ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA ARGELIA VIZCAINO
¿Quiénes son los mafiosos?
Fotos de la golpiza que le
dieron a Martha Beatriz
Roque Cabello el 25 de abril,
2006.

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vistas en:
http://www.asambleasociedad
civilcuba.info/noticias/galeria
_Represion2006.htm#golpizas
En Cuba por suerte hemos tenido muchas
como Zoe Valdés, pero ella
específicamente tiene una gran dosis
ovárica, (lo he dicho otras veces), más
grande que cualquier órgano genital de
los jenízaros que se arrastran a las
órdenes del tirano, para expensas de su
valiosa vida continuar, donde sea
necesario, denunciando las atrocidades
que ellos han cometido y aún cometen.
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enviadas escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com
Parte I de II

Desde finales del siglo XIX se le llamó mafia a las organizaciones clandestinas de criminales sicilianos, y de ahí por extensión  se denominó
con el mismo vocablo a los delincuentes organizados clandestinamente. Su código consiste en la obediencia absoluta a los jefes, ayuda mutua,
justicia autónoma y venganza que a veces puede extenderse a toda la familia de la víctima. La corrupción política es la que les asegura el poder
a gran escala, de ahí que puedan operar internacionalmente.

El gobierno totalitario de Castro en su constante propaganda acusa al exilio cubano, especialmente a los que viven en Miami donde radica la
mayoría, de que pertenecen a una organización mafiosa, para culparlos de lo mismo que ellos practican. Aunque son muchas las pruebas que
se pueden aportar de como trabaja ese sistema genocida, igual que la famosa mafia siciliana, en este artículo voy a exponer un caso que vale
por muchos.

Durante los días 24, 25 y 26 de abril, de 2006, la valiente y talentosa escritora cubana Zoe Valdés, asistió a la Feria del Libro de Santo
Domingo, «la más grande de América Latina», armada solamente de un sencillo equipaje personal, sus documentos y probablemente algún
libro. Era la invitada especial para impartir una conferencia titulada «Cuba: ficción y realidad en la obra de Zoe Valdés».

Según nos relató ella misma mediante una carta pública, cuando estaba a punto de partir para el país antillano, menos mal que fue advertida por
su amigo, el también distinguido escritor Raúl Rivero, de que tuviera mucho cuidado porque se enteró por un periodista, que las hordas
castristas la estarían esperando en la capital de la República Dominicana para impedir que impartiera su conferencia. Los que se dedicarían a
dirigir esta operación, continuó Raúl Rivero, serían los funcionarios castristas López-Sacha y Carlos Martí. Como Zoe no conocía a nadie en
Santo Domingo, hizo un par de llamadas al congresista cubano-americano Lincoln Díaz-Balart y al prestigioso periodista dominicano que reside
en Miami, Oscar Haza, y ellos la recomendaron con personas honestas que le brindarían su apoyo, una de ellas el diputado Pelegrín Castillo.

La pobre Zoe pensaba que las agresiones se limitarían a las injurias y gritería a las que esa plebe acostumbra hacer contra los escritores
exiliados, y que ella llama "revienta-conferencias", pero «nada más lejos de lo que allí se urdía. Los esbirros asalariados de la dictadura se
organizaron con un plan más potente».

La acompañaba en ese viaje su amiga, Enaida Unzueta, galerista de Miami. Aterrizando el avión las esperaban «un guardaespaldas armado hasta
los dientes, aunque discretamente el arma se le notaba por debajo del traje, y un edecán de la feria. También llegó una señora, enviada por el
diputado Castillo», para ofrecerles su protección. Las sacaron por el Salón de los Embajadores, y de ahí atravesaron pasillos pocos
frecuentados por los viajeros comunes hasta una salida resguardada, para entrar en un automóvil de alta seguridad. Así llegaron sanas al hotel
Intercontinental V Centenario, frente al Malecón.

A las tres y treinta de la tarde, acudió a una cita en el restaurante del hotel con el escritor Avelino Stanley, sub-secretario de Estado para la
Cultura, acompañado de su esposa, y el escritor Marino Berigüete, quien es además un político de mucho prestigio en su país, que desde los
veintiséis años ya había sido Ministro del presidente Balaguer. Ellos se encargaron solamente de explicarle "brevemente" cómo se desarrollaría
su actividad en la feria. Pero ella aprovechó para pedir que le confirmaran sobre las amenazas recibidas por parte de la dictadura cubana a su
persona. «Todas eran ciertas, respondió Avelino Stanley, pero aseguró que ellos controlaban la situación» y que no le sucedería nada.

