A mi amiga la bayamesa Iluminada Garay y todos sus compueblanos.

“Bayamo”..., con solo escuchar su nombre cada cubano debiera
estremecerse. En lo particular al pronunciar este vocablo me tiemblan los
labios, de la emoción que siento al estar consciente que ese ha sido el lugar
que más valores patrióticos nos ha inculcado. Fue la segunda Villa que
fundó el adelantado Diego Velázquez cuando comenzó su colonización de
Cuba en 1512, un 5 de noviembre de 1513, pero también la que más rápido
se unificó por la necesidad de independizar a la patria. Bayamo nos regaló el
Himno Nacional, al Padre de la Patria, muchos hijos ejemplares, y sobre
todo nos enseñó que la libertad es más importante que los bienes materiales.

Fueron los bayameses los que organizaron la primera conspiración
separatista que registra los anales históricos de Cuba. Los hijos de esta Villa:
Joaquín Infante, Luis Basave y Román de la Cruz León, publicaron en 1812,
en su exilio en Venezuela el “Proyecto de Constitución para la Isla de Cuba”.
Y es Carlos Manuel de Céspedes, quien nació en Bayamo el 18 de abril de
1819, el que dio a Cuba el primer gran movimiento independentista, al
organizar la llamada Guerra de los Diez Años que proclama el 10 de octubre
de 1868, en lo que se conoció como El Grito de Yara. Obteniendo su primer
gran triunfo el 20 de octubre del mismo año con la toma de su pueblo natal.

Bayamo fue entonces, la primera capital del Ejército Libertador de Cuba, y
el primer acuerdo del Ayuntamiento Libre de Bayamo fue abolir la
esclavitud. Llevándose a efecto el 8 de noviembre la jura y bendición de la
bandera que creó Candelaria Acosta (Cambula) con un grupo de negras
esclavas para Céspedes el día de su alzamiento. Fue cuando se cantó por
primera vez en público por un grupo de jóvenes bayamesas, lo que sería
instituido como nuestro Himno Nacional, en la misma plaza donde
valientemente  el 11 de junio de 1868 el  maestro de capilla de la Iglesia
Mayor Manuel Muñoz Cedeño dirigió la banda que interpretó la marcha
instrumental compuesta por Pedro “Perucho” Figueredo y Cisneros. Una
réplica de la bandera de Céspedes la confeccionaron las también bayamesas
Candelaria Figueredo (Canducha) hija de Perucho junto a su madre y
hermanas, y la enarboló delante de las tropas insurrectas el día de su entrada
triunfal a Bayamo, vestida de blanco, con banda tricolor y gorro frígido
punzó, que con sólo 16 años se mantuvo erguida, sin miedo a las balas
enemigas.

Como era de esperar, el poderoso gobierno español se preparó para la
recuperación de su Villa perdida, creando una columna con tres mil
soldados bien armados a cargo del Conde de Valmaseda, que venciendo el
fuego de los mambises apostados en el río Cauto, y los de las huestes de los
hombres de Modesto Díaz y los de Donato Mármol, se dispusieron atacar a
la ciudad.

Relatan en la Enciclopedia de Cuba  que “cuando sus heroicos ocupantes,
conscientes de la insuficiencia de elementos para combatir a fuerza militar
tan poderosa, resolvieron evacuarla el 12 de enero de 1869, al tiempo que
sus vecinos, secundando el grito ‘QUE ARDA LA CIUDAD ANTES QUE
SOMETERLA DE NUEVO AL TIRANO’, pronunciado por el general
insurrecto Joaquín Acosta, la convertían en apoteósica pira, encontrando
Valmaseda al penetrar en la misma el día 15, sólo escombros y ruinas
humeantes, como mudos testigos de la decisión de un pueblo dispuesto a
pagar el más alto precio por su libertad.”

