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Copyright © 2009 María Argelia Vizcaíno
   Con gran entusiasmo y escepticismo se pasaron por la red dos cartas
abiertas que escribió desde Cuba el actor y dramaturgo
Armando
Tomey
. La primera fechada el pasado 6 de septiembre de 2009. En la
misma explicaba en detalles sobre las absurdas directrices que sufren
los artistas cubanos en la isla y otras formas de vida inadmisibles.

   Entre las cosas que reclamaba que tanto llamaron la atención porque
nadie más se había atrevido a publicar, decía textualmente:
“Me
pregunto, si a Randy, Taladrid o el resto del selecto grupo de ‘La
Mesa Redonda’. ¿Van en guagua o a pie a su programa? Todos
sabemos la respuesta, pues hasta mean en un baño diferente.
Lléguense a los baños de los estudios del Focsa, o a los propios del
ICRT que nos tocan a nosotros; compiten en acumulado de
secreciones sólidas y líquidas con cualquier baño de una terminal o
una cervecera en moneda nacional. En Cuba hay una sola televisión y
no por decisión nuestra. Hay un solo dueño; pues bien; ese dueño
tiene que asumir su responsabilidad y definir si somos una carga o
una capa social importante”.  

   También, sin decir el nombre del principal causante de tanto
descontento criticaba lo difícil que resulta para la población que puedan
ser autorizados a comprar un auto en Cuba castrista. Pues tienen que
justificar los CUC (moneda convertible del dólar) que tienen que ganar
legalmente en un país donde no se les paga en esa moneda, y que
además
“exigen acumular una cifra desorbitante, y para colmo; hacer
un papeleo mayor que en ‘La Muerte de un Burócrata’ (película
clásica del ICAIC), pues exigen hasta una carta del Comité”.

   Preguntaba con razón por qué ellos (los del pueblo) no podían tener
Internet
“pues somos unos de los pocos países atípicos del mundo en
que no se nos permite; creo que Corea del Norte y nosotros”.

   Se aventuró a exhortar abiertamente a sus colegas: “Convoco a todos
los actores y artistas en general que por muy necesitados que estén
económicamente, no acepten condiciones leoninas y humillantes de
trabajo. Bastante hemos cedido al aceptar que constantemente en
series que estamos conveniados, se nos rebaje el salario por
incumplimiento ‘Del Plan’, por motivos siempre ajenos a los actores.
Que cuando filmemos en exteriores, no tengamos las condiciones
mínimas de estancia y hasta tengamos que hacer nuestras necesidades
en los matorrales. Que nos comamos en las mayorías de las
producciones televisivas, comidas indeseables lo cual se ha convertido
en un problema casi generalizado en nuestro país.”

   En cualquier país estos reclamos que hozó escribir Tomey parecerían
normales, pero en Cuba castrista son irrepetibles por el costo que ha
representado y representa con tanta  falta de libertades de todo tipo.

   Claro que repitió las mismas mentiras aprendidas de los supuestos
logros revolucionarios, porque si al menos no dice eso, estuviera donde
mismo tienen al
Dr. Oscar Elías Biscet, al Dr. Darsi Ferrer y  a tantos
otros que no han ocultado su opinión. Total Tomey endulza las mentiras
para al final no poder ocultar la única verdad que es demasiado evidente:
“¡La salud es gratis pero cada día se nos hace más difícil obtener un
buen diagnóstico, una buena atención, hacerse análisis, operarse;
conozco casos de pacientes que tras largos días de ingresos han salido
de un hospital sin diagnósticos o con diagnósticos equivocados y el
precio a veces lamentablemente es la vida. Se han restaurados algunos
hospitales pero la mayoría siguen en la suciedad y deterioro!”

   ¡Cuántas verdades al descubierto! que debieran repasar todos esos
que ahora viviendo en el exilio admiran de los que residen bajo el
castrismo por no querer trabajar decentemente y superarse en un país
ajeno que le brinda tantas oportunidades a los que saben aprovechar los
beneficios de la libertad.  

   El lamento de Tomey es aterrador cuando exclama:
“Los viejos que
trabajaron el tiempo exigido o las viudas, tienen su pensioncita, pero
¡coño! como tienen que sufrir en las kilométricas colas para cobrar, y
los otros clientes que necesiten hacer una operación en el banco en esa
fecha, mejor se ahorcan. Cuánto tiene que sufrir el que se le rompe un
equipo eléctrico, el que necesita un plomero, un carpintero o un
albañil en su casa, pues hasta los oficios han ido desapareciendo y
cada día son más caros. Cómo se las arregla el que tiene pocos
recursos y con limitaciones físicas debe acudir a un hospital con
frecuencia. Hablar de los servicios en nuestro país es hacer un
puchero y comenzar a sudar. A todo esto hay que sumarle la mayor
desdicha del cubano de hoy ‘comer’; la libreta de abastecimiento es
una gran ayuda para la mayoría de las familias, pero es solo eso, una
ayuda, el resto que es la mayor parte, exige proezas cotidianas, que
van desde el invento hasta el robo pasando por encima de los que se
revientan trabajando honradamente y obteniendo muy poco.
Últimamente se está dando un fenómeno muy singular ‘nadie tiene un
kilo’…pero ‘tampoco hay nada’.”  

