Falacias sobre música cubana

Por María Argelia Vizcaíno
www.mariaargeliavizcaino.com

Cuando llegué a los Estados Unidos en 1980, me encontré con lo que yo creía
era confusión sobre música cubana. Pensé que con  los años, y saliéndole al
paso en cada ocasión, refrescando la historia con pruebas --que nos sobran--
todo terminaría aclarado, pero lamentablemente no es así.

Las mentiras se multiplicaron y aparentemente no hay quien le ponga freno, ni a
los ignorantes o mal intencionados tampoco. Menos mal que se han
popularizado los foros en la Internet para leer las opiniones de todos y rebatirlas
cuando consideramos que están erradas.

Haciendo una recopilación de las falacias más comunes he decidido ir
publicándolas junto a las aclaraciones necesarias para ayudar a los
interesados en la materia, por si desean salir al frente a los ignorantones (o los
celosos de los logros cubanos).

La más reciente la encontré en un foro de febrero, 2006, firmada por
César
Fernández Brito
, Martillo & Clavo Salsa Club de Isla Margarita, Venezuela. Miren
como empieza a escribir este sujeto:
«Saludos Miami, la intención del presente,
responde íntegramente a la arrogancia cubana de monopolizar para sí todo lo
referente a la exclusividad de la sonoridad Caribe urbana.»

Aparentemente se basa en lo escrito por César Miguel Rondón en El Libro de la
Salsa, editado en 1979, que define a la Salsa como «música del Caribe
Urbano», olvidándose que del Caribe es también el Reggae, la Soca Trinitaria,
la Punta nacida en el puerto caribeño de la Ceiba, Honduras (leer para refrescar
geografía musical mi artículo "Música Tropical, Afroantillana o Afrocaribeña" en
mi portal http: //
www.mariaargeliavizcaino.com/m-musicatropical.html). En lo
que sí Rondón está muy acertado es cuando habla del "
tremendo saqueo" del
repertorio cubano por parte de la industria del disco salsero, por lo que deja
establecido que si no hubiera música cubana, jamás hubiera existido lo que se
llama "Salsa". Algo que no reconoce este forista que dice cantinfleando que
"el
aporte de la música cubana a la Salsa, es igual al aporte proveniente del jazz,
soul y blues norteamericano"
. O sea, para él es nulo, porque lo que se llama
Salsa en realidad no tiene nada que ver con los ritmos afroamericanos y sí
mucho con los cubanos.

En otra de sus intervenciones el Sr. Fernández Brito (debía ser Fernández Bruto)
afirma que
"la Salsa se nutre de elementos cubanos, se le reconoce, pero eso no
es música cubana"
. Totalmente al revés. La Salsa es totalmente música cubana,
que se nutre de elementos de otras partes del mundo porque
la Salsa es una
manera de orquestar y ejecutar los diferentes géneros y subgéneros creados en
Cuba y en el Caribe, aunque en menor escala estos últimos
, porque
mayoritariamente se han utilizado Son, Chachachá, Mambo, Danzón, Pachanga,
Rumba, Guaguancó, Guajira, Bolero, y todos son ritmos nacidos en la mayor de
las Antillas
.

Exceptuando las canciones de
Joe Arroyo, que sí creó bastantes obras usando
ritmos no cubanos, la mayoría de las producciones discográficas que se han
vendido como Salsa son 100 % música cubana, como el disco Ready for Freddy
(Listo para Freddy) del percusionista cubano Carlos Patato Valdés, con el
también cubano Orestes Vilató en los Timbales, que interviene el cantante
boricua y tresista Nelson González y el pianista Alfredo Rodríguez en tres de los
temas: "Como suena mi Son", que es por supuesto un Son; La Ambulancia, que
es una Guajira; y Quédate sin amor, que es un guaguancó, pero como lo graban
además en New York, son reconocidos como Salsa. El disco The Sun of Latin
Music (El sol de la música latina) de Eddie Palmieri grabado en 1975, (contó con
la voz de Lalo Rodríguez) es considerado pura Salsa, pero excluyendo la canción
final que es una Cumbia (que hasta el coro dice “muy colombiana”), todas las
demás son conocidos ritmos cubanos (que no se reconocen y que fue la
primera producción latina en ganar un Grammy); en el disco Mejor que Nunca de
Manny Oquendo y Libre, tocan una Plena titulada Candela, pero el resto es
música legítima cubana, que siempre le encantó de ahí que siguiera muy de
cerca todo lo que se gestaba en Cuba, incluso fue el que recomendó a Eddie
Palmieri en 1965 a que grabara “Mambo con conga es Mozambique” (ritmo que
inventó el cubano Pello el Afrocán). Y así, la mayoría de los discos Salseros, de
antes y de ahora, los ritmos cubanos predominan.

