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Fallecidos en el exilio
ESTAMPAS DE CUBA
POR MARIA ARGELIA VIZCAINO
Cómplices de la contracultura de Miami
www.mariaargeliavizcaino.com
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com
Copyright © 2009 María Argelia Vizcaíno
Parte I de II: Los DJ’s

Llevo años observando cómo se está extendiendo la contracultura cubana en Miami, y por supuesto, denunciando lo que
encontramos cuando hemos podido. Ahora, más que una denuncia hago un llamado a todo aquel que se sienta dignamente
solidario con el cubano libre, que desee cooperar para que nos unamos en un esfuerzo unilateral, que detenga lo que
parece una bomba exterminadora de los últimos vestigios culturales de nuestros representantes en el exilio.

La ‘cultura’ es un conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo, que incluye sus
costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. Y el vocablo
‘contra’ denota la oposición y contrariedad de una cosa con otra, y algunas personas conscientes o inconscientes están
opuestas a contribuir con los artistas compatriotas del exilio, a conocer y apoyar sus manifestaciones artísticas, yendo en
forma contraria a una opinión, un criterio o un orden imperante de la vida típica de la comunidad donde residen. Por eso los
llamo cómplices de la contracultura.

Entre los principales propulsores de este delito de omisión están los DJ o “ponedores de música”, ya sea de fiestas
públicas o particulares y hasta profesionales de la radio, con muy poquísimas excepciones, casi nulas.

He perdido la cuenta de las veces que he participado en eventos públicos o particulares de Miami entre cubanos que allí
residen y noto con pena que la música que impera es cualquier otra, menos la de los artistas de su patio. Lo más triste es
que son muchos de nuestros propios compatriotas los que bloquean estas manifestaciones artísticas de acá para dar paso
a los artistas de la isla y otras regiones. No me opongo a que hagan sonar la música de todas partes, pero sí pido que se
pongan las interpretaciones de los míos en las fiestas de los nuestros.

Tengo por costumbre ir a conversar con los DJ’s, primero a pedirles algunas canciones que penosamente nunca tienen,
después a preguntarles el motivo por el que no apoyan al talento local. Y las respuestas son sorprendentes. Les cuento mi
última experiencia en Hialeah Gardens, en el verano de 2009, donde escuché primero una canción del trovador traidor
miembro del buró político, que allá en Cuba llaman la Asamblea del Poder Popular, que oprobiosamente es firmante del
documento de apoyo al fusilamiento de tres cubanos que deseaban salir del país en el 2003. Después, continuaron con
otras canciones de la orquesta que representó el fracaso de la zafra de los Diez Millones. Y viendo que en toda la noche no
se puso música de  los exiliados le pregunté al DJ por qué siendo cubano hacía eso. La respuesta fue una falsedad
insultante: -Porque nadie me ha pedido ninguna canción de ellos.

Lo que no era cierto, porque ya yo le acababa de pedir canciones de
Willy Chirino, de Celia Cruz, de Albita, de Roberto
Torres, de Rey Ruiz
, y de otros entre los más conocidos que interpretan bailables. Al darse cuenta de su respuesta
inadecuada, me dice que él no se metía en política, y eso fue lo que más me mortificó, a lo que le reposté: Yo no te he pedido
ninguna canción política, y en cambio tú sí pusiste a los representantes de la tiranía que defienden el régimen que por su
culpa tuvimos que salir a residir a otro país.

Hay muchas excusas para lo inexcusable, aunque sea una falta de respeto a la inteligencia como que ellos ponen lo que se
escucha en la radio, porque da la casualidad que por la radio de Miami no se trasmite música interpretada por casi ningún
cubano ni de aquí ni de allá, y estos DJ’s contraculturales sí ponen a los de allá, y no precisamente a los contestatarios
porque no saben quiénes son Los Aldeanos, Escuadrón Patriota (Raudel), Raymundo Fernández Moya, cuanto más Pedro
Luis Ferrer y si a acaso Gorki y su PPR.

Otra excusa que me han dado es, que esos artistas están pasados de moda, que son viejos, no tienen nada nuevo y
algunos como Celia ya han fallecido. Es que estos ponedores de música de Miami que se enteran de lo último que lanzan
en Cuba los que defienden al totalitarismo, no se han percatado de lo nuevo que sale en el exterior, ni siquiera en su área de
residencia.

