tienen los cubanos hasta el momento es el San Lázaro de las muletas, que es la
sincretización del orisha  yoruba-lucumí Babalú Ayé, que se venera en la misma iglesia católica del San Lázaro Obispo
amigo de Cristo en el poblado de El Rincón, en La Habana.-
Oración a Sor María Ana de Jesús "Angelita"

Dulcísimo Jesús, que atraído por la pureza angelical de
vuestra sierva, Sor María Ana, os complacíais en
solazaros con ella, en figura de Niño, regalándola con
trato familiar y concediéndola gozar ya en vida, de
vuestras divinas caricias; otorgadme a mi la gracia de
imitar sus encantadoras y sublimes virtudes, para que
evitando siempre lo que os desagrada, sea vuestra sola
voluntad la que regule todas mis palabras, acciones y
deseos, para mayor gloria vuestra y bien de mi alma.
Así sea.

Con licencia Eclesiástica.
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mariaargelia@hotmail.com