El prestigioso historiador José Maceo Verdecia (1891-1939), al escribir su
obra “Bayamo” cuenta que cuando el general español Blas de Villate, Conde
de Valmaseda, entró en Bayamo al fuego prendido por sus revolucionarios
“el 12 de enero de 1869, no se había extinguido totalmente; atravesó la
ciudad de un extremo a otro en medio del calor y las cenizas, refugiándose
al lado Este, en la edificación conocida como Torre de Zarragoitia hacia
donde quedaban algunas casas no alcanzadas por las llamas”.

Por su parte Antonio M. Alcover relató que Pío Rosado cumplió la orden de
la tea emanada por Carlos Manuel de Céspedes: “Ancianos, mujeres y niños
fueron conducidos durante el resto de la noche a las afueras de la ciudad. El
cuadro era espantoso, consternador y tristísimo, pero, a pesar de esta
horrible anormalidad, el orden no se alteró en los más mínimo, a nadie se
vejó, a nadie se robó. Los bayameses supieron arrojar espontáneamente
sobre la pira todas sus riquezas sin que el más miserable pensase en
apoderarse de que iba a ser destruido.”

Escribe la Dra. Vicentina Elsa Rodríguez de Cuesta en su libro “Patriotas
Cubanas” sobre la bayamesa Luz Vazquez, que inspirara nuestra primera
canción romántica que lleva su gentilicio: “Ausente el esposo, muertos dos
hijos, pasa Luz por la pena inmensa de ver tuberculizarse a su hija Lucila.
Perdidos seres queridos, bienes de fortuna, convertido en escombros su
venturoso hogar, que prendiera con sus propias manos en el incendio de
Bayamo; Luz Vázquez, acompañada de Adriana y ayudada por el resto de su
prole, coadyuva en la obra de insurrección.”

Otra joven bayamesa, Blanca Rosa Téllez del Castillo, según se relata en el
mismo libro “tenía 14 años, cuando presenció el heroico incendio de su
pueblo natal, ordenado por Carlos Manuel de Céspedes, el ‘Padre de la
Patria’. Ella ayudó con sus propias manos a la destrucción de su rico hogar,
y vio perder sus muebles, ropas, joyas y objetos de arte, con el valor y el
estoicismo de los que prefieren morir siendo libres que vivir siendo
esclavos”.

Por si fuera poco, otro digno ejemplo de gallardía bayamense ante la
necesidad de incendiar su suelo natal lo dio María de Mármol, la mamá del
general Donato Mármol y este mismo, cuando después de la quema a
Bayamo, le envió un papel que sabía le alegraría, en  el que decía una sencilla
frase: «He tenido la gloria de pegarle fuego a tu casa».

Hay suficientes pruebas de que fueron sus propios vecinos los que
incendiaron sus propiedades y pertenencias antes de comenzar el éxodo a la
manigua para unirse en la lucha contra la metrópoli española. Es una
muestra de ignorancia decir lo contrario. No eran chinos, o polacos, o
americanos Luz Vazquez, su hija Adriana, Blanca Rosa Tellez, Donato
Mármol su mamá, Pío Rosado, Joaquín Acosta y Carlos Manuel de
Céspedes, y todos los que dejaron en ruinas 1014 fincas urbanas de las
1174 que había, eran cubanos y específicamente bayameses, consta en un
informe del gobierno colonial fechado en enero de 1870 explicando la
situación de la ciudad al regreso de las fuerzas españolas después del
incendio. (Para el que no sepa: Joaquín Acosta era un rico terrateniente
nacido en Bayamo, que al igual que Céspedes liberó a sus esclavos y se le
unió al Grito de Yara; Pío Rosado fue un bayamés que luchó bravamente y
al ser apresado fue fusilado por la espalda el 7 de julio de 1880).