Por ejemplo, yo que soy una vieja, que no resido en Miami y no vivo de poner música en fiestas, supe que en lo que va del
2008 al 2009:
Rey Ruiz ha sacado nuevo disco llamado El Mensaje; que Lena Burke tiene un disco muy completo con todos
los ritmos de moda sobre la película que protagonizó “La Mala”;
María Lourdes tiene “Sin género”; Rey Casas va por el
cuarto disco “Colección de Oro”; los muchachos de
Unión 305 tienen una conga buenísima llamada “La Descará” ; la
agrupación
Tiempo Libre sacaron “Bach en La Habana”; Marlon Fernández está de regreso al mundo del espectáculo con
su tercer material discográfico titulado "Estoy de pie";
Alex Cuba tiene canciones pegajosas como “Sacando el agua del
pozo” y “Tu boca lo quita”; y
Jorge Alberto González “El Gallito del Son” sacó su disco “Distinto y Diferente”, con una canción
que denuncia este problema contra los artistas cubanos exiliados que titula “Que difícil es”.
¿Y qué me dicen del reggaetón
más popular dedicado a Pánfilo Jama?
Hay varios para escoger desde el mix de Pitbull hasta las que le han dedicado
personalmente. Estos DJ ni siquiera tienen un disco entre cubanos y un puertorriqueño como “Los dueños de la gozadera”,
porque ahí canta
Carlos Manuel; ni otro grabado entre Puerto Rico y Miami como la nueva producción de Isaac Delgado "Así
soy" que cuenta como invitado el reggaetonero cubano
Eddy K (Eduardo Mora) en el tema "La fiesta", y que además este
último lanzó su primer disco en libertad que se nombra “Asalto”. Casualmente todos estos artistas mientras estaban
estatizados por los castristas eran muy queridos de esos mismos cultores de la contracorriente. Mucho menos tendrá el CD
“Libre” de
Boris Larramendi, porque fue quien cantó un tema por la libertad de Pánfilo. Y otro nuevo tema de Carlos Oliva
dedicado a este famoso personaje que lo que necesita es “jama y libertad”.

Como deben saber estos números no son antiguos, ni sus intérpretes son unos viejos, y sin embargo no los tenía el
respectivo DJ de Hialeah Gardens, y estoy segura que tampoco los tienen ni los conocen la mayoría de los otros DJ’s que
nos imponen la contracultura.

El colmo es que en ese condado Miami-Dade casi ningún cubano conozca la canción
La Cuba Mía y mucho menos el
documental que se filmó en sus calles, y eso fue en el 2002. Esa canción, que está incluida en la reciente producción
discográfica lanzada por
Lucrecia nombrada “Álbum de Cuba”, debía ser un himno de los exiliados porque casi todos
decimos querer volver a la Cuba mía, pero no he conocido una fiesta cubana ni una discoteca en ese condado que la
mantenga en su repertorio bailable. Cuando escuchen la letra detenidamente se darán cuenta por qué. Lo mismo ocurre con
el CD “Descendencia” de
Marisela Verena y ese tema tan genial titulado “Hija de la Gran Cuba”. Es que los “ponedores de
música de la contracultura” están en contra de la libertad de Cuba, o si no, cómo se explica que estén tan al tanto de los que
brindan loas a la revolución que reprime al pueblo cubano y no de los artistas que reclaman la justa libertad.

Esta práctica no es nueva, pero cada día se refuerza más, lo que mi paranoia creada por la experiencia de mis años en Cuba
comunista y el exilio, sabiendo cómo trabaja la mafia de los comunistas, me hace pensar en una mano larga dirigida desde
más de 90 millas al sur, que se aprovecha de los tontos útiles, de los indiferentes, de los desarraigados y de todo el que no
le importa bailar al son que le toquen.

Los DJ de hoy casi todos trabajan con la computadora, y al momento, si lo desean te bajan la música que te pidan. Estuve en
abril de este año 2009 en una celebración de unos buenos amigos de la niñez, casualmente también de Hialeah Gardens y
me sorprendió que otros buenos amigos invitados se incomodaran con el que ponía la música porque no tenía de “los que
no fueron” (ya saben la orquesta que cantó a la fracasada zafra de los 10 millones y que su director desprecia a los artistas
cubanos de Miami considerando que no hay ninguno de importancia, según lo declarado a
María Elvira Salazar en
sep/2009) y hasta montaron una pataleta que si no la ponían se iban, por lo que el joven que hacía de DJ, salió corriendo a
sacar la música de la computadora. Estoy segura que si hubiera sido al revés, a nadie le hubiera preocupado que no se
escucharan los artistas de acá, porque la contracultura los tiene robotizados.