Era tanto el peligro que corría que dos guardaespaldas la seguían a todas partes, hasta para entrar a su habitación, puesto que en el hotel
también se hospedaban miembros de la delegación cubana que participaban en la feria. Aún así recibió en su celular personal una llamada
amenazante: “Puta, te vamos a romper la cara”.
Siempre con sus guardaespaldas, se presentó en la inauguración de la Feria del Libro, y para vergüenza de los organizadores, el joven locutor
se refiere a ella como escritora canadiense, porque el embajador de Cuba, el coronel del ministerio del interior Omar Córdova Rivas, ha
"pedido" (ordenado) que no la presentaran como escritora cubana.

Al otro día es la lectura de su conferencia. El Sr. Marino Berigüete le asegura que entrarán por una puerta secreta del teatro, que la sala de la
lectura será revisada antes de que ella llegue, y que Avelino Stanley estará con ella todo el tiempo. Para desplazarse llevaron el doble de la
seguridad, en tres autos. Al llegar a la feria entraron por una puerta vigilada por policías, y la rodean dos cordones de policías además de su
custodia personal. Usan un ascensor que es sólo para el personal de servicio del teatro, y van directo a la sala de lectura. Afuera están reunidos
unos cien castristas, la mayoría visten camisetas negras con la cara de Hugo Chávez al frente y por detrás se puede leer: “Patria o muerte”. «O
sea, para despistar ahora no aparece la cara de Castro por ninguna parte, pero el lema de “Patria o muerte”» los delata. Desde esa mañana han
estado lanzando volantes con mensajes injuriosos en contra de Zoe y llenos de mentiras.

Empezó el acto, y Zoe como de costumbre, dio su conferencia magistralmente, y a pesar de la situación no tuvo miedo, porque a los seres
humanos justos, tanto Dios como las personas de bien que se mantuvieron a su lado, la protegieron. Pero como ella misma ha escrito «no ha
sido fácil» entre los asistentes había enviados especiales, uno específicamente se levantó para cuestionar su posición religiosa porque sabía que
podía perjudicarla en un país muy creyente. Como Zoe genialmente se le impone para que se calle y le permita responder en orden, el tipejo
«comentó que se sentía vulnerado, que le estaban violando sus derechos», y ella que conoce mejor que nadie como se vive en la patria
mancillada le responde lo que no quieren que se diga: «Vulnerado se sentiría si hubiese querido hacer esas mismas preguntas en Cuba y Castro
no lo hubiese dejado».

Desde que leía sus poemas «se escuchaba un escándalo tremendo abajo, las puertas de la sala habían sido cerradas a cal y canto, guardias de
seguridad por dentro y por fuera. El escándalo se fue haciendo más cercano, empujaron la puerta, a patadas limpia, se oyó una gritería, golpes,
forcejeos violentos. La puerta finalmente fue violentada, la abrieron a golpe limpio, los guardias de afuera se enfrentan a las hordas castristas.
Los de adentro resistieron y cerraron nuevamente la puerta». Avelino Stanley pregunta si alguien más tiene algo que decir, empieza un hombre
a escandalizar e insultarla, Stanley da por terminada la conferencia.

Ellos estaban rabiosos porque no la pudieron silenciar, y ella manifestó su agradecimiento al pueblo dominicano porque sin su apoyo la
hubieran agredido físicamente, y le hubiera pasado «lo que casi al mismo tiempo le hacían a Marta Beatriz Roque en La Habana, le entraron en
su casa, la arrastraron, la golpearon en la cara».

Salió de la sala vencedora, abochornando a los comunistas, pero con dos cordones de policía a cada lado, además de sus guardaespaldas, y
más policías por delante. La seguridad personal «envió un señuelo antes, con la cara tapada por una chaqueta para tratar de despistar a los
amotinados delante del teatro, que insultaban y apedreaban, sin saberlo, a la esposa del mismo Avelino Stanley. El auto en el que iba va
blindado por dentro y por fuera, cuatro policías cubren las ventanillas con sus cuerpos (...) Entre los desorganizadores del evento se
encontraban el acérrimo comunista formateado en Cuba, Praedes Olivero Féliz, Emilio Galván de Brigadas de Abril, entre otros conocidos
castristas. Todos ellos apuntaban, como no podía ser de otra manera, que la Feria los había censurado, vapuleado, etc. Ya sabemos que los
comuñangas son maestros en virar la tortilla.»

