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Jorge Bruno Conde Roil.- Cantante de rock conocido musicalmente por “el Conde”,
nació el 6 de octubre de 1948 en el Cerro, La Habana. Bajo la influencia del rock de los
años 50 comienza a interesarse en este género e integra el grupo musical “Los Átomos”
dirigido por Armando Zequeira Romeu, lo que ocurrió de manera casual pues en una
fiesta el cantante de este grupo no llegó y Conde subió al escenario y cantó Black is
black, e inmediatamente después siguió cantando el resto de la noche, y quedó
contratado estando varios meses con el grupo. Hasta que el cantante de ”Los Kents”,
Frank Tony, sale para Estados Unidos, y le hacen una audición al Conde en casa de
Pachalides (nacido en USA y residente en Cuba), y pasa como cantante del combo de
rock que fue posiblemente el más popular entre la juventud de aquella década, gracias al
carisma y talento de Jorge Conde, sin embargo jamás el gobierno totalitario los reconoció
como profesionales por la tendencia de la dictadura a no aceptar los grupos de rock
cubano por no seguir sus lineamientos políticos. En 1974 pasó a los Almas Vertiginosas,
hasta el 1979 que salió ilegal para los Estados Unidos, en una balsa de confección
casera, exiliándose. En 1987, debido al auge de la música popular cubana llamada Salsa
y al poco caso que se le siguió al rock, formó su grupo de salsa, trabajando en Miami,
Nueva York, Orlando y Puerto Rico alejándose de la línea rockera para poder sobrevivir,
trabajando en el club “Gabriel”, en el “Dessire”, el suite “Shateua”, en el “Tropigala” y
otros, con más de mil de actuaciones, hasta finales de 1997 que comenzó con el grupo
Rocktalgia formado por los mejores exponentes del rock de Cuba en el exilio, trabajando
en diferentes lugares de Miami. A partir del año 2001 creó su propio grupo "Kondor",
presentándose regularmente  en la televisión y en la radio, igualmente en clubs,
discotecas y hoteles, manteniéndose en la línea del rock, por el mismo que fue tan
perseguido y censurado en Cuba. Es además compositor y se recuerda con la canción
que fue muy famosa titulada “Oh bembe, oh bamba” que interpretaba el grupo Los Barbas
en la década de 1970 y que milagrosamente radiaban los censores del castrismo. Falleció
en la ciudad de Miami el 15 de febrero de 2008. Artículos relacionados pulsando:
Apología del rock cubano y Fiesta en memoria del  Rock en Cuba.
Colaboró con esta información Arturo M. Del Monte.
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Ha fallecido el Rey del Rock de Cuba: El Conde
Por Waldo Fernández
www.marakka2000.com

El pasado sábado 16 de febrero recibí una noticia que me llenó de horror: Jorge Bruno
Conde, el roquero más famoso de la historia del Rock Underground Cubano había
fallecido el día anterior.

Para todos los que lo conocimos, “El Conde”, como le llamábamos, era un mito en la
historia de nuestra juventud llena de persecuciones en Cuba por el solo hecho de
escuchar Rock & Roll. Cantante de grupos famosos como Almas Vertiginosas y Los
Kents, El Conde llenó todos los espacios que nos faltaban en Cuba.

Recuerdo que oí hablar de él en el año 1967, cuando se realizaba una fiesta de 15
años de una amiga (Iraida) en el famoso Río Cristal. Me dijeron que tocaría ese día un
grupo llamado los Kents con su cantante el Conde. No lo conocía, pero ese día cuando
lo vi por primera vez, quedé conmovido dándome cuenta que estaba ante la presencia
de “alguien”.

Nos conocimos, tuve al placer de tenerlo de amigo, e inclusive compartir con el
momentos desagradables cuando las persecuciones y cuando la policía cubana se
metía en las fiestas de Rock para meter preso a cualquiera por el siempre hecho de
tener el pelo largo o escuchar la música del imperialismo.

En varias ocasiones compartimos celdas de estaciones de policía. Recuerdo una en
especial en Guanabo en 1968, otra fiesta de 15 años, donde la policía, no solo paró la
fiesta, si no que se llevaron a todos los que teníamos el pelo largo entre ellos el Conde
y yo. En la estación de policía formamos un escándalo para que nos soltaran y no
cabíamos tanta gente pues las celdas eran pequeñas.
Suerte para nosotros que entre los “peluos” había un hijo de un comandante y nos
soltaron a todos.