Dice el
Gallito del Son en su canción “Qué difícil es” (www.youtube.com/watch?v=Q85m-qma330) que va a tener que
comprar una emisora de radio y un canal de televisión para que su gente lo escuche y lo vean, y reta a los productores, pero
se olvida de los DJ’s, que son muy responsables por no poner la música de nuestros artistas en tantas oportunidades que
tienen para darla a conocer. Es imperdonable que del admirado Jorge Alberto González “El Gallito del Son”  residiendo en
Miami no se conozca su música en su ciudad cuando por su trabajo musical fue elegido la Personalidad del Año en la X
Parada Anual por el Día Cubano en New York, el 31 de mayo, 2009. Y lo mismo pasa con muchísimos talentos como él.

No podemos continuar ignorando que nuestra comunidad cubana en el exilio, especialmente del sur de la Florida cada día
se aleje más de la música interpretada por nuestros propios compatriotas, y tampoco darnos cuenta que uno de los
principales colaboradores de ese bloqueo son los promotores encargados de poner esa música en las fiestas y en las
discotecas, que comúnmente se les llama DJ (diyey). Por lo que pido algo muy sencillo a los que deseen contribuir a poner
un pare a esta contracultura, tratar de aleccionar a los DJ que animan nuestras fiestas y discotecas, y por qué no, también a
los que ponen música en emisoras de radio, exigir que queremos escuchar más a los nuestros.

Entiendo que no debemos ser excluyentes si queremos que nos incluyan, pero sí es ridículo que se rechacen a los mismos
del patio cuando tienen muy en cuenta a los ajenos.
Continúa.-


Cómplices de la contracultura cubana en Miami
Por Maria Argelia Vizcaino
Parte II de II: El hombre nuevo

Les refresco mi concepto de considerar cómplices de la contracultura cubana a todos aquellos que se oponen al desarrollo
artístico tradicional de los nuestros y que mayoritariamente radican en la capital del exilio. Lo que no le encuentro lógica que
si son mayormente nuestros compatriotas los residentes de ese condado Miami-Dade, por qué en casi ninguna de sus
emisoras de radio se trasmite la música de los talentos artísticos cubanos que ahí residen. Eso me hace sospechar que por
debajo hay un movimiento organizado y dirigido en contra de esa corriente cultural exiliada y que somos nosotros los
cubanos libres los que tenemos que frenarlos.

Se dice que la historia de la revolución contracultural en el mundo considerados inconformistas fue iniciada por los llamados
‘beatniks’ (bohemios): Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William S. Burroughs, forjadores de los cimientos del movimiento
hippie. A Ginsberg, poeta drogadicto newyorkino se le atribuyó ser amante de su amigo William Seward Burroughs un
novelista, ensayista y crítico social estadounidense, quien mató a su mujer Joan Vollmer de un disparo, pero que se declaró
inocente por considerarlo un accidente cuando jugando a que era Guillermo Tell le disparó un tiro entre los ojos en lugar de
dar a la manzana que mantenía en su cabeza.

Por su parte Kerouac tenía la costumbre de presentarse borracho a las entrevistas por algo murió a los 47 años debido a un
derrame interno, producto de una cirrosis. Pero además, en la segunda mitad de los sesenta, estaba entre otros
contraculturales Timothy Francis Leary, escritor, psicólogo, y entusiasta de la investigación y uso de drogas psicodélicas
quien fue una de las primeras personas cuyos restos fueron enviados al espacio por petición propia, porque en vez de donar
su dinero a los pobres prefirió pagar esa excentricidad. Se hizo primero famoso por proponer el uso de LSD como beneficio
terapéutico y espiritual, y fue arrestado por contrabandista de licor, por posesión de marihuana, convirtiéndose en un prófugo
de la cárcel, que hasta el presidente Richard Nixon lo etiquetó como “el hombre más peligroso de Norteamérica”.

Así es que se tiene a la contracultura como la realización, más o menos plena, de las aspiraciones y sueños de un grupo
social marginal, porque las circunstancias históricas, psicológicas, sociológicas y enseñanzas políticas llevan a algunos
sujetos a manifestarse de esta manera. No es de extrañar que la mayoría de los cubanos que están en ese giro
contracorriente que no apoyan a los artistas cubanos exiliados sean parte del llamado “hombre nuevo” representante fiel de
lo forjado por el castrismo, ignorante y sumiso, y penosamente despreciado por sus creadores.

