ESPERE UN POCO
A QUE TERMINE A
CARGAR
ESTAMPAS DE CUBA POR MARIA
ARGELIA VIZCAINO

Apología del verdadero Rock en Cuba
Dedicada a mi esposo y a sus amigos que sufrieron el hostigamiento
del sistema castrista  por el único delito de cantar las canciones de
moda
(Este escrito forma parte del libro Guanabacoa la Bella)

Desde mediados de la década de 1960, cuando la fiebre del rock y la
beatlemanía dominaba el mundo juvenil, en Cuba se fundaron grupos que
interpretaban ese tipo de música, lo mismo en español que en inglés. Como
antecedente podemos destacar que la influencia de la música
norteamericana, a no ser el jazz en grupos selectos, no era muy fuerte ya
en esa época en nuestro país.
Según leímos en el estupendo libro «Del Areyto a la Nueva Trova» del
Dr.
Cristóbal Díaz Ayala
, en la década de 1950 estaba en La Habana la
CMOX, una estación de radio que trasmitía exclusivamente en inglés, pero
además otras emisoras ponían horas dedicadas a la música de Estados
Unidos. En esta década la juventud cubana prefería nuestro pegajoso
Chachachá (y hasta los norteamericanos lo aceptaron. Fue cuando Nat
King Cole lo internacionalizó paseando por el mundo «El Bodeguero» de
Richard Egües). A finales de esta década en las academias de bailes se
enseñaba o se "bailaba" el Chachachá, el Danzón pero muy poco el Rock
and Roll, como en el Sport Club en Prado y Neptuno y el Habana Sport en
las calles Galiano y Barcelona.
Pero aún así, un poco antes de 1960 existieron cultivadores de la onda del
rock and roll norteamericano como
Los Jaguares; los Hot Rockers de
Leonador Acosta que termino en jazz; Dany Puga (nuestro vecino en el
reparto DeBeche que popularizó Muñequita); el
Dúo Dino y Freddy (con
Dino Freijo y Freddy Ramírez), pero el mayor ídolo indiscutiblemente fue
Luisito Bravo cantando canciones de Elvis Presley, Neil Sedaka y Paul
Anka con versiones  en español, de las más importantes fueron:Adán y
Eva; Nunca en domingo; El fantasma del circo; ¿Por qué?; Oh, Carol;
Tiernamente. Pero también tuvo su propias inspiraciones como "No me
Quieres"; El Turista; "A Veces"; "Un Joven sin Amor". En muy poco
tiempo tuvo la oportunidad de grabar dos Long Play y diez discos de 45
rpm, ganando tres discos de oro, pero ya en 1961 es catalogado por los
gobernantes totalitarios como un
«penetrado ideológico anticubano, por
no tener en su repertorio canciones con ritmos del país»
, así que
aprovechando una gira por Venezuela en 1962, buscó otras tierras donde
no le controlaran su forma de cantar. Lamentablemente falleció
relativamente muy joven en el exilio de Miami.
Otro grupo estilo rock de los 50 que impactó a la juventud fueron
Los
Astros
, con Gerardo López en la batería, Marcelino en el saxofón, Raúl
Gómez y su primo Luis Gómez entre la guitarra y el bajo, pero decían los
detractores que sólo sabían poner letras a canciones norteamericanas
especialmente a las de Bill Haley y sus Cometas, pero en realidad también
creaban lo suyo muy propio, ejerciendo las autoridades la misma presión
que a Luisito hasta que los disolvieron en 1963.
Posiblemente el grupo vocal
Los Bucaneros con Raúl Gómez, Pablo
Milanés, Ernesto Pérez y Arnaldo Yero
entre sus integrantes, es el que
se puede asegurar que fueron los pioneros del auténtico rock estilo cubano
(que no es lo mismo que rock and Roll que ya se venía haciendo con otras
figuras del país). Este excelente grupo se popularizó como rockeros al
principio de la década de 1960, aunque después por presiones del gobierno
tuvieron que hacer variaciones en su estilo. Algunos mencionan al
talentoso Felipe Dulzaides, con su grupo Los Armónicos, entre los
primeros grupos de rock, pero para mi sonaba más jazzista que rockero.