Grande ha sido la contribución bayamesa no sólo a Cuba también al mundo
con una constelación de poetas de bello lirismo y rebeldía: Úrsula Céspedes
de Escanaverino; María Luisa Milanés conocida por el seudónimo Liana de
Lux; Juan Clemente Zenea, fusilado por su lucha patriótica; José Fornaris,
emigrado a Francia; José Joaquín Palma, quien dedicó la letra del Himno
Nacional de Guatemala. El Padre del Periodismo de Colombia es el bayamés
Manuel del Socorro Rodríguez; el ayudante de Simón Bolívar fue el bayamés
General José Cedeño, que cayó peleando en Carabobo en 1821; otro
bayamés que estuvo frente a las fuerzas chilenas fue el General Juan Luis
Pacheco, que murió heroicamente peleando en Perú; por si fuera poco están
José Antonio Saco, el creador del sentimiento nacional verdadero; Otto
Sirgo, el actor depurado que tanto hiciera por la televisión de Cuba y
México; el primer presidente electo por el voto popular Don Tomás de
Estrada Palma que llevó como Primera Dama de Cuba a la insigne mujer
natural de Honduras, Doña Genoveva Guardiola.

Por todo esto y mucho más, antes de hablar de Bayamo, hay que conocerlo,
y cuando se conoce lo amamos y respetamos. Por algo es nombrada “La
Ciudad Monumento”, pocos pueblos en el mundo han logrado decidir
unánimemente ser libres, aunque el costo sea una tea incendiaria.-
Opiniones sobre este trabajo
pueden ser enviadas escribiendo
a mariaargelia@hotmail.com
ESTAMPAS DE CUBA POR
María Argelia Vizcaino


