La democracia de Cuba también
necesita de artistas
Por María Argelia Vizcaíno
Libro
"Guanabacoa
la Bella"
TOMO I

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Jim Carrey hace un llamado al mundo por la libertad de Aung San Suu Kyi, que injustamente se
encuentra apresada en Birmania. No es la primera vez en la historia de la actividad política de los
artistas ‘hollywoodenses’, que una personalidad del cine y la TV se una a la campaña por la
democracia de un país regido por una tiranía comunista, que por supuesto, nunca tiene el mismo
efecto ya que apenas se alzan las mismas cantidades de voces como cuando se trata de
reclamar violaciones cometidas por un país capitalista.

Aunque, es muy raro, algunas estrellas tienen sentido común y un corazón dentro del pecho,
como es el caso del actor de Hollywood
Jim Carrey, que puso un video en el portal YouTube el
pasado martes 27 de agosto, en el que pide a los estadounidenses que se unan a la campaña
mundial por la libertad de
Aung San Suu Kyi, icono de la democracia en Birmania, a la que él
llama
“una campeona de los derechos humanos”.

Jim Carrey, nacido en Canadá en 1962, es hoy por hoy el actor cómico mejor pagado de
Hollywood. En su exitosa carrera ha interpretado diferentes personajes como el de su más
reciente película de terror “El Número 23”, estrenada en marzo de 2007. Ganador de dos Globo
de Oro al mejor actor con El show de Truman (Una vida en directo) (1998), y Man on the moon
(1999).

El mensaje de Jim en el popular
www.youtube.com que es una página gratuita donde la gente
puede poner casi cualquier tipo de vídeos para compartirlos con los visitantes (
www.youtube.
com/watch?v=NySuaJ2B20E) aparece en un contexto actual en el que los opositores de la
dictadura de Birmania están tomando acciones diarias ampliando sus protestas, mostrando un
valor incalculable ante un gobierno genocida dirigido por militares que mantienen un control
absoluto (como Castro), desde hace más de 45 años.

Aung San Suu Kyi es comparada con luchadores pacíficos como Gandhi. Su país, Birmania, es
vecino de China, Laos Tailandia, India, Bangladesh. Cuando el 3 de enero de 1948, finalmente el
Reino Unido se vio obligado a conceder la independencia a Birmania, gracias a la valiente e
incesante lucha de su pueblo, muy rápido los comunistas en su carrera expansionista trataron de
apoderarse del mismo, y el joven gobierno tuvo que enfrentarlos, de la misma forma que lucharon
contra tribus rebeldes del interior, y contra las tropas chinas nacionalistas, que se habían
refugiado en el norte del territorio al ser expulsados de China por Mao en 1950. Pero además, el
país estuvo envuelto en una inestabilidad política por el ambicioso general Ne Win, que se aferró
al poder. Finalmente, mediante un golpe de estado en 1962 establece un régimen de partido
único y al igual que el tirano de Cuba, años después, en 1974  institucionaliza una nueva
Constitución (Fidel lo copia en 1976) y se autonombra el presidente de la república, cargo que
renuncia en 1981, pero permanece al frente del Partido (Fidel no renuncia, es obligado a delegar
el poder a su hermano en 2006, por su incapacidad).

Durante décadas el pueblo birmano ha sufrido de represión, hambre, torturas, por la implantación
de este régimen brutal, y que el mundo casi desconoce gracias a los que apoyan al socialismo y
todas sus vertientes (como es el caso de la tiranía castrista en Cuba).

Los que han podido huir por la frontera de la vecina Tailandia, que no han olvidado a los que han
quedado atrás esclavizados, se han unido en organizaciones que denuncian sistemáticamente
los horrores allí cometidos, y al igual que los cubanos no han encontrado muchos oídos que
quieran escuchar y sí muchos que increíblemente apoyan la barbarie. Sin embargo, los
persistentes exiliados no han descansado, y por eso la dictadura ha sido condenada por
Amnistía Internacional y la Organización de Naciones Unidas, que como todos sabemos es casi
inoperante y llena de aliados de estos despóticos regímenes, para colmo, muy poco ha sido
reflejado por la prensa liberal de todo el mundo, que se ocupa más de atacar lo que haga el
gobierno republicano de Estados Unidos y sus aliados.

Birmania, al igual que Cuba, ha tenido incontables opositores masacrados, asesinados, miles
de presos políticos torturados, muchos condenados a excesivas penas por sólo pensar diferente
al gobierno impuesto, o por emitir opiniones contrarias y hasta por cantar canciones no
autorizadas. Un año antes de la conocida masacre de Tian’anmen en China (1989), en el año
1988, fueron asesinadas 10.000 personas. Inexplicablemente la empresa NHK, de Japón, tiene
las imágenes que jamás ha distribuido al mundo, porque no quieren “desestabilizar el régimen”.
Eso me recuerda como sucesivos gobiernos norteamericanos en complot con otros vecinos, en
lugar de apoyar a los opositores cubanos, se les prohibe y persigue el derecho a la beligerancia,
con tal de “mantener quieta a Cuba”.

En el año 1989, ese salvaje gobierno birmano, le cambió de nombre a su país por el de Unión de
Myanmar (como ha hecho Hugo Chavez con Venezuela), aplaudido por la ONU y de la Unión
Europea y rechazado por algunos gobiernos.

