Maestro Luis Casas Romero.
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La Pionera de la Radio
Por María Argelia Vizcaino
www.mariaargeliavizcaino.com

Fue Cuba el primer país latinoamericano y el segundo en el mundo (después de Estados Unidos), en tener
una planta radioemisora, pues lanzó a las ondas etéreas la primera transmisión radial oficialmente el 10 de
octubre de 1922 a las 4 p.m., en la provincia de La Habana, por los 400 metros; era la PWX, propiedad de la
Cuban Telephone Company, según nos relata Enrique C. Betancourt en su libro «Apuntes para la historia».

El acontecimiento fue tan emocionante como en nuestros tiempos la llegada del primer hombre a la luna.
Ese 10 de octubre (que se celebraba el Día de la Patria), se escuchó primeramente nuestro Himno
Nacional, ejecutado por la Banda del Estado Mayor del Ejército, dirigida magistralmente por en aquel
entonces Teniente Luis Casas Romero. Seguidamente el Dr. Alfredo Zayas, presidente de la República de
Cuba, dio un sentido discurso patriótico desde el Palacio Presidencial a través de un micrófono conectado a
la PWX por un hilo telefónico, quedando inaugurada oficialmente la radio en Cuba.

 El programa continuó con un solo de violín, por el profesor Joaquín Molina acompañado al piano por la
señora Matilde González Molina interpretando «Linchsfrend» de Kreisler. Tuvo el honor de cantar canciones
criollas, la soprano Rita Montaner («Rosas y violetas» de José Mauri y «Presentimiento» de Eduardo
Sánchez y Fuentes). Concluyendo esta primera parte del programa de inauguración con la Orquesta del
Maestro Casas Romero, que ejecutó su Danzón «Princesita» y su Criolla «Soy cubano», interpretada por el
tenor Mariano Meléndez.

 Este paso radial en Cuba, otorgándole el privilegio de ser la segunda en el mundo, ayudó grandemente a
difundir nuestra música y exportar nuestros valores, dándolos a conocer a través del orbe rápidamente.

Pero a mediados de 1922, un poco antes de lanzar al aire oficialmente nuestra primera programación diaria
y estable, ya existía un jovencito ingenioso que había experimentado con una pequeña planta de
radioaficionado llamada C02LC, según anota el mismo Betancourt en su referido libro.

Nos referimos a Luis Casas Rodríguez (1906-1987), graduado de Ingeniería Eléctrica, padre de nuestro
colega en el periódico Palm Beach Latino, Ricardo Casas, y del laureado poeta y escritor (nominado Premio
Novel 1994) Luis Ángel Casas. Luisito, como era llamado entonces, el hijo en aquel momento del Teniente
Luis Casas Romero, virtuoso flautista, afamado compositor (considerado uno de los más famosos de
principio de siglo XX que compuso más de 100 criollas, 23 zarzuelas, y 500 partituras entre ellas la
conocidísima “El Mambí” y “Si llego a besarte”). Este veterano de la Guerra de Independencia (quien luchó en
el Ejército Libertador, bajo el mando del General López Recio), director de la Banda del Estado Mayor del
Campamento de Columbia (hasta su fallecimiento en 1950), creó junto a sus hijos la prestigiosa estación
de radio C.O.C.O. que ha llegado su nombre hasta nuestros días y que es motivo de orgullo para todos en
nuestro país.

En su enjundioso libro Enrique C. Betancourt agrega que «Cuando Luisito Casas armaba bobinitas y
soldaba las conexiones para su plantica radial, abstraído en su ‘hobby’ no pensó, ni remotamente, que
estaba clavando un jalón en la historia de la radio transmisión cubana». Eso era alrededor de 1920 que
instala una planta de radioaficionado en la casa de los Casas Romero, en la calle Ánimas No.99, entre San
Nicolás y Manrique, en nuestra capital habanera, y posteriormente trabajó en un proyecto más amplio, para
el 22 de agosto de 1922 realizar las primeras transmisiones, en la banda de los 370 metros, aunque
oficialmente se inauguró el 16 de abril de 1923.

Por tal motivo la familia Casas fue la gran propulsora de nuestra radiodifusión y el joven Luis Casas
Rodríguez además de ser nuestro pionero radial, transmitió el primer noticiero por la radio, que cada día lo
comenzaba después de escucharse en vivo el cañonazo de las 9, que se disparaba desde la cercana
fortaleza de La Cabaña a esa hora en punto. Aplicando un efecto que indicaba el tic-tac de un reloj y al
acorde de una pequeña trompeta tocando la diana mambisa, ante el micrófono anunciaba: —Son las nueve
en punto. Después ofrecía un boletín sobre el estado del tiempo que era el parte del Observatorio Nacional,
las noticias de actualidad y la difusión de algunos números musicales, a carga de una de sus hermanas.

Este programa, «El Cañonazo de las 9», logró gran éxito nos cuenta Rosendo Rosell, en su inigualable libro
«Vida y Milagros de la Farándula de Cuba», «que los escasos oyentes que conseguían la planta en aquellos
bisoños años del 20’s ponían su reloj en hora a las 9 de la noche...»

Otro logro de la familia Casas es tener la marca de la primera locutora del mundo. En muchos libros se ha
promulgado, que la primera locutora del mundo fue Zoila Casas Rodríguez, hija del Maestro Casas Romero,
pero según me informó personalmente el periodista Ricardo Casas, «la locutora era mi tía María Luisa
Casas Rodríguez, hermana de Zoila, que sí trabajó en la emisora, pero como cantante antes de dedicarse al
Señor, pues fue monja por 53 años».

