ESTAMPAS DE CUBA POR
MARIA ARGELIA VIZCAINO

Pregones cubanos
Fue sin lugar a dudas el pregón cubano el más popular de todo el
mundo desde las primeras décadas del siglo XX.

El vocablo "pregón" viene del latín "praeco". En su primera
significación dice el Pequeño Larousse: 1.- Promulgación o
divulgación de una noticia, aviso o hecho que se hace en alta voz y
en un lugar público para hacerlo saber a todos. 2.- Propaganda o
anuncio de algún producto o mercancía que suele hacerse a voces
por la calle. 3. Discurso literario que se pronuncia en público con
ocasión de alguna festividad o celebración. 4. Antigua forma de
cante flamenco de motivo religioso, que solía interpretarse el jueves
santo en algunas localidades andaluzas.

Según el
Diccionario de Oxford de la música redactado en 1938
por
Percy A. Scholes, incluyéndolo en "Música callejera"
argumenta  que
"la música callejera ha pasado por fases muy
diversas: desde los 'pregones' tradicionales (rama de la música
folklórica) hasta la música coral a cuatro partes y sinfonías en
cuatro movimientos"
. Considerando que la ópera proviene "a las un
tiempo populares representaciones dramáticas callejeras".

El origen de los "pregones callejeros" se debe al importante tráfico
comercial que durante muchos siglos llevaron a cabo en las calles de
las grandes ciudades los vendedores y trabajadores ambulantes,
pregonando sus mercancías o servicios, llevó a la adopción de un
código fijo de pregones. Muchos de ellos, con el andar del tiempo, al
ser moldeados por el ritmo natural de las palabras y la cadencia del
lenguaje, se transformaron en diversas melodías breves. Éstas
llegaron a ser tan conocidas y útiles que para saber la proximidad del
vendedor bastaba con oír la música, aunque no se pudieran distinguir
las palabras.

Un ejemplo primitivo de la letra de muchos de los pregones
londinenses se encuentra en el poema
London Lackpenny, de John
Lydgate
(ca. 1370-ca. 1450). Cada verso contiene un pregón
distinto:
“Then met I one cryed Hot shepe’s fecte; One cryde
mackerell; rushes grene another gan grete; One bade me by a hood
to cover my head; But for want of money, I might not be sped”
[Entonces encontré a uno que gritaba “patitas calientes de cordero”;
Otro “caballa”; y otro anunciaba: “juncos verdes”; uno me pidió que
comprara una caperuza para cubrirme la cabeza; pero no pude
hacerlo por falta de dinero]."

Más adelante agrega:
"La variedad de las melodías de los
vendedores que se escuchaban en las calles hasta época
comparativamente muy reciente, es asombrosa. En el año 1887
varios lectores del Musical Times enviaron a ese periódico (de
Londres) ejemplos de tales melodías que se encontraban en sus
respectivos barrios."

Según refiere Scholes en la literatura inglesa hay muchas alusiones a
los pregones de las calles de Londres, y al placer que su cadencia y
variedad producía en las personas ilustradas.
De Italia ha escrito que
"poseyó composiciones corales sencillas
compuestas con pregones del siglo XIV
" y que en 1770 "Burney
encontró música callejera en todas partes de Italia".

Igualmente habla de Clément Jannequin, compositor francés del
siglo XVI, que
"ha dejado una obra muy conocida, que contiene los
pregones de París. Clapisson empleó los pregones de aquella ciudad
en una escena de su ópera La Fanchonnette (1856) y Charpentier en
otra de Louise (1900)."

También comenta que "Julio Viggiano Esain ha estudiado los
pregones de los vendedores de la ciudad de Córdoba (Argentina);
en su trabajo (Boletín de la Academia Argentina de Letras, enero-
marzo de 1951, págs. 97-157) publica ochenta y siete melodías
(pregones del vendedor de diarios, de frutas, de botellas, el
lustrador de calzado, el ropavejero, el afilador, etc.)”.

Sin embargo, muy poco menciona a los españoles reconociendo
"siempre han sido grandes devotos de la música y la danza
callejeras, y todavía lo son"
. Y  mucho menos entiendo como este
diccionario de Oxford no habla de los pregones que se convirtieron
en las canciones más famosas del continente americano y que
traspasaron las fronteras del idioma desde el comienzo del siglo XX.
Pero relata como fue eliminada en Inglaterra la música callejera en
tiempos pasados:
"Los músicos callejeros -distintos de los serenos
autorizados- fueron suprimidos por dos leyes del Parlamento
durante el reinado de Isabel I, al ser declarados 'pícaros y
vagabundos'. También hubo leyes contra el canto y la venta
callejera de baladas”.