Milanés llegó a ser el famoso integrante de la Nueva Trova, el que más
bellas composiciones ha creado en ese giro, y
Raúl Gómez, trajo a los
Bucaneros la experiencia de su primer grupo musical  "Los Astros" que
formó  cuando teníá 17 años, influenciado por los pioneros rockanrroleros
y posteriormente en la decada de 1970, ya separado del grupo,  llegó a
ganar el gran premio del festival Yamaha 74 con su canción
«El recuerdo
de aquel largo viaje»
, entre otros grandes logros que tuvo  como
cantante, compositor y productor. Pero el excelente acoplamiento de
Los
Bucaneros
y el éxito entre la juventud, llevó a los dirigentes del gobierno
totalitario a tratar por diferentes vías de que se rompieran, lográndolo en
1969.
 Para 1968 el talentoso cantante y compositor
Osvaldo Rodríguez funda
con tres invidentes más (
Bertica, Juan y Leonardo) junto al baterista del
Reparto Bahía, Guanabacoa,
Jorge Luis Aguilera, el grupo los 5U4,
cantando en español en TV y radio y sufriendo una censura estrangulante
que les eliminaba lo mejor de su repertorio. De las que pudieron escapar:
estaban: Son Ideas; En cinco minutos; Se me perdió el bastón; Las 6
cuerdas de mi guitarra. En esa línea permitida por el régimen también
sobresalieron un tiempo los grupos
Los Barba, con un sonido mitad
Chicago con Santana, pero siempre en español que se les permitió grabar
hasta el tema de
Los Kent «Oh bembe, oh bamba», y que
lamentablemente un accidente de tránsito por Pinar del Río les quitó la vida
a la mayoría de sus integrantes muy cerca de la década de 1980. Tambien
fueron autorizados por el regimen:
Los Fantásticos de Armandito
Zequeira; Los Reyes; Los Magnéticos de Bauta, que acompañaban a
los dúos Mirta y Raúl y el de Maggie y Luis
, pero como grupo sólo,
tambien  lograron que les radiaran en 1980 su tema «Se acabó, lo nuestro
terminó»; y
Los Dada de Raúl Pastora, que sirvió de banda acompañante
de cantantes de la calidad de
Pedro Luis Ferrer y Mike Porcell,  que se
comentaba que pudieron sobrevivir gracias a que algunos de sus miembros
eran hijos de dirigentes del gobierno.
  Pero
los verdaderos rockeros cubanos de los que muy poco se ha
escrito hasta este momento, fueron aquellos que integraron los 'combos'
que no pudieron dedicarse a su arte, que nunca televisaron, que tampoco la
prensa única y controlada les dedicó reportajes, mucho menos pudieron
grabar y vender producciones discográficas, pero eran los preferidos de la
juventud moderna que le llamaban 'de la onda', o sea, de la onda rock,
beat, pop que en la década de 1980 les nombraron 'freakis'.
  Estos combos con gran profesionalismo amenizaban las fiestecitas de los
barrios, a veces en una casa hacinada pero con gran calidad interpretativa.
A lo más que llegaron y por equivocación de algunos dirigentes era a
trabajar en un Nigth Club escondido como el Johnny donde tocó la
«Banda Loca» un tiempito, o participar en un Festival de Cultura que
organizaban a nivel de municipio. Recuerdo el de 1967 ó 68 el celebrado en
mi pueblo (Guanabacoa), donde estuvieron
Los Gatos Negros del reparto
Bahía y
Los Kulpables, el combo de mis amigos del Reparto DeBeche. A
veces estos grupos contratados por el Ministerio de Cultura para actuar
gratuitamente en una tarima del carnaval o festival de cultura de cualquier
municipio, o en una fiesta para becados, que en el momento de salir a
escena lo saboteaban rompiéndoles algunos de sus instrumetnos o
amplificadores, o los dirigentes le suspendían inesperadamente y sin
explicación toda su participación y lo peor, le decomisaban los
instrumentos, lo más terrible que le podía suceder porque ni con dinero
había donde comprarlos.