Sabiendo como trabajan los castristas vemos que dejaron chiquito a la Camorra Napolitana, a la Sacra Corona Unita de la región de Puglia y a
la Andrangheta de la Calabria, relacionadas con actividades de chantaje, soborno, robo, asesinatos, saqueos, bandas de criminales que
acostumbran a aterrorizar a la población indefensa y que como La Cosa Nostra se mueve internacionalmente.

Continúa.-


Parte II de II

Sabemos que han existido cubanos considerados “capos de la mafia” en Estados Unidos. Recuerdo la fama que en la década de 1980 le dieron
al personaje Mario Escandar y más recientemente en mayo, 2006, es que escucho otro título similar para el cubano José Miguel Battle, que
tendrá un juicio federal porque supuestamente operó por más de cuatro décadas en Nueva York y Florida, en una banda de delincuentes. Pero
estos no son los cubanos que Castro acusa de mafiosos, sino a los que valientemente hablan, escriben o trabajan en su contra, dentro de una
sencilla organización o independientes. O sea, a todo el que es un exiliado, que no está de acuerdo con su sistema totalitario. Y
aprovechándose de los principios democráticos que ellos no respetan y no permiten en nuestro país, exportan la intolerancia que practican en
Cuba. Como vimos que le trataron de hacer a Zoe Valdés.

Ya lo habían practicado el pasado 5 de abril, 2006. Los matones castristas manejados desde su madriguera en la embajada de Cuba en España,
impidieron que el reconocido poeta cubano Raúl Rivero diera una conferencia sobre “periodismo, poesía y compromiso político” en la
Universidad de Sevilla , irrumpiendo violentamente en el recinto. Un año atrás se produjo algo parecido durante el Festival de Poesía en
Granada, pero ahí el poeta premiado sí pudo dar su charla, a pesar de las consignas y continuas interrupciones de los seguidores de los
asesinos Che y Fidel.

Un gobierno que tiene que usar esos mecanismos para que se conozca otra historia de la que ellos autorizan, no debe estar muy seguro de la
versión que ofrecen. Que se puede esperar de quienes usan la violencia en extremo hasta en la propia capital del exilio, como el vandalismo
perpetrado al Monumento de Bahía de Cochinos de la calle 8 del Suroeste de Miami, en dos ocasiones (11 de mayo, 1975 y el 14 de abril de
1976); la bomba que mató a Rolando Másferrer el 31 de octubre de 1975 en la calle 27 St. del SW; y el 30 de abril de 1976 la bomba que le
pusieron al prestigioso periodista Emilio Milián en su auto, donde perdió sus dos piernas; entre muchos otros casos.

Sin embargo, no hemos visto cuando un intelectual representando al gobierno castrista viaja al exterior, sea víctima de semejante atropello
como el que pretendieron hacer con Zoe Valdés en República Dominicana y el de Raúl Rivero en España. Ni siquiera cuando provocando al
exilio herido han venido a pregonar sus diatribas a la misma ciudad de Miami.

Como pasó el jueves 19 de enero, 2006 por la noche que se presentaron en Boca Ratón, el Cónsul General de Venezuela en Miami, Antonio
Hernández Borgo, el periodista venezolano en Miami, Carlos Matamoros y el Ingeniero Edgard Hernández, coordinador de enlace del Círculo
Bolivariano de Miami “Negra Hipólita”, a una conferencia organizada por Luis Duno de la FAU (Florida Atlantic University) para exponer un
llamado proyecto TELESUR.

Después, el viernes 20 por la noche la presentación de TELESUR se produjo en Miami donde la audiencia fue mayoritaria de latinoamericanos
y entre los panelistas estaban el Cónsul Hernández Borgo, el agente castrista que dirige un programa radial en la ciudad de Miami, Francisco
Aruca, y el presidente de la Alianza Martiana Max Lesnick, con el moderador Carlos Matamoros.