Igualmente nos cuenta como los barrios de Londres lamentaron la
partida de los organilleros italianos, que Mussolini repatrió a poco de
tomar el poder en 1922, y que las
'bandas ambulantes alemanas',
antiguamente tan comunes en Inglaterra, no volvieron a escucharse
desde 1914. (Constaban de seis a quince músicos, todos bávaros,
que trabajaban en sus respectivos oficios en invierno y emigraban a
diversos países en verano. El “hombre orquesta” que tocaba un
instrumento de viento y simultáneamente varios otros de percusión,
con los codos, pies y cabeza, también ha desaparecido).

Aunque durante la crisis de 1930 los desocupados de Londres y de
las ciudades inglesas de provincia promovieron una resurrección
temporal de la música callejera con sus coros galenses, sus gaitas y
sus bandas. También en esa misma década los parisienses se
lamentaban de la rápida desaparición, en calles y patios, de los
cantores que eran tan comunes anteriormente.

Pero todo lo contrario pasaba en Cuba en ese mismo tiempo y desde
años atrás. Las voces de los vendedores ambulantes proponiendo su
mercancía crearon un estilo muy propio y de la calle pasaron a la
escena en obras de teatro y con la creación de la radio y las vitrolas
se llevaban a todos los salones de baile.

Enrique Yepes cuenta en su artículo "Algunos ritmos
afroamericanos"
(www.bowdoin.edu/~eyepes/latam/ritmos.htm)
que
"este género musical cubano lo representa en la primera mitad
del siglo XX con diferentes ritmos 'afrocaribeños"
, entre ellos la
guaracha, la guajira, el chachachá, la rumba y el mambo.Si se fijan
son ritmos creados todos en Cuba pero lo
"políticamente correcto"
es no reconocer esos logros y llamarlos
"ritmos afrocaribeños".
Algo parecido leemos en el Diccionario de la Música Cubana de
Helio Orovio
cuando al hablar de los pregones señala: "En Cuba
surgieron, con sus características definidas, a partir del Siglo XIX;
hoy, debido al propio desarrollo social, han desaparecido,
quedando como elemento de valor folklórico y etnológico."

Porque no puede publicar la verdadera razón y que valientemente ha
expresado en la
revista Vitral No. 51 de septiembre-octubre 2002,
Dagoberto Valdés Hernández con el título "Que se oiga claro el
pregón de la diversidad" (www2.glauco.it/vitral/vitral51/educiv.htm):
"Los pregones se perdieron con la consolidación de los servicios y
los empleos, con la unificación de las ideas y de los proyectos.(...)
Acallan el pregón de los pueblos quienes desean que se escuche una
sola voz y haya un solo proyecto excluyente. Acallan la voz de la
conciencia y la voz de Dios quienes se aferran con fanatismo a una
sola religión, o a una sola forma de vivir el cristianismo, o a una
sólo forma de vivir en Iglesia, en comunidad."

Los pregones, considerados música urbana o callejera eran
posiblemente manifestaciones de las clases menos pudientes que
tenían que anunciar con su propia voz lo que vendían o el servicio
que ofrecían para poder ganar clientes, porque no hay nada más
cierto que el lema que dice:
“producto que no se anuncia no se
vende”.

En el Diccionario de Nostalgias Cubanas José Pardo Llada
menciona que el recolector-investigador-escritor
Samuel Feijóo
recogió más de cien pregones solamente de Santa Clara, y entre ellos
el de un dulcero rítmico que decía:
"Vendo cariocas, dulces y
sabrosas, para la boca".

El investigador musical Natalio Galán en su libro "Cuba y sus
sones"
nos comenta: "Todo el mundo era músico en La Habana, y
andando por la calle se oían guitarras, pianos y música de Rossini o
el agudo pregonar de las fruteras y vendedores de ropa pululando
por las calles (...) Las exclamaciones y cantos de los pregoneros
aportaron a la atmósfera callejera un tono melodioso, el más
popular y menos respaldo por técnica musical alguna, oyéndoseles,
en cada mañana o noche de su historia, añadir a intervalos
musicales al pregón: ¡Bollitos sílfide" ¡Butifarras Elssler! a la
entrada del Tacón o enumerándose bisuterías, ropas o frutos en
melodías que algunos músicos populares tomaban para sus Danzas".