   Esa libreta de racionamiento sólo ha servido para controlar un poco
más a la población, y sin embargo ya están anunciado su muerte
definitiva. Qué pena cuando Tomey exagera, o se miente a sí mismo,
quizás por desconocimiento, por la misma perorata aprendida de:
“Es
cierto que aún podemos vanagloriarnos de algunas cosas muy buenas
como el hecho de que en Cuba los niños no tienen o no se les permite
trabajar; se les exige estudiar y puede que muchos sufran carencias y
desigualdades, pero ninguno muere de hambre ni vive debajo de un
puente”.

   ¿Es que no se ha enterado de la gran explotación de la niñez que
existe bajo el régimen comunista desde que nos enviaron a trabajar en
la Escuela al Campo? ¿De cómo se abusa de un niño al quitarle los
alimentos básicos, que desde que inventaron la fatídica libreta de
racionamiento se les prohibió a los mayores de 7 años recibir el litro de
leche diario entre otros muchos alimentos básicos? Se les exige
estudiar sin garantizarle la nutrición, sino todo lo contrario. Los niños en
Cuba no mueren de hambre literal, pero a simple vista se ven
desnutridos. No viven allá debajo de un puente ni a nadie en Cuba se le
permite, para que el gobierno no tenga la mala imagen, pero las
condiciones antihigiénicas que prevalecen y las precarias viviendas a
punto de colapsar al primer aguacero, no hacen mucha la diferencia. En
Cuba castrista han proliferado los barrios llamados de llega y pon,
construidos con cualquier deshecho, con techos y tanques de agua de
fibrocemento que tienen asbesto o amianto tan perjudiciales para la
salud y que puede llevar a un mayor riesgo de contraer cáncer de los
pulmones, o del revestimiento del pecho o de la cavidad abdominal
(mesotelioma). También se han acostumbrado a que no se recoja la
basura con frecuencia de ahí la proliferación de roedores y alimañas que
propagan enfermedades mortales como el dengue y la meningitis, entre
otras muchas.

   Por otro lado alega Tomey sin decir el nombre de quien o quienes se
les ocurrió llevar al país al descalabro económico, como se malgastó al
involucrarse en muchísimos conflictos bélicos con un alto costo de vidas
y recursos. Menos mal que aclara que no es un disidente, por eso puede
decir la tontería de que se conduce al país al socialismo de tipo viejo y
para nada del siglo veintiuno que tanto alaba y defiende para otros en
América Latina, y que le gusta el término del presidente ecuatoriano
Correa aclarando entre paréntesis (si no es demagógico) de llamar a su
revolución: ¡Revolución Ciudadana!

   Por supuesto que es demagógico y mentiroso el Correa por algo es
amigo de los Castro y Chávez. Los disidentes no son tan ilusos, tienen
mayor información y saben que el que anda con lobos a aullar aprende,
así que el socialismo del siglo XXI es la misma porquería que del siglo
XX, y es tan mitómano como fue la revolución terrorista del castrismo.

   Y en la coletilla de su carta escribe además que no es patriota, porque
en Cuba confunden los términos del patriotismo, ya que desde que
Castro y su cúpula se llaman patriotas ellos mismos, ya nadie quiere ser
igual a ellos.

   Al final recalca:
“Si a alguien les molesta, les perjudica o
simplemente les aburren estas parrafadas; por favor comuníquenmelo
para no cometer indiscreciones”. Y parece que a alguien le molestó,
porque rápidamente a menos de un mes recibo la continuación de la
primera carta abierta que parece estar rectificando y donde dije digo,
ahora digo Diego. Pero Tomey no se arrepiente y aclara que su
objetivo fundamental “era alertar a los actores sobre lo inadmisible,
de aceptar condiciones de trabajos que echaban por tierra lo que se
había convertido en un derecho nuestro”.

   Sólo le aclaro después de todo esto no siga pensando que es como el
perro que muerde la mano del amo que le da de comer, porque el
agradecimiento nunca debe convertirse en servilismo. Y le aplaudo
también cuando dice:
“¿Es lógico que en un exterior (filmaciones
fuera del estudio), en la destartalada e incómoda guagua de
maquillaje, sus trabajadoras hagan pipi en una lata por no caminar
doscientos metros por un trillo incómodo dentro del monte en busca
del baño improvisado?”