Zoe Valdés en su artículo “Indecencia”  de septiembre de 2009, habla del “hombre nuevo” creado por la tiranía, que son
como robots:
“El hombre nuevo es ese que tan bien retrata el cineasta León Ichaso en su reciente película Paradiso. Son
los que vienen de Cuba con el cuchillo entre los dientes, a los que les da lo mismo jinetear que matar, y viven
esencialmente del engaño, de la mentira, del trueque y del truco. Son el hombre y la mujer orquesta, hoy son actores o
actrices, mañana serán cineastas, pasado devendrán escritores, o pintores; la cosa es vivir del cuento, y hasta dinero le
sacan. No leen, ni les interesa leer de manera profunda, leen lo estricto para tener un barniz, y con ese barniz salir al
ruedo a encajarle los cuernos a quien se les ponga por delante”.

Ese “hombre nuevo” que por supuesto abarca a la “mujer nueva”, que salen de Cuba con el cerebro programado y no
aprovechan la libertad para desprogramarse y poder evolucionar, son los que justifican a los mercaderes de la involución
(artistas comprometidos con la tiranía), manifestando que ellos no son políticos, que la cultura no se debe mezclar con la
política, que son nuestros hermanos a los que debemos ayudar, que ellos no tienen nada que ver con el castrismo, etc.
Benditos compatriotas que no tienen la culpa de ser robots, pero sí de permanecer siéndolo. Con su involución nos están
dejando sin representantes culturales, porque no les importa, y vemos como nuestros propios artistas del exilio cada día son
menos populares, por ende más desconocidos. Aunque también hay muchos de esos artistas que son ambivalentes,
porque no se han liberado del compañerito que llevan dentro.
El castrismo es la mayor contracultura existente en el hemisferio occidental y todo lo que ellos generan.

¿Alguien escuchó alguna vez al tirano Fidel Castro cantando? ¿Alguien lo vio bailando? Odiaba la música porque no la
entendió. Ni tampoco entendía de poesía,  y perseguía y encarcelaba a los poetas. Mandó a quemar los libros de los
mejores escritores para que nadie leyera lo que no le convenía. Reprimía a los jóvenes por admirar a los artistas de moda y
no tenerlo a él en el altar superior que se creía merecer, por eso acabó con los galanes de televisión, y hasta envidiaba a las
mujeres hermosas porque les robaba la atención que él requería, de ahí que eliminó los concursos de belleza y les cambió
los tacones por pesadas botas para que marcharan y trabajaran en la agricultura donde sus manos también pudieran
destruirse.
La contracultura en Cuba nace desde la plana mayor, y su creación del “hombre nuevo” es su clon. Es tan
fuerte el lavado de cerebro que viviendo en libertad donde tienen al alcance la información prefieren carecerla, por continuar
fieles a las carencias impuestas desde 1959, sirviendo de peones a los intereses de su amo explotador por unas migajas o
por miedo.
No entiendo porqué ese compatriota quiere quedar bien con Dios y con el diablo, si el diablo jamás los
reconocerá ni les perdonará que hayan dejado el infierno.

Hay que cuidarse de ese “hombre nuevo” que parece más agente de la tiranía que emigrante económico, y también de todo
aquel que critica a los exiliados por el motivo que sea cuando el único enemigo es la tiranía castrista. Al mismo tiempo
debemos apoyar a nuestros talentos artísticos, aunque alguno de ellos sea parte de esa contracultura, porque al estar en
Miami todos son ignorados por los medios de comunicación nacionales y locales con muy pocas excepciones, para de esta
forma sin ser respaldados por el gobierno genocida de Cuba puedan salir adelante con su propio sacrificio, triunfando por la
calidad de su trabajo y por contar con todos los que amamos la música cubana.

Es preciso que acaben de comprender que los artistas son nuestros voceros, de ellos dependen cómo el público reciba el
mensaje, de ahí que se “bloquee” a todo aquel que con su talento alza la voz y llega a las masas entregando el mensaje que
no quieren los comunistas que se dé.

Mientras los líderes políticos anticomunistas no entiendan la importancia de nuestros artistas, se verán más eliminados,
porque de ahí se aprovechan además esos “hermanos” celosos de su talento que temen su sombra. Por otra parte los que
provienen de padres y abuelos simpatizantes del sistema o que ellos mismos alguna vez también admiraron, que no tienen
arraigadas las enseñanzas de Martí, con tal de estar en su giro, no conocen de ética patriótica y se arriman a cualquier cosa
que les dé el sustento, como los mismos castristas, de ahí que ellos culpen a los llamados exiliados históricos y sus
descendientes de sus fracasos, sin entender que exilio histórico no es una fecha de partida, es una posición moral, que
mantiene un exiliado digno, no importa la fecha de su arribo, y que por consecuencia es apoyada por los más dignos
defensores de la libertad dentro de Cuba.