Y es que hasta uno de nuestros sones más importantes que dio
nombre a una modalidad  que se conoce en el mundo por Salsa, era
el son-pregón de Ignacio Piñeiro "Échale Salsita", al usar como tema
para su canción la historia del llamado "El Congo", quien en el pueblo
Catalina de Güines vendía las mejores butifarras de ahí que parte de
la letra dice así:
"En este cantar profundo; Lo que dice mi segundo;
No hay butifarra en el mundo; Como la que hace el Congo. Échale
salsita, Échale salsita. Ah, ah, ah, ah, ah... Congo miró
embullecido; Su butifarra olorosa; Son las más ricas, sabrosas; Las
que en mi Cuba he comido; Échale salsita, échale salsita ".

¿Se perdieron o se cambiaron los pregones cubanos después de
1959 como ocurrió en Europa a partir de la década de 1930 con su
música callejera? Antes de la huida de Batista se escuchaban los
pregones de aquel que tenía un medio de trabajo honrado y vendía
cosas necesarias, ya sea comida o cambiar latas por botellas, u
ofrecía sus servicios como estirar bastidores o limpiar zapatos,
después de 1959, poco a poco se eliminaron para dar paso a la
apología de lo inaudito, y son los agentes del régimen los que
vociferan y repiten hasta el cansancio lo que no existe, y los
compositores serviles, los que sacan temas repitiendo lo que quieren
los genocidas.

En los pregones de antes había diversidad, demostrando la gran
creatividad del cubano. En los que nos impusieron después del
absolutismo fue para que nadie tuviera opción de ver que no tendrían
alternativas y excluyeron hasta las posibilidades de pensarlo. Es que
el gobierno totalitario castrista prohibió los trabajos particulares,
todos tienen que ser controlados, así se suprimieron las ventas de
productos por las calles, porque los pocos que se ofertaban eran los
asignados por ellos por la libreta de racionamiento. Y junto a la
propiedad privada se acabó la evolución, y las canciones que se
popularizaron con aquellas ventas urbanas, las censuraron.

¿Cuántos cantantes de los nuevos que surgían después de 1959 se
les permitió grabar algún pregón de los tantos de la Cuba creativa?
¿Cuántos pregones tradicionales se trasmitieron a partir de la
nacionalización de la TV y la radio? Recordemos aquellos pregones
inolvidables:
El Frutero que compuso el maestro Ernesto Lecuona,
aunque el más famoso de este tipo y grabado internacionalmente es
Frutas del Caney del gran escritor-compositor Félix B. Caignet;
en esa misma línea otro gran maestro,
Eliseo Grenet, compuso
Rica Pulpa; El Viandero de Ernesto Muñoz; Rapsodia de
Pregones, El Botellero,
de Gilberto Valdés (que cantó Rita
Montaner
); Se Va el Dulcerito de Rosendo Ruíz Suárez y El
Dulcero de Tomás Corman
.

Quizás uno de los compositores que más pregones haya compuesto
fue el otro gran maestro
Rodrigo Prats Llorens: El Heladero, El
Churrero, El Tamalero
; aunque fue más conocido el chachachá
Los Tamalitos de Olga, de José Antonio Fajardo. Y la cantante
que más pregones haya grabado fue
Celia Cruz:  Crocante de
Maní de Graciano Gómez; El Heladero de Prats; Mango
Mangüé, de Francisco Fellove; Caramelo de Roberto Puente; El
Yerbero de Néstor Mili; Pregones de San Cristóbal
, que habla de
todos los pregones que existían en San Cristóbal de La Habana, y  
Vendedores Ambulantes, dedicado a los vendedores de las calles
de Miami de Titty Soto. Indiscutiblemente el más famoso
internacionalmente ha sido
El Manisero, de Moisés Simons.

Según supimos por el valiente periodista independiente
Luis Alberto
Rivera
de APLO por su artículo titulado "La Ilegalidad del
Pregón"
, resurgieron en las calles de Santiago de Cuba a principios
del 2001 pero fueron fuertemente prohibidos nuevamente:    
"Ningún régimen político puede anular las costumbres o las
tradiciones de un pueblo. Cientos de vendedores recorren esta
ciudad en horas de la noche y nos deleitan con hermosos pregones.
La mayoría de ellos no tienen la licencia de vendedores o no la
quieren, porque evaden los impuestos de un Estado que nada les
proporciona a cambio. Pregonan, venden y al mismo tiempo burlan
a la Policía y a los inspectores estatales que continuamente los
acosan.
Cuando empieza a caer la tarde, comienza en Santiago de Cuba un
concierto de melodiosos pregones que invitan a comprar un buen
cucurucho de maní, caramelos elaborados de manera artesanal,
frutas de las que no se ven en los mercados agropecuarios y cuanto
producto es incapaz de producir la planificada economía socialista.
La dura realidad que enfrenta el cubano de hoy no impidió que se
reabriera paso el pregón por tantos años silenciado. No obstante, es
un pregón ilegal, disidente, porque se opone a una manera de
comercializar que ha demostrado su ineficiencia en todos estos
años."

