En ocasiones me han solicitado artículos sobre la cultura cubana, pero me
han advertido que no mencione nada político, me imagino que para no
espantar a algunos lectores que no les gusta que se digan ciertas verdades, o
porque los que llaman a los anticomunistas intransigentes, no permiten que
se diga una opinión contraria a la de ellos, lo que se ve perfectamente
quienes son en realidad los fanáticos intolerantes.

Lo cierto es que no puedo escribir de cultura sin mencionar el proceso
político en que estaba el país envuelto en el momento del nacimiento de un
género literario o de una música o baile determinado. Es como empezar a
hablar de historia y que se omita la geografía del lugar que tanta influencia
debió ejercer en la misma.

Fueron las conquistas de México y la Florida preparadas desde Cuba en
1539 las que, como nos dice
Natalio Galán en «Cuba y sus sones»,
mantenían a los residentes de la isla en continuas «danzas, saraos y
máscaras», haciendo corridas de toros, carreras de sortijas, juegos de
cañas, que se unían «entre nocturnas pavana, danza alta o baja, gallarda o
alemana», que se fundieron dentro de la población para adquirir
características propias que formaron al cubano y su cultura.

La implantación del sistema de flotas que ideó la metrópoli para protegerse
de los constantes atracos de los corsarios y filibusteros, es la que crea ese
intercambio cultural entre La Habana, la Madre Patria y el resto de la
América española, dando inicio a otra peculiaridad de nuestra música que es
la constante exportación de formas musicales.

Estoy convencida que sin política no hay cultura, eso lo vemos reflejado
desde nuestra primera obra literaria seria llamada «El espejo de paciencia»
creada en 1608, un poema épico de la autoría de
Silvestre de Balboa y
Troya de Quesada
(1563-1647), donde cuenta como los vecinos de
Bayamo rescataron de manos del pirata francés Gilberto Girón, al Obispo
Fray Juan de las Cabezas Altamirano.

La obra cumbre de la literatura cubana «Cecilia Valdés» de Cirilo Villaverde
(1812-1894) no se hubiera escrito como tal, de no haber existido un sistema
esclavista y colonial en la isla; es esa novela romántica y costumbrista un
grito de rebeldía contra el despotismo español.

Otra obra de trascendencia histórica en nuestro país, fue la estrenada en el
Teatro Villanueva el 13 de enero de 1869 bajo el título de «Perro huevero,
aunque le quemen el hocico», donde cantaron la guaracha «Ya cayó», pues
fue la que desencadenó la sangrienta matanza en el que nuestro Apóstol José
Martí se vio envuelto cuando apenas era un adolescente y que le inspiró tan
sentido poema dedicado a su madre.

Se sabe que la Guaracha se escuchó en La Habana de 1598, porque queda
reflejado en una crónica de la época contando que los guitarristas salían a
las calles criticando o satirizando la campaña política entre Torrequemada y
el gobernador Gabriel de Luján. Después, con la Guerra de los Diez Años
nuestra Guaracha, como dice Galán
«tuvo un papel muy importante como
medio de expresión en su chisporreo mordaz, si bien, a la hora de sublimar
la cubanidad, la Danza cubana era quien podía simbolizarla
patrióticamente».

Es esa Danza cubana la que por problemas políticos jamás se le menciona
en España ni en los periódicos de sus colonias, por ser la canción que
identificaba a los cubanos independentistas, por eso se la confunde (¿a
propósito?) con la Contradanza o con la Habanera que eran menos
subversivas.

Todo esto de los viejos tiempos se puede comentar sin que ocasione
ronchas a los liciados de mente, o a algunos con complejo de culpa, el
problema es llegar al nacimiento del baile Casino que en el exterior llamaron
Salsa, porque hay que hablar del gobierno castrista y esa es la parte donde
se incomodan los "cultos folkloristas", "musicólogos", "historiadores", etc.
de tendencia izquierdista, que aunque yo no ataque al sistema totalitario que
se implantó, no aceptan tan siquiera que mencione que producto de las
confiscaciones de los clubes, sociedades y casinos, que coincide con el
resurgimiento de los nuevos arreglos del son, es que nace en el antiguo
Casino Español, el baile «casino» y que por eso a los bailadores le
empezaron a llamar «casineros».