La Tea Incendiaria de Bayamo
ESTAMPAS DE CUBA POR
María Argelia Vizcaíno


Un Mensaje a García
Parte I de II

La historia de la independencia de Cuba adquirió una gran
repercusión mundial, sin embargo la mayoría de los cubanos que
hemos estudiado después de 1959 en nuestro país, no la hemos
aprendido en las escuelas (todas estatales), se trata en este caso
del importante "Mensaje a García".
Este mensaje se volvió famoso después de que el escritor
norteamericano Elbert Hubbard lo publicara en 1899 en su revista
Phillistine, (primero sin ningún encabezamiento) y ha recorrido el
orbe, traducido en muchos idiomas, y se ha estudiado en
escuelas de comercio, en las grandes empresas, y especialmente
en las fuerzas armadas. Por ejemplo, cuando en la guerra entre
Rusia y Japón (1904) cada soldado llevaba un ejemplar del
Mensaje a García y según cálculos de su editor se han impreso
más de cuarenta millones del mismo.
Para entender mejor la trayectoria de este mensaje tenemos que
empezar por hablar de García y después el motivo que tuvo la
persona que escribió el mensaje y quien era el individuo que se lo
llevó, concluyendo con el por qué se volvió internacional y el que en
Cuba es donde menos se conoce.
El patriota cubano
Calixto García Iñiguez, uno de los más insignes
generales de la lucha de Cuba contra el colonialismo español,
nació el 4 de agosto de 1839, en Miró #147, esquina a Frexes,
ciudad de Holguín, Oriente. Hijo de Ramón García y de Lucía
Iñiguez. Realiza estudios primarios y posteriormente atiende los
bienes familiares y los propios. A los 23 años contrae nupcias con
Isabel Vélez, de cuyo enlace nacieron siete hijos, uno de ellos en
plena manigua, ya que cuando tenía 29 años recién comenzado el
Grito de Yara en La Demajagua, el 10 de octubre de 1868, se va
con su familia a luchar por la emancipación de Cuba,
incorporándose a la tropa de Donato Mármol, uno de los más
distinguidos jefes insurrectos. Una larga y gloriosa trayectoria de
30 años luchando contra el colonialismo español ganando
merecidos grados pues de un simple soldado, pasó a ser Coronel
en el mismo año 1868, en el ‘69 llega a General de Brigada y en el
año ‘72  era  Mayor General,  Jefe Militar del Departamento
Oriental, hasta ser ascendido a Lugarteniente General  del Ejército
Libertador cubano, tras la caída en combate del Titán de Bronce
Antonio Maceo, el 7 de diciembre de 1896, en Punta Brava, La
Habana.
La lealtad y el valor de Calixto fueron puestos a prueba el 6 de
septiembre de 1874, al verse sorprendido por tropas españolas  
que  superaban en número a su pequeño grupo en la zona de San
Antonio de Baja, cerca de Manzanillo, y ante la posibilidad de ser
apresado, intentó quitarse la vida con un disparo que entró por
debajo de la barbilla, le perforó el cielo de la boca y le salió por la
frente. Al conocer la noticia de la captura, su madre Lucía no
aceptó que fuera su hijo, pero al rectificársele la información del
intento de suicidio entonces exclamó: “
Ese sí es mi hijo Calixto,
muerto antes que rendido”
. Desde entonces ostentó en su frente la
digna huella de la bala que inutilizó el habla por mucho tiempo,
que parecía una figura estrellada, como la solitaria estrella de
nuestra bandera.
Es uno de los próceres participantes en las tres guerras, siendo
el principal gestor y propulsor de la Guerra Chiquita (que no fue
chiquita, sólo que duró poco y no triunfó). Alma de varias
expediciones guerreras dirigidas a  Cuba desde el exterior, sufre
naufragios, frustraciones, heridas de combate, repetidas
prisiones  y destierros separándolo de su familia. Durante sus
largas prisiones y destierros, lee mucho, literatura, historia,  sobre
todo ahondó en el estudio de las tácticas militares, y el Inglés y el
Francés  llegando a dominarlos a la perfección que le sirven más
tarde para ganarse la vida dando clases de idiomas. Todo esto le
valió para ser un gran estadista, pionero exitoso en la  táctica
artillera que inició en el combate cerca del lugar donde nació,
atacando y destruyendo un fuerte situado en la Loma de Hierro,
destinado a proteger el camino del puerto de Gibara, importante
centro de operaciones de los españoles.
Como ha declarado el insigne escritor e historiado Octavio R.
Costa:
"El General García que fue un verdadero táctico en la lucha
irregular y lo demostró con creces en tres guerras, es un mambí
atípico. Porque fue un mambí que desplazó los españoles a
cañonazos. Aplicó en la manigua cubana las reglas de la guerra
regular de estilo europeo. Asaltó ciudades, se abrió paso por
baluartes y terminó cooperando con un Ejército profesional en la
Campaña de ‘98, junto a Generales de academia, y ganó una
reputación que está de más decir y es harto reconocida en todos
los estudiosos de este proceso de la Historia del siglo XIX.”  “Esta
campaña del ‘96 al ‘97 es la que puede decirse que da la
supremacía del Ejército Libertador en la región Oriental de la Isla...”
Cuando el General García llega a Cuba en marzo de 1896,
después de una azarosa suma de expediciones frustradas y
naufragios, justo un mes antes, había llegado al país el
sanguinario General Valeriano Weyler. Después del éxito de la
Loma de Hierro asaltó a Guáimaro con ocho fuertes reforzados
que se rindieron sucesivamente. Le siguieron batallas que
demostraba sus condiciones excepcionales como la de Guisa en
la comarca de Bayamo, Baire, Santa Rita, todos resonados éxitos
en lugares que eran centro de aprovisionamiento y operaciones
del ejército español, pero el más desmoralizador para los
colonialistas fue la toma de la plaza fuerte de Victoria de las Tunas
en agosto de 1897.
Relata
Herminio Portell-Vilá en "La Nueva Historia de la República
de Cuba" que
"las fuerzas revolucionarias tenían completo control
sobre dos terceras partes del territorio cubano y estaban más
fuertes y audaces que ningún otro momento. Fue por entonces  
que el movimiento en favor de una resolución  conjunta del
Congreso de Washington, acerca de la independencia de Cuba,
comenzó a abrirse paso. La resolución conjunta fue aprobada el
20 de abril de 1898, y reconocía que '...el pueblo de la isla de
Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente,' al mismo
tiempo que Estados Unidos negaban que estuviesen dispuestos a
ejercer soberanía, jurisdicción o control sobre Cuba, y prometían
dejar el gobierno del país, una vez libre y pacificado, al pueblo
cubano."
Decididos a intervenir en la guerra hispano-cubana, el estado
Mayor de Estados Unidos pretende invadir la isla por la parte
oriental que era donde los españoles estaban más débiles y los
cubanos más fuertes, para eso necesitaban ponerse de acuerdo
con el jefe militar de esa zona, el reconocido Lugarteniente
General  del Ejército Libertador cubano Calixto García, para que el
presidente de Estados Unidos William McKinley (por sugerencia
de Tomás Estrada Palma) le enviara un mensaje solicitando su
colaboración indispensable. Muy bien sabían los norteamericanos
que sin su ayuda era imposible desembarcar y adentrarse en los
montes cubanos.
El enlace entre el presidente norteamericano y García era
primordial para ganar la contienda, pero había un gran problema,
que nadie sabía dónde se encontraba García, no había
comunicación posible ni por correo ni por telégrafo. Por eso, todo
el Gobierno norteamericano se movilizó para dar con la persona
idónea que encontrara personalmente a García. Hasta que un día
el secretario del Presidente vio en el pequeño Café de la Casa
Blanca al teniente Andrew Summers Rowan, y alguien le dijo: Ese
es el único capaz de encontrarlo.
Y aquí es que comienza la historia famosa del Mensaje a García y
lo que representó que un hombre como Rowan sin hacer
preguntas por la misión encomendada, lo encontrara. Lo que
muchos nunca supieron es que el teniente Rowan era topógrafo y
había escrito un pequeño estudio topográfico sobre la Isla que le
permitió conocerla. El mensaje a García fue el factor fundamental
para la victoria norteamericana en la guerra contra España y para
la posterior independencia cubana, porque sin este gran estratega
militar que había conquistado la mayor parte de los territorios
orientales con un ejército descalzo, en harapos y hambriento, era
imposible el triunfo de la que fue llamada injustamente Guerra
hispano-americana.
Continúa.-