Estas falacias no sólo se leen aún en los foros cibernéticos, también se atreven
a repetirlas a eruditos en la materia como
Rosendo Rosell, la enciclopedia viva
de la música cubana, que en su leída columna Mundo de Estrellas que publica
el prestigioso Diario las Américas recopilada por fortuna en sus libros
Vida y
Milagros de la Farándula en Cuba
, contó que le había escrito "un señor muy
doctorado sobre que la Salsa se ha nutrido a través de los años de ritmos y
formas como la Plena, la Bomba y el seis campesino. Con todo el respeto que
me merece la música del hermano país, al que quiero y admiro, quizás en algún
arreglo, se le habrá podido añadir algo de Bomba, y hasta de Bamba, pero los
compases regios del son y la guaracha cubanas, están ahí, vigentes, para
determinar, clasificar, que so se llama música cubana. Los testimonios de
puertorriqueños, músicos enormes, como Tito Puente, o Tito Rodríguez, o Mirta
Silva, están frescos todavía en los ojos y los oídos de todos. No consideramos
necesario acudir a lo dicho y redicho por ilustres músicos cubanos, como
Ernesto Duarte, Bebo Valdés, Sandoval, Paquito D'Rivera, Celia Cruz, Benny
Moré o Rogelio Martínez, fenecido director de la Sonora Matancera... Duele
hondo que a la tanaaaannn difundida, tocada y saboreada Música Cubana, se la
quiera disfrazar con títulos tan ambiguos y abarcadores, como Música Tropical,
Música del Caribe, y múuuchas músicas más, para tratar de ocultar su Fe de
Bautismo real..."

Pienso lo mismo que el admirado amigo Rosell. La Salsa es solamente una
forma de interpretar ritmos cubanos, que pueden tener arreglos con influencia
de otros países, y cada orquesta le da sus aires propios que la distinguen, de
ahí su variedad.
Verdaderamente no entiendo si a nadie se le ocurre decir que
los merengues compuestos por los boricuas hay que llamarle “Merengue de la
Isla del Encanto” o cambiarle el nombre para no darle el crédito a los
quisqueyanos, porqué a la música cubana no se le puede reconocer como tal.

La mayoría de los que quieren imponer sus mentiras sobre música cubana
hablan por hablar, sin sustentar su tesis con ejemplos, por eso acá le traemos
algunas muestras (con nombre y apellidos) que nos dan mayor veracidad.
Aclaro que no tengo intención de discutir con nadie del tema, porque los que se
creen conocedores del mismo a estas alturas deben de saber de sobra todo
esto que digo y el que así no lo entienda le ruego que estudie, se documente
más, pregunte a los que saben, porque al que lo niegue aún con todas las
pruebas que ofrecemos le digo sin miedo, que es un mal intencionado celoso
(por no decirle envidioso) de la cubanidad de la Salsa.

En otra seguiremos con más falacias sobre la cultura musical cubana, porque
son demasiadas pero todas fáciles de desmaquillar.-
Más falacias sobre música cubana
Por María Argelia Vizcaíno
www.mariaargeliavizcaino.com


Un buen amigo me avisó en el mes de marzo de las salvajadas que se estaban
repitiendo en un foro sobre la música cubana, resultó ser el mismo sujeto que en
febrero del 2006, llamaba a los cubanos arrogantes por pensar que el
"originario
movimiento de la Salsa Neoyorquina de finales de los 60 y comienzo de los 70,
es burda Música Cubana"
. Para este señor que dice ser venezolano llamado
César Fernández Brito, la riqueza rítmica de Cuba, el país que más bailes
populares ha exportado, el que más géneros musicales ha creado, al que más
han interpretado en todos los países del continente americano y del mundo, es
"burda". Quisiera pensar que el sujeto no sabe que eso significa: tosco, grosero,
basto, vulgar.

Una demostración más de su ignorancia aparte de sus continuas faltas de
ortografía, aunque esto es lo de menos, sino fuera porque este pobre ignorantón
se atreve a discutir de lo que no sabe ni un ápice, haciendo el ridículo. Por
ejemplo, desconoce las diferencias entre Conjuntos, Orquestas, Charangas,
Sonoras, Septetos, Sextetos, Bandas, Combos, Organillero, hasta un grupo de
Timba, etc. De ahí que no pueda reconocer y mucho menos saber que los
timbales o pailas no se usan en Sextetos y Septetos, y que los trombones no se
usan frecuentemente en las orquestas estilo charangas. Él asevera que:
«TITO
PUENTE, fue este neoyorquino descendiente de hispanos quien precisamente
desarrolló toda la sonoridad actual del Timbal y que posteriormente la Salsa
incorporó como elemento de conexión entre la Tumba y el Bongó».