  Hubo en la capital antes de 1966 combos muy buenos que además de
mis inolvidables y talentosos
Kulpables, los Gatos Negros y la Banda
Loca
estaban los Jets, que como los Kulpables cantaban sólo en inglés, en
ese mismo sonido pop-beat teníamos:  
Los Satélites del Nat King; los
Vampiros de Terry; Los Atómicos de Pedro Tamayo; Los Cinco de
Armandito Zequeira; Los Buitres; Ricardito y sus Cometas; Los
Halcones de Iván Fariñas
, que fue el único que logró grabar en inglés su
tema «Soul in Blue», pero ya en 1978 con el grupo
Viento Solar, aunque
nunca se transmitió por radio ni se comercializó; tampoco olvido a
Los
Walkers; Almas Vertiginosas con Alexander Dominguez; Los
Signos; Los Cuales,
que como bandas nunca se les permitió ser
profesional, aunque sus miembros pertenecían al Ministerio de Cultura, de
ahí que misteriosamente infiltraron unas cancioncitas por radio que
censuraron rápidamente como la titulada «Cuando las hojas caen»,
composición de
Dino Freijo; y me recordó mi amigo de la niñez el Dr.
Armando Pérez a
Los Pacíficos y Los Tigres, pero con seguridad los que
más fama y mejores instrumentos tenían eran los
Kent, con aquel
estupendo cantante llamado
El Conde (Jorge Conde), el Moro como
bajista y Pacharili o Paschalidis entre sus miembros.
 Me contó mi amigo el poeta
Guillermo López Borges que se decía que
uno de ellos era ciudadano canadiense y una vez al año podía viajar a su
país donde residía uno de sus padres y traía algo para enriquecer el combo,
de ahí que pudieran manifestar esa calidad, no sin dejar de pasar
dificultades de todo tipo como los demás, incluyendo la consabida
persecución por vestir a la moda, el hostigamiento por cantar en inglés,
idioma considerado del «enemigo yanqui».
Posterior a 1966 siguieron surgiendo más grupos, sin importarles las
persecusiones que fueron objeto aquellos primeros, como el grupo
Los
Mensajeros
que fundó el baterista Enrique Illa "Patilla", que habiá
integrado antes el grupo de
Armandito Zequeira y después fue baterista
de Los Bucaneros; y los
Gnomos; Dimensión Vertical; Nueva
Generación; Primera Generación; Sonido X;  Los Hanks; Sesiones
Ocultas
, etc., etc.
Seguramente en el interior de Cuba hubo lo suyo, pero por las trabas que
se impusieron yo no los conocí, pero indagando me enteré con mis amigos
«reaccionarios» desde esa primera década fidelista como
Iván Iglesias
que en su inolvidable Cárdenas tenían al grupo
«Los Novels»; mi amigo
Pedro 'Ovy' Peña de Santa Clara, fue amigo personal de los integrantes
del grupo
«Los Seres y las Cosas» y me contó que también allí estaban
«Los Fantasmas»; en la legendaria Camagüey de mi amigo Lázaro
Camacho
cantaban rock en español el grupo «Lágrimas Negras» con
Chachi como solista. Y me hablaron también sin especificar el lugar de Los
Fakires; Tercer Mundo; Los Centurys; Los Cometas, entre otros. Todos
marginados como los grupos de La Habana.
A los Beatles no se pudieron censurar mucho tiempo, fueron más fuertes
que el cuerpo represivo comunista. En cuanto los soviéticos dieron el visto
bueno sus lacayos en el Caribe autorizaron poner sus canciones en la
radio. La aceptación aumentó después de que sacaron aquella canción
«Back in the USSR» (De regreso en la URSS), pero a los jóvenes cubanos
que trataban de imitar su música sí se hostigaban, silenciaban y hasta
trataban de destruir física y mentalmente, desintegrando por la fuerza estas
agrupaciones rockeras al enviar parte de sus integrantes a los trabajos
forzados de la Escuela al Campo, el Servicio Militar Obligatorio y la UMAP
(campos de concentración).