Pienso que son los gobiernos o gobernantes los que autorizan o promueven
culturizar a su población, de ahí que la política tenga tan estrecha relación
con el desarrollo intelectual de los pueblos, porque controla, cambia,
mejora, atrasa, sus costumbres, creencias, música y todas las artes en
general. Por eso mi colega, el periodista colombiano
Gabriel Taborda me
dijo que
«la política es una extensión de la cultura».

Y es que la política es el eje principal que mueve los países para su bien o
para mal, pobre del que no se mantenga al tanto de la misma, porque aunque
no nos guste tenemos que vivir de ella y en ella, y quien pretenda ignorarla
es como querer tomar el sol todo un día sin quemarse. Por eso tengo que
seguir hablando de política si quiero elaborar un tema cultural, aunque se
disgusten a los que no quieren disgustar, quienes a mi no me gustan y que
tanto me disgustan, y valga tanta redundancia.


«Hacer música es hacer historia y no se hace historia sin lucha de ideas, de
tendencias, de maneras de hacer». DR. CRISTOBAL DIAZ AYALA («Del
Areyto a la Nueva Trova»)


Política es la manera en que se gobierna un país y algunas actividades de la
sociedad, eso comprende un conjunto de procedimientos que se llevan a
efecto para dirigir, organizar o administrar una nación. Casi todos los
hechos históricos, económicos, sociales, religiosos y artísticos dependen de
la política, ya que esta repercute inevitablemente en todo.

Fue la Guerra de Sucesión la que nos trajo las primeras influencias
francesas, que después continuaron con la emigración que se produjo
producto de la rebelión de los esclavos en Haití, y se incrementa cuando
España le entrega la Luisiana a Napoleón que más tarde al ser vendida a
Estados Unidos en 1803 llevó una nueva inmigración  de alrededor de
200,000 franceses y españoles a Cuba. Esos franceses para crear los
grandes cafetales trajeron sus esclavos, que reorganizaron sus «Tumbas»
con sus instrumentos musicales y mostraron sus ritmos como el Minuet,
Contredance, Cocuyé y el Cinquillo, sobre todo este último fue el que
después ejerció gran importancia en nuestra música, y que se llevó
elaborado también a todas las danzas populares de América.

Es la represión y censura que aplicó el gobierno español, la que propició un
teatro bufo o género chico, que como nos dice el Dr.
Díaz Ayala en «Del
Areyto a la Nueva Trova», tiene su origen en Francia en el siglo XVIII
«como sinónimo de ópera cómica» pero en nuestra patria existía desde
mucho antes aunque no le llamaran bufo o vernáculo, y nombra a
Francisco Cobarrubias, nacido en 1775, que fue de los primeros que
tomando el sainete de ambiente con sus personajes de habla española, el que
«lo cubanizó», reflejando una particularidad del carácter cubano: el choteo.

Desde 1890 se cantaron en La Habana las Chambelonas, una variante de la
Conga, que a su vez es una modalidad de la Rumba, al tomar posesión del
gobierno de Cuba el General Camilo Polavieja. Posteriormente, en 1908, se
utilizó por los políticos del Partido Liberal; y hasta la rebelión militar de 1917
contra el gobierno de Menocal, se le llamó «La Chambelona».

Una ley promulgada en 1884 es la que prohibe a los negros cubanos que
salieran a las calles usando sus instrumentos percusivos, y eso hizo posible
el nacimiento de «Los Coros de Clave», que cantaban en las casas o donde
se pudiera, evitando hacer mucho ruido para no ser descubiertos y
encarcelados. Y por la escasez de instrumentos musicales que se
importaban del exterior, el gobernador Espeleta en 1839 dio permiso para
ofrecer licencia a la población para que construyeran los suyos, y aparecen
la marímbula, la tumbadora, las congas, las pailas, el bongó, que se unieron
a las maracas y claves existentes para integrar las orquestas de música
cubana.

Si no hubiera sido por el político Tacón, nuestra capital no hubiera tenido su
gran teatro del mismo nombre en 1838. Y la tonada del «Sucu-suco» se
puso de moda porque relataba hechos políticos como lo que hacía Felipe
Blanco, el gobernador de Isla de Pinos, durante la colonia española, que
denunciaba a los que no trabajaban.