Si el maestro Tito Puente viviera se burlaba de este manipulador de la historia,
porque nadie más sincero que don Tito para reconocer los orígenes de lo que el
mundo llamó Salsa, asegurando muchas veces que salsa es lo que se come,
que él siempre tocó música cubana.

Antes que Tito Puente tocaron timbales o pailas, que ya no eran ni asomo del
tímpani: Andrés Segovia, orquesta de Failde fundada en 1871; Aniceto Rodríguez,
con la orquesta Alemán, fundada en 1878 en Santiago de las Vegas, que en
1924 fue sustituido por Rafael Campos; Pedro Hernández, con la orquesta de
Perico Rojas, fundada en 1884; Ulpiano Díaz, en la orquesta de Tata Alfonso de
principio del siglo XX (antes de tocar con la orquesta de Félix González. y la de
Arcaño); también a principio del siglo XX Remigio Valdés, con la Orq. Cervantes y
con la orquesta de Romeu, en 1910; José de los Reyes, en la Orq. de Enrique
Peña; Demetrio Pacheco, en la Orq. de Gabriel Cisneros y en la Orq. de Félix
González en 1915; Justo Miranda con la orquesta de Ernesto Muñoz; Primitivo
Guerra, en la orquesta de Neno González, 1926; después de 1930 lo sustituyó
Ángel López; Gerardo Cabrera en la orquesta de Belisario López, 1928; Daniel
Reyes en la orquesta de Cheo Belén Puig en 1934; y hasta Ángel López, tocó
timbales o pailas antes de entrar en la orquesta Ideal en 1938. Y en la famosa
Sonora Matancera tocaron pailas Simón Esquijarrosa y Papaíto Muñoz.

Será que este señor creerá que Tito Puente es el único en tocar bien el timbal, y
que sin este instrumento cubano no se ha grabado ninguna pieza llamada Salsa,
para que nos diga cómo considera las canciones "Juliana" de Cuco Valoy y
"Catalina la O" que canta Pete el Conde (Pedro Juan Rodríguez Ferrer), que no se
ejecutan con timbales.

Después el Sr. Fernández Bruto…, digo Brito, arremete con lo del trombón (lo
mismo han dicho otros en diferentes oportunidades, éste sólo repite la mentira
trillada, ni siquiera es original):
«El elemento de viento metal cubano por
excelencia, es sin lugar a dudas la Trompeta, los registros y tonalidades de este
instrumento son inseparables de la agraciada melodía rítmica del Son cubano,
pero al igual que en el caso del TIMBAL, este no fue utilizado regularmente en
propiedad por ningún septeto, sexteto, conjunto o sonora cubana».

Acá se demuestra el analfabetismo musical nuevamente al no poder reconocer
los diferentes estilos para interpretar la música cubana.
Porque el Son lo mismo
lo puede tocar un septeto, un sexteto, un conjunto, una sonora, una charanga, un
órgano manzanillero, un tresero solo o acompañado de un percusionista, etc.,
porque hay muchas formas para interpretarlo.
No sé de donde saca la idea de
que las orquestas cubanas no tienen trombón, porque de algún lugar tienen que
haber aprendido los neoyorquinos a incluirlas en sus orquestas de "música
cubana". Los metales se hicieron famosos en el New York hispano con la
orquesta de Pérez Prado (cubano), pero antes tocaron trombón los cubanos:
Cándido Failde, orquesta de Failde fundada en 1871; Pedro Espinosa, con la
orquesta Alemán, fundada en 1878 en Santiago de las Vegas, que en 1924 fue
sustituido por Manuel J. Hernández; Regueira, con la orquesta de Romeu,
fundada en 1910, aunque Regueira empezó mucho después; Dolores
Betancourt, orquesta de Félix González, fundada en 1915; José M. Valdés Orovio,
orquesta Cosmopolita fundada en 1938; Emilio Temprano, de la Orquesta
Riverside, fundada en 1938; ¿y dónde me dejan a Generoso Jiménez, todavía
soplando y que es un fiel testigo de la historia de la música cubana, desde
mucho antes de integrar la banda gigante del Benny Moré?. ¿Y el recientemente
fallecido Juan Pablo Torres, de la década de 1960?.