Pero estos son casos aislados que en cuanto el petrodólar enviado
por el gobierno de Chávez en Venezuela fortaleció al cuerpo
represivo castrista, quedaron totalmente mudos, y se sigue
vendiendo, como dicen en Cuba para "resolver", pero muy
calladamente, para no caer en manos de los tiranos.

Bueno, en realidad
Dagoberto Valdés Hernández (ver primera
parte de este artículo) no ha podido expresarse libremente (Revista
Vitral 51), para agregar a su artículo que el lugar de los populares
pregones de Cuba se convirtió en pasto de consignas, marchas de
odio, discursos amenazantes, ideales utópicos, inseguridad en el
camino, apatía pasmosa, escapismo, injusticias, vidas amargas y
bocas que se cierran por no poder gritar al desencanto, por miedo a
la represión. Son brotes encendidos que se volvieron cenizas, porque
sus alas se las cortaron al vuelo.

Los pregones fueron un monumento al trabajo y aspiración de
progreso
. Cuando les prohibieron salir a la luz, se les acabó el
sueño y las ilusiones a todo un pueblo que alegres los coreaba.

Aunque pienso como Dagoberto que pueden salir  en cualquier
momento de la oscuridad cuando los dejen trabajar libremente bajo la
cultura de la pluralidad, y esa diversidad acabará también con las
injusticias el día que muera definitivamente la tiranía de Castro.

www.mariaargeliavizcaino.com
Opiniones sobre este trabajo pueden ser enviadas escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com
ESTAMPAS DE CUBA
POR María Argelia Vizcaíno

Las "Jazz Band" de Cuba
Un buen amigo me porfió que la primera "Jazz Band" de Cuba se fundó
después del triunfo del castrismo en 1959. No me sorprende que no
sepa nada sobre el tema, porque hay muchísimos como él, lo que me
frustra es que se argumente sobre la pobre base de que él nunca
conoció de la existencia de las mismas porque su padre, admirador del
jazz tenía muchos LP de años atrás y ninguno eran de músicos cubanos.
Cuando empiezo a darle nombres de algunas bandas, -y no porque las
conocí porque somos de la misma cosecha-, no me creyó.

De esa reunión donde debatíamos civilizadamente sobre el jazz también
otros amigos me aseguraron de que
Paquito D'Rivera es producto de la
revolución, y cuando les conté que fue un niño prodigio desde antes y
también les agregué sobre otros exponentes del jazz afrocubano que
erróneamente le llaman jazz latino, se puso en duda el aporte de
nuestros compatriotas. Menos mal que no sacamos el tema de la
influencia cubana en el nacimiento del jazz en New Orleans con nuestras
habaneras que fueron el primer ritmo creado en América, etc., porque
más se hubieran burlado de mis aseveraciones.

Como mis amigos hay muchos Marcos Pérez, por eso traigo el tema,
porque desgraciadamente los cubanos que nos criamos dentro de la isla
después de 1959 tenemos grandes carencias, entre ellas la ignorancia
cultural, y a esto hay que sumarle los que se han creído el mito de que el
castrismo fue lo máximo instruyendo, cuando lo que hizo fue todo lo
contrario.

A esto me comenta
Paquito D'Rivera entre otras cosas: "Hay muchos que
prefieren creer que Cuba A.C. (antes de Castro) era una isla salvaje, y
que todo sucedió después que nos llegó la 'liberación' castrista. Y en el
caso del Jazz, la forma más sencilla de desmentir eso es con un libro del
saxofonista y escritor cubano (residente en Cuba) Leonardo Acosta,
llamado precisamente 'Cien años de Jazz en Cuba', editado en
Colombia en español y en Washington por el Smithonian Institute, para
cuya edición escribí el prólogo."

Pero si la gran mayoría no puede ser capaz de leer un artículo mío porque
dicen que son muy largos, como podemos esperar de que lean un libro
tan enjundioso. De todas formas, aunque no he podido comprar el libro
recomendado, aquí trato de elaborar un resumen sobre lo que investigué
para documentar un poco a los que sean capaces de molestarse en
leerme.