Un mensaje a García
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Parte II de II

Conociendo quien era el Lugarteniente General del Ejército
Libertador cubano Calixto García, nos damos cuenta el motivo que
tuvo el gobierno de Estados Unidos para escribirle el mensaje e
insistir en localizarlo, saltando por encima del Consejo de
Gobierno insurrecto, del Presidente de la República de Cuba en
Armas, y hasta del Generalísimo en Jefe Máximo Gómez. Ellos
sabían del indiscutible valor de García y sus eficaces tácticas de
guerra sobre el área que comandaba, pero además era el hombre
con quien podía hablarse en el idioma de Shakespeare.
Cuando en la Casa Blanca se entrevistaron con el teniente
Andrew Summers Rowan, le entregaron la carta para García, que
guardó en una bolsa impermeable sobre su pecho. Según nos
cuenta
Elbert Hubbard "después de cuatro días de navegación
dejó la pequeña canoa que le había conducido a la costa del sur
de la isla de Cuba”
, y se metió entre la maleza, atravesando a pie
una peligrosa zona que se encontraba en guerra y después de
tres semanas, el día 1ro. de mayo de 1898, cumplió con su misión
de entregar a García el mensaje de que era portador.
En el mismo le piden que si él cree que las fuerzas cubanas están
dispuestas a cooperar con el Ejército de Estados Unidos, y no
contesta por escrito, acordando una segunda entrevista. El 12 de
mayo de 1898 recibió la orden del Consejo de Gobierno mambí,
de aceptar colaborar con los militares de Estados Unidos pues es
inminente su intervención. Envió a Washington a sus oficiales,
Enrique Collazo, Gonzalo García Vieta y Charles Hernández, con
instrucciones precisas de que se entrevistaran con el Secretario
de la guerra
Rusell B. Argel y con el jefe del estado Mayor General
Nelson Miles. Acordando otra entrevista con Calixto García y los
jefes de la expedición norteamericana
General Shafter y el
almirante Sampson
, para fijar el punto de arribo de las tropas y
sugiriendo el plan que debía seguirse para unidos destruir al
poderoso ejército español que tiene en la isla a ciento noventa mil
soldados, como nos explica
Octavio R. Costa en "Imagen y
trayectoria del Cubano en la Historia", (primera parte)
"a estos hay
que añadir cuarenta mil voluntarios y treinta mil guerrilleros. Los
situados en esos momentos en Santiago son unos veintidós mil.
En cuanto a los americanos, sólo unos veintiocho mil soldados. Y
Cuba, unos treinta mil patriotas debidamente armados y
veinticinco mil sin armas."
Las fuerzas insurrectas de Cuba al mando de Calixto García
colaboraron con las tropas de Estados Unidos en el desembarco,
de acuerdo a su plan estratégico se atacaron dos posiciones
claves para la toma de Santiago, así se tomaron los fuertes de El
Caney y de la loma de San Juan. Con estas victorias logradas
entre cubanos y americanos, la sitiada ciudad de Santiago
quedaba sin protección. Los mambises evitaron que los refuerzos
españoles en Guantánamo (de 6,000 hombres contra los 2,000
mambises) rompieran el cerco de Santiago de Cuba y acudieran
en su defensa, lo que trajo la rendición de dicha ciudad. Por
supuesto, contando con el hábil plan naval norteamericano que
embotellan los buques de guerra de la armada española dentro
de la bahía de Santiago que al tratar de salir de allí los fueron
destruyendo uno a uno. Como dice Costa en el referido libro:
"Todo se realizó en unas cuatro horas."
Como es de suponer con esta estrategia, ya Santiago de Cuba
estaba indefendible y no le quedó más remedio que rendirse,
dando comienzo a una gran ceremonia con un desfile con sus
bandas de música, para hacer descender la bandera española
que ondeó por más de cuatrocientos años, y poner en el mástil la
bandera de Estados Unidos.
Y se desata otro hecho indigno e irrespetuoso, protagonizado por
el general norteamericano
William Shafter al negarle la entrada
victoriosa a
Calixto García con sus tropas a la ciudad de Santiago
de Cuba, que era el verdadero estratega de esa batalla.        
Ante esta actitud se produjo la protesta de García en carta al
general Shafter (que podemos leer en la Enciclopedia de Cuba).
Para colmo, Shafter dejó al mando de Santiago de Cuba a las