Si el Sr. Fernández Bruto se refiere quizás a que algunos puertorriqueños
reemplazaron el sonido de las trompetas por trombones como Palmieri (que usó
a Barry Rogers), y Willie Colón (que cambia de instrumento al ver el éxito de la
orquesta de Palmieri),
eso no quita que lo que tocaran fuera música cubana, con
el instrumento no cambiaron el género, sólo le dieron un acento especial
por
decirlo de algún modo.

Aparentemente los que opinan como este sujeto, desconocen que los
instrumentos básicos para ejecutar lo que llaman Salsa se crearon en Cuba (los
remito a mi página para que estudien http://
www.mariaargeliavizcaino.com/m-
InstrumentosMusicalescubanos.html), si la Salsa fuera puertorriqueña en vez
de usar bongó, pailas, tumbadoras, se usarían barriles de Bomba o panderos de
Plena, así como para el pasodoble español se toca con castañuelas y las jotas
llevan además panderetas.

Penosamente estas mentiras no son nuevas, ya se quejaba el Maestro Luis de
Quesada
, respetado erudito en la materia, en el foro de Oasis Salsero que
acertadamente dirigía
Israel Sánchez Coll, (puertorriqueño que respeto porque
siempre está en busca de la verdad y la promueve, hoy desde el portal
www.
herencialatina.com), al decir: «Desde hace tiempo ya, yo estoy muy quejoso de
la forma en que la historia de nuestra música se está tergiversando, por personas
que están supuestas a saber más de eso (...) Me preocupa eso porque los
resultados van a ser desastrosos, porque de aquí a unos años, cuando ya
muchos de nosotros no estemos aquí, sólo existirán una serie de datos falsos que
pueden hasta cambiar la historia de la música y lo peor de todo es que cada día
las historias son más inverosímiles»
.

Es verdad, yo misma no pensaba que iba a transcurrir más de un cuarto de siglo
para encontrarme todavía las mismas mentiras que escuché jovencita al llegar a
los Estados Unidos, por eso continúo aclarando los conceptos exclusivamente
para las mentes inteligentes y los bien intencionados, aunque los ignorantones y
celosos (=envidiosos) nos llamen arrogantes.-
El Sucu-suco

Por María Argelia Vizcaíno
www.mariaargeliavizcaino.com

El son cubano, ya lo hemos dicho, es la primera música que
nace en nuestra tierra, y de éste se han generado otros
ritmos, uno de ellos es el Sucu-Sucu, al que dedicamos hoy
esta Estampa de Cuba.

En el Catálogo de formas bailables y del cancionero cubano
que incluye la Dra. Elena Pérez Sanjurjo en su libro Historia
de la Música de Cuba nos dice que
«el Sucu-Sucu es un
ritmo bailable, que según una versión procede de la
Guayana francesa pero lo cierto es que el Sr. Gabriel
Sánchez, distinguido historiador de la Isla de Pinos,
asegura que ese ritmo tiene su origen en dicha isla.»

La misma doctora amplía su definición diciendo: «Cuando en
la vida social y política de Isla de Pinos se alteraba en
alguna forma el tema de lo acontecido lo ponían en un
Sucu-Sucu. (...) De los Sucu-Sucu más recordados están
los dedicados a distintos hechos que se le acarreaban a
Domingo Pantoja, tipo popular de la Isla de Pinos que
según los pobladores de ese lugar tenía la culpa de todo
lo que pasaba allí».

El Dr. Cristóbal Díaz Ayala es de los que cree que su origen
no sea cubano
«pues Isla de Pinos tuvo desde principio del
siglo XX grandes inmigraciones de Puerto Rico, Jamaica,
Gran Canaria, etc.»

Pero este ritmo no nació después de que Cuba se constituyó
en República (1902), solamente se popularizó —como el
mismo Díaz Ayala dice en Del Areyto a la Nueva Trova—
cuando surge el Mambo en la década de 1940, que «Grenet,
como muchos otros, le discute la cubanía y propone hacer un
ritmo que lo contrarreste; se inspira en viejos ‘golpes’ oídos
en Isla de Pinos y surge su composición ‘Felipe Blanco’ que
inmediatamente se convierte en un hit. Pero no siguen otros
Sucu-Sucu de impacto ni hay otros autores que se sumen.»

A esto Natalio Galán agrega en
«Cuba y sus sones»: «El
Sucu-Sucu, baile y tonada campesina de la isla de Pinos,
se hace nuevo ritmo en 1946 —Eliseo Grenet como su
promotor— para esfumarse en la brevedad de su intento,
volviendo a ser punto de origen, región o reino del que le
habían desprendido, sin alcanzar su innovador una
estructura sólida en los elementos componentes de su
textura, como sucedía en ‘el bote’ (1945), más un modo
de bailar supeditado al son que guaracha buscando una
salida.»

