Rolando Ochoa, primer Mister Televisión en Cuba
Por María Argelia Vizcaíno

El 12 de julio de este 2008, cumple 92 años Rolando Ochoa, quien con su
esposa
Pepa Berrio (ya fallecida), fueron genuinos baluartes de la radio,
teatro y televisión en Cuba, contribuyendo a la fundación de la cultura hispana
de la ciudad de Miami.
Según ese experto de farándula de Cuba que ha sido
Rosendo Rosell y
buscando en el primer tomo de sus leídos libros, nos damos cuenta que esta
pareja de artistas de cubanos que estuvieron casados más de 60 años, están
entre los “que más han rendido (en el buen sentido de la palabra)” por los
años que se entregaron al mundo del entretenimiento.
Rolando Ochoa nació en la calle Habana, de la Habana Vieja, en 1916, hijo
de un popular farmacéutico que trabajaba en la Droguería Sarrá de la esquina
de Compostela y Teniente Rey, quien por sus relaciones con el escritor de
libretos
Pepito Sánchez Arcilla (guionista de Cecilia Valdés y María Belén
Chacón) amigo del dueño del teatro Martí, Don Agustín Rodríguez, fue que
comenzó profesionalmente en el espectáculo a la edad de 16 años.
Pero antes, Rolando estudió en la escuela primaria La Salle, de la avenida
Carlos III, pasando por el Centro de Dependientes, junto con su hermana, y
culminando la superior en la escuela de Regla, participando siempre en las
comedias de fin de curso, y caracterizando a sus maestros y condiscípulos, en
especial imitando a uno de los mejores actores del teatro bufo de su tiempo
como fue Sergio Acebal, del que se aprendió un monólogo que recitaba de
memoria a la edad de 12 años sobre un negrito catedrático.
Fue en el Teatro Martí donde conoció a quien iba a ser su esposa para toda la
vida y madre de sus cuatro hijos (Cecilia, Josefina, Susana y Rolando). Doña
Pepa Berrio, quien provenía de una familia de actores españoles y actuaba a
su vez desde que era niña, recorriendo toda la América antes de radicarse en
La Habana en 1933. Junto a su hermana
Lolita eran coristas del teatro. Luego
llegaron a ser muy famosas, especialmente Lolita que siguió su carrera en el
exilio en Puerto Rico al lado de
Charityn Goico en su programa de televisión.
Pero Pepa no se quedó atrás, aunque hizo menos radio y televisión porque
prefería cuidar a los hijos en la casa, fue imprescindible en el gustado
programa
La Familia Pilón, que escribía Francisco Pazos y ella protagonizaba
junto a
Ramón Veloz y Lilia Lazo. Pero antes, entre 1936 a 1939 formó
pareja de bailes con su esposo Rolando y recorrieron el Centro y el Sur de
nuestra América. Estuvieron en la compañía artística llamada La Bella Camelia
en 1937, y en 1938 pasaron a la compañía del gran comediante cubano
Leopoldo Fernández, que fue su gran amigo de toda la vida. En el año 1939
salieron de gira con la compañía Happy y Triana, por las islas de Puerto Rico y
República Dominicana. Fue en este último país que bailaron un merengue
dominicano que hasta lo nativos se sorprendieron de su brillantez, porque
todavía no era un baile reconocido internacionalmente.
Para 1941 comenzó en la compañía de zarzuelas y operetas dirigida por
Miguel de Grandy y Antonio Palacios en el Teatro Principal de la Comedia
de La Habana, entre sus más importantes puestas en escena estuvo en el
gran estreno de la zarzuela “Luisa Fernanda” de Moreno Torroba, el 15 de
enero de 1942, junto a
Rosita Fornés que tenía el rol de la duquesa Carolina
y
Zoraida Marrero el protagónico de Luisa Fernanda, además trabajaron los
directores y
Paco Obregón. Le siguieron muchas otras como: La Dolorosa; La
leyenda del Beso; Las Leandras; Cecilia Valdés; El Batey; El Mayoral; Rosa La
China; María la O; El Cafetal; María Belén Chacón, estas últimas de verdadero
sabor criollo.