mismas autoridades españolas, que no fueron nunca electas por
sus habitantes, en vez de establecer un nuevo gobierno libre e
independiente. Enterado el presidente
McKinley manda a llamar a
Shafter, que por su torpeza e injusticia es sustituido por el general
Leonardo Wood.
Renunciando formalmente a su cargo de general en jefe García se
marchó a su natal Holguín. Posteriormente es nombrado diputado
y elegido presidente de una comisión de la Asamblea de
Representantes que marchó a Washington, obligada por las
circunstancias a procurar un préstamo para el licenciamiento del
Ejército Libertador y obtener de alguna forma el reconocimiento
para los mismos por parte del gobierno interventor, sin embargo la
comisión no fue recibida con distinción formal.
Víctima de pulmonía (y de disgustos), al héroe de tres batallas lo
sorprende la muerte en tierras extrañas el 11 de diciembre de
1898. Se le honró en el cementerio de Arlington. Pero cuentan en
la Enciclopedia de Cuba sobre otro acto penoso, cuando están
trasladando los restos del general García para ser enterrados en
La Habana, el 11 de febrero de 1899, los interventores ocuparon el
lugar que por derecho correspondía a los compatriotas, al
colocarse la escolta de Brooke detrás de éste y delante de los
asambleístas cubanos, rompiendo el orden previsto del cortejo,
por lo que el presidente de la Asamblea Constituyente protestó;
hubo una alteración, que en definitiva resultó en el retiro de los
miembros de la asamblea. Por orden de su presidente se
retiraron también del sepelio las tropas cubanas que le servían de
guardia de honor.
Finalmente
la historia ha tenido que reconocer que no hubo una
guerra hispano-americana solamente, que en realidad fue
hispano-cubano-americana,
que de no ser por el plan táctico del
general García y todo el territorio que había logrado independizar
con sus mambises, los estadounidenses no hubieran ganado en
tan poco tiempo y a un costo menos elevado.
Por supuesto, es importante la agilidad y el arrojo de Rowan al
atreverse a llevar ese mensaje, porque sin el mismo García no
hubiera prestado su necesario servicio al ejército
norteamericano.     
A través del tiempo se ha necesitado de muchos
Andrew
Summers Rowan
que sean capaces de llevar un mensaje a
García, por eso se popularizó el mismo, porque motiva a seguir su
actitud, a lograr metas difíciles, y se inculca el amor al trabajo, a
cumplir con el deber,
“del obrar con prontitud, del concentrar todas
sus energías, hacer bien lo que se tiene que hacer”.
Pienso que por todo esto en Cuba castrista no nos enseñaron la
importancia del Mensaje a García, el gobierno totalitario ha temido
que siguiendo el ejemplo de Rowan aparezca un rostro nuevo que
se le pueda tener absoluta confianza, que sea capaz por amor al
deber hacer bien lo que le encomienden, un hombre con voluntad,
concentrado en su idea para ejecutarla, un hombre o mujer que se
le pueda confiar un mensaje importante, que sea fiel, pero sobre
todas la cosas aparezca un
Calixto García Iñiguez,
antianexionista, antiesclavista, con valor, fuerza, inteligencia y que
su compromiso de luchar contra la tiranía y la meta de libertar la
patria sea lo primero.
Como escribió
Elbert Hubbard en Un Mensaje a García: "Para
algunos será la primera vez que escuchamos al respecto, para
otros el escuchar de García les resulta un tanto familiar, pues algo
de esto pueden interpretar - el asunto es hacer que las cosas
sucedan. Y habremos otros, que en algún momento hayamos
tenido la oportunidad de leer un ejemplar de esta obra y asimilar
su contenido".
Con este trabajo deseo como Hubbard que el mensaje siga vivo y
que
"con este aporte, nuevas generaciones templen su espíritu".
Pero también pido fervientemente que se repita porque
"Esta
misión que estuvo llena de coraje y tenacidad, no sólo es ejemplo
de diligencia y perseverancia en sí misma, sino que gracias a la
consecución de su meta, se pudieron lograr importantes objetivos"
,
y Cuba llegó a ser democrática en 1902.
Mi mensaje al García de esta era, si lo aplicáramos, hará que
Cuba obtenga la libertad que perdió hace casi cinco décadas.-
¿Eran tres o cuatro bayamesas?