 En el periódico español El País en el mes de octubre de 1998, bajo el
título «El trovador del 2000» el periodista
Bruno Galindo recogió
opiniones de los artistas del momento autorizados por el régimen de Castro
entre los que se encontraba
Abel García, cantante del grupo Garaje H
que muy autosuficiente sitúa los orígenes del rock en Cuba de los setenta.
Gran equivocación, es de esperar de alguien que confunde al trovador
Carlos Varela diciendo que es «el más respetado rockero de la isla». La
manipulación del gobierno totalitario ha hecho sus efectos, menos mal que
quedan vivos muchos testigos del verdadero origen del rock cubano en
nuestra patria.
 En Cuba totalitaria, después de la década de 1990 han autorizado de cierta
manera a que se formen grupos que interpreten lo que en los primeros
veinte años de la revolución se consideraba 'música extranjerizante'. Al
respecto he leído en CubaPress en el mes de septiembre de 1996 con el
título
«La nueva hora de los rockeros cubanos» que el escritor
independiente
Ariel Tapia mencionó: «Hoy existen más de 30
agrupaciones nacionales conocidas, los que exhiben timbres bastante
personales en su repertorio, algo que les faltaba a los primeros piquetes
del patio».
 Lo más doloroso de la desinformada declaración que se está propagando
sobre el origen del rock cubano es que se diga que los primeros grupos
rockeros 'no hacían nada propio'. Casi todos estos grupos que ya les he
nombrado como pioneros del rock, además de interpretar a los mejores
exponentes de esta música hacían tambie´n lo suyo con gran calidad, a
pesar de la censura y de no contar con los instrumentos idóneos. Si no se
hizo más fue porque los gobernantes no los dejaron y los que sí se
atrevieron a pesar de la presión ejercida en su contra, no los publicaron,
grabaron, ni radiaron.
El caso que mejor conozco es el de
Los Kulpables. Se formó en el reparto
D'Beche entre 1965-66. Ensayaban principalmente al lado de mi casa o en
la casa que quedaba al fondo de la mía. Eran mis vecinos y amigos. El
«Vozarrón o Patilla» (guitarra prima, cantante y compositor); el «Buzo»
(bajista y lo que hoy se llamaría técnico de sonido); «El Flaco» (Francisco
Paiva, guitarra acompañante y cantante); el «Par de Orejas» (Roberto
Paiva, batería y coro); y tocando la pandereta y cantante «Rogelio
Vizcaino», que desde 1972 es mi esposo.
Los Kulpables* eran buenísimos y esto les costó muy caro. Entre escasez
y dificultades de todo tipo, tuvieron que inventar sus propios instrumentos.
Incluyendo las bocinas, bafles, micrófonos y amplificadores, casi todo era
confección casera, hasta el bajo y una de las guitarras.
Me contó Rogelio, que original sólo estaban los platillos, que uno de ellos
de marca Trova (checoslovaco) se compró con su primer ahorro
trabajando en la construcción, antes de que hicieran la llamada «ofensiva
revolucionaria» por el año 1967-68, que acabó con lo último que quedaba
del pasado capitalista, cuando se eliminaron casi todos los pocos negocios
propios que aún quedaban. Hasta lo que parece simple como los trastes
del  brazo del bajo y la guitarra, lo que marca los espacios para poder sacar
las notas, fue hecho a mano, martillando pedacitos de cable o alambre en
forma de 'T', y los micrófonos eran trocitos de imanes enrollados en
cables de cobre como los del teléfono, por lo que encontrarse un imán
representaba el hallazgo de un gran tesoro.
