ESTAMPAS DE CUBA POR
MARIA ARGELIA VIZCAINO

Sugerencia para que Geño
Acosta realice su sueño
El promotor y productor don Eugenio Acosta  Ithier, dueño del
Salón El Coabey, aspira a presentar en San Juan, Puerto Rico un
concierto con los talentos cubanos y boricuas por su tercer disco
“Son Cuba y Puerto Rico”. También está anunciando que Gilberto
Santa Rosa “lo esperan en La Habana con los brazos abiertos”.

Acosta, quien es más conocido por Geño está preocupado por lo
difícil de realizar su sueño y ha declarado -según relata
Jaime
Torres Torres
, en su columna Salseando del pasado 31 de
mayo, 2007- que:
“Vamos a emplazar al Instituto de Cultura
Puertorriqueña  a que respalde un proyecto de esa naturaleza,
porque esto es un proyecto cultural. Esto no tiene que ver con
política. El ICP debe gestionar a través del Departamento de
Estado el visado de los artistas cubanos”.

También, según Torres Torres, asevera Geño que cuando “el
Caballero de la Salsa visite el hermano país antillano ‘un lado de
la isla se hundirá’ porque el pueblo se desbordará en el
aeropuerto para recibirlo cálidamente”.
Y nos recuerda que Andy
Montañez
“es un ídolo en Cuba, al igual que El Gran Combo y
Gilberto. Cuando Gilberto vaya se hundirá un canto de la isla
porque lo están esperando hace tiempo”.

En el artículo de Torres Torres nos aclara: “Que se sepa,
Gilbertito nunca ha viajado a Cuba desde que es artista exclusivo
de Sony. ¡Y cómo le gusta la música cubana! La del trovador
Polo Montañez, la de Pablo Milanés, la de las charangas
tradicionales  u orquestas típicas cubanas y los viejos sones de
Miguelito Cuní y  Beny Moré”
Y recalca, para los que aún no se
han enterado:
“Sin embargo, el Niño de Tras Talleres, Andy
Montañez es un consecuente visitante y amigo de la Cuba
musical de ayer, hoy y siempre”.

Se me ocurre sugerirle una idea a Geño Acosta, para que pueda
llevar a efecto su maravilloso sueño y demuestre que de verdad
es un proyecto que no tiene que ver con política, así que deberían
invitar a los cantantes apolíticos de la isla de Cuba y que incluyan
también a los exiliados:
Isaac Delgado; Rey Ruiz; Manolín el
Médico de la Salsa; las hermanas Nuviola; Albita Rodríguez;
Willy Chirino; Carlos Manuel; Dany Lozada; Roberto Torres;
Hansel y Raúl; Gianko Gómez Medina; Anthony “Miles” Peña;
Rafael Padrino Esquivel; Lucrecia Pérez; Elaine y su Cubaney;
Vanesa Formell Medina; Avana; Mayte; Bobby Leonard; Luis
Bofill; Michel Calvo; Marcos Domenech; Juan Carlos Formell;
Chico Alvarez; Chichí Caney; Gaby Gabriel; Jesús Alejandro
Pérez “El Niño”; Alberto GV; La Palabra; Danny Rojo; Marland
Rodríguez; Fabián Alonso; Marlon Fernández; Jorge Alberto
González (el gallito del son) Anabel y su grupo Ke o Ké; Iris
Sandra Cepeda; Jacqueline Castellanos; Candi Sosa; Yordamis
Megret; Delia González y su Tumbao; Conjunto Progreso; y las
Orquestas: Acheré; Habanason; Cubanoson; Tradison; Tiempo
Libre; Amilcar Suárez y su Salsa Matriz; Jose Torres y Salsa
Tropical; SonSublime; Típica Tropical; Tropicana; El Piquete;
Gilito y su Clave,
etc.