   Pero le recuerdo que esta práctica se convirtió tan común, que en
donde quiera y por años en Cuba fue una costumbre natural, desde las
condiciones en que llevan a los niños y adolescentes a las escuelas al
campo, los trabajos voluntarios, el servicio militar obligatorio, y cualquier
tarea asignada por la revolución en el exterior, marchas del pueblo
combatiente e ir obligados a recibir a los aliados extranjeros del régimen
o escuchar los kilométricos discursos del ahora decrépito y moribundo
jefe (sin contar las prisiones y campos de aislamiento que son peores).

   Al pobre Tomey le pasó lo mismo que expresó en la primera carta
sobre los dirigentes que
“son capaces y sensibles que hasta con muy
buenas intenciones han defendido y luchado por las aspiraciones de
los artistas, pero al final…se han rendido o sufren constantemente
ante la trituradora gigante, pues tienen que escoger entre conservar el
puesto o luchar contra la corriente y perecer”.

  Por eso escribió rápidamente una respuesta a su propia primera carta,
pero de todas formas en las dos mostró ser valiente, pues los que
vivimos en ese monstruo genocida del castrismo sabemos lo que eso
representa y se lo agradecemos a pesar de los titubeos y los
desaciertos al repetir la misma baba de los logros inexistentes del
castrismo, que por la incomunicación impuesta (bloqueo de los
comunistas) muchos padecen en la isla. Quizás lo critiquen mucho los
que se consideran “valientes” que viven lejos y que cuando estaban
dentro no hicieron ni una carta como esta.

   Yo sólo quisiera que Dios no le falte a
Armando Tomey y todos los
suyos, que lo ilumine para que deje de defender al diablo que nunca se
lo agradecerá, y ruego porque  encuentre apoyo entre sus colegas, y que
los hombres y mujeres como él se multipliquen,  para que un día puedan
nombrar sin miedo y sin consecuencias al gran culpable de la tragedia
que ha destruido al pueblo cubano por más de cinco décadas, pues sólo
a partir de ese momento verá que todo por lo que se queja tendrá
solución.-
ESTAMPAS DE CUBA
POR MARIA ARGELIA VIZCAINO
Las dos cartas del actor Tomey desde Cuba
www.mariaargeliavizcaino.com
No se pierda si le interesa el tema de artistas
que trabajan en Cuba leer:
En Cuba castrista sólo cantan
artistas extranjeros que
benefician al régimen
Por María Argelia Vizcaíno

Para leer en detalles pulsa aquí
Página inicial
www.mariaargeliavizcaino.com
Fotos de Armando Tomey cortesía de un
lector anónimo.
Carta #1 publicada en www.secretoscuba.com
http://secretoscuba.cultureforum.net/area-general-f17/carta-de-tomey-t14630.htm

   Colegas y amigos: hace unos instantes me llamaron para convocarme a
participar en un teleteatro; el salario es el mismo que se paga en los telepley,
Colegas y amigos: hace unos instantes me llamaron para convocarme a
participar en un teleteatro; el salario es el mismo que se paga en los telepley,
pero éste con bastantes ensayos y grabaciones tiene una novedad, que al
parecer se quiere convertir en moda. Hasta la fecha, es normal que los
actores acudan a los ensayos por sus medios, pero ahora, también nos
quieren hacer aceptar, acudir a las grabaciones por nuestra cuenta; los que
tenemos carro que nos paguemos el combustible y los que no; ¡En guagua,
taxis o a pie! Esto sería algo normal si nuestras condiciones de vida fueran
normales ; lo que significa ganar un salario normal y en correspondencia con
lo que vale nuestro trabajo(aún siendo superior a los de cualquier obrero),
que nos permita ser personas normales y no preocuparnos por el transporte.

   Tenemos que tener mucho cuidado y ser muy firmes para evitar que esta
modita se extienda desde los proyectos atípicos, experimentales, cortos, de
bajo costo o no se que tipo de clasificación; hasta las producciones
habituales. Me parece muy bien que la televisión cubana trate de ampliar los
espacios dramáticos que tan restringidos están desde hace mucho tiempo,
pero no nos hace ningún favor al producir uno que otro programa dramático y
darnos trabajo imponiendo una política de "tómalo o déjalo".Está claro que
los directores que no pueden dirigir sus proyectos, por tal de realizarlos,
aceptan menos que lo mínimo, sin importarles el grado de sacrificio al que
deben someter a los actores y resto del personal. Me pregunto, si a Randy,
Taladry o el resto del selecto grupo de " LA MESA REDONDA ",
( Programa televisivo de análisis diario de la política internacional y que sobre
todo se especializa en comentar la crisis capitalista y en particular la de los
Estados Unidos, pero en el que nunca se debaten nuestras crisis ni ninguno
de los problemas candentes que afectan nuestra sociedad; y lo más
importante:¡no hay debate!,..¡ No hay polémica!, todos coinciden en los
criterios, como si estuvieran programados o con un libreto muy bien
aprendido).