Sobre el nacimiento del jazz en Estados y sus antecedentes entre 1840 a
1890 vemos, que el estilo de danza conocido como habanera y sus varias
formas estaban bien establecidas en la música de New Orleans, que les
llegó a través de México. Autores reconocidos de New Orleans, como
Junius Hart, L. Grunewald y H. Wehrmann publicaron gran cantidad de
partituras como música mexicana, pero eran mayormente danzas y
habaneras tan famosas entonces. Por otro lado, el prestigioso
compositor de New Orleans,
Louis Moreau Gottschalk, (de origen
francés-haitiano) después de su viaje a Cuba en 1854, su regreso en
1857 y en el 59, se inspira en nuestra música para escribir sus mejores
piezas. Había llegado a la isla proveniente de Europa lleno de glorias, y
los cubanos se nutrieron de sus mejores ideas y técnicas pianísticas,
pero a la vez el ambiente de nuestra isla le inspiró bellísimas
composiciones que se pusieron de moda influenciando a los músicos de
Lousiana.

El premiado escritor cubano
Guillermo Cabrera Infante nos dice en el
prólogo del libro "Cuba y sus sones", escrito por el musicólogo Natalio
Galán, que
Manuel Pérez y Lorenzo Tió son dos músicos cubanos que
contribuyeron al nacimiento del Jazz en New Orleans. Según investigué la
familia Tió, es famosa desde que en 1836, una compañía de ópera
basada en La Habana se mudó para New Orleans, bajo la tutela de su
director italiano
Luigi Gabici, con quien estudió el clarinetista cubano
Tomás Tió. Cuando la Guerra de Secesión entre los años 1861 y 1865,
se mudaron de Lousiana a Tampico, Tamaulipas, México donde nacen
sus hijos
Luis Papa Tio (1862-1922) y posteriormente Lorenzo Tio, Sr.
(1867-1908), estudiando en el conservatorio mexicano y regresando a
New Orleans en 1885. Sus métodos y valiosos conocimientos técnicos
valieron para que surgieran los mejores clarinetistas que tuvo el jazz en
sus orígenes, como fueron su descendiente Lorenzo Tio Jr. (1893-1933) y
Albert Nicholas. El cubano
Manuel Pérez tuvo su banda en Chicago por
1916 donde participó
Lorenzo Tió (hijo), quien también tocaba Oboe,
ambos enseñaron sus técnicas a músicos que brillaron en el jazz como
Sidney Bechet, Jimmie Noone y Barney Bigard, entre otros.

Pero el autoproclamado inventor del jazz es
Jerry Roll Morton, quien
indiscutiblemente fue uno de los primeros músicos que se percató de la
originalidad de esa nueva música donde se entremezclan tantas
influencias como pasacalle, ragtime, blues, gospell, habaneras, sobre
todo esta última no le era ajena, ya que dos de sus abuelos eran
oriundos de nuestro país, la prueba está cuando a principio de 1920
escribe su canción titulada
“New Orleans Blues”, que muestra
claramente la influencia de la habanera en el nacimiento del jazz..

No es de extrañar, si tenemos en cuenta el intercambio casi constante
entre la Lousiana y Cuba a través de siglos. Los primeros exploradores
españoles que llegaron a esa zona salieron de nuestro país, como fue la
expedición de
Pánfilo de Narváez que hizo una parada en 1527 para
tomar provisiones donde se le unieron 150 hombres que le ayudaron en
1528 a encontrar la boca del Río Mississippi, y de La Habana zarpó
Don
Hernando de Soto
en 1539 para conquistar la Florida quien falleció en
1544 en las selvas del Mississippi. Posteriormente fue que los
exploradores franceses se movieron a lo largo de St. Lawrence y los
Grandes Lagos estableciendo su primer fuerte en la desembocadura de
dicho río en 1699 y fundando Nueva Orleans en 1718. En 1800 Francia
recuperó la Lousiana de los españoles y muchos de estos últimos
tuvieron que emigrar de vuelta a Cuba, y cuando Napoleón se la vende a
los Estados Unidos en 1803, son los franceses los que se van a nuestro
territorio con sus esclavos, hasta que en 1809 los expulsaron tras la
invasión napoleónica de España.

La historia del jazz en Cuba empieza casi a la par del lugar de origen,
pues cuando se graba el primer disco de jazz en 1917, ya había en Cuba
grupos de jazz, así lo relata
Natalio Galán en su libro "Cuba y sus sones":
"Si desde 1917 el jazz hizo las primeras insinuaciones y la isla se llenó
de sus orquestas, con 1930 hubo un restablecimiento, a través de la
radio, en el que prevaleció lo más auténtico."