Y estos son solamente nombres de cantantes y orquestas de
música popular cubana, pero tengo cientos de nombres de
músicos, y cantantes de otros géneros, como el
Trío Matancero;
Lázaro Horta; Lidia Rosa Hernández; Luisa María Güell; los
trovadores Mike Porcel, Dacio Tomás Alfonso y Manolo Blanco;
Qbanito; el Trío Ekilátero; Trío Xtasis; Carlos Oliva y los
Sobrinos del Juez; Tanya; Maggie Carlés; Luis Nodal; Pedro
Román; Dinorah Argüelles; Hilda Luisa Díaz Perera; Yalil Guerra;
Fidel García Cañizares; Alexis Morejón; Lourdes Santiesteban;
el rockero Jorge Conde; David de Alba; Alex del Sol; Roberto
Díaz; los bajistas Carlos del Pino, Antonio Gómez Sotolongo y
Rafael Almazán; los guitarristas José Ángel Navarro, José
Olivera, Arturo Fuerte y Nelson Rodríguez Herrera; las
compositoras Mari Lauret y Concha Valdés Miranda; los
comediantes Gilberto Reyes y Juanito Panchín; el virtuoso del
violín Pedro Alfonso
y tantos otros, sin contar los que murieron
añorando regresar a cantar en la patria libre, igual que lo hacen
cotidianamente los puertorriqueños en la patria de Hostos, los
dominicanos en la de Duarte y los mexicanos en la de Hidalgo,
por poner unos pocos ejemplos.

Pero Geño asegura que
“el mayor  obstáculo en el asunto de las
visas es la política implantada por  Bush, que  piensa que los
cubanos son terroristas”.

Para eso podrían tratar de que no participara ningún miembro del
buró político castrista como
Silvio Rodríguez, quien es además
amigo personal del tirano de Cuba, igualmente que no fueran los
que son integrantes del Partido Comunista de Cuba, ya que se
sabe que la mayor de las Antillas mantiene vigente un gobierno
terrorista, donde se refugian terroristas perseguidos, que han
entrenado y financiado a grupos sumamente criminales como
ETA, los narcoguerrilleros colombianos y los del Movimiento de
Liberación Palestina, entre muchos, y por si fuera poco
mantienen relaciones estrechas con países enemigos de la
Unión Americana, que protegen a los terroristas que los han
agredido. Por lo que sería lógico que asistan solamente los
músicos de Cuba que no son políticos, así el gobierno de Bush
no tendrían que oponerse ni pensar que trabajan para imponer el
terror.

Y si de esta forma no funciona, porque la política actual de
Estados Unidos juzga a todos los músicos de la isla por igual, o
porque por alguna casualidad todos son miembros del Partido
Comunista, o porque los que no son miembros del Partido no
tienen derecho a viajar sin escoltas militares vestidos de civil
para que los vigilen y no se les escapen quedándose en el
exterior (como han hecho muchos como
Paquito D’Rivera, Arturo
Sandoval
, etc), pues sería muy provechoso que se invitara a los
artistas cubanos que no los dejan entrar a Cuba porque
mantienen un pensamiento disonante con el régimen, o porque
no comparten con el gobierno la ganancia que devengan, o
porque les exigen ciertos requisitos bastantes humillantes para
un nacional que reside en el exterior y desee regresar de visita a
su país de origen.

Sería lo más justo, si el proyecto en realidad no es político ya que
el disco se llama “Son Cuba y Puerto Rico”, que participaran
todos, los de adentro y los de afuera, en resumida somos un
mismo pueblo, solo dividido por un gobierno despótico que
impone un sistema de apharteid repudiable.

Entonces sí que todos esos productores, compositores e
intérpretes de otras latitudes que acaban de regresar de esa
convención internacional con Cuba Discos, que
"aspiran a
distribuir, mercadear y promover sus productos en la tierra de
Martí”
sí van a tener quienes le paguen en dólar su mercancía,
porque los únicos hasta el momento que pueden tener la
moneda del enemigo yanqui son los que residen en el exterior, y
por supuesto los miembros del buró político (casualmente
amigos de Andy Montañez) que son muy pocos. Porque no se
imaginarán esos mercaderes que el pueblo cubano podrá tener
acceso a su mercancía, a no ser que se la vendan en “chavitos”
(como llaman a su moneda nacional) y a un precio asequible,
muy barato, ya que el promedio per cápita de la mayoría de la
población es de menos de $20.00 al mes, y como está el precio
de los artículos de mayor necesidad, no creo que les alcance
para comprar música extranjera.