Casi al mismo tiempo entre 1941 al 1944 actuó en los programas radiales de
La Tremenda Corte escrito por el comediógrafo
Castor Vispo, y producidos
por
Mario Barral, con Leopoldo Fernández “Tres Patines”, por la Cadena
Azul de
Amado Trinidad, y posteriormente, por la cadena CMQ-Radio, de La
Habana. Para pasar de 1945 al 50 contratado para CMQ- Radio de los
hermanos
Mestre, al programa “Haciendo Radio”, que lo llevó Gaspar
Pumarejo
. También animó un programa de variedades llamado El show
Trinidad y Hermanos; La Piquera de los Rollos, escrito por
Francisco
Vergara
; El doctor Chapottín con Enrique Arredondo; El Tribunal de la
Alegría; Monina en el Aire y otros.
Además, con la primera estrella
Minín Bujones, trabajó en el recordado
programa “Minín y Rolando”, escrito por
Arturo Liendo, también en los
famosos episodios de Chan Li Po que transmitían por radio en 1948, que
escribía el incomparable
Félix B. Caignet, representando un chinito alegre
llamado Fu Chi Lan. Todos sus personajes fueron del agrado del público como
el Chuchero del programa radial El Rincón Criollo que dirigía
Emilio Medrano
a inicios de los años cuarenta, el Gaucho Kresto, de
María Julia Casanova, y
el de Perico Trastrueque, que hablaba al revés, con libreto de Liendo.
La televisión de Cuba comenzó seguida de la de Estados Unidos el 24 de
octubre de 1950, con la salida al aire del Canal 4, continuando el Canal 6 de
CMQ-Televisión en el mes de diciembre del mismo año, y ya para el 11 de
marzo de 1951, Rolando comenzó a trabajar en este último, en el programa
“El
Cabaret Regalías”
, los miércoles de 8:30 a 9:30 p.m., con libreto de
Francisco Vergara, producido por Carlos Suárez, y dirigido por José
Antonio Alonso
en sus inicios. Por cuestiones de patrocinadores el programa
pasó a ser
“Casino de la Alegría” y Ochoa en dicho programa, además de
intercalar unos exquisitos y divertidos monólogos que hicieron historia en la
televisión cubana, y recitar algún que otro poema, presentó a las más
importantes figuras del patio desde el Ballet de
Alicia Alonso hasta la
orquesta Sabor de Cuba que dirigía
Bebo Valdés, y figuras extranjeras, como
el chileno
Oswaldo Gómez  “El Indio Araucano” (quien vivió en Cuba hasta
1966), la puertorriqueña
Lucy Fabery, que tenía un contrato permanente con
CMQ y el mexicano Pedro Vargas (el 10 de septiembre de 1952). Se
especializó en caracterizar personajes que tenían alguna relación con los
invitados de la noche como cuando estuvo el destacado compositor de México
Agustín Lara, el miércoles, 16 de julio de 1952, que salió vestido de charro
mexicano disparando tiros y disgustando al maestro. Este fue por once años el
primer programa de la televisión cubana.
Fue Ochoa considerado entre los mejores animadores de América, de ahí que
lo escogieran para los principales espectáculos, como el especial que
transmitió el canal 6 dentro de un programa de lucha libre, que se desarrolló
en el antiguo Palacio de los Deportes, que se encontraba en el área que
desde finales de los 50, ocupa el Hotel Havana-Riviera, donde se presentaron
entre otros, la exótica bailarina
Tongolele y el cantante mexicano Tito Guizar,
en febrero de 1951. También fue el locutor a mediados de los cuarenta del
prestigioso cabaret Sans Soucí, donde sin saber inglés hacía las
presentaciones de los destacados artistas en español y en el idioma de
Shakespeare, por lo que tenía que aprender de memoria la fonética de la
trascripción de los textos. Por tal motivo, cuando en 1952 comienzan a darse
los premios de
Mister y Miss televisión cubana, son seleccionados
mediante el voto popular,
Rolando Ochoa y Lilia Lazo.
Cuando renunció a la televisión a raíz de la intervención del canal por los
comunistas, comenzó a trabajar con
Leopoldo Fernández en su compañía
del Teatro Nacional de La Habana, hasta finales de 1961, que también le
suspendieron las funciones independientes al gobierno castrista. Salió de
Cuba el 7 de octubre de 1962, junto a su familia, en  uno de los últimos vuelos
antes de la trágica Crisis de Octubre, que se suspenden los viajes directos a
Estados Unidos.