por María Argelia Vizcaino
www.mariaargeliavizcaino.com

SIEMPRE ha existido la polémica de que no son dos Bayamesas (la de
Sindo y la de Céspedes, Castillo y Fornaris) sino que tres (contando La
Bayamesa de Perucho Figueredo, nuestro «Himno Nacional»). Pero
muchos se han equivocado al respecto o han olvidado que son hasta
ahora, cuatro Bayamesas famosas.

Buscando en nuestros archivos históricos nos encontramos que en la
madrugada del 27 de marzo de 1851, se escuchó en la calle El Salvador
(después nombrada Céspedes entre Figueredo y el viejo callejón de los
Suspiros) en la legendaria ciudad de Bayamo, en el ventanal de la
Señorita
Luz Vázquez y Moreno (quien fuera después mambisa) la
serenata que le dedicara su novio
Pancho Castillo y Moreno, coautor
musical junto a
Carlos Manuel de Céspedes (convertido más tarde en
nuestro Padre de la Patria). De la letra se encargó el poeta
José Fornaris
y la interpretó el tenor
Carlos Pérez acompañado de los autores. Fue la
primera audición de La Bayamesa en un 3x4 de vals cantado, siendo
además la primera canción romántica cubana que perdure hasta
nuestros días, ya que fue acogida por todo nuestro pueblo rápidamente,
conociéndose hasta en Europa como la canción de los enamorados.