Si de verdad pudieran estar todos juntos, para disfrute del pueblo
cubano que tanto lo merece, lo que sustenta Geño Acosta,
“de
que el día en que el Caballero de la Salsa (Gilberto Santa Rosa)
visite el hermano país antillano ‘un lado de la isla se hundirá’
porque el pueblo se desbordará en el aeropuerto para recibirlo
cálidamente”
, se quedará chiquito, ya que son tantos los que allí
acudirán, que el que se hundirá será el régimen castrista que no
los deja vivir en libertad, que los segrega y le prohibe a su pueblo
que se informe independientemente, que tenga la opción de vivir
donde quiera, a expresar su opinión contraria a la oficial, por eso
pone tantos requisitos a todo aquel cubano que desee regresar
aunque sea solamente a cantar.

Opiniones y sugerencias bienvenidos a mariaargelia@hotmail.
com. Más trabajos de la autora puede encontrarlo visitando www.
mariaargeliavizcaino.com
Se me ocurre sugerirle una idea a Geño Acosta, para
que pueda llevar a efecto su maravilloso sueño y
demuestre que de verdad es un proyecto que no tiene
que ver con política, así que deberían invitar a los
cantantes apolíticos de la isla de Cuba y que
incluyan también a los exiliados...
En la gráfica
¿Los conoce a todos?

Idenfíquelos, se encuetran:

Willy Chirino; Lissette; Albita; Lucrecia Pérez;
Bobby Leonard; Jose Torres y Salsa Tropical;
Jesse Herrera de SonSublime; Rub'en Aguiar
del Trío Matancero; Lázaro Horta; Lidia Rosa
Hernández; Luisa María Güell; Dacio Tomás
Alfonso; Qbanito; Tanya; Maggie Carlés; Luis
Nodal; Pedro Román; Carlos del Pino; Arturo
Fuerte;Nelson Rodríguez Herrera; Mari Lauret
y el virtuoso del violín Pedro Alfonso.
Sección constantemente en progreso, visítela próximamente
ESTAMPAS DE CUBA POR
MARIA ARGELIA VIZCAINO

