e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com
Copyright © 2009 María Argelia Vizcaíno
Manolo Torrente, cubano hasta la muerte
Por Alfonso Martin Camiñas-Muiña
(Cantante y sobrino de Manolo Torrente)

Se nos ha apagado otra estrella de Cuba y del exilio. Manolo Torrente, cantante y productor internacional, paseó la
música cubana por todo el mundo y fue uno de los más grandes luchadores por la libertad de Cuba. A
continuación, unas palabras sobre la vida de este gran cubano.

Manolo Torrente nació en El Vedado, Habana, el 7 de diciembre de 1925. Se crió junto a sus padres y ocho
hermanos. Siempre le interesó el campo cubano, y al terminar los estudios secundarios se trasladó a Pinar del Río,
donde se graduó de maestro en ciencias agrícolas.  Además de interesarle sus estudios, siempre le gustaba el
canto y participaba en la Coral de la Orquesta Filarmónica de La Habana. Uno de sus varios intereses era el
ejercicio y los deportes, y participó en carreras por toda Cuba, haciéndose campeón nacional de los 5000 metros, y
fue a Centroamérica representando a Cuba en los concursos deportivos.  Al regresar a Cuba se hace parte del
instituto del servicio militar y naval.  Participaba también como remero en las regatas del Yacht club de Cienfuegos.
Allí lo conocían familiarmente como el remero cantante, siempre deleitando a los que lo escuchaban, cuando
cantaba “Luna cienfueguera”, aquella pieza bella y nostálgica compuesta por José Ramón Muñiz Carballo (1910-
2001), y que se cantó por primera vez un 7 de diciembre de 1947, (al cumplir Manolo veintidós años) durante un
evento patriótico dedicado por el Ateneo de Cienfuegos a la memoria del general Antonio Maceo.

En 1948 participa en el programa “Voces nuevas” de Emilio Medrano que se trasmitía a través del circuito CMQ
desde La Habana, donde ganó primer premio y decidió dedicarse al canto como profesión. A principio de los años
50 trabajó en varios clubes de La Habana, cantando y participando con varios artistas cubanos, además de
compartir el escenario con artistas americanos que se presentaban en la capital habanera, estrellas como Vic
Damone, Frank Sinatra, Marlon Brando, Johnny Weismuller y otros.

A mediados de los 50 participa en varios programas de televisión en los Estados Unidos como “Arthur Godfrey
Talent Scouts”, y “Toast of the Town” de Ed Sullivan.  Trabajó también en varios países latinoamericanos cantando
por radio y en teatros.

Al regresar a Cuba participa en espectáculos del Casino Parisien del Hotel Nacional, y donde en 1956 es parte de
la revista musical “Espíritu Burlón” producida por el coreógrafo Sandor y donde compartió el escenario con Ana
Margarita Martínez Casado, Gina Romand, Natalia Herrera, el grupo de bailarinas del Casino, y las aguas
danzantes, haciendo dos presentaciones, una a las 10 y otra a la medianoche. En 1957 actúa en Panamá
acaparando aplausos en la emisora RPC y también en el teatro del hotel Panamá Hilton, donde le prorrogaron su
contrato por dos semanas adicionales debido a su popularidad. También participa durante esta década en varios
programas de televisión y radio en Cuba, como ‘El gran show de la mañana’,  “El casino de la alegría”, “Sábados de
Competidora”, y otros.

Al llegar la desgracia de la revolución cubana, y al ver la situación en la cual se encontraba su país, Manolo sale de
Cuba en 1960, esta vez para no volver, y se traslada a México, donde trabaja con Gina Romand en espectáculos
del coreógrafo Luis Trápaga.

Poco después va a Las Vegas, Nevada, donde produce por primera vez con el coreógrafo Freddy Manjón lo que se
convertiría en el famoso espectáculo “Latin Fire”, y que a lo largo de los años recorrería el mundo entero.  A fines
de 1961 actúa en Puerto Rico en el Hotel Hilton, donde canta en el Club Caribe acompañado por la orquesta de
Julio Gutiérrez. Canta frecuentemente por televisión de Las Vegas en el programa de Edmundo Ros, “Cocktails for
Two” en 1962 junto a Emilia Conde, “Broadway Goes Latin” en 1963, y también en 1964.  Durante estos años
trabaja también en las producciones “Latin Extravagance” del Hotel Fountainebleau en Miami Beach. Su producción
“Latin Fire” se presenta a través de los 60 en varios hoteles de Las Vegas como El Sahara, Dunes, Desert Inn, y en
1970 se establece en el Hotel Thunderbird en el Continental Room con “Latin Fire Follies”, “Latin Fire 1972” con la
participación de Clarita Díaz, Teresita Rodríguez y varios gauchos argentinos, y el año siguiente viaja con “Latin
Fire ’73” en una gira mundial que lo lleva a Grecia, Japón, Inglaterra, y muchos otros países a lo largo de 5 meses.
“Latin Fire” siguió en Las Vegas a lo largo de la década del 70 hasta 1982, cuando traslada su show al Hotel Eden
Roc de Miami Beach en el Pompeii Room.

A mediados de los 80 Manolo produce varios programas en Miami, y en 1985 presenta “Noche cubana” en el
Southeast Plaza en el centro de la ciudad de Miami (downtown)  para la decimosexta Conferencia Interamericana de
Contabilidad, donde una vez más demuestra su magnitud artística y su admiración por el arte ecuestre, llevando
majestuosos caballos finos.  También lleva carrozas de carnaval, una de las cuales transportaba a la cantante
cubana Blanca Varela,  haciendo toda una belleza la presentación. Participa también en varios eventos patrióticos y
políticos, siempre apoyando la causa por la libertad de su adorada Cuba.