No sé por qué algunos han divulgado que la primera locutora fue Esther Perea de la Torre, pero nadie
informa quién era ni cuándo comenzó la locución ni dónde. En cambio las hermanas Casas Rodríguez
están reafirmadas por la historia impresa y narrada por los testigos y por sus familiares, todos en el exilio.
Así que ni Esther ni Zoila, sino María Luisa Casas fue la primera locutora, según afirma su propio sobrino
Ricardo Casas. Aunque Rosell en el tomo III de sus libros nos dice que Zoila se dio a conocer por la 2LC y
María Luisa por la CMCD (que debe ser la CMCK) llamada “La Voz del; aire”.

Esa emisora reconocida por 2 LC cerró sus puertas en 1928 y Casas Romero y su hijo pasaron a integrar la
nómina de la PWX, nombrado director artístico y el hijo responsable técnico. Pero los Casas estaban
creando su propia emisora desde el 16 de julio de 1925 que la Secretaría de Comunicaciones de la
República de Cuba expidió la licencia número 23 para que los Casas transmitieran música en su emisora y
hacer experimentos en telefonía y telegrafía en onda corta, en la banda de 100 metros, y el 9 de marzo de
1927 autorizaron a los Casas para sacar al aire la COC emisora de onda corta, de carácter comercial,
aunque la licencia no se expidió hasta el 16 de diciembre de 1933. Esto representa otra marca en la
radiodifusión para la familia Casas. Por lo que la COC es la primera planta cubana de onda corta de alcance
internacional.

 También fundaron en 1948 la CMCK aliada con la COCO, que se llamó desde entonces “El Periódico del
Aire”, considerándose además la primera planta de corte comercial que funcionó en Cuba, y la primera con
una unidad móvil de radio que se empleó en nuestro territorio, que fue construida por el ingeniero Luis
Casas Rodríguez, instalada en un pisicorre (stationwagon), regalado por la firma Trinidad y Hermanos para
que anunciaran: “Transmitiendo desde la unidad móvil Trinidad y Hermanos”. A esta emisora se le atribuye
la creación de la primera revista radial utilizando el teléfono para los corresponsales, pues fue el ingeniero
Luis Casas Rodríguez el inventor de la primera cadena nacional telefónica en Cuba pero para la CMC
(antigua PWX). Relata además Betancourt, que antes que la PWX saliera al aire también los hermanos
Manuel y Guillermo Salas lo hicieron como aficionados.

Fueron muchos sus programas famosos como “El jurado del pueblo”; “La bolsa del saber” (con Juan Luis
Martín); “Polvo de Estrellas” (los viernes, con Fausto Miranda y Miguel Ángel Blanco); “Cuba en llamas”, un
noticiero humorístico de 15 minutos escrito por Enrique Núñez Rodríguez, a finales de la década de los
cuarenta con los locutores Manolo Ortega y Álvarez Viejo, y el actor Tito Rico que imitaba voces prominentes
de la época.

En una versión del gobierno castrista le acreditan otros dueños a esta emisora, como Julio César González
Rebull, dueño del diario El Crisol, Alfredo Izaguirre Hornedo y al periodista cubano Guido García Inclán, quien
fue el que dirigió la emisora cuando fue arrebatada a los Casas por el nuevo gobierno comunista. Pero
Rosendo Rosell que trabajó en la misma estación por muchos años hasta su exilio, confirma que
perteneció a la familia Casas (Tomo IV), que el locutor Ernesto Casas (casado con la soprano Estrellita
Díaz) era el administrador gerente de ambas emisoras, que contaba con varios accionistas. Por otro lado el
periodista José Pardo Llada relata en su libro “Yo me acuerdo” que efectivamente perteneció a los Casas,
pero posteriormente pasó al dueño del periódico “El Crisol” y finalmente fue de Juan Amador Rodríguez
(creador de la entrevista policiaca por ser un periodista especializado en crímenes pasionales) y que no
mencionan en ninguna de las reseñas elaboradas por cubanos dentro de la isla, y que fue presidente de la
Empresa Radiodifusora C.O.C.O., S.A, hasta el momento de la decomisación.

Esta parte de la historia no nos queda aún muy clara, lo que sí aseguramos que fue una vergüenza para los
cubanos y de los amantes de la democracia que después de su intervención por la tiranía de los Castro
menciona su publicidad como: “Voz vertical de la Revolución y tribuna histórica de Fidel “. De ser un
instrumento de lucha patriótica donde se denunciaba la corrupción de los políticos y hablaban líderes como
Eduardo Chibás, Juan Manuel Márquez, Manuel Bisbé, entre otros, por culpa del gobierno comunista que se
adueñó de todo en Cuba, pasó a ser una emisora controlada al servicio de la tiranía.

Eso no desmerece el gran legado que la familia Casas, con grandes personalidades del arte, la literatura,
el periodismo, la música, a la que nuestro pueblo siempre le estará agradecido, por algo decimos que
COCO fue la pionera de la radio en Cuba y en Hispanoamérica, considerada entre las difusoras más
escuchadas en todo el territorio de Cuba, según atestiguan  la encuestas realizadas por la Asociación de
Anunciantes de Cuba de antes de 1959.
e-mail  -    mariaargelia@hotmail.com
Copyright © 2010 María Argelia Vizcaíno

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