Muchas anécdotas vienen a mi mente que es imposible contarlas todas. Se podrían
escribir muchos libros para contar todas las historias de nuestra juventud en Cuba,
entre ellos, varios de El Conde.
Después por momentos que vivimos todos los jóvenes, empezamos a agarrar rumbos
diferentes como prisiones, el SMO y tantas cosas que revolucionaron a Cuba en esa
época. Vi al Conde por última vez en Cuba en el año 1971 cuando nació mi hija y fue a
conocerla.

Me enteré que se había ido en una balsa en 1979, siendo casi pionero de esta forma de
viajar que se popularizó en Cuba en el 1994 cuando la crisis de los Balseros. Me
encontré con él en el año 1982 en un taller de mecánica donde fue a arreglar su carro.
Allí no nos perdimos la pista y seguíamos visitándonos hasta que en el año 1997 se dio
un gran concierto que unió a toda la generación de roqueros y hippies cubanos en
Miami: El Concierto de Rockstalgia que todos recuerdan con amor. Ese día fueron más
de dos mil personas a un concierto extraordinario en tierras de libertad.

A partir de allí surgieron muchos conciertos de diferentes roqueros que unían bandas
de todas partes de Cuba entre ellos Los Gnomos, Almas Vertiginosas, Dimensión
Vertical, Los Kents, Los Yets y tantos otros que llenaron el vacío de ese tipo de música
en la Cuba de lo años 60’s, y 70’s.

El 2 de diciembre, 2007, se realizó un concierto en Homenaje a John Lennon en mi casa
donde tocaría la banda “EscapeBand” de Pepito El Gnomo con música de los Beatles.
Cuando El Conde se enteró me llamó y me dijo:

- Nosotros tenemos que tocar en este homenaje.

Se refería a la banda Kondor, del cual era cantante al momento de morir.

Empezó a tocar EscapeBand y cerró la noche el grupo Kondor con el inimitable Jorge
Conde. Una fiesta para recordar donde nos reunimos más de 300 personas, todas
amantes del Rock y amigos de más de cuarenta años.

Ese día se encontraba allí, Oliva, gran músico también, pianista y bajista del grupo Los
Dada, quién falleciera recientemente el 26 de diciembre.

El Cuba nos reíamos del Conde por sus famosos “forros” con el inglés de las canciones.
Años después lo admirábamos y nos maravillábamos de lo bien que había aprendido el
idioma en los Estados Unidos.

En el mundo entero se considera a Elvis Presley como el Rey del Rock.
Nosotros los
cubanos, considerábamos a Jorge Bruno Conde como nuestro rey del Rock.

Ha muerto el Rey. Gloria eterna a nuestro ídolo de todos los tiempos y que descanse en
paz nuestro Gran Rey: JORGE BRUNO CONDE.

¡SIEMPRE TE RECORDAREMOS!
¿Conoces al Conde?
Juan González Febles
www.cubanet.org

LA HABANA, agosto, 2004 (www.cubanet.org) - Responder
afirmativamente la pregunta que da título a este trabajo equivalía a
ser rechazado en la Escuela Especial Lenin en los setenta. La
pregunta de marras formaba parte de la batería que usaron los
entrevistadores que recibían a los aspirantes a estudiar en aquella
selecta escuela. Era el escenario de fondo de una época. Era el
decenio gris (1971-1980). Se completaba un proceso de
estalinización.

Jorge Conde era un icono de la contracultura en Cuba en aquellos
momentos. No era un delincuente; era sólo un cantante de rock.
Rubio, algo, delgado y bien plantado, usaba una copiosa melena.
Su voz guardaba semejanzas tímbricas con la del solista británico
del grupo Led Zeppelín, Robert Plant.
Conde era el cantante
solista de los Kent. La muchachada de aquellos tiempos adoró
a los Kent
.