En esa primera época estaba en boga los bandas de jazz integrada por
norteamericanos, como la de
Ted Naddy, que tocaba en el Hotel
Almendares y en el Jockey Club, y muchos cubanos empezaron a ser
miembros de las mismas, de ahí que
Armando Romeu, sobrino de
Antonio María, el no por gusto llamado Mago de las Teclas, trabajara con
varios de ellos, para posteriormente integrar las primeras bandas
cubanas de este estilo y ser su máximo propulsor en Cuba, además de
uno de los mejores saxos tenor que ha dado nuestro país, como declaró
el maestro
Mario Bauzá, quien también nació en 1911, y fue un jazzista
de los pioneros, ellos tocaron muchas veces juntos en el cabaret
Montmartre. Pero Armando se quedó en La Habana y  Bauzá marchó a
Estados Unidos igual que otro de los grandes del jazz que fue el flautista
cubano
Alberto Socarrás, quien se convierte en el primer músico en
grabar en 1929 el primer solo de flauta en jazz con la canción “Have
You Ever Felt That Way”, para el sello disquero de Clarence Williams.

Socarrás forma la Magic Flute Orchestra en 1937. Por 1939 el director de
banda,
Cab Calloway contrata a Mario Bauzá y a Dizzy Gillespie para su
banda. Y después Bauzá  le presentó a
Luciano "Chano" Pozo a
Gillespie que estaba en su apogeo creando ese jazz sofisticado que se
llamó be-bop, para juntos dar inicio al nuevo jazz Cu-bop. Y es
Chico
O'Farrill
quien hace los arreglos para las orquestas de Benny Goodman,
Basie, Kenton, la de Gillespie, etc. y otros muchos cubanos como Mongo
Santamaría, José Curbelo, Patato Valdés, Julio Gutiérrez, Marco Rizo
Ayala, Machito, Candido Camero, Armando Peraza, José Mangüal,
Paquito Hechevarría
, etc., colaboran en la creación de ese jazz que
erróneamente lo confunden con jazz latino, y que en ese momento es
solamente afrocubano. No sólo por la gran cantidad de intérpretes
cubanos, sino porque en realidad aportaron algo substancialmente
nuevo al estilo, que ayudó mucho al jazz de sus inicios para que no
decayera el género.

Pero muy pocos jazzistas en Cuba lograron al principio el apoyo popular,
el pueblo prefería el son cubano, que convirtieron en nuestra música
nacional, aunque no se eliminó el jazz del todo, por el contrario, cada día
ganaba más espacio y surgían más bandas, hasta que triunfó el
gobierno totalitario de los Castro que trató de desaparecerlo por
considerarla música extranjerizante o imperialista.

A continuación un listado de varias de esas orquestas que se crearon en
Cuba llamadas “jazz band”.

Increíblemente,  son muchas las personas que han creído que la primera
orquesta estilo "jazz band" que surgió en Cuba fue la
"Orquesta Cubana
de Música Moderna
". Fundada en abril de 1967 por los maestros
Armando Romeu como primer director, Rafael Somavilla (tiempo
después lo sustituyó),
Manuel Duchesne Cuzán, Tony Taño y los jóvenes
talentos jazzísticos
Carlos Averoff en el saxo tenor, el pianista Chucho
Valdés
, el guitarrista Carlos Emilio Morales, en la batería Enrique Plá y
Guillermo Barreto
, Oscar Valdés en la percusión, el bajista Carlos del
Puerto, Arturo Sandoval
en la trompeta, Juan Pablo Torres en el
trombón, mi coterráneo
Jesús Lam el otro saxo y en el clarinete y saxofón
Paquito D’ Rivera, quien estuvo dos años dirigiéndola. De la misma
orquesta surgió en 1973 el grupo
Irakere, pero años antes fue su
antecesora en 1966 la
Orquesta Juvenil de Música Moderna, que el
musicólogo
Leonardo Acosta señala que actuó en Radio Progreso,
dirigida por
Adolfo Pichardo con la cantante Nancy Álvarez, y los
músicos J
uan Pablo Torres, Adalberto Lara y Arturo Sandoval entre
otros. Estas orquestas se llamaron así porque la palabra Jazz estaba
prohibida por los funcionarios que dirigen la cultura en el castrismo.