El 14 de agosto de 1867, el bayamés, músico, abogado, y  patriota
Pedro
(Perucho) Figueredo
, compuso nuestro himno patriótico, nombrado
inicialmente «La Bayamesa». La  instrumentó el maestro de capilla de la
Iglesia Mayor,  
Manuel Cedeño. Después de tomada Bayamo, por las
tropas Mambisas el 18 de octubre de 1868, es el pueblo quien le  
reclama a Perucho la letra de aquella marcha y cuentan que desde su
cabalgadura escribió los versos, que ya tenía grabado de memoria en su
mente, para que fuera entonado y cantado por un coro de 12 bayamesas
en la Plaza Mayor el 8 de noviembre de 1868, día en que se bendecía y
se juraba la bandera de Yara. Y el 5 de noviembre de 1900 aparece
aprobado por la Asamblea Constituyente como Himno Nacional Cubano.

En 1919, el trovador
Sindo Garay y García, compuso una  «Criolla» que
la motivó su primera visita a Bayamo y comprobar el espíritu patriótico y
religioso de ese pueblo, titulándola
«La Bayamesa». Me informa el
estudioso poeta y escritor
Dr. Ogsmande Lescayllers que esta canción
de Sindo Garay, no se titula La Bayamesa, sino
Mujer Bayamesa, pero
en el LD que poseo grabado en las voces del duo Cabrisas-Farach la
titularon de esa forma y así se conoció popularmente.

Ya son tres Bayamesas para confundir, pero falta la olvidada, quizás
porque su autor es anónimo, pero que se cantó muchísimo en los días
insurreccionales de la Guerra de los Diez Años. Tiene la misma línea
melódica de la amorosa Bayamesa de Fornaris, Céspedes y Castillo,
pero su letra es rebelde, en ella se refleja el ansia de libertad de nuestro
pueblo oprimido.

Después de haber sido entonada clandestinamente por nuestros
mambises en el siglo XIX , cuánta emoción y actualidad refleja todavía
esa canción épica.

«¿No recuerdas gentil bayamesa,
que Bayamo fue un sol refulgente,
donde impuso un cubano valiente
con su mano el pendón tricolor?
¿No recuerdas que en tiempos pasados
el tirano explotó tu riqueza,
pero ya no levanta cabeza
moribundo de rabia y dolor?
Te quemaron tus hijos; no hay queja
que más vale morir con honor
que servir al tirano opresor
que el derecho nos quiere usurpar
Ya mi Cuba despierta sonriendo
mientras sufre y padece el tirano
a quien quiere el valiente cubano
arrojar de sus playas de amor.»


PARTE DE LA LETRA DE LA BAYAMESA O MUJER BAYAMESA DE SINDO
GARAY, LLAMADO NUESTRO TROVADOR BOHEMIO:


«Lleva en su alma la bayamesa
triste recuerdos de tradiciones;
cuando contempla sus verdes llanos
lágrimas vierte por sus pasiones.
Ella, sencilla, le brinda al hombre,
virtudes todas, y el corazón,
pero si siente de la patria el grito,
todo lo deja, todo lo quema
ese es su lema, su religión»?


NOTA DE LA AUTORA: EL poeta y escritor Dr. Ogsmande Lescayllers
también me ha comunicado que existe otra canción titulada La
Bayamesa, que es la del trovador bayamés
Olimpo La O “Pimpo”, que  
descubrí su existencia después del año 2000, que tanta publicidad le
están haciendo en Cuba como atracción turística para Bayamo. Pero
lamentablemente, nunca la había escuchado, ni siquiera envuelta en la
vieja polémica de Las Bayamesas.-
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com
Copyright © 2008 María Argelia Vizcaíno