  El colmo fue que una de las maderas con que se confeccionó parte de
un bafle se encontró en la playa, entre los deshechos que expulsa el mar,
porque ni madera se podía comprar en las tiendas en esa epoca. Otros
pormenores de importancia tenemos que omitir, para evitar posibles
conflictos, ya que el sistema dictatorial que aún prevalece en Cuba tiene
largas garras y resortes que de dispararse pueden hacer daño a muchos
inocentes. Es algo difícil de entender, pero la cultura en el comunismo
siempre va ligada a su controladora política.
  Al primero que el gobierno separó del grupo musical fue a Rogelio,
considerado el más «reaccionario» e «intransigente», enviándolo el 29 de
mayo de 1967 al Servicio Militar (SMO), primeramente a lo que fue una
prisión en Bolondrón, cerca de la Ciénaga de Zapata, y después a los
campamentos de la UMAP, en Camagüey. Como los Kulpables siguieron
tocando sustituyéndolo temporalmente con un cantante apodado el
«Gallego», en 1968 las autoridades les mandaron al baterista Robert Paiva
«Par de Orejas» también para el SMO. Entre tanto al «Buzo» y al «Flaco»
los entretenían con la Escuela en el Campo, y el «Vozarrón» estaba becado
estudiando medicina, y como fue un buen músico, cantante y autor,
también salió muy buen médico, así que lo premiaron despues de graduado
confinándolo para Angola, le siguió Nicaragua, etc., lo único que nunca
pudieron silenciar fue su musa y su extraordinario talento.   Con su potente
pecho parecido al intérprete de los «Guess Who» o al solista del grupo
«Aguas Claras» y la voz rasgada al estilo de John Lennon, bien podía haber
situado algunas de sus creaciones totalmente en inglés, en el 'hit parade' de
cualquier país democrático, (pruebas tenemos al que lo quiera comprobar)
pero en un sistema tan autoritario quedó en el ostracismo. Rogelio lo
recuerda como el único cantante cubano que haya podido interpretar a la
perfección el «Oh Darling!» del beatle Paul McCartney, así que aunque no
compusiera, su calidad interpretativa lo hubiera llevado a la fama.
También los grupos
Kent y Walkers, entre los que más recuerdo, era
impresionante la maestría con que se desenvolvían. Verdaderos exponentes
de un rock único, que los que tuvimos la fortuna de disfrutar, hoy en día
podemos considerarnos unos privilegiados, ya que no existe manera de
reproducirlos. Por eso he sentido la necesidad de salir en su defensa, es
injusto que los periodistas y «musicólogos» de ahora, cuando hablan de
este estilo musical quieran omitir a tan talentosos jóvenes, que pese a
cualquier tipo de revés, arriesgando hasta su propia libertad, lograron
creaciones autóctonas.
Porque el rock en Cuba representó en aquellos
años la alternativa al comunismo, de ahí que a la mayoría que nos
gustaba éramos considerados los desafectos del sistema.
 Tal es así que cuando trataron de flexibilizar el estilo stalinista de la
revolución se encontraron con que eran mucho más los afines a la música
del enemigo yanqui, y tuvieron que usar la fuerza represiva nuevamente
como en la primera década de la revolución y las famosas recogidas en la
Rampa, como ha escrito bajo el título “Willy Chirino: Concierto por el
reencuentro”
Armando López, de Nueva Jersey, el viernes 25 de
noviembre de 2005:
“A finales de los años ochenta, en la isla aislada
(triste redundancia), la Unión de Jóvenes Comunistas decidió maquillarse
al estilo pop. La consigna "I love New York", fue transformada en "Yo
amo al Comandante", y como parte de la nueva onda, autorizó un
Festival de Rock en el anfiteatro de Alamar, a más de 20 kilómetros de
La Habana, pero no reforzaron las guaguas. Más de 2,000 roqueros se
lanzaron a pie por la Vía Blanca. La peregrinación de melenudos excedió
lo planificado. Y vino la contraorden. En la carretera detenían a todos los
jóvenes "raros". Pero unos cientos lograron llegar hasta el anfiteatro,
donde se enfrentaron a una turba de policías. Hubo carros patrullas
incendiados, dos jóvenes heridos y decenas de arrestados. Ninguna
agencia del mundo reflejó esta noticia (la conspiración del silencio), pero
los cubanos oían en la onda corta cómo se derrumbaba el Muro de Berlín,
y bailaban con el "sonido Miami", con fuerte influencia del rock.”