Del ‘bote’ leí en el único libro de Alejo Carpentier dedicado
a la música de Cuba:
«De pronto, el juerguista de
cuarterías se las arregla para imponer a toda La Habana
—incluyendo los salones burgueses— una novedad
rumbera del tipo de ‘El bote’.»

Por lo que deduzco que a ‘El bote’, «una novedad
rumbera»
, le pasó lo mismo que al Sucu-Sucu, que regresó
al punto de partida llegando a ser solamente
«más un modo
de bailar supeditado al son.»

Lo escribió el sacerdote Alfredo A. Morales en el folleto «La
Música Cubana»:
«Este enclave antillano del Son abarca:
el Tamborito de Panamá, el Porro en Colombia, el Sucu-
Sucu en Isla de Pinos, el Son y el Changüí en Oriente
(Cuba), el Merengue en Haití y Santo Domingo, y la
Plena en Puerto Rico.»

Pero quien tiene la mejor acepción es la profesora María
Teresa Linares, gran investigadora de la música cubana que
en 1967 pudo editar su libro «El Sucu-Sucu de Isla de
Pinos», del cual Galán tomó notas cuando elaboró su
formidable libro y Helio Orovio extrajo la definición para su
diccionario. Gracias a ellos sabemos que el Sucu-Sucu es una
variante del Son, cuyo origen comienza a finales del siglo XIX.

«La música es semejante en su estructura formal,
melódica, instrumental y armónica a un Son Montuno.
Alterna un solista con un coro que canta un pasaje fijo,
acompañado de un conjunto. El solista entona
improvisaciones sobre una cuarteta o una décima. El
conjunto instrumental inicia una introducción en que los
instrumentos se van integrando gradualmente a partir del
Tres. Esta introducción de ocho compases va seguida del
estribillo por el coro que alterna con el solista varias
veces.»
(María Teresa Linares)

Lo más interesante para mí es que el conjunto toca
instrumentos típicos cubanos (Maracas, Claves, Tres, Bongó)
y de labranzas usados en el campo, como un machete que se
va raspando por el lomo con un cuchillo o varilla de metal.

Para bailarlo se hacen en grupos de parejas enlazadas, con el
brazo del hombre en la espalda de su compañera y el otro se
extiende por delante para enlazarlo al de ella. La Sra. Linares
especifica que no se deben mover hombros y caderas, «se
baila como si fuera un Son».

Entre los Sucu-Sucu más conocidos están «Domingo
Pantoja» y «Felipe Blanco», atribuido a Eliseo Grenet. Este
último se refería a que Felipe Blanco quien gobernaba en Isla
de Pinos durante la colonia española, denunciaba a los que
no trabajaban. Pienso que posiblemente de ahí nació el
cubanismo para cuando alguien no trabaja decir: «está tirando
un majá», «está majaseando»; pues parte de la letra dice:
«Los majáes no tienen cuevas Felipe Blanco se las tapó, se
las tapó, se las tapó, Felipe Blanco se las tapó.»

Una cantante cubana de actualidad, que ejecuta con su
conjunto el Sucu-Sucu es Albita Rodríguez, quien además de
interpretarlo con maestría muestra en sus interpretaciones en
vivo, como se baila. Ella se ha especializado en canciones y
bailes autóctonos cubanos, y con mayor énfasis la música
campesina (aunque interpreta una rumba de cajón igual que
las que se hacían en los solares habaneros).

De ahí este rescate del Sucu-Sucu, canción y baile de los
campos de la Isla de Pinos, parte importante del archipiélago
de Cuba .-
Sección constantemente en progreso, visítela
próximamente
Agradecemos al investigador musical Giovanni Pava
C, su oportuna aclaración y el envío de la nómina de
músicos que participaron en el trabajo discográfico
de e Patato Valdés "Ready for Freddy" (Listo para
Freddy):

Julito Collazo Coro, quinto, omelé
Nelson Gonzalez Tres, coro
Angel “Cachete” Maldonado Itolelé
Joe Mannozzi Trumpet
Virgilio Marti Tumbadora, coro
Mario “Papaito” Muñoz Conga, lead vocal on La
Ambulancia
Carlos “Patato” Valdes Conga, lead vocals, iya. quinto,
coro
Alfredito Rodriguez Piano
Bobby Rodriguez Bass
Roberto Rodriguez Trumpet, coro
Orestes Vilato Bongo, bell, cascara, cowbell
Espere un poco a que
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