   Realmente es un programa monotemático, latoso y muy aburrido )
¿Van en guagua o a pie a su programa? Todos sabemos la respuesta, pues
hasta mean en un baño diferente .Lléguense a los baños de los estudios del
Focsa, o a los propios del ICRT que nos tocan a nosotros; compiten en
acumulado de secreciones sólidas y líquidas con cualquier baño de una
Terminal o una cervecera en moneda nacional. En Cuba hay una sola
televisión y no por decisión nuestra. Hay un solo dueño; pues bien; ese dueño
tiene que asumir su responsabilidad y definir si somos una carga o una capa
social importante. No nos pueden escamotear lo poco que hemos logrado
durante tantos años con planteamientos, quejas, sugerencias, llantos y
lamentaciones que hasta ahora son la única vía para tratar de alcanzar algo,
como por ejemplo; El derecho compartido con médicos ,deportistas pilotos,
científicos y otros pocos sectores privilegiados; a que se nos autorice
comprarnos un auto, justificando los CUC ganados legalmente en un país
donde no se nos paga en CUC, y que además exigen acumular una cifra
desorbitarte, y para colmo; hacer un papeleo mayor que en "La Muerte de un
Burócrata",(película cubana) pues exigen hasta una carta del comité
(CDR: organizaciones creadas en cada cuadra para defender la revolución y
del que se exige aval para todo en este país; si el presidente del comité da
una mala opinión de un ciudadano, puede perder un empleo, una carrera
estudiantil, un posgrado en el extranjero, etc., etc.)

   También algunos logramos el derecho a tener correo electrónico, por
supuesto que sin, ¡INTERNET!, pues somos unos de los pocos países
atípicos del mundo en que no se nos permite; creo que Corea Del Norte y
nosotros¿ por qué no podemos tener Internet? Responder esa pregunta
conllevaría a un análisis muy crítico de la filosofía o la forma autocrática y
rígida con que se conduce y dirige nuestra sociedad socialista de la mitad del
siglo veinte "SOCILISMO DE VIEJO TIPO". Para nada del siglo veintiuno "DE
NUEVO TIPO" que tanto alabamos y defendemos par otros en América latina.
Pues sí, se trata de luchar por mas, no perder nada. ¿Por qué después de
tantos años trabajando para este organismo, envejeciendo sin recibir nada
por la parte de ellos, solo el respeto inherente de parte del pueblo por el
hecho de ser exhibido nuestro trabajo, tenemos que coger una guagua para ir
a firmar? Los jóvenes artistas que empiezan ahora son candidatos seguros
para "Acaballamiento"
(Que te metan el pie).

   Si lo admiten, ya verán lo que les reserva el futuro. ¡No! , si hay que ahorrar,
que la guagua la cojan, los dirigentes, ellos existen por nosotros, algunos, los
menos; son capaces y sensibles y hasta con muy buenas intenciones nos
han defendidos y luchado por nuestras aspiraciones, pero al final…se han
rendido o sufren constantemente antes la trituradora gigante, pues tienen que
escoger entre conservar el puesto o luchar contra la corriente y perecer. Los
dirigentes lo son hasta que los truenen, los artistas perduramos para toda la
vida, en el celuloide, en el video o en el recuerdo del público. Si no exigimos
respeto de manera consciente, nunca nos respetaran. Convoco a todos los
actores y artistas en general que por muy necesitados que estén
económicamente, no acepten condiciones leoninas y humillantes de trabajo.
Bastante hemos cedido al aceptar que constantemente en series que
estamos combeniados, se nos rebaje el salario por incumplimiento "Del
Plan", por motivos siempre ajenos a los actores. Que cuando filmemos en
exteriores, no tengamos las condiciones mínimas de estancia y hasta
tengamos que hacer nuestras necesidades en los matorrales. Que nos
comamos en las mayorías de las producciones televisivas, comidas
indeseables lo cual se ha convertido en un problema casi generalizado en
nuestro país, aunque sea justo reconocer que últimamente nuestras
productoras han estado haciendo un esfuerzo discreto para mejorarlo. Que
por la poca producción dramática y a pesar de la emigración de tantos
actores, los que estamos aquí suframos constantes “baches” y nos
quedemos sin trabajo con mucha frecuencia. Para nosotros se ha convertido
en una costumbre aceptar con resignación las carencias, regulaciones,
medidas; siempre decimos: _ ¿Qué vamos a hacer?... ¡Esto no hay quien lo
arregle!...¡Hay que trabajar! De la misma manera, si caemos en la costumbre
de acudir a las filmaciones por nuestros medios. ¿Qué nos espera después?