En la década de los 90, Manolo decide mudarse a Miami, y en el 2001 presenta un gran programa en el Club Big
Five de Miami celebrando sus mas de 50 años de carrera artística, junto a la cantante Irene Farach y otros artistas,
y que atrajo un gran número de admiradores, entre ellos la reina del bolero Olga Guillot, Israel López Cachao,
Luisa Maria Guell, y muchos más.  

Manolo produjo entre el 2001-2007 numerosas funciones, actuando en el Club Tropigala del Fontainebleau Hotel
en Miami Beach, el Dade County Auditorium, el teatro Manuel Artime, y el teatro Bellas Artes, con mucha música
cubana, gracia, arte, patriotismo, y acompañado por excelentes artistas y cantantes como Tania Martí, Irene
Farach, Lázaro Horta, Vicky Roig, Mercedita Gil, Leo Heredia, Yolanda Mustelier, y siempre las muchachas “Latin
Fire”.  Entre estos maravillosos espectáculos se pueden mencionar “Latin Fire” (2001), “El amor todo lo puede”
(2004), “Todo Mi Amor a las Madres del Mundo” (2005), y en mayo del 2006 presentó “Nada tengo mientras no
tenga patria”, dedicado a Cuba, y “Rompiendo Cadenas” en noviembre del mismo año. También se presentó aquí
en West Palm Beach por primera vez en el 2006 en el Club cubano americano, donde hizo un recorrido musical por
la Cuba de ayer y hoy. En todas estas producciones se disfrutaron tardes y noches en que se sintió el amor que
tenía Manolo por su añorada Cuba, la campiña cubana, la buena música, el buen arte y baile, y siempre solía
terminar sus funciones con la canción “Gracias, Señor” de la compositora Mercy Ferrer, tema que demostraba su
profunda fe y dedicación a Dios. También durante esta época grabó varios discos con temas de compositores
cubanos y latinoamericanos, entre ellos Cesar Portillo de la luz, Miguel Matamoros, Bobby Capó, Osvaldo Farrés,
Mirta Silva, Eliseo Grenet, y muchos más.

En julio del año 2007 Manolo Torrente deleitó a su público por última vez con su profunda y poderosa voz, esta vez
con la producción “God Bless America”, donde se enfatizó lo que siempre decía, “Quiera, defienda, y respete los
Estados Unidos, pero nunca se olvide de sus raíces cubanas”.  Lo acompañaron sus amigos artistas, cantantes y
bailadores, la caballería mambisa de Lao Aguilera, y el coro de niños de la iglesia cristiana Buenas Nuevas.
Después de algunos problemas de salud durante los últimos dos años de su vida, falleció el pasado jueves 20 de
agosto en Miami. Durante su vida nunca dejó de luchar por su Cuba, la patria que tanto amó y defendió, y a la cual
lamentablemente no pudo regresar.

Las presentaciones de mi tío Manolo Torrente eran su mejor manera de cantarle a Cuba y demostrar el amor que
tenía por su país y su arte. Su apellido lo describía perfectamente: un torrente de talento, voz, patriotismo y
cubanía. El, al igual que toda mi familia, me enseñó a querer a Cuba, a amar a Dios, a nunca perder la esperanza
de ver una patria libre, a respetar los Estados Unidos, el país que le abrió los brazos al exilio cubano y le dio la
oportunidad de triunfar de nuevo fuera de la patria perdida, una patria que debía haber sido mía, la que me
robaron a mí y a toda mi generación.  Sin embargo, Manolo y muchos otros artistas exiliados se encargaron de
darme la oportunidad de vivir aquella Cuba de ayer, aunque fuera desde una luneta y por algunas horas.

En aquellas tardes que pasé viendo a mi tío Manolo cantar, bailar, y dedicarle todo su amor a Cuba, aprendí que
me queda una gran responsabilidad, un compromiso que me ha dejado tanto él como todos los otros artistas y
cantantes cubanos que admiro y que han muerto fuera de su patria; el deber de luchar por la libertad de Cuba y
nunca aceptar las cosas a medias.  El deber de nunca hacer tratos con el enemigo comunista, de nunca dejarme
ser engañado o confundido por personas que desean borrar el pasado y el dolor y menospreciar el valor del exilio
cubano, y sobre todo a entregarme en cuerpo y alma a todo proyecto que comience. Es por ellos y por mi familia
que no pierdo la esperanza ni el sueño de algún día pisar suelo cubano libre y soberano, porque como decía
Manolo, el día que se deja de soñar, se deja de vivir. El régimen castrista ha hecho todo lo posible para borrar el
nombre de aquellos que no apoyaron la destrucción de Cuba y que se vieron obligados a abandonarla, pero yo
hoy me prometo a mí mismo y a todo cubano hacer todo lo que pueda para asegurar que el nombre y la voz de
Manolo Torrente y de muchas otras estrellas de la Cuba libre del ayer vuelvan a brillar en la Cuba libre del futuro.

Que en paz descanse el señor Manolo Torrente, 1925-2009.
Manolo Torrente junto a Gina Romand en
Mexico
.
Agradecemos a Alfonso Martin Camiñas-Muiña esta gran colaboración para que nadie
más borre de la historia cultural del mundo el gran aporte de Manolo Torrente.