De nada les valió tanta represión ideológica, los jóvenes se las arreglaban
para escuchar la música de moda aún cuando estuviera prohibida, ya que
la cercanía con Estados Unidos permite, a pesar de la interferencia
electrónica que le imponen, que se escuchen las estaciones de radio
cercanas a Cuba.
El rock cubano tuvo el mismo destino que el baile 'casino', popularizados
ambos en los primeros años del arribo de Castro al poder. A los dos, por
estar tanto tiempo escondidos bajo la cortina de hierro que impone el
totalitarismo, muchos no conocieron de su existencia por eso para algunos
llamados «musicólogos» o «historiadores» la fecha de su nacimiento queda
confusa. No hay prensa archivada en ninguna biblioteca cubana que hable
del mismo,  porque las publicaciones de la época ya estaban todas
controladas por los gobernantes y de sobra sabemos que a todos los
rockeros los trataron de eliminar, así que los que quieran escribir sobre sus
orígenes tendrán que buscar a los testigos antes que envejezcamos tanto,
que perdamos la memoria o nos vayamos definitivamente de este mundo.-

Esta apología fue escrita por primera vez en 1993 y ampliada en el 2005.

*Si alguna valiente editorial le interesara publicar este libro que narra la
increíble historia de la marginada agrupación musical “Los Kulpables”
escrito por Rogelio Vizcaíno, pueden solicitarla escribiendo a:
loskulpables@yahoo.com.
Opiniones sobre este trabajo pueden ser enviadas escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com
Pero los verdaderos rockeros cubanos de los
que muy poco se ha escrito, fueron aquellos
que integraron los 'combos' que no pudieron
dedicarse a su arte, que nunca televisaron,
que tampoco la prensa única y controlada les
dedicó reportajes, mucho menos pudieron
grabar y vender producciones discográficas,
pero eran los preferidos de la juventud
moderna que le llamaban 'de la onda', o sea,
de la onda rock, beat, pop...
Esta es María Argelia y la guitarra que construyeron
artesanalmente Los Kulpables para poder tocar.
(Foto de 1975)
El Flaco Frank tocando la guitarra construida por
ellos mismos y el Buzo con el bajo, y a pesar de los
obstáculos que les puso el gobierno dictatorial
lograron tener instrumentos propios.
Un viejo sueño convertido en realidad
Los Beatles se separaron antes de que Rogelio Vizcaíno pudiera
llegar al exilio, pero el día 1ro. de julio de 2007, pudo ver una
buena copia de los mismos en Las Vegas durante la
celebración del Beatle Fans Fest, donde entre varios conciertos
se encontraban el grupo Liverpool, gracias al buen amigo el Dr.
Armando Pérez Cárdenas.
Al otro día en el mismo hotel Mirage donde nos hospedábamos
conversando con Glen Burtnik, el bajista del grupo Liverpool y con
Denny Seiwell,el baterista del grupo Wings de Paul McCartney, le
contaron lo que pasó la juventud cubana desde 1960 hasta
mediados de 1970 por escuchar su música, como era de esperar
ellos nunca supieron nada hasta ese momento.
Denny Seiwell, el baterista del grupo Wings de Paul McCartney;
Rogelio Vizcaíno; el Glen Burtnik el bajista del grupo Liverpool y el
Dr. Armando Pérez Cárdenas.
También en Las Vegas durante la celebración del Beatle Fans Fest
pudimos disfrutar del concierto de Peter and Gordon.
Glen Burtnik el bajista del grupo Liverpool en pleno concierto.
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de Cuba
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Conde

www.mariaargeliavizcaino.com/m-
Rey_Rock_Cuba-El_Conde.html
Tema musical "Love Returns"
Autor Nelson Rodríguez.

Interesados en grabar canciones
de Nelson Rodríguez contactar
loskulpables@yahoo.com
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com
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