   Sí, hay que ahorrar. Somos un país sin economía, que lleva muchos años
despilfarrando, comprando barredoras de nieve para barrer el polvo;
comprando trenes para líneas más anchas que las nuestras, comprando
fabricas que nunca se montaron mientras se dejaron destruir las que existían,
dejando que el marabú se extendiera por nuestros campos, imponiendo
políticas agrarias locas que desestimulaban la producción del campesino,
imponiendo cultivos, dejando perder las cosechas en los campos, invirtiendo
desmesuradamente en nuevas técnicas y maquinarias, pero acabando con la
cultura tradicional de los cultivos, sobre todo en la que siempre fue nuestra
primera industria; la azucarera, que hoy por hoy se ha reducido en más de la
mitad. ¿Quién podría creer en la zafra del setenta; que hoy la mitad de
nuestros centrales serian chatarra? En ese entonces se paralizó todo el país
para ponerlo en función de la zafra, ni carnavales, ni centros nocturnos ni
transporte; centros e industrias cerrados, todo el mundo a cortar caña y ¡Los
diez millones van!

   ¡Hay que ahorrar!, pero hay que definir si es más importante encender un
estadio deportivo noche tras noche mientras se le apaga el aire a una sala de
recuperación de un hospital. ¡Hay que ahorrar!, pero sobre todo hay que
rectificar los errores. Ya una ves se hizo una rectificación y fue para mal pues
nos hermetizamos y enclaustramos mucho mas. La mayoría de los cubanos
deseamos otra rectificación, pero para bien. De las cosas buenas que
teníamos antes de la revolución, ¡solo queda la arquitectura tambaleante!... ¡Y
gracias! pues ese viejo legado es lo mejor de todo lo que queda en pie.
(Negación de la negación).

   No perdamos lo que logramos muy aceleradamente con el triunfo de la
revolución, y hablo de la salud y la educación con todas las deficiencias que
puedan tener, de la primera ley de reforma agraria que hizo propietarios de
sus tierras a muchos campesinos en peligro de desalojo, de la ley de reforma
urbana para asegurarle el techo a muchas familias, de los planes de
viviendas para obreros que si bien excluía a muchos, solucionaban la
situación desesperada de otras tantas familias. Hoy este tema de la vivienda
es uno de los problemas más serios de muchos cubanos; hasta tres
generaciones comparten un apartamento; no se construyen casas, no se
venden, no se alquilan, ¡un callejón sin salida! La salud es gratis pero cada
día se nos hace más difícil obtener un buen diagnostico, una buena atención,
hacerse análisis, operarse; conozco casos de pacientes que tras largos días
de ingresos han salido de un hospital sin diagnósticos o con diagnósticos
equivocados y el precio a veces lamentablemente es la vida. Se han
restaurados algunos hospitales pero la mayoría siguen en la suciedad y
deterioro. El transporte ha mejorado en la capital pero en provincias ¡a
carretones y bicicletas! El transporte ferroviario es un caos, muchos pueblos
han quedados desconectados del sistema. El transporte de ómnibus
interprovincial también es muy deficiente y el soborno es el que consigue
pasajes, mientras los infelices esperan largas horas. Los servicios a la
población después de un breve periodo de mejora y eficiencia han vuelto a
ser muy deficientes provocando irritaciones y falta de respuesta a las
necesidades humanas elementales como sentarse donde hay que esperar, o
tener donde tomar agua, mear y cagar. Los viejos que trabajaron el tiempo
exigido o las viudas, tienen su pensioncita, pero ¡coño! Como tienen que sufrir
en las kilométricas colas para cobrar, y los otros clientes que necesiten hacer
una operación en el banco en esa fecha, mejor se ahorcan. Cuánto tiene que
sufrir el que se le rompe un equipo eléctrico, el que necesita un plomero, un
carpintero o un albañil en su casa, pues hasta los oficios han ido
desapareciendo y cada día son más caros. Cómo se las arregla el que tiene
pocos recursos y con limitaciones físicas debe acudir a un hospital con
frecuencia. Hablar de los servicios en nuestro país es hacer un puchero y
comenzar a sudar. A todo esto hay que sumarle la mayor desdicha del cubano
de hoy “comer”; la libreta de abastecimiento es una gran ayuda para la
mayoría de las familias, pero es solo eso, una ayuda, el resto que es la mayor
parte, exige proezas cotidianas, que van desde el invento hasta el robo
pasando por encima de los que se revientan trabajando honradamente y
obteniendo muy poco. Últimamente se está dando un fenómeno muy singular
“nadie tiene un kilo”…pero “tampoco hay nada”. Es cierto que aún podemos
vanagloriarnos de algunas cosas muy buenas como el hecho de que en
Cuba los niños no tienen o no se les permite trabajar; se les exige estudiar y
puede que muchos sufran carencias y desigualdades, pero ninguno muere
de hambre ni vive debajo de un puente. Pero la pregunta es ¿Porqué para
tener esto, tenemos que renunciar o prescindir de otras tantas cosas?