Por problemas económicos acarreados por gobernantes corruptos o por
crisis mundiales, vimos que el Septeto Matamoros volvió a ser trío. Y en
épocas de mayor bonanza económica, jamás proliferaron en Cuba las «Jazz
Band» estilo Pérez Prado o la Banda Gigante de Beny Moré, como sí hubo
en Estados Unidos, porque la música en nuestro país no generaba tanto
dinero para pagar a los músicos de las orquestas y mientras más integrantes
tuvieran, menos cobraban los demás.

Por eso al hablar del baile Casino (Salsa), tengo que mencionar
obligatoriamente a la Revolución que triunfó el 1ro. de enero de 1959, y no
porque le haya aportado algo --todo lo contrario-- sino porque de no ser por
la cortina de hierro que le impuso a su pueblo, nuestros ritmos y bailes
nunca se los estuvieran disputando otros lugares como sus creadores,
además como dije al inicio, de no ser por las confiscaciones que se llevaron
a efecto, no se le hubiera nombrado al baile que nació en el antiguo Casino
Español de la nueva modalidad que se estaba gestando con el son cubano,
con el mismo nombre de «Casino».

En todas las historias sobre la Salsa que no se menciona al «Casino» como
su antecesor, son aquellas que están elaboradas --consciente o
inconsciente-- ignorando el proceso político que la llevó a su creación.
Porque ese sistema totalitario que se estaba imponiendo tuvo gran influencia
en ese baile y en el giro que tomó nuestra música, que después algunos
músicos que continuaron en la isla la deformaban, y que fue gracias a los
cubanos que emigraban que se refugiaban principalmente en Puerto Rico y
New York, es que se conoce en el exterior y principalmente el músico
puertorriqueño es el que la enriquece y la impulsa por el mundo.

La cultura es la expresión emocional de un pueblo dentro de su integración
social que está pendiente del gobierno de turno que la dirige. Según se
desarrolle políticamente un país, cambia el ambiente social con todas sus
expresiones, tanto artísticas como religiosas, y el pueblo que es el que
desarrolla la cultura folklórica, sigue influenciado por el acontecer político y
evoluciona de acuerdo al impacto de la misma.

Por eso para hablar de cultura hay que mencionar los acontecimientos
políticos que la rodean, la historia los mantiene estrechamente ligados e
inseparables; negarlo, es tapar el sol con un dedo.-   

www.mariaargeliavizcaino.com
Opiniones sobre este trabajo pueden ser enviadas
escribiendo a mariaargelia@hotmail.com
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Cultura y Tradiciones Cubanas
ESTAMPAS DE CUBA POR
María Argelia Vizcaino


La cultura de la política
ESTAMPAS DE CUBA POR
María Argelia Vizcaíno


La ignorancia artístico musical de
muchos cubanos
Los cubanos que en gran mayoría presumimos que
sabemos mucho de todo, salvo contadas excepciones
somos los más ignorantes sobre nuestro medio artístico
musical. Si no lo cree, hagamos la prueba.

Pregúntele a los jóvenes recién salidos de la isla si
saben quienes son:
Rosendo Rosell, Marta Pérez,
Luis García, Reneé Barrios, Xiomara Alfaro,
Zenaida Manfugás, Rita María Rivero, Emilio Ramil,
Blanquita Amaro, Roderico Neyra, Tania Martí,
Tania León, Flor de Loto, Tata Ramos, Alfredo
Munar, Lily Batet, Pedro Román, Mario Fernández
Porta, Hilda Lee, Benny Castillo, Fernando
Albuerne, Rolito Soto, Alicia Parlá, Vitola, La
Freddy (Fredy García), los dúos de Olga y Tony,
Mara y Orlando, Gema y Pavel,  o el Cabrisas-
Farach
. Malamente habrán oído hablar de Willy
Chirino y de Gloria Estefan
que son los que más se
mencionan en la prensa internacional y por Radio Martí.

Hacemos la pregunta al revés, para aquellos que
residen en el exilio desde los primeros años de
revolución, si han escuchado u oído hablar de
Osvaldo
Rodríguez y los 5U4, los Bucaneros, Annia Linares,
Seve Matamoros, Farah María, Sonia Calero,
Juanito Marquez, William Sánchez, Armando Pico,
Leonor Zamora, Maggie Carlés, Luis Nodal,
Armandito Larrinaga, Meme Solís, Centurión,
Martín Rojas, Frank Domínguez, Israel Kantor,
Mirtha Medina, Raúl Gómez, Mirella Escalante
, y el
canta-autor
Pedro Luis Ferrer. Lo más probable que
de esa época sólo sepan de la existencia de los más
controversiales de la Nueva Trova, y al menos tengan la
dicha de haber escuchado a
Paquito D'Rivera, Arturo
Sandoval y Juan Pablo Torres
porque han
sobresalido dentro del ambiente anglo, pero dejando
afuera muchos otros exponentes del jazz afrocubano
como
Hilario Durán, Francisco “Paquito”
Echevarría, Ariel López, Omar Sosa
, etc.