Pero desde 1914, a solo un año que en New Orleans se comenzó a dar
oficialmente el nombre de Jazz,  hubo en Cuba un “jazz band” conocida
como la
Sagua dirigida por Pedro Stacholy, un músico que había
estudiado en los Estados Unidos. Pero en realidad este tipo de bandas
proliferan a partir de la década de 1920, y se destacan tocando
especialmente en hoteles, y sociedades de recreo donde se bailaba por
supuesto que fox-trot y charleston, destacándose: la
Orquesta Avilés, que
fue fundada en 1882 por
Manuel Avilés en Holguín como una típica de
viento y que en la década de 1920 pasó a ser una jazz band; la
Orquesta
de los Hermanos Lebatard
(1926) de donde se desprende después los
Lecuona Cuban Boys con Antonio Machín y la Orquesta de los
Hermanos Palau
, de la que también surge la Orquesta de Julio Cueva; la
Orquesta de los Hermanos Castro (1929) por el saxofonista Manuel
Castro
y sus hermanos que graban en La Habana “St. Louis Blues”; de la
misma se desprende la
Orquesta Casino de la Playa (1937) por donde al
decir de Orovio pasaron lo mejor de la línea interpretativa de la música
cubana; y de esta nace la
Orquesta Riverside bajo la dirección de
Enrique González Mantici (1938); el maestro Armando Romeu forma su
propia orquesta en 1933, que para 1940 pasa a nombrarse
Bellamar
convirtiéndola en 1942 en la
Orquesta de Tropicana, que como nos
informa
Paquito D'Rivera la dirige por 25 años y que era tan buena que
Nat King Cole pensaba que se la habían armado especialmente para
acompañarlo a él; también estaban la
Orquesta Cosmopolita fundada
por
Vicente Viana (1938) que durante veinte años fue la orquesta del
Teatro América; y
Frank Grillo "Machito" funda la Orquesta los
Afrocuban
(1940) donde tocaron posteriormente jazzistas
norteamericanos como el trombonista
Eddie Bert; el trompetista Doc
Cheatman
y el saxo alto Charlie Parker.

Es que como dice el
Dr. Cristóbal Díaz Ayala en su excelente obra Del
Areyto a la Nueva Trova
, "esta orquesta de jazz tiene la ventaja de que
puede cubrir el repertorio norteamericano, pasodobles españoles y todo
lo cubano, salvo el danzón, para lo que no están preparadas. "

Después surgieron la banda gigante de Beny Moré (1953) que por eso
vemos interpretaba todo en la música cubana, menos danzones; y la
orquesta
Sabor de Cuba (1957), fundada por Bebo Valdés donde debutó
su hijo
Chucho como pianista a la edad de 16 años, quien como vemos
tampoco es producto de la revolución y que ya en 1958-61 hacía sus
'jam
sessions'
los domingos por la tarde en el cabaret 1900. Tampoco el hoy
reconocido músico, escritor, musicólogo y periodista cubano
Leonardo
Acosta
es producto del castrismo, además de interpretar jazz con su
banda The Hot Rockers, creó en 1958 conjuntamente con otros músicos
el
Club Cubano de Jazz, que le brindó la oportunidad de compartir con el
percusionista
Philly Joe Jones, el tenorista Zoot Simms y la vocalista
Sarah Vaughn.

Y sobre
Paquito D'Rivera, de que si es un producto del castrismo, él
mismo me escribe diciendo:
"Y aunque también estudie en un
conservatorio del gobierno– pues los comunistas no te dan otra opción,
yo no me considero un producto, sino más bien un sub-producto de la
revolución. Mi verdadero creador fue mi padre, quien importara los libros
de la escuela clásica del saxofón del conservatorio de París en 1943,
cinco años antes de mi nacimiento. Todo eso y más está en mi libro 'Mi
Vida Saxual', pero ese libro contiene demasiadas verdades incomodas".

Fue Paquito D’Rivera quien nació el 4 de junio de 1948, un niño prodigio
que empezó a los cinco años sus estudios musicales bajo la tutela de su
padre, el conocido saxofonista y director cubano
Tito D'Rivera que
estudió, dicho sea de paso, con el distinguido profesor
Gerardo
Guanche
, en Guanabacoa, el mismo maestro de Bola de Nieve y de
tantos prestigiosos músicos. Fue Tito además el que introdujo la escuela
de saxofón en Cuba. Por eso pudo presentar a su hijo Paquito con solo
seis años de edad por primera vez en público y con gran éxito en junio de
1954 (como Paquito me informa) en el teatro del Candler Collage,
durante la fiesta de fin de curso del colegio
Emilia Azcarate, en Marianao.
Fue su padre quien lo preparó durante ocho meses para presentarlo con
el quinteto de saxofones de la Orquesta Continental.