   Sí, tenemos que ahorrar, pero hemos desperdiciado y malgastado muchos
recursos. Hemos ayudados a muchos países dándoles los que nos
quitamos. Quisimos siendo un país pobre encabezar y costear la revolución
mundial. Para defendernos de lo “yanquis” buscamos cobijas en los “rusos” y
bien sabemos que caro nos ha costado ese compromiso. Nos involucramos
en muchísimos conflictos bélicos con un alto costo de vidas y recursos y hoy
en día ninguno de esos países practican una política ni similar a la nuestra.
Nos olvidamos de elevar el nivel de vida del pueblo y de pensar en sus
necesidades y aspiraciones y nos convertimos en el Mesías de
internacionalismo proletario. Hoy insistimos en viejas fórmulas fracasadas y
seguimos el mismo camino recto, recto, requeterrecto. ¿Hacia dónde?

   Hay mucho por hacer: Para comenzar hay que reconocer, ¿En que nos
equivocamos todos estos años?, y sobre todo darle participación ¡a todos¡ Por
eso me gusta tanto el término de Correa (si no es demagógico) de llamar a
su revolución; ¡Revolución Ciudadana¡ Y como dice un eslogan:¡Pongamos
los pies sobre una buena tierra! Y tal ves no solo logremos plátano burro y
boniato; ¡también, malanga!

  Nota: No soy en lo absoluto disidente ni pretendo serlo. Mi afiliación política
es la lógica, no creo en dogmas políticos ni religiosos. No soy patriota pero
amo mi país y nunca he querido abandonarlo. Me encanta opinar, pensar y
decir libremente lo que pienso. No vivo como quiero pero pienso como quiero
y sobre todo me encanta intercambiar criterios. Me molesta muchísimo que
me quieran obligar a creer en la mentira y a hacer lo que me dicen que haga,
pero no lo que ellos hacen. Si a alguien les molesta, les perjudica o
simplemente les aburren estas parrafadas; por favor comuníquenmelo para
no cometer indiscreciones.

Un Abrazo:
Tomey.

La Habana 6 de septiembre del 2009
Más de Armando Tomey
Publicado en www.cubaencuentro.
com/es/cuba/articulos/de-pelicula-y-de-telenovela-
15960

Se dice que...
De película y de telenovela
La cúpula militar se negó a que Armando Tomey
representara a un general en una película… por ser gay en
la actual telenovela.
28/04/2006

SE DICE QUE el actor Armando Tomey, que representa a
Mario en la polémica telenovela La cara oculta de la luna, no
recibió el visto bueno de la alta cúpula militar del país para
encarnar a un "importante general de la vida real" en una
película del ICAIC.
En la serie que actualmente transmite la televisión cubana,
Tomey representa a un homosexual. La cara oculta de la
luna ha desatado una polémica en algunos sectores de la
Isla y ha sido acusada de "cruda" por las temáticas que
aborda, entre ellas el sida y la homosexualidad.
La negativa de los militares a que Tomey participe en la
futura película que dirigirá Rogelio París, provocó una
especie de huelga entre los otros actores y actrices, que,
según fuentes en La Habana, habrían declinado la oferta en
solidaridad con su compañero.
Al parecer, patrocinadores y realizadores han llegado a un
acuerdo mediante el cual todo se mantendrá como estaba
acordado y Armando Tomey podrá desempeñar el papel del
"importante general de la vida real".
Las soluciones no cayeron del cielo, pero, como tantas otras
veces, la gracia divina bajó de muy cerca del Partido
Comunista: Mariela Castro Espín, hija de Raúl y Vilma, y
directora del Centro Nacional de Educación Sexual, intervino
en la disputa y solucionó el problema.
Las fuentes habaneras no pudieron precisar quién es el
general sobre el cual hablará la película de París, ni por qué
un actor que representa a un homosexual en la telenovela
de turno podría afectar la virilidad del hombre real que se
esconde detrás del nuevo personaje.
Muchos menos pudieron explicar por qué en Cuba este tipo
de cosas se convierte en un problema de Estado. ¿Acaso no
dice La Habana que ya se puede ser gay sin problemas?
Carta #2 que manos amigas me enviaron a mi correo
electrónico

    Colegas y amigos, uso el mismo término que en la carta abierta, pues a ellos
iba dirigida, sin embargo trasgredió esa frontera y se ha difundido de manera
inesperada y sorprendente para mi; entre vecinos, desconocidos, centros de
trabajo, incluso una actriz me comunicó que fue expuesta en un bloog por
Internet y que ha recibido respuestas, ataques... En fin, estoy acostumbrado a
recibir elogios o críticas sobre mi trabajo actoral, pero nunca como comentarista,
cronista o no se en que clasificación colocarme pues disto mucho de ser un
profesional de las letras. Me jode grandemente que lo que expresé con
sinceridad y dirigido a un grupo específico de personas, se haya divulgado y
manipulado e incluso utilizado en campañitas fuera y dentro del país.