Bajo presiones internacionales en 1990, tras la caída del muro de Berlín, se efectuó un simulacro
de elecciones en Birmania, que en más de 30 años no se había permitido. La activista
Aung San
Suu Kyi
ayudó a llevar a la Liga Nacional por la Democracia a una victoria aplastante en las
mismas, pero a pesar de que ganó el 82% de los escaños parlamentarios del país, los
dictadores jamás reconocieron el escrutinio. Otro intento fallido ocurrió, después de años de
negociaciones en 1996, lo que le constó la encarcelación domiciliaria hasta la fecha a la activista
birmana.

Aung San Suu Kyi es una de las figuras principales de la historia de su sufrida patria. Nació en
1945, y vivió desde 1960 en el exterior cuando su progenitora fue nombrada embajadora de
Birmania en la India; regresó en 1988 para cuidar a su madre a punto de morir, coincidiendo con
la primera rebelión espontánea del pueblo, convirtiéndose rápidamente en su líder. Ganó el
premio Nóbel de la Paz de 1991, cuando el mundo parecía que se iba a librar de ese infierno rojo.
Hija del general Aung San, fundador del ejército libertador y ejemplo de luchador por la
independencia de su país, asesinado en 1947.

Muy pocos son los que han reclamado al gobierno de Birmania que empiece un proceso de
democratización (igual que ha ocurrido con Castro). Estados Unidos lo ha pedido ante el Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas, solicitando que liberen a los opositores pacíficos, sin casi
apoyo de los demás países, por eso es necesario que los artistas se unan para que sus
seguidores tomen conciencia de esta realidad y se lo exijan a sus políticos, y que las
organizaciones que luchan por los derechos humanos también se lo pidan a sus artistas.

Además del llamado de
Jim Carrey para ayudar en esta noble causa, en el año 2005, R.E.M.
efectuó un admirable concierto para 25,000 fanáticos en Ireland’s Ardgillan Castle, y su cantante
Michael Stipe dedicó tres canciones a la activista en pro de la democracia (http://www.youtube.
com/watch?v=SjEsIzy5yPY). En julio de 2006, ante cientos de miles de espectadores en Bangkok,
Tailandia,
Black Eyed Peas, dedicó uno de sus conciertos a la campaña ‘Where Is The Love’ para
la liberación del Premio Nobel de la Paz 1991 (http://www.youtube.com/watch?
v=H6LX9EFJBTgMichael Stipe).

¿Y por mi Cuba qué? ¿Cuántos artistas de fama internacional han dedicado un gran concierto por
su democratización? Sin embargo, son muchos los que me han escrito dispuestos para este
proyecto a raíz de mi artículo titulado
“Artistas deben unirse por Cuba”. Pueden ver copias de
sus cartas visitando mi página (
www.mariaargeliavizcaino.com/m-ArtistasDebianUnirsePorCuba.
html). No me explico como hasta el momento ninguna organización anticastrista se ha dado
cuenta de la importancia de llamar la atención de esta forma al mundo indiferente y cómplice de
la realidad cubana. Si le preguntaran a los principales opositores dentro de Cuba, estoy segura
de su aceptación. También hay pocos periodistas que se sumen a este llamado, pero lo más
necesario es que los apadrine aunque sea un artista conocido en Hollywood.

Esperemos ahora, que
Carlos Santana, además de unirse a los Estefan en su nueva producción
discográfica que recuerda a Cuba, también revierta su afrenta al dolor del pueblo cubano cuando
exhibió con orgullo aquella camiseta con la cara del no por gusto llamado Carnicero de La
Cabaña, y use sus relaciones en la meca artística para solicitar un megaconcierto internacional
por la libertad del pueblo cubano. Y también se unan para reclamar a la cadena PBS, el canal
público de la televisión, por la exhibición el 4 de septiembre, 2007, de la falsa historia de un
asesino en bicicleta.

Aung San Suu Kyi merece ser libre y su pueblo birmano también, pero no olvidemos que “90
Millas” no es solo una producción discográfica para bailar, ni un punto en Cayo Hueso que señala
la distancia entre la Florida y Cuba, sino que a esa corta distancia se encuentra la tiranía más
longeva del continente americano y hay que derrocarla de una vez. Una
denuncia musical masiva
es un arma que no se ha usado hasta el momento y los grandes, ricos, conocidos y poderosos
también deben unirse a los menos conocidos para este fin. La democracia de Cuba los necesita
a todos juntos.-


Opiniones y sugerencias bienvenidos a mariaargelia@hotmail.com. Más trabajos de la autora
puede encontrarlo visitando www.mariaargeliavizcaino.com
Cuando usted vea a un
adorador de este asesino,
entenderá que se trata de
un ignorante o de un
cómplice que está de
acuerdo con sus crímenes.
Firmado por
María Argelia Vizcaino
Además T-shirt denunciando a los
asesinos
Aung San Suu Kyi es comparada
con luchadores pacíficos como
Gandhi.
Jim Carrey, nacido en Canadá en
1962, es hoy por hoy el actor cómico
mejor pagado de Hollywood.
Esperemos que ahora, que Carlos
Santana
, además de unirse a los
Estefan en su nueva producción
discográfica que recuerda a Cuba,
también revierta su afrenta al dolor
del pueblo cubano cuando exhibió
con orgullo aquella camiseta con la
cara del no por gusto llamado
Carnicero de La Cabaña
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