En libro
Vida y Milagros de la Farándula en Cuba Tomo III de Rosendo
Rosell
encontramos que también el niño Paquito fue muy aplaudido en el
Teatro Nacional tocando el Concierto No.2 para clarinete, de Weber, y a
los siete años, se convirtió en el miembro más joven del grupo que
supiese tocar un instrumento, cuando se unió a la famosa compañía de
Selmer, también logró tocar clarinete y saxofón con la Orquesta Sinfónica
Nacional de Cuba desde temprana edad. Ingresó en el Conservatorio de
La Habana a los doce años para estudiar clarinete, composición,
consonancia, etc., creando su primera agrupación
Los Chicos del Jazz,
junto a
Rembert Egües al piano, Amadito Valdés y Carlos Godínez, pero
usando el vocablo equivocado dentro del gobierno más anticultural que
ha tenido Cuba. Por eso a este joven virtuoso del clarinete y del saxo lo
mandaron al Servicio Militar Obligatorio, que por suerte después de unos
meses lo llevaron a integrar la Banda del Estado Mayor, pero también lo
obligaron a permanecer en el país cuando sus padres solicitaron el
permiso de salida definitiva y se fueron en 1968, porque tenía 20 años, el
impedimento arbitrario creado para separar familias y controlar a la
juventud por un gobierno genocida. Por eso digo yo que no fue producto
ni subproducto del mismo, porque sin la intromisión de la  revolución
Paquito D'Rivera ya iba a ser el virtuoso que conocimos.

"El jazz es, por derecho propio, el idioma musical universal por
excelencia”
, ha declarado Paquito. Son sus vastas posibilidades
cromáticas, la complejidad de los pasajes armónicos y orquestales, lo
que lo hacen difícil de ejecutar, de ahí que hay que prepararse, no puede
interpretarlo cualquiera, sin contar el encanto de la improvisación, para el
que hay que nacer con talento. Además de todos los cubanos
mencionados y todo el que se me queda tengo que reconocer el aporte
de otros grandes músicos del continente que le han impuesto sus ritmos
y logran el llamado "latin jazz", como han sido
Michel Camilo, Carlos
Franzetti, los González hermanos puertorriqueños, Hilton Ruiz, Jorge
Dalton, Gato Barbieri, Claudio Roditiy, Oscar Feldman, Edman
Castañeda.
Junto a nuestro Paquito D'Rivera que empujó bastante, y sea
quizás el cubano que más jazz latino haya creado hasta el momento, sin
dejar de hacer jazz afrocubano.

No pretendo hacer una disertación de Jazz, para eso está el libro
“Raíces
del jazz latino, Un siglo de jazz en Cuba”, de Leonardo Acosta,
que ha
recomendado Paquito, y su propio libro
"Mi vida Saxual", donde narra
como siempre fue anticomunista., o el
“Diccionario de Jazz Latino” de
Nat Chediak
, para el que quiera saber al respecto. Lo único que deseo es
aclarar a todo aquel que no lo sepa, que ni Paquito D’Rivera es producto
de la revolución, sino que a pesar de ellos se mantuvo y triunfó, ni
Chucho Valdés, ni tampoco Leonardo Acosta, y que Cuba sí tuvo bandas
de jazz antes de 1959, que el jazz de New Orleans sí tiene influencias
cubanas y sí hay un jazz afrocubano antes del jazz latino, por la cantidad
de intérpretes que tuvimos continuamente aportando elementos
novedosos, aunque reconocemos los valiosos aportes de otros jazzistas
que han incorporado elementos de Latinoamérica, desde hace unas
décadas, muy especialmente de la maravillosa música de Brasil.

Aprendamos de una vez que porque no seamos testigos de un suceso,
no debemos asegurar más que no existió, sino Cristóbal Colón ni el indio
Hatuey tampoco hubieran estado en Cuba.-

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El Niño Prodigio Paquito D'Rivera junto a su padre el
reconocido maestro y músico Tito D'Rivera, el día quelo
presentó por primera vez en público, a los seis años de
edad, una presentación muy existosa en junio de 1954
(como Paquito me informa) en el teatro del Candler
Collage, durante la fiesta de fin de curso del colegio Emilia
Azcarate, en Marianao. Fue su padre quien lo preparó
durante ocho meses para presentarlo con el quinteto de
saxofones de la Orquesta Continental.
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