Tampoco el “hombre nuevo” tiene una fecha determinada de nacimiento, ni un año fijo de haber salido de Cuba, me los he
encontrado desde un integrante de la Brigada de Asalto 2506 que considera logros de la revolución su sistema de salud
tan falta de la más elemental higiene, hasta un viejo recién llegado que alaba la erradicación del analfabetismo, cuando
se supone conoció la Cuba que publicaba cientos de periódicos y revistas que demostraba su verdadero nivel
educacional cuando La Habana era el lugar que más centros de distracción tenía en este hemisferio, considerada el
París de América.
También he conversado con jóvenes recién llegados que no han podido ser engañados con la
propaganda castrista, que han aprovechado su tiempo en Estados Unidos para superarse con las grandes oportunidades
que se brindan para aprender inglés, estudiar una profesión u oficio, trabajar duro para alcanzar el sueño americano,
integrándose a su sociedad productivamente, sin tener que inventar como en Cuba y añorando una patria libre para los que
quedaron atrás sin componendas con el régimen.

Por lo que el hombre nuevo, que tan bien define
Zoé Valdés, es aquel que se la pasa manteniendo admiración por quienes
explotan y reprimen en Cuba, y entre ellos se acostumbra a criticar a los cubanos que salieron al exilio en los primeros años,
sin querer reconocer sus sacrificios, argumentando las diferencias en problemas generacionales,
cuando el problema más
evidente es que por ser tan hombre y nuevo tienen sus neuronas dañadas
y se prestan de marionetas de sus intereses,
repitiendo lo que se orienta desde el Granma.Nos piden a nosotros los anticomunistas que seamos tolerantes pero ellos no
toleran que ni siquiera nos quejemos de sus preferencias musicales y nos la imponen a sabiendas que nos irrita.  
Se
olvidan que los enemigos de Cuba son Castro y su camarilla, no los que estamos en su contra.

Si estos sujetos son los mayores exponentes de la contracultura de Miami, es bueno que se tomen medidas desde ahora
para que no nos salgan sustos como
Ginsberg, Burroughs, Kerouac, Leary, y otras yerbas de la misma especie, enemigos
de su propio país. Y si nos mantenemos indiferentes, entonces seremos cómplices también de los que van en contra de la
corriente cultural de los cubanos en Miami.-
Lena  "La Mala"
Canciones de la película del mismo
nombre que Lena Pérez Burke
protagoniza.

www.myspace.com/lenaburke y
www.lenaburke.com
Dice el Gallito del Son en su canción “Qué
difícil es” (www.youtube.com/watch?
v=Q85m-qma330) que va a tener que
comprar una emisora de radio y un canal
de televisión para que su gente lo escuche
y lo vean, y reta a los productores, pero se
olvida de los DJ’s, que son muy
responsables por no poner la música de
nuestros artistas en tantas oportunidades
que tienen para darla a conocer. Es
imperdonable que del admirado Jorge
Alberto González “El Gallito del Son”  
residiendo en Miami no se conozca su
música en su ciudad cuando por su trabajo
musical fue elegido la Personalidad del Año
en la X Parada Anual por el Día Cubano en
New York, el 31 de mayo, 2009. Y lo mismo
pasa con muchísimos talentos como él.
Zoe Valdés en su artículo “Indecencia”  de
septiembre de 2009, habla del “hombre
nuevo” creado por la tiranía, que son como
robots: “El hombre nuevo es ese que tan
bien retrata el cineasta León Ichaso en su
reciente película Paradiso. Son los que
vienen de Cuba con el cuchillo entre los
dientes, a los que les da lo mismo jinetear
que matar, y viven esencialmente del
engaño, de la mentira, del trueque y del
truco. Son el hombre y la mujer orquesta,
hoy son actores o actrices, mañana serán
cineastas, pasado devendrán escritores, o
pintores; la cosa es vivir del cuento, y hasta
dinero le sacan. No leen, ni les interesa leer
de manera profunda, leen lo estricto para
tener un barniz, y con ese barniz salir al
ruedo a encajarle los cuernos a quien se
les ponga por delante”.