En Miami empezó pintando casas hasta que llegó
Leopoldo Fernández y
formó su compañía de teatro. Entre 1962 a 1966 fue locutor de la estación de
radio La Fabulosa; a partir de 1964 participó en los shows de
Mara y Orlando
en el Miami Auditorium, y en la Fundación Gratelli de
Pili de la Rosa y Martha
Pérez
; y el Show de los Grandes que producía Rosendo Rosell, pero primero
se desempeñó como maestro de ceremonias en los cabarets Sheresada,
Monsieur Pierre y el Prila Restaurant. Después, de 1967 a 1969 viajó a Puerto
Rico contratado por
Alberto González para el canal 11 del Sr. Pérez Ferry.
De regreso a la capital del exilio tuvo el honor de ser el maestro de ceremonias
en la inauguración del Teatro Lecuona el 26 de 1975 al lado de sus
empresarios
Geraldine y Pepe Delgado, donde las intérpretes del maestro
en el exilio lucieron sus canciones, entre ellas
Hortensia Coalla, Tomacita
Núñez y Amalia Martos
. Y además animó junto a Irmita Cambó el lucido
evento de Miss Cuban American 1989, celebrado en el Koubek Memorial
Center.
Aunque hizo mucha radio, teatro y televisión desde Cuba, no trabajó tanto en
el cine, sin embargo se recuerda su participación en
Romance del Palmar,
donde hizo el papel de un lector de tabaquería; y en
Hitler soy yo (1943) de
Manuel Alonso, que protagonizó dos personajes: un astrólogo medio bobo y
el del General von Keke.
Rumba en televisión (1950), de Evelia Joffre; La
vuelta a Cuba en 80 minutos
(1958), de Manuel Samaniego Conde.
Luego, ya en el exilio, en Puerto Rico, hizo de guardaespaldas en una película
de
Juan Orol.
También sus hijos desde pequeños se presentaron en el Cabaret Regalías
imitando a grandes artistas haciendo doblajes de sus números musicales. El
que más se recuerda fue
Rolandito Ochoa Berrio, quien nació el 8 de
noviembre de 1943 en La Habana, y comenzó su carrera artística en enero de
1951 en la CMQ, apenas recién fundado el canal, y participando en dos
películas: Ángeles de la Calle y El Tesoro de Isla de Pinos (ambas con guión
de Félix B. Caignet). Y en Miami tiene un grupo musical que se llama Fórmula
8-A. (
www.formula8a.com).
Los que han pretendido borrar de la historia el paso de grandes artistas por el
sólo hecho de que decidieron vivir en libertad en el extranjero, no podrán
lograrlo, al menos mientras existan seres humanos que tratemos de
rescatarlos del olvido como fue el arduo trabajo realizado por el cantante y
productor
Pedro Román, que con el esfuerzo y cooperación de un grupo de
exiliados cubanos lograron crear el
Parque o Paseo de la Cultura Cubana
en Hialeah
en 1993. En el mismo, Rolando Ochoa dejó plasmada su huella,
junto a la de otras luminarias de nuestro mundo del espectáculo (
www.
mariaargeliavizcaino.com/c-FundCultCubMiami.html ).
Ningún artista debe ser olvidado, pero los de tan amplia trayectoria como
Rolando Ochoa, que llenan de orgullo a todos sus compatriotas, mucho
menos. Un gran artista como éste merece un homenaje en vida y si es
televisivo, mucho mejor, por algo fue Mister Televisión.-

Opiniones y sugerencias bienvenidos a mariaargelia@hotmail.com. Más
trabajos de la autora puede encontrarlo visitando www.mariaargeliavizcaino.com
También sus hijos desde pequeños se
presentaron en el Cabaret Regalías imitando a
grandes artistas haciendo doblajes de sus
números musicales. El que más se recuerda fue
Rolandito Ochoa Berrio, quien nació el 8 de
noviembre de 1943 en La Habana, y comenzó su
carrera artística en enero de 1951 en la CMQ,
apenas recién fundado el canal, y participando en
dos películas: Ángeles de la Calle y El Tesoro de
Isla de Pinos (ambas con guión de Félix B.
Caignet). Y en Miami tiene un grupo musical que se
llama Fórmula 8-A. (
www.formula8a.com).
Fue en el Teatro Martí donde conoció a quien iba a
ser su esposa para toda la vida y madre de sus
cuatro hijos (Cecilia, Josefina, Susana y Rolando).
Doña Pepa Berrio,
Junto a su hermana Lolita Berrio eran coristas del
teatro. Luego llegaron a ser muy famosas,
especialmente Lolita que siguió su carrera en el
exilio en Puerto Rico al lado de Charityn Goico en
su programa de televisión.
Rolando Ochoa a los 90 años.
e-mail  -  
mariaargelia@hotmail.com
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