Junto a los Kent hubo otras bandas nacionales de rock’n roll. A
mediados de la década de los setenta, los Jets, Sesiones Ocultas,
Gnomos, Dimensión Vertical, Pacíficos y Almas Vertiginosas
dieron mucho que hablar en la capital. Los guitarristas, pianistas,
bajistas y percusionistas de aquellas bandas se convirtieron en
blancos ideológicos del régimen, como sucedió con Conde.
Esas figuras de relieve del rock de los sesenta y los setenta en no
pocas ocasiones pagaron un alto costo por su celebridad. Unos
(los menos) se adaptaron al establishment. Otros, (la mayoría)
marcharon al exilio. Algunos quedaron por ahí marginados, otros
murieron. Un grupo considerable guardó prisión o fue reprimido
en algunas de las razzias organizadas por la policía política. Otros
resultaron encarcelados por violación a los estrictos códigos
vigentes en el ejército.

Pero aquella contracultura no se limitó a los músicos. Los hubo
que no cantaron o tocaron instrumento musical alguno y ocuparon
su espacio en aquella farándula clandestina. Ellos contribuyeron a
mitigar aquel tedio. ¿Cómo olvidar a Raúl el Banano, a Ricky el de
5ta. y B, a Tommy el del Nuevo Vedado, a Willy el del Palo, a
Mezclilla?

Aquella farándula roquera, juvenil y gozadora tuvo de todo. Poetas
y escritores, pintores y diseñadores, filósofos y pensadores que no
fueron y se perdieron en el laberinto. Entre ellos hubo hijos de
personeros de primera línea del régimen.
Joaquín Ordoqui, Eden
Mendoza, Guillero Rodiles, Yamilé Calcines, Roxana Vieta,
Berta Rivas
y más. Pero la más emblemática entre todos fue, sin
duda alguna,
Alina. Alina era la Hija del Diablo.

Alina Fernández Revuelta era la hija del gobernante Fidel Castro.
También fue una de las más extraordinarias figuras en esta
contracultura. Nadie los “epató” más, nadie los escandalizó mejor.
Era “atendida” por la señora Celia Sánchez y por el señor José
Abrantes, ambos difuntos. Como quien dice la zanahoria y el
garrote. El hijo y el espíritu santo en la trinidad diabólica del
panteón castrista.

Pero ella consiguió burlarlos y seguir siendo quien era. En no
pocas ocasiones la internaron en instalaciones psiquiátricas para
uso exclusivo de la nomenclatura. Decían que estaba loca o que
andaba inadaptada. Luego de pasar una temporada por esos
lugares salía aparentemente restablecida. Entonces hacía gala de su
talento y participaba en el equipo de redacción de aquel bodrio de
la autoría de Antonio Núñez Jiménez titulado “En marcha con
Fidel”.

Poco después volvía a escandalizarlos con un tórrido, apasionado
y ruidoso romance con un galán del cine español en visita de
trabajo en la Isla. Así era, espectacular e impredecible. Su exilio
estuvo matizado por los toques mediáticos del ritmo trepidante de
su existencia. Salió por la puerta grande de un aeropuerto, con
peluca y maquillaje. Así dedicó una glamorosa trompetilla de
despedida al régimen, la última en Cuba.

Otra figura inolvidable fue sin lugar a dudas Joaquinito Ordoqui Jr.
Su fantasma parece pasear por la esquina de 23 y L. Hay quien
dice haberlo visto con sus zapatones, su blue jean de marca
desteñido y el gabán que usaba, parecido a los que puso en boga
Mick Jagger. Joaquinito con sus espejuelos y su pipa maloliente en
que solía fumarlo todo. Hasta tabaco en contadas ocasiones.
Por acá en La Habana los nostálgicos entre los cuarenta y los
cincuenta y tantos cuentan con dos templos para la evocación.
Uno se encuentra en el Café Cantante del Teatro Nacional, el otro
en el Club La Zorra y el Cuervo, en La Rampa, Vedado. Unos Kent
restaurados y animosos se ocupan del Café Cantante, mientras que
unos entusiastas calvos barrigudos lo hacen en La Zorra como
rejuvenecidos Dimensión Vertical.