Si el cubano es de los que salieron en 1980 o antes, lo
más seguro que no conoció a
Malena Burke, Albita
Rodríguez, Pancho Céspedes, Rey Ruíz, Marcelino
Valdés
, pero si se ha mantenido al día quizás hasta
hayan podido disfrutar de los surgimientos de
Tanya
Rodríguez, Lucrecia Pérez Saez, Chichí Caney,
Vanessa Formell Medina, Gianko, David Torrens,
Cristina Rebull, Amaury Gutiérrez, Marieta
Gutiérrez, Ana Delia Díaz de Villega, Estrella de
Cuba, Alma Rosa Hernández, Arturo Fuerte, Iris
Sandra Cepeda, Alina Brouwer, Jorge Luis Pila,
René Lorente, Orishas, Dacio Tomás Alfonso,
Avana, Jackie Arredondo, Alex del Sol, Nelson y la
Kámara Gamma, la orquesta femenina D'Talle, el
dúo Alma y Niurka
, y el solista de la ópera de Cuba
Néstor Gutierrez Carbonell.

Entre los talentos artísticos cubanos que menos
publicidad le dan en Cuba y el exterior están las
Hermanas Diego, el sonero Fernando Lavoy,
Lacho, el Trío Cancilleres, Marlene Urbay, Lourdes
Santiesteban
y casi todos los surgidos o resurgidos en
el exilio como
Franco Iglesias, Titti Soto, Oscar
D'Fontana, Carlos Oliva, Dinorah Rivas, Ley
Alejandro, Estrella Acosta, Rosco, Anthony "Miles"
Peña, Elsten Torres “Fulano”, el grupo Clouds, los
Jóvenes del Hierro, Los Profesionales, Nicole y
Angie Chirino, Marisela Verena, Lissette, Karina
Novó, Candy Sosa, el Conjunto Céspedes, la
Orquesta de Mazacote, la de Hansel y Raúl, la Son
y Clave con Roberto Polledo, Concha Valdés
Mirand
a, los pianistas Rey Casas, Samy, María
Larias, Carlitos Barnet y Vicky Roig
, el bailarín
Fernando Bujones, la cantante religiosa Cristy Arias,
la compositora-cantante y locutora
Olguita Alvarez
Chorens, la escritora Hilda Luisa Díaz Perera
,
compositora y cantante del
Grupo Cañaveral (el
original, no el plagio mexicano); y me atrevo a ponerles
que ni siquiera a
Rudy Pérez, el tan cotizado
compositor y productor de estrellas internacionales
conocen la mayoría de mis compatriotas. Mucho menos
a los transformistas
Manuel Arte, Frankie Kein, y
David de Alba
, que se mantienen triunfantes en Las
Vegas.

Hay otro grupo que por haber surgido al principio de la
revolución lo desconocen los que salieron muy pronto, y
son ignorados de igual forma entre gran parte de la
población cubana que quedó atrapada o salió al exterior
tiempo después, porque fueron vetados en Cuba por su
ideología contraria al régimen y se fueron
posteriormente radicándose lejos de la capital del exilio
como
Wilfredo Mendi, Jorge Paez, Luisito Bravo,
Georgia Galvez, Martha Strada, Mike Pourcel
, el
guitarrista concertista
Manuel Barrueco, Horacio
Gutierrez
que es otro pianista concertista, y hasta la
cantante y compositora premiada en eventos
internacionales
Luisa María Güell.

Y si nombramos a los dedicados al hip hop mezclado
con ritmos cubanos o al reggeaton, muchos se
quedarán en la luna cuando escuchen nombres como
Qbanito, 90 Millas, Rey Vikingo, La Palabra, Xtasis,
Porno para Ricardo, Cuban Link, Ekilátero, Habana
Squad  y Don Dinero
. Y que decir de los que cultivan
la música campesina:
Juan Antonio Díaz, Barnet
Vasallo, Reynaldo Pérez, Víctor Romero, Mercy
Torres
si acaso sabrán de Ásael Díaz “Candelita” por
su larga trayectoria, o del dúo
Mima y Pipo (Minerva
Herrera y Martín Rodríguez).