    Ante todo, quiero dejar bien claro que no me arrepiento en lo absoluto de mis
ideas expuestas y que mi objetivo fundamental era alertar a los actores sobre lo
inadmisible, de aceptar condiciones de trabajos que echaban por tierra lo que
se había convertido en un derecho nuestro. Ese fue el resorte y di riendas
sueltas a una series de preocupaciones, ideas y cuestionamientos que, puedo
afirmar, no me pertenecen a mi solo, sino a muchos de los artistas,  e incluso
algunos de ellos han sido planteados indistintamente en diferentes foros ,
asambleas o congresos, con la diferencia de que allí quedaron restringidos al
marco estrecho de los mismos. Estas interrogantes; considero son la clave o
las causante de muchas deficiencias e ineptitudes en nuestro sector, es por eso
que aparecen ligadas a mis severas críticas a la televisión cubana, pues ella es
parte de la maquinaria y del complejo andamiaje que absorbe todos los
sectores de nuestra sociedad.

    "No soy el perro que muerde la mano del amo que le da de comer". A la
televisión yo le debo todo lo que soy como artista, hablo del respeto y la
admiración que he recibido por parte del público y de mis colegas. Todos
sabemos cuánto nos cuesta a los artistas consolidarnos y ganarnos un espacio.
Mi primer trabajo profesional en la televisión fue un fracaso y la televisión misma
me dio nuevas oportunidades para revindicarme. Fui el primer actor
independiente de nuestro país y pionero en la entrada de nuevos actores a ese
medio. Compartí la escena con las viejas generaciones y las últimas formadas
por la televisión.
Soy un privilegiado en el medio, pues soy de los que más trabaja en el mismo
mientras mucho colegas, excelentes actores y actrices, han sido desechados,
olvidados o puestos a hibernar y otros tantos han emigrado. Considero haber
acumulado suficiente tiempo y experiencias en este medio, que me autorizan a
pertenecerle, a exigirle y juzgarle. Quiero hacer una salvedad, pues por lo
expresado en la carta abierta, temo que se lastimen o juzguen de manera injusta
a dirigentes, que como bien dije, eran sensibles, honestos y eficaces pero
limitados en gran medida por la trituradora gigante y me refiero concretamente
sin mencionar nombres a los que dirigen nuestra productora de Koly. Durante
diez años han realizado las mejores producciones dramáticas de nuestra
televisión; y sabemos cuán limitados están de recursos, transportes,
combustibles, técnica e incluso hasta de guiones, pues tal parece que a los
guionistas no se les paga lo suficiente y no quieren escribir.

   ¿Qué los diferencia? Que hablan con sinceridad y exponen lo que tienen, pero
eso no es suficiente para producir una serie. El batido lleva: leche,  hielo, azúcar
y fruta. Si le falta un componente es otra cosa pero no es batido. Por no respetar
ese concepto nuestras producciones se hacen agónicas.¿Ustedes conciben
que un grupo de actores para producir una serie tuvieron que hospedarse en un
campismo que no tenia ni agua, por momentos ni para tomar, más los
mosquitos y el frío?. Esa serie es:  "Mucho Ruido" ¿Excelente verdad? Y todo por
que la productora no tenía presupuesto para hospedar en un lugar decente a un
colectivo de la televisión Cubana.

  ¿Es lógico que en un exterior (filmaciones fuera del estudio), en la destartalada
e incómoda guagua de maquillaje, sus trabajadoras hagan pipi en una lata por
no caminar doscientos metros por un trillo incómodo dentro del monte en busca
del baño improvisado? Sin embargo, en esa misma serie para asombro
nuestro, la alimentación fue muy buena. Hablo de " los Villalobos". No quiero
poner mas ejemplos, no se trata de denigrar la televisión, se trata de que
quienes tienen que ver con ella, entiendan que tienen que cambiar el concepto.
Hace unos cuantos años un dirigente del estado, nos dijo a un grupo de artistas
__ Ya le dimos dinero a la televisión,  ahora miren a ver qué van a hacer... , y yo le
respondí __Bueno y cuando se vuelvan a romper las cámaras y los autos, ¿nos
van a dar mas dinero?... Ahí esta el meollo del asunto. La televisión es
incosteable y no se quiere buscar una formula para que genere ganancias.  El
estado la subsidia por su importancia como medio de difusión y sobre todo por
su función política, como propaganda, divulgación, educación...y entretenimiento,
dentro de este último entra el deporte, que según la importancia de los eventos
ocupa espacios primerísimos. Pero nosotros los actores, músicos, humoristas,
bailarines ¿En qué lugar o escalón estamos? ¿cuántos minutos ocupamos en
la pantalla al día?. Compárenlo con los noticieros, informativos , revistas, mesa
redonda, educativos. Hace unos cuantos años no era así. La novela era diaria y
había dos aventuras,teatros ICR, cuentos ,comedias,  humorísticos, policíacos,
dramatizados infantiles fijos. ¿Cuantos espacios hemos perdidos?