Sin embargo son, con embargo
salsa
Llevo años –ya décadas- leyendo, estudiando, investigando,
sobre el fenómeno de la continua creación musical de los
cubanos y sufriendo por el complot para usurpar esos logros o
minimizarlos, pero nunca me había encontrado algo que en una
frase tan corta lo expresara todo tan completo y correctamente,
como la creada por el Licenciado
Antonio Gómez Sotolongo
para titular su libro
“Sin embargo son, con embargo salsa.”
Siempre me ha llamado la atención cuando veo la cantidad de
libros y artículos que existen narrando la “historia” de la salsa, la
minusvalidez de los mismos y especialmente la carencia de
autores cubanos con coraje que hablen claro del tema. Esto me
lo han señalado en varias ocasiones amigos no cubanos, pero
conocedores de nuestra historia musical.
Ninguno de los más leídos –salvo contadas excepciones y
mínimas referencias- han ofrecido con fuerza y suficiente
argumento las pruebas para poder taparle la boca a tiempo a los
“escribidores” –ignorantones  o malintencionados, para el caso
es lo mismo- que tanto daño le han hecho a la historia real de
esta manifestación musical que el mundo conoce por salsa.
Quizás es el trasfondo político que no nos permite ver con los
dos ojos a la vez, en ambas orillas.
Respetados historiadores de la música cubana en el exterior
como
Natalio Galán, la Dra. Elena Pérez Sanjurjo, el Dr.
Cristóbal Díaz Ayala y Rosendo Rosell
, por citar los
compatriotas más leídos, no vivieron el furor de ese movimiento
que en Cuba llamamos “casinero” y que en New York le
llamaron “salsero”. La mayoría de la población que quedó en
Cuba atrapada con la imposición del bloqueo por el gobierno
dictatorial a todo lo que se gestara en Estados Unidos, no se
enteró –hasta pasado 1979— de que a nuestra música se le
llamara por otro nombre y dijeran que era invento extranjero.
Finalmente, con la necesidad de divisas que han tenido los
castristas, poco a poco se abrió el intercambio cultural con
Latinoamérica y el vecino del Norte, y llegaron con gran
publicidad los primeros “salseros” a Cuba, y casi todos bailaron
y disfrutaron esas interpretaciones –que de sobra sabían eran
originarias de nuestra nación- pero que al estar pintadas de verde
($$$) se aceptaba con complacencia todo lo que declararan los
visitantes.
Muy pocos han protestado por la usurpación, debemos
reconocer entre  los primeros a
César Portillo de la Luz que
compuso
“Son al son” y que grabaron la formidable orquesta
Aragón con la destacada intérprete Elena Burke y que decía: “
El
son para que te asombres / ya me lo quieren robar / y me lo
quieren cambiar / hasta el mismísimo nombre.”
Acá en Estados Unidos señalar que la salsa es la misma música
cubana de siempre era un acto de heroicidad, la mayoría de los
intérpretes de la época y aún hoy en día, han preferido no hablar
del tema, sin embargo
Monguito “El Único” (Ramón
Sandiñas Quian)
tuvo el arrojo de grabar en 1982 “No le
llames salsa a mi son”, que algunos titulan “Me llamo son,
no me llames salsa”
. Esta pieza la volvió a grabar Israel
(Sardiñas) Kantor
en 1996, dándole título a su CD con la
Súper Son Banda. Creo que en Miami casi nadie se enteró, ya
que fue la época cuando comenzó a ser prohibitiva en la radio
poner música grabada por cubanos exiliados, supuestamente por
el mito que se popularizó de que los cubanos no venden (por
supuesto, si nadie los conoce gracias a la poca difusión de sus
trabajos). Más recientemente, el intrépido
Jorge Alberto
González “El gallito del son”
nos canta de su propia
inspiración
“Dueños de la Música”, en el que dice: “Gracias
doy al chachachá / ya el mambo puso su empeño / que nadie se
ponga bravo / nosotros somos los dueños”.
Son escasos los compatriotas que con valentía así se expresen,
igualmente los artistas no cubanos que han vivido y se han
hecho ricos con la música nuestra que han sabido reconocer el
origen de lo que interpretan, como han sido
Tito Puente, Eddy  
Palmieri, Joe Quijano
, y unos pocos más, pero la gran
mayoría se prestó a la manipulación, a confundir, enredar,
propagando una mentira que todavía hoy perdura, gracias a los
cubanofóbicos y a los propios cubanos oportunistas y miedosos.
De ahí que este trabajo del profesor
Antonio Gómez Sotolongo
tenga una importancia para los estudiosos y amantes de la
verdad, porque además este profesor no es un improvisado, es
un licenciado en música graduado de ISA (Instituto Superior de
Arte) de La Habana, y ha tenido la oportunidad de integrar
prestigiosas agrupaciones sinfónicas y de cámara, llegando a ser
el contrabajista principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de
República Dominicana por más de una década, además de
presentarse como solista concertante en recitales y conciertos.
Como musicólogo ha publicado sus artículos en la revista
musical El Caimán Barbudo en La Habana, en las revistas Ahora
y Cariforo, y los periódicos de prestigio y trayectoria como
Listín Diario, Hoy y El Siglo de República Dominicana y en
Mundo Clásico, diario internacional de música. Es autor del libro
“Los Cien Músicos del Siglo” que publicó la editorial
Cañabrava en su colección El Siglo XX Dominicano, que le
precede a
“Sin embargo son, con embargo salsa”
demostrando sus profundos conocimientos en la materia y que
no es un cobarde ni un aprovechado (busca verde $$$ como le
llamamos a todos aquellos “escribientes” o músicos que la
necesidad económica se sobrepone a la ética intelectual), de ahí
la seriedad de este autor y su confiabilidad.
