Ambos eventos se llevaron a cabo sin ninguna novedad, excepto en un momento en Miami en el que una persona se paró a protestar, lo que
ocasionó que la policía lo sacara rápidamente del recinto.

Otros representantes del régimen han caminado tranquilamente por las calles de la Pequeña Habana, sin usar guardias de seguridad, ni siquiera
la policía local, como reconocidos adeptos escritores, dramaturgos, artistas, músicos, cineastas, que han asistido a festivales, ferias del libro, o
conferencias en las universidades locales. Todo lo contrario ha ocurrido con muchos periodistas cubanos libres e independientes. Hasta en el
exterior, en territorios ajenos, los hampones castristas tratan de impedir que comunicadores cumplan con su función de informar.
Recordamos como fue golpeada Marilys Llanos, cubriendo el viaje del tirano a España para el canal 51, y el maltrato de que fue objeto María
de los Ángeles Montoya en República Dominicana.

¿Qué clase de gobierno es el que prepara a salvajes para atacar a mujeres indefensas? Son escalofriantes las narraciones de las expresas
políticas de como se les golpeaba para doblegarlas. De tantas podemos ahora escoger el triste Día de las Madres de 196l, que me contó
personalmente Teresita Pérez Pous, cuando en la cárcel de Guanabacoa prácticamente las masacraron, primero las engañaron diciéndoles que
tendrían 10 minutos de visita con la familia, para trasladarlas a golpes a la prisión de Guanajay.

Lo mismo hicieron con la poetisa premiada y disidente María Elena Cruz Varela objeto de maltratos físicos y psicológicos, condenada a dos
años de cárcel y presionada a salir del país. También, un tipejo joven y fornido golpeó violentamente, pateó en el estómago y arrastró a Martha
Beatriz Roque, de 61 años, líder de la no autorizada Asamblea para Promover la Sociedad Civil (APSC), (ex presa política por firmar el
documento contestatario “La Patria es de Todos”), todo para impedir que asistiera a una teleconferencia el 25 de abril, 2006, convocada por el
jefe de la diplomacia estadounidense en La Habana.

¿Por qué temen tanto a las palabras, a simples escritos que ofrecen otra versión que la que ellos autorizan? ¿Por qué no permitir que un
escritor o poeta manifieste una opinión divergente? ¿Se han preguntado esto los defensores del castrismo? ¿Por qué al pueblo de Cuba se le
castiga si tienen la forma de ver programas de otros países, y no le permiten el acceso libre a la Internet? ¿Qué tienen que ocultar? ¿Y por qué
las novelas de Zoe Valdés son censuradas en la isla? ¿Qué tanto temen a las conferencias de esta escritora insigne que en su desmesurado
despotismo son capaces de ordenar golpearla inescrupulosamente?

En Cuba por suerte hemos tenido muchas como Zoe Valdés, pero ella específicamente tiene una gran dosis ovárica, (lo he dicho otras veces),
más grande que cualquier órgano genital de los jenízaros que se arrastran a las órdenes del tirano, para expensas de su valiosa vida continuar,
donde sea necesario, denunciando las atrocidades que ellos han cometido y aún cometen.

Comprobarán que este suceso tan burdo que ella vivió en República Dominicana los días 24, 25 y 26 de abril del 2006, es una pequeña
muestra del diario vivir que durante más de 47 años vienen practicando los castristas. Si esto no es una costumbre mafiosa, además de los
incontables ataques terroristas que han perpetrado en todas partes del globo terráqueo, los sobornos, saqueos, etc., propio de una gran banda
de criminales, entonces es hecho por unos aprendices a abakuás del Solar del Reverbero, por lo vulgar del proceder y la poca eficacia, ya que
en esta oportunidad, para vergüenza de la nomenclatura del aparato represivo de Castro, y para él mismo que lo dirige personalmente, la
notable novelista ofreció su conferencia en República Dominicana y salió ilesa. Por esta vez el diablo no ganó.-
***Estimada María Argelia Vizcaino, le agradezco de todo corazón
que haya escrito esto sobre los sucesos en la feria del libro de Santo
Domingo. Realmente conmovida por su gesto tan amable, gracias de
su,
 Zoé Valdés
RECOMENDAMOS LEER ARTÍCULO RELACIONADO CON EL ABUSO Y LA
REPRESIÓN DE LOS CASTRISTAS, BAJO EL TÍTULO DE ***
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