    Si comparamos la televisión con el ICAIC, para buscar un paralelo o modelo a
seguir, los que conocemos los dos medios sabremos definir muchas
diferencias en muchos aspectos y no hablo solo de lo material, también del
respeto, la consideración.Es cierto que son dos medios con dinámicas
diferentes, pero la televisión debe encontrar su camino en lo que se refiere a
nosotros los artistas, pues que tal ves no le ha puesto suficiente empeño.

    Para concluir, los ofendidos, los que me acusan de reaccionario y
los que aún no salen de su asombro por una cartita, escrita por un
simple ciudadano de este país que lo único que ha querido es ser honesto
y desahogar acumuladas inquietudes, insatisfacciones y desavenencias,
les recuerdo que la función mas importante del ser humano "es pensar".
No debemos alarmarnos ni escandalizarnos porque alguien emita un
criterio diferente o equivocado. Aspiro a que un día, expresarse y
discernir también sea una costumbre para todos los cubanos.

Un Saludo: Tomey

La Habana 15-9-09

Comentario sobre ambas cartas








Publicado por Aimee Cabrera, corresponsal de
Miscelaneas de Cuba
www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=2
3159

(www.miscelaneasdecuba.net).- Estos son tiempos de debate, no
solo a nivel de centros laborales y escuelas, como han sugerido
los dirigentes gubernamentales, sino a nivel de calle, de familia y
hasta de Internet. La carta No.2 del actor Armando Tomey ha
causado revuelo en la capital, las impresiones y fotocopias pasan
de mano en mano, gracias a quienes tienen acceso a Internet y han
querido compartir las opiniones de Tomey, que son las de la
mayoría de los cubanos de a pie.

Los que tienen ésta hacen lo indecible por obtener la primera, de
todas maneras, la voluminosa misiva no solo critica las tétricas
condiciones laborales de los actores y actrices de la televisión, que
debe ser muy similar a la de los que trabajan en otros medios
afines.

Hasta no hace mucho tiempo, las situaciones estaban ahí, todos la
veían pero nadie se atrevía a opinar. Después de los análisis que
hicieron los trabajadores en sus centros, en que algunos
justificaron lo injustificable, mientras otros hicieron planteamientos
sinceros, la gente de pueblo comenzó a escribir, con más
frecuencia, a las secciones de quejas existentes en los diarios.

El periódico Granma del viernes tiene dos páginas para recoger
todo tipo de opinión de quienes no pierden las esperanzas de que
el comportamiento laboral, estudiantil, y de los cubanos en general,
cambie para bien de la sociedad.

El Juventud Rebelde tiene una sección diaria en la que se expone
el problema, se publica la respuesta que da un funcionario de la
entidad relacionada con la situación anómala, y en caso de que no
se reciba, se hace una relación con las entidades que no
contestaron. En el resto de los diarios capitalinos y de otras
provincias se puede observar estas secciones y como los lectores
se complacen en mantenerlas activas.

Mas es notable que todo quede en puras palabras, algunas
excusas, y pocas indemnizaciones morales y materiales. Por eso
hay quienes piensan que no vale la pena emitir juicios, plantear
verdades, si todas caen en saco roto.

No es de extrañar que hayan grupos poblacionales viviendo sin
agua potable meses y años, que sufran desbordamientos de
aguas albañales en sus viviendas y alrededores, que sen
desalojados de sus viviendas teniendo derecho a las mismas,
entre otras muchas calamidades leídas en los últimos meses, sin
contar con los sobornos y otras tragedias que se cuentan sólo a
sotto voce.

Estemos o no de acuerdo, la situación que viven los cubanos en
estos momentos es desesperante. Mientras existan dos monedas
y se siga pagando con la más devaluada, continuará el disgusto de
la población, que no sabrá como sortear tantas dificultades para
sobrevivir, las cuales dan lugar, en ocasiones, a un evidente desvío
de recursos y, a una corrupción que peligra con penetrar todos los
rincones de la Isla.

La única solución a tanta indisciplina no puede ser solo la
emigración. Es el momento de que, quienes tienen en sus manos
los destinos de millones de personas descontentas y frustradas,
se dediquen a escuchar a los más humildes, para llegar a un justo
entendimiento.
Armando Tomey ha trabajado en las telenovelas cubanas como: El sol
del batey; Pasión y prejuicio; La cara oculta de la luna; etc.