El único defecto de
“Sin embargo son, con embargo salsa",  
es que es muy pequeño y nos deja con deseos de aprender más,
pero está perfecto para esos lectores que se asustan cuando ven
muchas letras, de ahí que degeneren tantos autistas musicales,
porque no investigan o leen lo que necesitan saber para
enriquecerse culturalmente. Con este libro podrían entender en
una hora lo que no han aprendido en años.
Desde la nota preliminar el autor nos introduce a sus
instructivos artículos, ampliando los criterios desconocidos, o
confundidos u olvidados. Ojalá que este trabajo pueda ayudar a
todos los que sinceramente les interesa conocer la historia
verídica que hay detrás de la “salsa”, y que anime a esos dentro
o fuera de la mayor de las Antillas que sus grandes
conocimientos no los sacan a relucir porque la necesidad que ha
producido el régimen embargado, les hace repetir lo que otros
quieren, para recibir un poco de limosna que apalee su miseria,
no solo económica, también humana.
Como dice el licenciado Gómez Sotolongo, la salsa es
“un
género imaginario”
, por que “no se dedica la tinta necesaria
para abordar las aristas políticas que inciden en la creación
artística”.
Es ese concepto tan erróneamente repetido (cuando
conviene) de que para hablar de cultura no hay que mezclar la
política, o viceversa, pero fue
“un acontecimiento político el
que propiciaría las condiciones para que nada volviera a ser
igual, y para que la música cubana, con embargo, se
metamorfoseara en salsa”.
La producción de música cubana fue desde antes de 1959 una
necesidad por todo el mundo, ya que había establecido su
hegemonía desde el siglo XIX, y cuando los castristas no dejan
salir a sus artistas libremente, causó un gran vacío en el
comercio internacional por eso
“al no poseerlo, decidieron
reinventarlo”
, creando el nombre “salsa”, con miles de formas
para ejecutarla, pero lo que sí es innegable que es música
cubana, y no reconocerlo es demostrar ignorancia o maldad.
Ahí tenemos ahora
“Sin embargo son, con embargo salsa”,
para todo aquel que quiera evidencias que se han tratado de
ocultar por años y que muy  pocos “comunicadores” tocan, si
acaso con pinzas. Su autor, el musicólogo
Antonio Gómez
Sotolongo
, merece todo nuestro respeto y reconocimiento, y en
lo personal agradezco y admiro públicamente que haya puesto a
nuestra disposición un trabajo tan meritorio. Todo el que ame la
verdad sobre la historia de nuestra música debe leerlo y
promoverlo. Es más que un reto, un deber.-

Opiniones y sugerencias bienvenidos escribiendo a
mariaargelia@hotmail.com. Más trabajos de la autora puede
encontrarlo visitando www.mariaargeliavizcaino.com
La autora María Argelia Vizcaíno y el músico, cantante y
compositor Jorge Alberto González "El Gallito del Son" en el
momento que le hacía entrega del Premio de Periodismo
José María Heredia, en casa de los esposos Gisela y Arturo
del Monte, en Miami, Florida, el 28 de julio, 2007, a nombre del
Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano (INPL), que
preside el decano Roberto Fernández y radica en Los
Ángeles, California. Detalles en
Currículo.
El intrépido Jorge Alberto González “El gallito del son” nos
canta de su propia inspiración
“Dueños de la Música”, en el
que dice:
“Gracias doy al chachachá / ya el mambo puso su
empeño / que nadie se ponga bravo / nosotros somos los dueños”.
Visite el blog del Licenciado Antonio Gomez
Sotolongo
www.eltrendeyaguaramas.blogia.com
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com
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