Veinte años no es nada, y las distancias no existen. En la otra orilla
de La Habana, en Miami, la “rockstalgia” hace de las suyas. Pero
dicen que ellos por allá, con el Conde en persona.
El Conde y Waldo Fernández cantando en casa
de este último.
María Argelia Vizcaino y El Conde en casa de
Chela y  Waldo Fernández, en el homenaje a
John Lennon.
Mamito, El Conde y Eddy Calderón.
Parte de los integrantes del grupo Kondor, con
su cantante El Conde y Benítez.
Rogelio Vizcaino representante del grupo Los Kulpables; Jorge Conde, del
grupo Los Kents, y Enrique Illa del grupo Los Mensajeros.
Jorge Conde, en plena descarga en casa de Waldo Fernández, el 2 de
diciembre, 2007, y disfrutando la actuación entre el público se destaca el
guitarrista Arturo Fuerte con su característico pañúelo en la cabeza.
Foto de Arturo Del Monte, presidente de MAD Del Monte Media Corp.
El Rey ha muerto, viva el Rey
Alexander Domínguez
vivalayuma@yahoo.com

Acaba de morir en Miami alguien que, no queriendo ser más que El Conde, fue,
para todos los rockeros de la generación de los 60’s hasta hoy, nuestro Rey.
Me refiero a Jorge Bruno Conde, más conocido como “El Conde”.

El Conde vivía en una burbuja de fama que él mismo se había creado y llevaba
al escenario –pequeño o grande- toda esa pasión de alguien que estaba poseído
por el rock y, por ende, nos hacía sentir como parte de su gran concierto
imaginativo aunque sólo fuésemos unos pocos.

Cantaba yo con los Almas Vertiginosas hasta que, abrumado por problemas
políticos y la prisión y muerte de mi padre, caí en un estado depresivo que hizo
que mermaran mis interpretaciones con el grupo y fue entonces que El Conde
me substituyó y, como era de esperar. Los Almas… revivieron tiempos de
gloria y volvieron a situarse en el primer lugar de preferencias de los “pelú’os”,
como nos llamaba el régimen despectivamente.

Éramos una generación apasionada subyugada por el “diversionismo
ideológico” que, para el régimen castrista, significaba escuchar, bailar o
interpretar música de los grupos ingleses o de “La Yuma”.
Fueron muchas las humillaciones a que nos sometió el régimen como cortarnos
el cabello, desgarrar nuestros ajustados “pitusas” (jeans) e incautarnos los
discos, instrumentos o cualquier símbolo rockero, incluso camisetas del
movimiento Peace y hasta dispersar a nuestros fans donde quiera que
tocásemos.

El Conde, sin quererlo, se convirtió en nuestra bandera de protesta y
colmábamos sus conciertos donde su “arritmia escénica” era como un símbolo
de la disconformidad con el ritmo que nos quería imponer el régimen y nos
enseño, con toda su humildad, algo que debe ser el superobjetivo de un artista:
“hagas lo que hagas, hazlo con pasión”.

El Conde no cantó, como era su deseo, ante grandes multitudes pero si ha
quedado como tinta indeleble en los corazones de toda una multitudinaria
generación que, sin importarles las represalias, acudíamos a sus conciertos
aunque sólo fuera para verlo entrar y escucharlo detrás de la cerca.
El Rey ha muerto, Viva el Rey.
El popular combo Los Kents y su cantante líder
El Conde.
Foto cotersía de Waldo Fernández
http://www.marakka2000.blogspot.com
Marakka 2000, Inc / 1551 SW 8 St, Miami Fla 33135
http://www.marakka2000.com (305) 642-8885
Encuentro de dos rockeros: Rogelio Vizcaíno del
combo Los Kulpables (escúchelos en
Apología
del rock cubano) y Jorge Conde de Los Kents, de
Almas Vertiginosas y del grupo Kondor.
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Jorge Bruno Conde, tuvo un emotivo funeral el martes 19 de febrero,
2008, en la Funeraria Nacional localizada en el 151 NW 37 AVE, Miami,
de 6 de la tarde a 12 de la noche, gracias a sus amigos y fans que
quisieron darle una despedida digna de un rey.

A continuación compartimos los mensajes recibidos en los buzones
electrónicos de Waldo Fernández y María Argelia Vizcaíno:

Pase a la página #2  
PULSE AQUÍ
Están escuchando al Conde en una excelente
interpretación de "Stairway to heaven" junto al grupo
Kóndor, aunque lamentamos que la calidad de grabación
no es la más apropiada.
Un enlace para ver un video dedicado al
Conde pueden encontrar en
www.telebemba.com, cortesía de Ricardo
Vega y Zoe Valdés.
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com
Copyright © 2010 María Argelia Vizcaíno