Hay muchos más talentos artísticos musicales que estoy
convencida que pasan inadvertidos para la mayoría de
los cubanos, residan donde residan, especialmente
para aquellos que se mantienen alejados de nuestros
valores. Entre estos recuerdo los trovadores
Pedro
Tamayo y Manolo Blanco
, el cantante y percusionista
Julito Collazo director del Grupo Folklórico Cubano de
New York, al rockero
Jorge “el Conde”, el compositor,
pianista y cantante
Lázaro Horta, el barítono José Le
Matt, Armando Terrón, Jorge Gavira
, y todos los
líricos como
María Ciérvide, Zoraida Beato, María
Teresa Carrillo, Hortensia Castroverde, Sara
Escappenter, Susana Díaz, Estelita Santaló, la
soprana Dinorah Argüelles
, ni las más actuales
Eglise Gutiérrez y Alina Sánchez hasta la española
aplatanada
María Remolá que se quedó en República
Dominicana, también los maestros
Mulens, Farrés,
René Touzet, Enrique Chía, Baserva Soler, Aurelio
de la Vega, Ubaldo Díaz Acosta, Carlos Molina
y
otros músicos clásicos más nuevos como
José Ángel
Navarro, José Oliveras, Antonio Gómez Sotolongo

y por citar algunos.

Algunos por estar fuera de Cuba y lejos de la capital del
exilio son mucho menos conocidos, pero eso no
disminuye su calidad: el comediante
Juanito Panchín
(Juan José Pérez García), los músicos
Carlos del Pino,
Esteban Benítez, el cantante Fidel García Cañizares
en Islas Canarias,
Delia González y su Tumbao en
Holanda,
José Torres en Polonia. Y entre los
compositores de canciones exitosas tenemos a la
prolífica
Mari Lauret, Jorge “Güiro” Borrego, su hijo
del mismo nombre, Cheín García, Jorge Estadella,
Ramón Cabrera
que fue un compositor secuestrado en
España y devuelto a Cuba,
Donato Poveda, Roberto
Morales, Ricardo Quijano, Jorge Luis Piloto
, etc.,
etc., etc.
tantos que no puedo escribir todos sus
nombres
, siempre se me escaparía uno, porque yo no
soy la excepción, soy otra cubana ignorante de
nuestros talentos artístico-musical. Así que no me
salgan con que faltó éste o aquel, porque si no es muy
popular como
Celia Cruz, yo tampoco lo conozco.

Y si somos ignorantes en la rama artístico musical,
cuando llegamos a las artes plásticas, cine y literatura
estamos mucho peor. Este analfabetismo cultural lo
debemos en gran parte a la división de nuestro pueblo
que nos ha hecho mucho daño a todos. Un pueblo libre
y unido apoya sus valores, un pueblo esclavo y
disperso por el mundo está muy preocupado por
sobrevivir que se olvida de prestar atención a los otros
hermanos que necesitan de nuestro soporte para
también vivir. Porque el artista depende de su público,
de la propaganda o anuncio que pueda obtener, de la
dedicación que le dé a su carrera, pero un artista que
no reciba patrocinio de nadie, para vivir tiene que
dedicarse a otros oficios y no se puede entregar a su
arte adecuadamente.

Culpemos nuestra propia incultura a no prestar atención
a nuestros valores como se debe, a los que teniendo un
medio de comunicación en sus manos no lo promueven,
a los que no leemos a los que sí escriben al respecto, a
los que no vamos a esas presentaciones, a los que no
llamamos a la TV y radio exigiendo ver o escuchar sus
canciones, a los que no pedimos a las compañías
disqueras que distribuyan su música, a los que no la
compramos.

Los que vivimos en libertad podemos mejorar nuestra
rusticidad artístico musical; tenemos que hacerlo
principalmente por aquel que vive en Cuba y no tiene
otro remedio que aceptar lo que le digan y por el que
vive en libertad, para que nos sigan representando
dignamente.-

Si quiere aprender más sobre nuestros valores revise el
Diccionario de Talentos Artísticos Musicales en el Exilio
visitando
www.mariaargeliavizcaino.com
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com
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